CAPÍTULO
39
El resplandor fugaz llenó el Kokinsai y parpadeó. Rokuta emergió
primero, guiando el camino. Miró detenidamente los rostros del grupo de
personas reunidas que los esperaban y se inclinó.
—Es Taiki. Estamos seguros. Pero está enfermo y su condición
es seria.
—¿Qué tan enfermo? —preguntó Risai, su voz era
rasposa ya que forzó la pregunta desde su garganta.
—No sabemos realmente. Probablemente las impurezas
estén en su ambiente. Su cuerpo está siendo comprometido por la composición de
su sangre. La situación en este sentido es muy grave. Esa es probablemente la
razón de que el aura de Taiki esté tan débil.
—¿Eso significa que aún no perdió su naturaleza de kirin?
—No —dijo Rokuta, evitando su mirada—. Taiki ya no
puede llamarse un kirin. La mejor forma de verlo es que ha perdido la
mayor parte de sus poderes. Y el veneno le está ganando. Los shirei
están comportándose salvajemente. Ni siquiera puede controlarlos.
—¿Es tan malo? Pero Taiki…
—Su aura fue interrumpida. No pudimos seguirlo.
Pero debería estar ahí. Lo encontraremos lo más rápido posible y lo traeremos a
casa.
Risai miró a Renrin y a Keiki mientras salían de la
luz fantasmal. Sus rostros estaban llenos de angustia. Sus rostros estaban
claramente diciéndole que, a menos de que Taiki fuera encontrado y regresado
rápidamente, las cosas se pondrían muy tristes en realidad.
—¿No hay… no hay algo que podamos hacer? —gritó.
Renrin la abrazó, disculpándose.
—Como están las cosas ahora, estamos cortos de
manos. —Ella levantó la cabeza—. Además, cuando lo encontremos, ¿cómo
deberíamos traerlo?
—¿Cómo?
Renrin asintió y miró al resto en busca de ayuda.
—Si Taiki perdió su naturaleza de kirin, ¿no
significaría eso que se convirtió en un mero humano, un japonés? ¿Hay alguna
forma de traer a una persona aquí?
Escuchándola desde la esquina de la sala, Youko
comenzó. Definitivamente había oído decir que ningún humano podía venir a este
mundo a propósito.
—Si se convirtió en un humano normal, entonces no
podrá cruzar el Gogoukanda. E incluso si pudiera, están esos dos
gigantes shirei con los que tendremos que lidiar. Un shoku podría
ser activado, forzándonos a pasarlo, pero…
Rokuta giró su cabeza a un lado, como si
contemplara.
—No lo sabremos hasta que lo intentemos. Excepto
que Taiki apareciera ahora en este mundo como un extraño y estaría, como
consecuencia, rechazándolo. Además, tratando de forzarlo a atravesar podría
causar un gran daño aquí y allá.
—Yo… —comenzó a decir Youko—. Cuando pacté con
Keiki, no era aún una emperatriz debidamente reconocida. Keiki fue capaz de
traerme aquí. Por lo que a mí me parece que incluso si Taiki perdió su
naturaleza de kirin, él debería de poder también. Después de todo, ambos
comenzamos como taika.
—Youko era en mayor parte la emperatriz. Pero Taiki
no es ahora mayormente un kirin. No hay forma de decir qué
pasará, o cómo lo tomará el Cielo. —El Rey de Han continuó con su tono particular
de voz—. Si no lo traemos de regreso, Tai continuará ahogándose. Entonces, ¿lo
traemos con la posible causa de que provoque gran destrucción, o terminamos
rápidamente con su miseria y esperamos a que nazca un nuevo kirin?
—No hables de cosas tan absurdas.
—Si ese pensamiento es tan repugnante para usted,
entonces debería aceptar las terribles consecuencias que de otra manera ocurrirían.
—Yo sé… —Rokuta había comenzado a decir cuando
Hanrin lo interrumpió con una temblorosa voz.
—Si Taiki fuera una persona ordinaria, podría ser
designado sennin, ¿verdad?
—¿Un sennin?
—Un sennin puede cruzar el Kyokai, ¿no? A
parte de eso, el inevitable daño causado por el shoku se mantendría al
mínimo.
—Entiendo —murmuró Rokuta—. Pero ¿cómo amplías este
nombramiento?
—Un rey puede viajar a través del Kyokai. Eso por
sí solo causaría como resultado un shoku de un tamaño significativo.
Pero sería preferible que forzar a una persona normal el cruzar el Kyokai.
—Imprudente, pero no sin lógica.
—De hecho —asintió Rokuta. Giró hacia su señor—.
¿Qué hay de ti? ¿Te gustaría hacer el viaje?
Shouryuu inclinó la espalda contra la pared y juntó
los brazos.
—Está bien por mí —dijo mirando la ornamental
celosía de la ventana—. Mi reunión familiar de quinientos años, supongo. —La
luz del sol atravesaba la celosía jugando con las sombras en su cara. Cerró un
poco los ojos, cambió su postura y dijo cruzando la habitación—. Youko… no,
Keiki. Estamos sin Sou. Un buen momento para arreglar relaciones. Quisiera que
vinieras.
—¿A Sou? —dijo Keiki, confundido.
—Tenemos que propagar la noticia de que Taiki fue
encontrado en Wa y abogar por más shirei. Rokuta, irás al Monte Hou.
Llévate a Youko contigo. Reporten lo que ha sucedido hasta ahora.
Youko entendió que iban a pedir nuevas
instrucciones de Genkun sobre el asunto. Risai, sin embargo, miraba con
preocupación a Shouryuu.
—¿Por qué el Monte Hou?
—Para arreglar una visita con Genkun. La condición
de Taiki y la de los shirei están bastante fuera de lo común. No hay
forma de decir qué pasará si nos vemos obligados a hacerlo cruzar por esa
distancia entre Este Lugar y Aquel Lugar. Si cruzar a través del
Kyokai está permitido, en primer lugar. Si podemos ir allá y traerlo con
nosotros. Ninguna de estas preguntas puede ser considerada resuelta. Realmente
necesitamos la opinión de Genkun.
Shouryuu obviamente no había calmado la
preocupación de Risai.
—Pero ¿qué tiene que ver un shoku y Genkun?
—Nada que ver con un shoku específicamente.
El Cielo tiene sus razones y preceptos. Solo el Cielo puede determinar la buena
o la mala acción. Pero el Cielo no toca directamente nuestras vidas. La única
persona que puede llegar a través de esa ventana es Genkun. Agradezco el buen
trabajo que Ren Taiho llevó hasta ahora, y si ella continuara…
—¡Espere un minuto! —Risai elevó la voz—. ¿Usted
quiere decir que para determinar la Voluntad del Cielo tenemos que hacerlo a
través de Genkun?
—Esa sería la cuestión de la misma.
—Pero… pero… ¿hay un Cielo?
Shouryuu asintió.
Risai sintió como si alguna criatura estuviera
asechándola desde atrás.
—¿Hay un Cielo? Pero… entonces ¿por qué el Cielo
abandonó a Tai?
—Risai.
—Si hay un Cielo, si hay una Voluntad Divina, si
los dioses existen, entonces ¿por qué no vino la ayuda a Tai más rápido, antes
de que todo esto pasara? La gente de Tai envió sus oraciones al Cielo mientras
se asfixiaban con sus propias lágrimas y sangre.
Aterrorizados de ser vistos por Asen, envueltos en
la oscuridad, se pararon frente a la ermita en la noche que continuaba.
Prohibido incluso mencionar el nombre del rey, colocaron en su lugar una flor keihaku
en el altar. Sobrevivir a la destrucción y a los crudos inviernos se volvió más
difícil con el pasar de los años. En medio de la pobreza tan grave que solo una
fruta podía hacer la diferencia entre morir o vivir, una escasa ofrenda y un
palillo de incienso tenían que llevar el infinito peso de sus plegarias.
—Incapaces de hacer nada por sí mismos, el pueblo
visitó los santuarios. Y, aun así, el Cielo no hizo nada para ayudarlos, yo le
pedí a la Reina de Kei teniendo el pecado en mi corazón. Si el Cielo y sus
Dioses nos mostraran un mero rayo de esperanza, no habría cruzado el mar y no
habría perdido mi brazo en el proceso.
—Y que tú lo digas no cambia nada.
—Pero… —comenzó a decir Risai. Enfrentó a Shouryuu
y fríamente dijo—: Envíeme a mí también.
—No tenemos tiempo que perder. Necesitas recuperar
tu salud.
—Estoy curada lo suficiente —disparó Risai.
—¿Puedes cabalgar un kijuu con un solo
brazo?
—Si es Hien, sí, puedo montar.
—¿Es esta criatura un kijuu?
—Hien es un pegaso tenba[1].
—Un tenba ciertamente no es lento. Pero
¿puedes volar todo el camino hacia el Monte Hou? Este será un viaje sin
paradas.
—Es lo mismo para mí.
—En ese caso… —le dijo Shouryuu a Risai—. Ve si eso
es lo que deseas. Este asunto le concierne a Tai y solo a Tai. Ve y toma la
Voluntad de los Cielos con tus propias manos.

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