CAPÍTULO
34
El mensaje llegó dos días después que el Rey de Han apareció, llegando
inesperadamente como tienden los mensajes. Tres personas estarían cruzando el
Mar de Nubes para verla. Youko y Keiki estaban esperando en la recepción frente
a la Puerta Prohibida.
Sus visitas eran Shouryuu y Rokuta, como lo
esperaba junto con una joven de cabellos dorados que no había visto antes.
—¿Ha llegado el Rey de Han? —preguntó Rokuta,
mientras desmontaba su suguu.
—Sí —respondió Youko, saludándolos con una desconcertada
sonrisa.
—Por eso fue que de repente nos quedamos
incomunicados. —Se dirigió a la chica que bajaba del kijuu—. Ella es la
Taiho de Ren.
Un poco nerviosa, Youko le dirigió un rápido
saludo. Renrin le pareció una alegre muchacha de alrededor de dieciocho años.
—Renrin, ella es Youko, la Reina de Kei. Y él es
Keiki, a su lado —Rokuta preguntó—: Entonces ¿dónde están el rey y Sis[1]?
—Probablemente en sus habitaciones —dijo Youko
irónicamente con la misma sonrisa.
Habían reservado habitaciones en Gyouten, pero
Youko insistió que se quedaran en el Palacio Kinpa. El Rey de Han,
pensó, resultó una persona difícil de complacer. Le mostró primero las
habitaciones para invitados, reservadas para invitados de honor. Pero dijo que
carecía de buen gusto y se negó a hospedarse allí. Finalmente, caballerosamente
tomó una de las casas aisladas entre los montículos del jardín Seiden.
Y entonces decidió que ese jarrón era feo,
así que se deshizo de él. Y que esa pintura era un dolor de cabeza, a
fin de pasar con esta. Y así sucesivamente.
Y luego, no se llevaba bien con el pobre jefe de
mayordomos asignado para cuidarlos. Aparentemente lo encontraba estéticamente
deficiente. Exasperada, Youko envió a Shoukei. Afortunadamente, le pareció de
buen gusto, pero apenas la dejaron salir de la habitación.
Hanrin, por otro lado, haciendo libre uso de la
joya de la corona de Han, el koseisan, vagó a voluntad por todo el
Palacio Interior. De repente interrumpió el Seishin -opinó que algunos
gobernantes eran inaceptablemente de alguna clase baja de burócratas- y salió
nuevamente.
La opinión de Shoukei -el cuidado de niños había
caído en su regazo- era que mientras en el exterior Hanrin puede tener un
aspecto un poco consentido y algo ingenua, en el interior era tan traviesa como
Enki.
—Ella es trabajosa —concordó Rokuta con una débil
voz.
—Entonces, ¿cuál es la relación entre En y Han?
—preguntó Youko a su vez.
—Es un renuente aliado, por así decirlo. Porque Han
es un reino de muy dotados artesanos.
—¿Al igual que la forma en que sus trabajadores
trabajan el oro y la plata es la mejor de los doce reinos?
—Es una verdad difícil de negar. Érase una vez, Han
no había sido bendecido con nada de valor. Era un reino promedio lleno de gente
promedio. La realeza de Han tomó todo eso y lo convirtió en un reino lleno de
hábiles artesanos.
—¿Arte o artesanía?
—Todo lo que requiera una hábil y práctica mano.
Desde materiales como el papel o la tela al material requerido para hacerlo.
Herramientas en particular. Las herramientas hechas en Han son las más finas de
cualquier lugar. Sea una regla de un carpintero o el valor en una serie de
escalas, las diferencias en calidad son como el día y la noche.
—Huh.
—Somos en construcciones los mejores. Caminos,
edificios y puertos. Pero el talento de los artesanos es una parte necesaria en
la educación. Así que eso haría nuestra relación sustancial.
Rokuta suspiró, y Youko sintió de dónde venía ese
suspiro.
—No sé cómo decirlo, pero estoy segura de que es
raro.
—¿Tú crees? Él y Shouryuu se llevan como perros y
gatos.
Rokuta miró sobre su hombro. Tratando de dejarlos
atrás, la mirada de Shouryuu no decía nada desde que se unió a ellos.
—Sí, siento esa vibra —murmuró Youko.
Fue cuando se encontraron con Shoukei. Se dirigía
hacia ellos como si fuera un viento rígido, sus pies se estampaban contra los
adoquines.
—Oh, Shoukei, ¿cómo está el Rey de Han?
Shoukei miró a Youko con fuego en sus ojos.
—Está en su habitación. Solo para hacértelo saber,
pero no puede ver a nadie más ahora.
—¿No puede ver a nadie más?
—Bueno, parece que la horquilla no hace juego con
el conjunto, y se negó a cambiarse. ¡Míralo por ti misma! ¡Te juro que si tengo
que vestirlo es la última cosa que voy a hacer!
—Así que te está dando un dolor de cabeza.
—Hmph —Shoukei hizo un puchero, cruzando sus brazos
sobre su pecho—. Parece que hemos llegado a un callejón sin salida. En lo que a
mí respecta está bien. Es la gargantilla que no va con los aritos.
Espero que no te importe, Youko, pero me pasaré por tus cosas. Llámame
obstinada, ¡pero una mujer tiene que hacer lo que una mujer tiene que hacer!
Habiendo dicho lo que tenía en mente con tal
firmeza, Shoukei tomó nota de las figuras que estaban detrás de Youko. Su
rostro se volvió rojo. Con un aullido, saltó a la tierra a un lado del camino y
se inclinó profundamente.
—¡Perdónenme, por favor!
—Un verdadero dolor de trasero, ¿eh? —dijo Rokuta,
con una risa evidente en su voz—. Ese kirin de seguro que lo es. Ellos
no estarán dentro, ¿verdad?
—Sí, um, lo están.
—Ah, bueno, tenemos algo que discutir. Cuanto más
rápido puedas sacar a su Majestad fuera de su habitación, mejor.
—Entiendo —respondió Shoukei con otra reverencia.
Tratando de aguantar la risa, siguieron su camino,
llegando a un par de pagodas rodeadas por una curiosa formación rocosa. Debido
a la idiosincrasia del Rey de Han, le disgustaban todos los jóvenes sirvientes
a excepción de Shoukei, nadie estaba allí para recibirlos. Por lo que
simplemente se anunciaron y entraron.
Hanrin estaba tirada en el sillón. Pero era
bastante obvio, observó Youko con una sonrisa irónica, que el Rey de Han había
movido todo el lugar y ajustado algunos pergaminos a la nueva vivienda.
Definitivamente tenía buen gusto. Y en medio de todo, la presencia del
desordenado cabello de Hanrin era exactamente lo que le daba un toque de vida
al retrato viviente.
—Hey —dijo, mirando desde su libro—. Son Youko y
Keiki. —Saltó fuera del sillón frente a todos—. Tiempo sin verte, Rokuta.
—Yo.
Hanrin saltó en frente de Shouryuu y asomó su
rostro.
—Y un largo tiempo sin verte a ti también,
Shouryuu. Veo que luces como en busca de un reino patán, como de costumbre.
—Y tú eres tan maleducada como siempre. Ve a buscar
a tu amo.
—No puedo. Por desgracia, su Majestad aún no ha
encontrado algo decente que vestir.
Con una expresión que parecía haber mordido un
limón, Shouryuu dijo:
—No me importa. Si nada le queda, entonces que
venga desnudo.
—Justo lo que esperaba de un maleducado como tú,
Shouryuu. —Sus ojos se enfocaron en Renrin—. Bueno, bueno, bueno —dijo,
coqueteando, y siguió con una elegante reverencia—. No puedo creer que tenga el
honor.
—Um, ella es Ren Taiho.
—Es un placer verla finalmente. Soy Hanrin.
Con una gran sonrisa, Renrin se presentó. Hanrin
revisó la habitación.
—Tengo entendido el mal humor en el que están
todos, pero ¿qué tiene que ver con la búsqueda de Taiki para comenzar?
—Ese sería el caso —respondió Shouryuu adustamente,
haciendo un ademán para que Hanrin se sentara—. Te pedí que fueras a En, pero
nunca te mostraste. En cambio, te encuentro aquí.
—Oh, ¿entonces por eso vienes aquí? Bueno, de
acuerdo. Prefiero Kei. Tus sirvientes en En son realmente feos. Lo único que
hacen es arrojar aire caliente todo el día.
—Te estás describiendo a ti misma. De cualquier
modo, se decidió que serían En, Kei, Han y Ren quienes realizaran la búsqueda
en Wa.
—¿Y China?
—Sou, Kyou y Sai.
—Una gran operación —reflexionó Hanrin. Inclinó su
cabeza y preguntó—: Pero ¿está bien hacer este tipo de cosas? Me refiero, no
creo que nunca se haya hecho antes.
—Está bien —respondió Rokuta—. Que nosotros los kirin
busquemos a Taiki no va en contra de la Divina Providencia.
—Hmm. Entonces ¿cómo funciona esta búsqueda? En
términos concretos. ¿Enviar a la Armada Imperial?
—No seas tonta —dijo Enki con una mueca—. No se
puede hacer. Genkun nos pidió que mantengamos los shoku al mínimo. Y,
además, no nos haría ningún bien. Taiki es un taika. Solo nosotros, los kirin,
podemos sentir la presencia de otro kirin.
Hanrin se detuvo un momento.
—¿Estás seguro? ¿Qué no es Wa un gran lugar?
—No tan grande como cualquier de nuestros reinos,
si estás hablando de Wa[2].
—Siendo así, es mucho terrenos que cubrir. Y solo
cuatro de nosotros. Casi podría jurar que estás tirando de mi pierna, Rokuta.
—Sé que es una tarea difícil. Si no lo fuera, no
habría pedido a los otros reinos que se metieran y ayudaran en primer lugar.
—Pero…
—Encontramos a Taiki una vez. No puedo recordar
exactamente dónde fue, pero tengo el alcance de una gran área. No hay garantía
de que Taiki haya regresado a ese lugar. Pero nuestra mejor opción es empezar
en ese lugar y avanzar hacia el exterior.
—¿Realmente lanzaste este plan con solo una pista?
Increíble.
—¿Quieres abandonar? —Rokuta le frunció el ceño—.
Si tienes una mejor opción, la tomaré. Pero no hay una. Obviamente no hay
necesidad de decir cuánto tiempo tomará. Pero si quieres hacer algo en nombre
de Tai ¡es todo tuyo!
La sala cayó en silencio. Finalmente, Renrin dijo:
—¿Qué hay de usar a nuestros shirei?
—¿Shirei?
—Sí. Los shirei pueden detectar la presencia de un kirin,
¿verdad? No importa cuán lejos, mis shirei sienten dónde estoy y
regresan a mí. Es evidente que un shirei es capaz de detectar a otro kirin
también. Probablemente mejor de lo que puede un kirin.
—Realmente —Enki asintió—. ¿Qué hay de eso? —dijo al aire.
—Sí —una voz hablaba desde el éter. La voz del shirei de Enki.
—Bueno, entonces. ¿Qué hay de los youma?
No hubo respuesta.
—Puedes convocar a aquellos de tu misma clase. Por supuesto, no
queremos youma peligrosos. Pero ¿uno chico e indefenso?
Otro momento de silencio.
—Sí —fue la respuesta.
—Genial. De esta manera realmente podemos aumentar nuestras
posibilidades.
—En ese caso —dijo Hanrin levantando la voz y palmando sus manos—, Han
tiene el Kouyoukyou[3].
—¿El Kouyoukyou?
—Sí. El Kouyoukyou desmaterializa a la
persona cuya imagen refleja. Solo seres capaces del tonkou[4] pueden
usarlo. Usándolo, teóricamente, los shirei y los youma podrían
replicarse infinitamente. Parte de la replicación está limitada por sus
habilidades. Pero si buscar a alguien es todo lo que necesitamos, entonces
debería ser suficiente.
—Y Ren tiene el Gogoukanda[5] —dijo Renrin—. El
Gogoukanda crea un hoyo de gusano al otro lado sin generar un shoku.
Las personas pueden atravesarlo, tampoco puede enviar a muchos seres a la vez.
Pero usándolo, reduciremos los grandes efectos del shoku. Fue utilizado
una vez antes para recuperar a Taiki. Cuando el Taiho de En encontró su
ubicación, fue trasportado al Monte Hou usándolo.
—¡Fantástico!
Una fría voz interrumpió el ambiente de celebración
de Rokuta.
—¿Qué no nos queda el problema de por qué Taiki no
ha regresado por su propia voluntad?
Todo el mundo se dio vuelta. El Rey de Han estaba
de pie en la entrada de la habitación. Estaba vestido con una túnica de un blanco
deslumbrante de seda. Shoukei estaba parada detrás con una mirada
apesadumbrada.
—¿Así que finalmente decidió unírsenos? ¿Qué se
supone que significa esa pregunta?
—¿Qué se supone que significa? Si Enki tiene la
gana de irse a Wa, ¿por qué no se asienta allí?
Rokuta se quedó sin palabras momentáneamente.
—Si fuera Enki, entonces diría que le dio
felizmente a su Rey Mono el resbalón. Pero Taiki nunca pareció un ingrato. Él
realmente trataba de regresar. Y, sin embargo, no lo ha hecho en seis años. Creo
que sería mejor considerar las circunstancias que explican esto.
—Lo sabemos. Pero no hay manera de saber cosas así.
De cualquier modo, no lo encontraremos si no lo buscamos. Y, sin embargo,
ponerse en sus zapatos, ¿puedes imaginarlo?
—Bueno… —El Rey de Han miraba al vacío—. Poniéndome
en sus zapatos, diría que es porque no es un kirin.
—¿No es un kirin?
—La verdadera naturaleza del kirin es servir
a su rey, y la fuente del kirin la compasión por la gente. La parte de
él que le urge regresar es por el bien de su rey y el bien de su gente. Y es la
cual lo impregnaría con la habilidad de hacerlo. Porque él no puede, creo que
la única conclusión es que no es un kirin.
—¿Cómo puede un kirin no ser un kirin?
—No estoy seguro de que podamos saber —declaró secamente
el Rey de Han.
—Pero Taiki es un taika.
—Lo es, ¿y qué?
—No estoy segura de cómo explicarlo. Hanrin
probablemente solo dejaría de ser kirin cuando muera. Pero ¿qué le pasa
a un kirin taika cuando está en el otro mundo? Eso, para dejarlo
simple, es lo que se me ocurre.[6]


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