CAPÍTULO
2
Taiki dijo:
—Siento alejarlo de su trabajo.
—No es problema —dijo Gyousou con una sonrisa y una mirada rápida
hacia atrás.
Se dirigió hacia una serie de puertas que acababan de ser inauguradas.
Más allá de las puertas había una gran ventana. Más allá de la ventana, el Mar
de Nubes se extendía hasta el horizonte. Habiendo nacido en otro mundo, este
océano sobre el cielo siempre le resultaba a Taiki un peculiar y extraño
fenómeno.
Oyó el suave murmullo de las olas. El mar
estaba por lo general envuelto en una penumbra gris, pero ese día brillaba
blanco. La superficie del agua era del color de las perlas blancas, brillando
débilmente iluminadas por las luces que recubrían el fondo del océano.
Con un grito emocionado, Taiki corrió hacia la ventana. Gyousou le colocó
una gruesa capa sobre los hombros.
—Lo mejor será que te pongas esto. De otra forma te congelarás.
—¿Pero no sentirá frío?
—No es necesario que te preocupes por mí.
Taiki no pudo evitar sentirse un poco culpable, pero le encantaba que
Gyousou se preocupara por él. Corriendo para alcanzar a Gyousou mientras
caminaba hacia la escalera, se enredó en las largas mangas y se tropezó.
Gyousou se detuvo y lo sostuvo en sus brazos, envolviendo un largo abrigo a su
alrededor en un solo movimiento.
—Aún eres tan ligero como una pluma.
—Eso es porque soy un kirin, creo.
La verdadera naturaleza de Taiki -aún no comprendía totalmente la
naturaleza de un kirin-, él no era humano. Era una especie de criatura
conocida como kirin, su cabello negro-acero -único en su tipo- en
realidad era una melena. Era una criatura que podía volar, por lo que su cuerpo
era ligero.
—Cierto —dijo Gyousou.
Cargando a Taiki sobre sus hombros, siguió por la escalera de piedra
blanca metida en un rincón de la habitación. La escalera no era corta, pero con
cada paso que descendía, lograba pasar diez o veinte escalones debido a los
pequeños que estos eran.
Rarezas como estas se podían encontrar en todo el Palacio Imperial.
Aunque se sorprendió al principio, Taiki poco a poco fue acostumbrándose a
tales cosas. Había bestias -no eran aves- que se elevan por los aires, un mar
por encima del cielo, personas con todos los colores imaginables de cabello y
ojos.
Eso solamente era el tipo de mundo en el que estaba.
La amplia escalera de caracol daba a una gran sala. Un amplio conjunto
de puertas estaba ubicado en la parte frontal de la habitación.
Los guardias a cada lado reconocieron a Gyousou y a Taiki por lo cual
abrieron las puertas de inmediato.
A medio camino a través de las puertas, el helado viento y los rayos
del fuerte sol parecían presionar contra ellos.
La Puerta Prohibida se encontraba a medio camino por la ladera del
monte Ryou’un. El cual estaba en una inmensa caverna ubicada en un alto
promontorio al lado del Mar de Nubes. El lado no cerrado de la amplia terraza
triangular frente a la puerta se derrumbaba en el espacio abierto como si
hubiera sido interrumpido a mitad de la construcción.
Taiki se deslizó de los brazos de Gyousou.
Apretando con firmeza su mano, se asomó por el borde. La ciudad nevada de Kouki
se extendía debajo de ellos. Las pronunciadas estrías de los picos circundantes
brillaban de un blanco plateado contra el brillante cielo azul.
—Es bonito —murmuró.
En el momento en que abría la boca, el aire
frío amargamente le picó en la parte posterior de su garganta, lo que le hizo
toser reflexivamente. En el tiempo que le tomó cruzar la terraza desde la
Puerta Prohibida, su piel ya estaba entumecida. Podía sentir sus párpados
congelados. El brillo y el frío hicieron una combinación casi dolorosa.
—Realmente es frío. —El frío le hacía difícil hablar con normalidad.
Gyousou asintió con la cabeza.
—Tai es un reino del norte. Los inviernos llegan temprano aquí, al
igual que la nieve. Las ciudades y los pueblos están cerrados por la nieve.
»Días claros como este son pocos y distantes entre sí. Ubicado aquí en
el cielo, el Palacio Imperial en su mayoría se escapa del clima. Pero la gente
común encuentra formas de vivir en medio de todo este frío.
—Debe ser difícil.
—Si no tienes un refugio te congelarás en un momento. Una vez que las
colinas y los valles se cubren de nieve y el suelo se congela, no se puede
excavar para alcanzar las raíces y tubérculos. Si los almacenes establecidos
durante las nevadas no duran todo el invierno, te mueres de hambre. Y, sin
embargo, toda la cosecha depende del clima. De acuerdo con lo bien que te
prepares para el invierno hace la diferencia entre la vida y la muerte. Esta es
la clase de reino que es Tai.
Taiki se quedó mirando sin decir nada a las ciudades brillantes,
blancas, heladas e inorgánicas.
—A nosotros los líderes, los hombres nos alaban y nos miran con
ilusión, pero al mismo tiempo vamos a actuar con crueldad despiadada. Nunca lo
olvides.
—Sí —respondió Taiki con una inclinación de
cabeza, y con sensación de una especie de gravedad calmada, sustituyendo a su
vértigo.
En poco tiempo, apresurado por una mano suave en su espalda, volvieron
a la Puerta Prohibida. Su estado de ánimo no mejoró incluso después de haber
dejado el frío atrás. El frío permaneció durante un tiempo en sus manos y pies,
sus dedos estaban dolorosamente entumecidos. Sin embargo, eso no se comparaba
con el trozo de hielo que sentía en su garganta.
—Estaba bastante frío ahí fuera, ¿verdad? —Agregó Gyousou en un tono
más alegre—. ¿Qué tal si vamos a un lugar más cálido?
—¿Un lugar más cálido? —preguntó Taiki con curiosidad.
—Un lugar cálido, donde no hay nieve y las flores están floreciendo.
—Pero es invierno, ¿no?
Gyousou se inclinó, puso sus manos sobre los hombros de Taiki y sonrió
tranquilizadoramente.
—Me gustaría que me hicieras un favor.
Esta declaración solo dejó a Taiki más confundido. No podía ver la
conexión entre “un lugar cálido” y “un favor”.
—Me gustaría que fueras a Ren.
—¿Ren? ¿El Reino de Ren? ¿Dirigirme al sur?
Gyousou asintió con la cabeza.
—Ren Taiho fue una gran ayuda para ti en el Monte Hou. Creo que sería
una buena idea ir a darle las gracias y hacerle saber que el estado de Tai está
de nuevo en equilibrio. Pero simplemente no tengo mucho tiempo libre para ir yo
mismo.
—¿Así que quiere que vaya yo en su lugar?
—Bajo circunstancias normales, una misión ceremonial habría sido
enviada inmediatamente después de la coronación. Pero cuando preguntamos,
parecía que Ren había estado teniendo algunas dificultades políticas. A pesar
de que los disturbios habían sido puestos bajo control, se encontraban un poco
preocupados y pidieron que suspendiera las cosas, por el momento.
»Sin embargo, la situación parece haberse calmado por ahora, por lo
que me gustaría que le hagas una visita al Emperador de Ren como mi
representante.
—¿Yo solo? —dijo Taiki, un poco vacilante.
—Por supuesto que
irás acompañado. Sé que es un trabajo muy importante, pero ¿te parece?


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