CAPÍTULO
8
Al volver a la
posada, se reunieron con Seirai. Incluso después de retirarse a su habitación
para prepararse para el día siguiente, era todo lo que Taiki podía pensar.
Si Tai fuera tan cálido como Kyou o Han, o bendecido con el clima
cálido de Ren.
Desde que Gyousou lo había llevado más allá de la Puerta Prohibida, un
trozo pequeño de hielo había permanecido dentro de su pecho. La gente de Tai
vivía dentro de ese frío. De lo que oyó de los ministros, la situación de vida
de las personas promedio no era buena. Eso de que la gente se congelara hasta
la muerte o muriera de hambre era un buen termómetro.
Tantas personas viviendo en circunstancias tan desesperadas. En medio de aquellos paisajes de un blanco puro.
Y, sin embargo, él no podía hacer nada.
Taiki era un kirin. Alguien hecho por el Cielo para servirle al
pueblo. Seguir la Voluntad Divina y escuchar al Mandato Divino. Se decía que
era hijo de Tentei y del embajador del Cielo. Pero él no había sido equipado
con el poder de salvar a nadie, y mucho menos de poder cambiar el clima.
El kirin elegía al rey. Eso era todo. Taiki eligió a Gyousou y
lo convirtió en rey. Taiki sentía que así había utilizado hasta el último de
sus milagros.
Realmente me siento impotente.
Incluso lo que debía hacer para él no podía hacerlo. Él tenía sus
deberes como Saiho, como Señor Provincial, pero no había forma de que los
realizara hasta que no creciera más. De hecho, Seirai y Gyousou hacían su
trabajo por él. Él solo hacía lo que le decían. Dependía de Seirai y los otros
para que le explicaran el por qué.
¿Habiendo elegido al rey, para qué existe un kirin?
Sabía que la gente tenía grandes expectativas para él. Él entendía al
observar a Seirai, Asen y Sougen que ellos lo trataban con deferencia, como a
un niño. Como Seirai le explicó, nada más que el respeto que posee un objeto
irremplazable.
Pero ¿cuál era exactamente la naturaleza de ese ser irremplazable? Él
quizá la poseyó alguna vez. Y en el futuro, Gyousou podría alejarse del Camino
y llegaría el momento de elegir a un nuevo rey, y empezaría todo otra vez. Pero
Taiki ahora no era nada más sino un simple niño de once años. Él no podía hacer
nada. Él no entendía nada. Él simplemente era equipaje.
En esto radicaba la fuente de su ansiedad.
Sabía lo que se esperaba de él. Pero no
tenía idea de cómo cumplir con esas expectativas. Todo lo que podía hacer era
prepararse y observar. No podía sacudirse la sensación de que su existencia era
inútil. ¿No pensaba eso todo el mundo? ¿No era una conclusión enteramente
evidente? ¿Incluso Seirai? ¿Incluso Gyousou?

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