CAPÍTULO 24
Risai se despertó en la
oscuridad de la noche. Cuando abrió los ojos, alguien estaba sentado en la
oscuridad al lado de su cama. La luz de la luna se derramaba a través de la
puerta de la sala. El sonido de una cigarra fluía a través de las montañas.
—¿Su
Majestad? —dijo Risai.
La sombra
levantó la cabeza y asintió.
—Disculpa.
¿Te desperté?
—Para nada
—murmuró—. Sabe, todo el mundo la ha estado buscando.
—Sí. Me
escapé y me escondí, como ves.
—¿Se escapó
y escondió? —preguntó Risai.
La Reina de
Kei no respondió. La habitación nuevamente cayó en silencio. Los sonidos de la
noche flotaban sobre las frías brisas. A la larga, la emperatriz habló
nuevamente desde la oscuridad.
—¿Qué clase
de persona es Taiki?
Risai pensó
un poco. Viniendo de su mismo pueblo natal. La existencia de Taiki debe ocupar
un importante lugar en su corazón.
—Es pequeño
y lindo —dijo Risai.
Una suave
risa respondió desde la oscuridad.
—Keiki dijo
lo mismo. Y le dije que tales descripciones no eran de ayuda.
Había humor
en su voz. Risai tuvo que sonreír.
—Así es
como realmente es. Pequeño e inocente. Cálido al extremo. Todavía con enormes
reservas de empatía.
—Sin duda
es un kirin.
—Él se
parece a su Majestad, en cierto modo.
—¿A mí?
Risai
asintió.
—Él es muy
relajado. Desde la perspectiva de mi rango y clase, Taiki es una persona de muy
alto estatus social, y todavía no actúa de esa manera. El señor Gyousou dice
que Taiki no es consciente de su posición social. No es que haga un mal uso de
su autoridad y rango, pero más bien no presta atención. Su Majestad parece
estar en la misma posición. La primera vez que oí a sus muchachas dirigirse a
usted por su nombre, estaba bastante sorprendida. Pero entonces pensé, ah,
el Taiho es así también.
—Ya veo.
—Risai sintió una extraña sonrisa en el rostro de la sombra—. No hay tales
clases sociales en Wa. Bueno, no, existen, pero como un estado de mente que
como otra cosa. Mis muchachas, Suzu y Shoukei, son más mis amigas que mis sirvientas.
Superar las clases no parece algo simple de hacer.
—¿Y el
Daiboku? ¿También se dirige a usted informalmente?
—Sí. No sé
si llamarlo amigo. Más que nada es un colega.
—¿Un
colega?
—Un colega
es quien te ayuda a mantener el reino. Una vez fue conocido como un miembro de
la rebelión.
—Un
rebelde… —dijo Risai dudosamente.
La sombra
de la chica asintió con gran sinceridad.
—No mucho
tiempo atrás, había un terrible gobierno en Kei. Se gobernaba con mano de
hierro y se explotaba al pueblo. Yo recién había ascendido al trono y carecía
del poder para gobernarlo desde el trono. Entonces, en vez de eso, le di mi
apoyo a Koshou. Para anular el gobierno, él eligió compatriotas de entre su
gente -muchos de los que temían las déspotas reglas del gobernador y que temían
criticarlo- y juntos pasaron planeando meses una revuelta.
Youko se
inclinó hacia delante. La luz de la luna iluminaba un lado de su cara. Tenía un
aspecto severo en su rostro, como si se armara de valor contra un profundo
dolor.
—Me
pregunto si esa clase de cosas serían posibles en Tai.
Risai tomó
un respiro. Así que este asunto era al que quería abordar.
—No creo
que sea posible —dijo. Youko parecía a punto de agregar algo más, y Risai le
cortó—. Entiendo lo que está tratando de decir. Si la gente estuviera
inspirada, no debería haber nada que pudiera pararla. Sé que tonto suena -suena
más como una excusa- de decir que tal cosa es imposible. Pero debo insistir que
así es como se encuentra.
Risai miró
al techo. A pesar de que l anoche era de verano y que el aire llenaba la
habitación, Risai sintió un bloque de hielo en su corazón. Sus oídos dejaron de
escuchar. Sin embargo, todavía podía oír esa fría brisa de viento que soplaba.
—Yo escapé
de las garras de Asen junto con pocos de mi tropa. Oí que fueron atrapados y
llevados de regreso a Kouki. No solo mis soldados, también los comandantes al
servicio de otros generales también. Muchos funcionarios huyeron por la
presencia de Asen, y todos ellos terminaron prófugos de la justicia, acusados
de asesinar al señor Gyousou y a Taiki, y complotar para usurpar el trono.
Al
principio, Risai había interpretado esta serie de eventos en acontecimientos de
tal magnitud.
—El Rey y
el Saiho han muerto, y Asen se ofreció como para sacar adelante al reino y
encargarse del mismo en su lugar. Pero no todos lo secundaron. Las dudas sobre
Asen gradualmente surgieron, y para el momento un significante número de
personas estaban insatisfechas con su gobierno.
Mientras buscaba al señor Gyousou, yo sentí lo mismo y me reuní con la
coalición anti-Asen. Pero nada podía resultar de eso. Estábamos construyendo un
castillo fuera de la arena. No importa cuán rápido nos organizáramos, siempre
había un largo número de sospechosos desertores. Todo lo que construíamos
estaba condenado desde el principio.
—Ya veo.
—Los
desertores nos traicionaban por Asen, o simplemente desaparecían en la noche.
Con el tiempo, los compatriotas fueron silenciados. Ya habíamos perdido los
lugares seguros donde los voluntarios podían reunirse. Aquellos que no habían
sido capturados fueron forzados a esconderse bajo la tierra para escapar de los
brazos de Asen. Aquellos que albergaban dudas acerca de Asen entendían que un
momento de descuido traería a todos a su alrededor a la vorágine. Si se sabía
que un rebelde estaba en una aldea cercana, Asen no se escatimaría nada en
quemar esa ciudad hasta las cenizas. Incluso ahora, debe haber muchas
oportunidades para ponerse en su contra. Pero es casi imposible, comunicarse
los unos con los otros para unir fuerzas.
Risai dio
una pausa y luego dijo:
—Su
Majestad debe saber acerca de los duros inviernos de Tai. El Cielo nos ha dado
la espalda. Los desastres nos golpean con cada vez mayor frecuencia. Los youma
inundan las tierras. Le tomaba al pueblo todo lo que tenían para sobrevivir. La
única pregunta que llegaba a sus mentes era cómo sobrevivir al siguiente
invierno.
»Se decía
que la única razón por la que alguien quedara vivo era por el kouji[1].
Habiendo accedido al trono y reorganizado la Corte Imperial, Gyousou tomó
acciones incluso antes de entregar el Rescripto Inaugural. El riboku
sobre que el reino fue fundado, conocido como el roboku estaba
localizado en el centro del Palacio Imperial. Gyousou hizo una solicitud al roboku,
y el Cielo le concedió una planta llamada keihaku[2].
—¿Keihaku?
—Sí. El keihaku
es una planta como un brezo. Crece libremente en los entornos duros,
produciendo flores blancas a lo largo de las estaciones, produce largos frutos
del tamaño de un huevo de codorniz. Cuando la fruta se quema, se quema como si
fuera leña.
Nadie puede
sobrevivir a los duros inviernos en Tai sin combustible. Pero el carbón de leña
es un recurso limitado, y la gente requería una fuente adicional de energía. Se
pensó que el keihaku podía ser plantado en las esquinas de los campos.
Una rica cosecha, seca y almacenada, podía mantener las cosas hasta la
primavera. Una sola persona podía preparar suficiente carbón de leña para una
familia, una gran bendición para el pueblo de Tai.
—El keihaku
originalmente crece en el Mar Amarillo. Su Majestad hizo el pedido al roboku
y obtuvo uno para Tai también. La primavera en que su Majestad desapareció, el keihaku
apareció en el roboku. Antes de que tres años pasaran, se pudieron ver
flores blancas en cada rincón de los alrededores de la provincia de Sui. En medio
de estos desastrosos acontecimientos, la gente fue provista de medios para
sobrevivir el invierno. La gente lo llegó a llamar “el regalo del que vive en
Kouki”, o kouji.
—Entiendo
—murmuró Youko con una triste voz.
—Si Asen
fuera el verdadero rey ya habría agotado el Mandato del Cielo para este
momento. Pero no es el rey. Si no fuera un mero usurpador, su tiempo de vida
sería limitado. Pero es un sennin también. Mientras nadie lo pueda
eliminar o derrocar, la única persona que puede quitarle el estatus de sennin
es el Rey, o si el Rey no vive, entonces el sello del Hakuchi. Ni el Rey ni el
Taiho murieron, pero nadie conoce su paradero. Consecuentemente, la Providencia
no removerá la traición del medio.
—Y por eso
dices que la gente de Tai no tiene los medios para salvarse.
—Sí
—asintió Risai. Al mismo tiempo, vio la mirada de Youko, esperando ansiosamente
cada palabra suya, y su corazón le dolía en el pecho. Por favor, ayúdenos,
quería decir. Por favor, busque a Gyousou. Por favor, busque a Taiki. Y
saque a Asen…
Risai
estaba a punto de hablar cuando Youko dijo suavemente.
—Si el Rey
de Tai está a salvo, me pregunto si no le importaría compartir el kouji
con nosotros. Kei está empobrecida… —Ella miró a la luna—. Se pone bastante
fresco al norte de Kei durante el invierno. Los aldeanos son particularmente
pobres allí, donde algunos valiosos cultivos pueden cultivarse. No hay ningún
buen sustituto del carbón en invierno. Estas tierras no son tan frías como las
de Tai, por lo que aquellas del norte están mal aprovisionadas contra el
invierno. Las paredes son delgadas, y las ventanas no son de cristal. Nunca
parecen haber suficientes pieles. O, más bien, nada más del mismo peso que
pueda tomar su lugar. La gente del norte se cubre de algodón y se acurrucan en montones
hasta la primavera.
—Oh —dijo
Risai simplemente.
—Por
supuesto que el carbón de leña no hace la diferencia entre vivir o morir. En
pleno invierno, pueden aventurarse a los campos y cosechar frutos silvestres.
Los inviernos en Kei no son tan fieros como para llevar a la gente al borde de
la muerte. No puedo hablar de los inviernos en Tai de la misma manera. Pero
deseo apaciguar su sufrimiento.
—Por
supuesto.
—Oí que a
pesar de que el rey anterior de Tai haya agotado los almacenes, dejó al
gobierno en condiciones justas. Keiki dice que la corte provisional fue
dirigida con un grado similar de competencia. Kei fue todo lo contrario. El mal
gobierno de la exemperatriz fue reemplazado por una emperatriz no mucho mejor.
Las recompensas de la tierra aún no se han acumulado. Durante el reinado de la
exemperatriz, los ministros se convirtieron en tiranos y oprimieron al pueblo.
Como el gobernador del que te hablé. Los malhechores corrieron
desenfrenadamente y aún no han sido purgados. Además, después de que la exemperatriz
muriera, una impostora se levantó y arrasó con el reino. Kei solo ha comenzado
a resucitar. Justo ahora, los ciudadanos que residen en las ciudades no tienen
suficientes experiencias de buenos tiempos que se merecen. Un país como Kei que
está constantemente en caos no conoce nada más que la pobreza.
—Sí —dijo
Risai.
—Siento
lástima por todos ellos… —Youko hablaba bajito, con voz tensa, y un temblor en
su voz—. Y siento lástima por la gente de Tai. Tai está en peores condiciones
que Kei. Más la gravedad de las estaciones, los desastres naturales y las
opresoras leyes del usurpador deben estar haciéndolos sufrir de tal forma que
no lo puedo ni imaginar. El usurpador debe ser eliminado y el legítimo Rey y el
Taiho deben regresar a la capital. Yo…
Risai
alcanzó con su restante mano la mano de la Reina de Kei.
—¿Y después
qué? Usted no puede movilizar sus tropas. La Reina de Kei no puede comandar a
sus soldados que crucen las fronteras de otro reino. Es un pecado que
seguramente destruirá Kei.
—Risai.
—Por favor,
perdóneme. Estaba tan atrapada en mí que no contemplé mis imperdonables
pecados. Pero usted no puede hacerlo. Usted es la Emperatriz de Kei. No puede
sentir pena por el pueblo de Tai a expensas de su propio pueblo.
Kaei,
tenías razón. Y, todavía, sentía gran fuerza en su mano que la sostenía.
—No dejaré
a Tai por su cuenta. Haré todo lo que esté a mi alcance. Tengo la intención de
presionar al Rey de En para que haga todo lo posible. Sin embargo, si la tarea
supera mis límites, entienda por favor. No puedo pedirle al pueblo de Kei, que
aún no ha experimentado una feliz era, que se resigne a otra era de caos.
—Sus
palabras son más que suficientes.
Risai
sonrió. En su corazón quería rogar: No nos abandone. Pero no podía. La
persona frente a ella era la Emperatriz de Kei. Risai no podía hacer nada que
la alejara de su gente.

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