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miércoles, 12 de abril de 2023

Sueños de Prosperidad - Esplendor de Invierno Capítulo 3

 

CAPÍTULO 3

 

 

 

Gyousou regresó a sus asuntos. Taiki caminaba de regreso al patio donde Seirai lo estaba esperando. Seirai lo vio y se apresuró. A la vez, se dio cuenta del cambio de actitud de Taiki.

—¿Qué pasó?

 —Parece que voy a ser enviado a Ren.

Seirai asintió a sabiendas.

—¡Ah! Me preguntaba cuándo iba a salir ese tema.

—¿Lo sabías?

—Su Alteza discutió el asunto conmigo. Se preguntó si podría ser una carga demasiado grande para poner sobre ti en este momento. Le dije que sería fácil para un Taiho como tú. —Él miró más de cerca a Taiki—. ¿Quieres que alguien más vaya en tu lugar a Ren?

Taiki negó con la cabeza. Él realmente no tenía ningún problema con ir a Ren, y no quería enviar a alguien más en su lugar.

—Pero debes tener algunas inquietudes o preocupaciones.

Taiki miró hacia sus pies.

—No, no es eso.

—Es una gran responsabilidad. Y, sin embargo, el señor Gyousou no estará allí contigo.

Seirai había servido bajo las órdenes de Gyousou en la Guardia del Palacio, y de vez en cuando se refería a él como un amigo.

—Ren está muy lejos. Va a tomar mucho tiempo ir allí, ¿no?

—Sí, lo hará. Viajando en un kijuu, ir allí y volver tomará un mes como mínimo. Incluso a la máxima velocidad, no es probable que regreses para las celebraciones de Año Nuevo.

—¿Estará bien si no voy?

—Esto es normalmente el tipo de cosas que el Taiho y el Rey harían juntos. Razón de más, Su Alteza cree que, sería buena idea utilizarte como embajador. Con todos los festivales pasando en este momento, él tiene más trabajo de lo normal. Mira, lo mismo ocurre con nuestros amigos de Ren. En cualquier otra época del año, seria inconveniente.

—Supongo que sí.

—¿O tal vez la idea de separarte del señor Gyousou te hace sentir un poco solo?

Taiki miró a Seirai y asintió con la cabeza.

—Sí, el señor Gyousou ha estado muy envuelto en su trabajo.

De hecho, Gyousou había estado en un frenesí de actividad en los últimos tiempos.

Había sido así desde antes del solsticio de invierno, y las cosas no habían cambiado desde entonces. Después de que Seirai fuera nombrado tutor, ya no asistía a las reuniones de planificación por la tarde junto a Taiki. No había ninguna garantía de que comieran juntos tampoco. Intercambiar algunas palabras con Gyousou ante el Consejo Privado era a menudo lo mejor que Taiki podría esperar.

—Nunca hay tiempo para sentarse y charlar. Y encima de eso, ser enviado a un largo viaje te parece muy desalentador.

—Sí.

Taiki sabía muy bien que Gyousou estaba ocupado, pero no pudo evitar la sensación de aprensión, que había hecho algo para molestarlo. Cuando estaba en su ciudad natal en Japón, parecía sin duda que era lo que le hacía a todo el mundo a su alrededor.

En su mayor parte, Taiki era un niño que nunca estuvo a la altura de las expectativas de la gente. Él sabía lo que todo el mundo a su alrededor esperaba de él, pero no sabía cómo complacerlos. Hacer lo que para él era algo bueno no parecía ser suficiente. Cuando él estaba por ahí, nada salía bien. En su opinión, tenía la sensación de que no había cambiado mucho, incluso ahora.

—¿Quieres decir que estoy molestando? ¿Es por eso por lo que estoy siendo enviado a Ren?

—Tonterías —se burló Seirai—. ¿Eso es lo que te tiene tan triste? Nada podría estar más lejos de la verdad. El Taiho es indispensable.

—¿Porque soy un kirin?

—Así es.

—Pero… —empezó a decir.

Seirai se inclinó hacia delante y esperó a que continuara. Taiki sacudió la cabeza y cerró la boca.

Seirai sonrió con tristeza.

—Por supuesto, todo esto te ha dejado un poco desamparado. Motivo más para aprovechar la oportunidad y hacer el trabajo lo mejor que puedas. Y sospecho firmemente que ciertos aspectos de tu vida experimentarán una mejora definitiva a tu regreso.

—¿Mejorarán varios aspectos de mi vida?

—Eso es correcto —Seirai sonrió y levantó la mano en un gesto exagerado—. Los detalles son secretos.

—¿Son qué? —Taiki reflexivamente agarró la manga de Seirai—. Um, Seirai…

—No, no, no. Cuando me miras así, no hay manera de que pueda resistir a esa mirada. Y si lo hago, tendré una reprimenda del señor Gyousou con seguridad.


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