Kantai hizo su reporte mientras
regresaba al Palacio Interior.
—Un total
de once estuvieron envueltos en la rebelión, todos del Ministerio del Cielo, y
el Naisai estuvo a cargo. Parece limitarse solo a ellos. Tres capturados con heridas.
Los cinco restantes que trataron de huir fueron detenidos.
Koshou los
estaba esperando, mirando como si tratara de reducir su cuerpo a una pequeña
pelota. Tan pronto como Youko lo miró, se inclinó profundamente.
—Estoy
realmente apenado.
—¿Por qué?
—parpadeó Youko, y Kantai no pudo hacer otra cosa que sonreír con la reacción
de Youko.
—Debo
disculparme. Fue un error estar allí sin ser acompañada por el Daiboku o
cualquier de sus súbditos.
—Pero yo
los dejé afuera.
—Esa no es
excusa para que te quedes fuera de mi vista así —dijo Koshou elevando la
cabeza.
—No es tu
culpa. Además, no era tu responsabilidad en primer lugar.
Era la
tarea del Shajin[1] dentro del Ministerio de Verano, específicamente la
responsabilidad de Shiyuu[2]. En público, la tarea de Kofun-shi[3]. En privado, el
trabajo del Daiboku. “Privado” significa el Palacio Interior. El Palacio
Interior incluye la más aislada parte del Palacio Imperial, los Palacios Este y
Oeste, las residencias imperiales y los dormitorios, las habitaciones Jinjuu y
el Roshin hasta la Puerta Prohibida, incluyendo el Nadie y el Gaiden.
Todo lo
demás constituía el Palacio Exterior. Estrictamente hablando, el Naiden[4] y el
Gaiden eran parte del Palacio Exterior. Bajo normales circunstancias, la
Emperatriz solo viaja dentro del Palacio Interior donde colinda el Gaiden. Y
como regla general, oficiales gubernamentales solo se aventuran hasta el
Palacio Exterior donde colinda el Naiden.
—El Daiboku
es responsable de mi protección personal dentro del Palacio Interior. Los
jardines occidentales son parte del Palacio de Invitados. Y eso es en el Palacio
Exterior.
—Bueno,
puede que eso sea cierto, pero…
Kantai le
dio al desalentado Koshou una amistosa palmada en la espalda.
—Al no
aceptar sus disculpas, está poniendo a Koshou en una difícil situación. Los
jardines occidentales están definitivamente en el Palacio Exterior, fuera de su
jurisdicción. Normalmente la Emperatriz no habría dejado el Palacio Interior
excepto para llevar a cabo funciones oficiales. En ese caso, el Kofun-shi la
acompañaría. En esta ocasión, sin embargo, su Majestad estaba en los jardines
occidentales y no en otras funciones oficiales.
—Eso es
cierto. No estaba allí conforme a la ley o ritual, y ningún invitado oficial
del reino está instalado en el Palacio de invitados. Incluso desde que traje a
Risai al Palacio Interior, he sido bastante caprichosa en gala de la costumbre
y los precedentes al respecto. Lo considero mi culpa.
Kantai
frunció el ceño en lugar de enojarse frente a las disculpas de Youko.
—Sí, las emperatrices
pueden ser criaturas caprichosas. De lo contrario, no habría razones para que
un reino temblara y cayera. Ya que eso no fue un asunto oficial, no era asunto
del Kofun-shi. Su protección personal no puede mantenerse al margen. Si hay una
pregunta de sobre si el Daiboku o el Kofun-shi deberían estar al tanto de su
seguridad, la tarea debería recaer en el Daiboku.
Koshou se
agarró la cabeza.
—Ese es
realmente el caso. Cuando están los reyes y los Taiho de otros reinos, el aire
se encarece bastante. Tan solo me pareció que no debería estar por ahí,
escuchando lo que la gente dice y hace. Del Palacio Interior, Youko siempre
sale para ver a sus amigos. Por eso bajé mi guardia.
Koshou y
sus criados la escoltaron hasta los jardines occidentales, y después
mantuvieron su distancia. Él no podía negar que hubiera preferido pegarse a
ella todo el tiempo desde y hacia los jardines occidentales.
—Ese fue un
error por parte de Koshou. La idea de que sea aceptable mantener una seguridad
relajada dentro del Palacio Interior que se levanta porque ninguna amenaza
peligrosa ocurrió todavía, es demasiado. El Naiden y el Gaiden están
considerados dentro del “ojo público” y todos los edificios tienen sus propios
guardias asignados. Eso no es el caso de los jardines occidentales. Como en
este caso, ningún invitado real estaba presente, así que tampoco lo estaba la
guardia habitual. Cualquier con acceso a las Residencias Imperiales podría
también acceder a los jardines occidentales, y eso parece que fue lo que pasó
aquí.
Koshou
asintió. Kantai sonrió extrañamente.
—Como el
Daiboku, Koshou debe disculparse por fallar en ese sentido. Además, un reporte
oficial va a ser presentado por sus súbditos a su Majestad.
—¿Qué tipo
de reporte?
—Para
mostrar que la Emperatriz se equivocó, y en formas que deberán ser corregidas.
Mientras su falta de voluntad camina por una delgada cuerda y su generosidad
con otras son admisibles características, cuando las normas son ostentadas,
este es el tipo de daño que puede resultar. Los ministros y los oficiales
tienen sus tareas que hacer, y a diferencia de su Majestad, no están en
libertad de hacer caso omiso a su propia discreción. Un gobernante que hace
caso omiso de las reglas, costumbres y precedentes probablemente atraerá
ministros y gobernantes que hagan lo mismo. Por lo tanto, el Daiboku no debería
tener que asumir toda la culpa por este incidente.
—¿Así que esa
es la versión con la que quieres acabar?
—Sí, pero
teniendo en cuenta que no tomar las disculpas de Koshou y dejarlo fuera
no son lo mismo. Su Majestad fue poco exigente al hacer esa distinción.
Renunciando a la disculpa se puede tomar como un error. Por la misma razón, su
Majestad no debería considerarse a sí misma fuera. Aquellos a su alrededor
tomarán nota. Si perciben ser desplazados gracias a su amparo, Koshou perderá
respeto también.
—Sí. Ya veo
—murmuró Youko.
Koukan
entró en la habitación.
—Oh, ahí
está —se dirigió a Koshou—. El Daiboku tomará la responsabilidad y servirá tres
meses de arresto domiciliario.
Espera
un minuto… estuvo a punto de decir.
Koukan
continuó en un calmo y recogido tono de voz.
—No
obstante, el Taiho nos pidió que reconozcamos que la manera en que su Majestad
hizo heno de las normas y reglamentos es difícil para el Daiboku llevar a cabo
sus tareas adecuadamente. El Daiboku se distinguió capturando a los traidores,
por lo que una debería compensar la otra. Yo creo que eso sería una buena forma
de decirlo. Eso debería preservar la integridad de la administración pública,
¿no lo cree? —Le dijo a Youko—: ¿Hay alguna parte con la que no coincida?
—¿Estoy
haciendo heno de las normas y reglamentaciones? Cielos, y yo justo tengo la
misma boca floja de Kantai.
—¿Entonces?
—Bien —dijo
Youko con una sonrisa modesta.
Kantai
sonrió también. Después de decirle a Koukan que los sospechosos habían sido
entregados al Ministerio de Otoño, le palmeó a Koshou la espalda y ambos
salieron.
Koukan los
vio salir y le entregó a Youko un documento.
—Aparentemente,
el Naisai había sido herido profundamente con el actual estado de las cosas
desde hace algún tiempo. Fue previamente un subsecretario en el mismo
departamento, sirviendo como Naisai como asistente personal de la Reina y del
Saiho. Corrió un angosto buque y fue ascendido a Naisai. Últimamente, sin
embargo, sus damas de honor en el Roshin lo han sacado. Desde su tiempo como
subsecretario, asumió un gran orgullo sirviendo en el Roshin. Pero al parecer,
su orgullo o su paciencia alcanzaron sus límites.
—Oh —dijo
Youko. Suspiró.
—Para
empeorar, tomó súbditos fuera de la aristocracia, libremente ignorando las
normas, y trayendo a completos extraños como de su mayor confianza. Bueno,
parece haber entendido. Él tiene un buen punto.
Los
participantes del golpe de Estado eran todos del Ministerio del Cielo. El
ministro del Cielo no estaba directamente involucrado con la administración del
reino. Su cartera era el palacio en sí, y sirviendo a la Emperatriz y al Saiho
ahí. Aquellos que no pudieron tomar el orgullo al trabajar tan cerca de la
Emperatriz probablemente no fueran aptos para el trabajo.
—Y si usted
alberga cualquier simpatía con tales sentimientos, entonces debería librarse de
ellos.
Koukan no
era alguien que endulzara nada, pero su tono firme de voz la sorprendió un
poco. Ella lo miró levantando una ceja.
—La General
Ryuu y el Taiho de Tai me contaron qué pasó después de que el Naisai y sus
subalternos invadieran los jardines occidentales.
—Te
muestras preparado como siempre.
—Una
situación tan grave como lo demanda. Me gustaría preguntarle nuevamente, solo
para estar seguro, pero, no les dio crédito a sus quejas, ¿verdad?
Youko
apartó la mirada.
—Tenían un
buen punto. No conocían toda la historia y después de observar mis acciones sin
conocer el contexto, no habría sido irrazonable llegar a esas conclusiones.
Llámenme la Emperatriz no indicada para el trabajo, y mi respuesta es si eso es
lo que piensan, entonces no me molestaré discutiendo con ustedes. Ciertamente
no voy a pasearme por ahí declarando que solo puedo salvar a Kei. Eso no me
corresponde a mí, juzgar o decidir.
—Entonces
permítame explicarle —le respondió Koukan a la vez. Él dejó los documentos
sobre el escritorio—. Para empezar, hacer cualquier juicio sobre qué tipo de
Emperatriz es depende de quién está observando y cuándo. En cualquier caso, qué
tipo de Emperatriz es usted, es ajeno a esta situación en particular. En el
momento en el que tomaron las espadas y decidieron atacar, perdieron todo
derecho a reclamar la alta moral y pasar juicio a las demás personas.
—Tienes
razón ahí.
—La razón
por la que manteníamos al Naisai y a sus camaradas fuera del Roshin en primer
lugar era porque temíamos la evolución de su naturaleza. Todos los ministros
coinciden que personas que no sean de confianza no deben ser ascendidos a
cargos de confianza en los que se los coloque en su proximidad inmediata, y que
no justifican tal confianza. La decisión se basó en un examen de sus
características y temperamentos. No veo errores en dicha sentencia. En primer
lugar, eran indicaciones sobre hanjuu y los rebeldes, ¿verdad? —Koukan
miró a Youko.
»Las
personas que piensen que las forma de actuar sea por actos autoritarios
impulsivos, no es el tipo de personas a las que quisiera darle autoridad en
primer lugar. Nadie debería poner un arma en las manos de gente como esa.
Segundo, las personas que no muestras vergüenza al decir tales cosas no pueden
esperarse de ellas que conozcan el buen Camino por el malo, y ciertamente no
están calificados para contribuir de cualquier forma con el proceso político.
Tercero, aquellos que no conozcan la situación en su totalidad no están en
posición de juzgar. Cuarto, aquellos quienes, basados en tales especulaciones,
traman pecados de los que no saben nada, y luego dictan sentencia basados en
esas especulaciones, y no muestran dudas en ningún momento… de ninguna manera
deberían dárseles jurisdicción sobre nada. Quinto, ninguna confianza debería
colocarse en aquellos que son incapaces de ver sus propias faltas y
deficiencias, y en cambio, culpan a otros por su propia mala suerte.
Finalmente, no debería tener que agregar que aquellos que van en contra de las
leyes y el Camino con el propósito de lograr sus objetivos son peligrosos. Y no
podemos tolerar tales riesgos en presencia de su Majestad. Estas son las
razones por las que consideramos imprudente avanzar. ¿Usted discrepa de alguno
de estos puntos?
Youko lo
miró un poco aturdida.
—Observándolos
en sus actividades día a día, no nos parecieron dignos de ser ascendidos para
servir directamente a su lado. En consecuencia, fueron echados del Roshin. Yo
creo que han mostrado inesperadamente la exactitud de esa decisión.
Youko
descansó sus codos sobre la mesa y conservó sus dedos juntos.
—Bueno,
entonces, permíteme hacerte una pregunta. ¿No crees que quizá si hubieran
sido promovidos habrían recurrido a tales acciones?
—Permítame
responder con una pregunta personal, entonces. ¿Puede realmente confiar en
alguien que tan solo cortaría el buen camino, pero se aparta cuando se frustra?
Youko
examinaba a Koukan con los ojos abiertos. Ella puso sus dedos juntos.
—¿Aplicarías
esa misma regla para ti mismo? Si, por casualidad, pasaron por alto tus éxitos,
y la atención fuera puesta solamente en tus pecados.
Koukan
respondió con una sonrisa de piedra.
—¿Debería
tomar eso como una crítica personal? Como su Majestad sabe bien, mientras elevemos
a esas personas de confianza para servir como ministros principales del reino,
también debo asegurarme de que los rangos medios de los funcionarios y
subalternos acaten las reglas y hagan sus deberes.
—Sí, lo
lamento.
En
respuesta a la disculpa de Youko, Koukan suspiró y sonrió.
—En
definitiva, el problema es el temperamento y el carácter. Ese es el verdadero
reflejo de cómo vivieron y cómo se comportaron. Es allí donde se debe prestar
mucha atención. Cualquiera debería ser capaz de echar un vistazo. Si ellos
prueban ser dignos de su fe, entonces sus acciones serán felizmente
recompensadas. Un examen del ejemplo de la señorita Risai debería probar el
punto.
—¿Risai?
—¿Por qué
su Majestad le dio una mano en primer lugar?
—No estoy
exactamente segura.
—Ella
interrumpió en el Palacio Kinpa, y le dio un vistazo al atroz estado en el que
ella se encontraba. ¿No es así? La señorita Risai estaba malherida volando a
través de los nidos de los youma en la provincia de Zui y se dirigió
para acá. ¿Y no son esas medidas suficientes pruebas de que desea salvar Tai?
—Sí. Por
supuesto.
—La
señorita Risai le rogó que salvara Tai. Excepto que participar en asuntos
internos de otro reino es un pecado grave. La señorita Risai probablemente
fuera consciente desde el principio de eso.
—Koukan…
—Ella pudo
haber venido hasta aquí para apelar a su simpatía y tentarla con pleno
conocimiento de las consecuencias. También es posible que no tuviera pleno
conocimiento de las consecuencias, o que no las tuviera presentes. E incluso si
supiera exactamente qué es lo que estaba haciendo, puede ser que haya sido
llevada por la desesperación de su situación. A medida que las cosas salieron
bien para Tai al final, no le importaría qué le sucediera a Kei. No hay forma
de que podamos saber con certeza que había en su mente. No obstante, su
Majestad dedicó una extraordinaria cantidad de tiempo a su causa, y yo, por mi
parte, no me opuse.
—Ah…
—Eso fue
porque pudimos observar sus palabras y acciones. La manera en la que se
relacionaba con usted, con nosotros e incluso con Koshou. Basándome en todo lo
que dijo e hizo, no me pareció el tipo de persona que vería felizmente salvarse
Tai a expensas de Kei. Carezco aún de la habilidad de leer su mente, pero si
realmente vino aquí con la intención de guiarla al pecado, tengo que creer que
fue producto de su desesperada situación, y no algo que implicara su conciencia
plena.
—Sí —dijo
Youko asintiendo.
—En
cualquier caso, esto es a lo que se reduce. Cómo la traten los otros es un
resultado a largo plazo de cómo se les trató a los otros. Acérqueme de manera
que sus palabras y acciones me valoren y yo podría mover Cielo y Tierra para
acomodarla. Si el mundo la recompensara en público depende de la persona y las
circunstancias. Pero estos seguidores llevados por la ignorancia de tan simple
ecuación maldijeron su suerte, y atacaron a su señora en cambio. Yo creo que volcaron su propio aborrecimiento
al exterior.
—Escuché
las mismas cosas en Wa.
—Excepto
que cuando personas tan rencorosas toman espadas para hacer justicia, no es la
razón de sus disputas a las que otra gente escucha. Este es otro ejemplo de un
hombre siendo recompensado según su forma de ser, y según el fruto de sus
obras.

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