Entrada destacada

El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

domingo, 26 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Capítulo 49

 

CAPÍTULO 49

 

 

 

Risai entró a la habitación con la cena.

—¿Cómo se siente?

Taiki estaba levantado mirando fuera de la ventana. Estaban en las habitaciones del Taishi, donde Risai estaba viviendo.

—Estoy bien —dijo, mirando sobre su hombro.

Aunque él tenía una cara valiente afrontando las cosas, seguía viéndose un poco demacrado. Risai sonrió, como si disipara sus dudas.

—Recientemente, cuando estaba dormido, la Reina de Kei amablemente vino a verlo. Quería disculparse por causar más contaminación a su ambiente.

—No fue su culpa.

—No, no lo fue —concordó Risai mientras se sentaba a la mesa—. La Reina de Kei se ocupa ella misma de sus asuntos, y encima algo así ocurre. Realmente me hizo llegar el duro trabajo que debe ser el hecho de ser Emperatriz.

—Verdad. —Taiki permaneció mudo por un tiempo. Entonces dijo—: ¿Regresarás a Tai, Risai?

—¿Qué? —Al principio, Risai no entendió qué estaba preguntando. Ella inclinó su cabeza para verificar lo que había oído.

Taiki la miró, una mirada con gran seriedad en sus ojos.

—No podemos continuar imponiéndonos sobre Kei así.

Risai tomó esas palabras con gran asombro. Cuando finalmente entendió lo que Taiki estaba diciendo, sintió que su rostro palidecía.

—Solo un momento, Taiho…

—No podemos permitir convertirnos en las semillas de grandes calamidades de Kei. Hemos puesto a prueba su paciencia y hemos intervenido sus vidas más que suficiente. Después de esto, creo que debemos irnos a un lugar donde podamos valernos por nosotros mismos.

—Pero, Taiho, eso es insustentable. No solo su condición, sino… si disculpa mi atrevimiento… su cuerno y sus shirei

La apresurada ansiedad dejó el rostro de Risai rojo. Sintió que era necesario terminar con esa inclinación en el brote. Ella pensó vagamente en regresar a Tai cuando se encontrara con él. Con Taiki a su lado, podían buscar a Gyousou utilizando su “sentido real”. Pero Taiki había perdido su cuerno y su esencia natural como kirin. Ya no tenía sus shirei. Y Tai permanecía infestada de nidos de youma. Y ella había perdido su brazo bueno.

El incidente con el Naisai la había obligado a enfrentar nuevamente la gravedad de sus lesiones. Un grupo de rufianes armados habían entrado a la habitación y amenazado la vida de Taiki y de la Reina de Kei, y apenas había podido mover un dedo para ayudarlos. Ella fue superada con facilidad y derribada por hombres que no se veían como que hubieran tenido entrenamiento militar en su vida.

Incluso teniendo en cuenta el estado de su salud, era bastante inútil como oficial militar. Si regresaban a Tai, ella sería incapaz de protegerlo. Aunque había sido consciente de ello desde hace tiempo, no había llegado a entender qué tan inútil era. Todas sus vagas nociones sobre el asunto se habían señalado claramente en un punto de vista. Aún no se había recuperado de la conmoción.

—No podemos hacerlo, Taiho. Entiendo cómo se siente, pero no puede regresar a Tai. Necesita cuidarse mientras solicito ayuda entre los refugiados. Si podemos convocar un pequeño número de seguidores…

Taiki sacudió la cabeza.

—Es verdad que soy impotente. Sin embargo, el hecho es que somos ciudadanos de Tai.

Risai asintió como si se estuviera congelando.

—Tai es un reino que incluso los dioses pasaron por alto. ¿No es verdad? Tai no tiene rey. La buena voluntad de los otros reinos nunca alcanza los tobillos. Y el Cielo no se dignará a conceder milagros. Es lo mismo que Tai no tenga kirin. Pero Tai aún tiene sus súbditos, como tú y yo.

—Incluso sin un cuerno, el Taiho sigue siendo el kirin de Tai. Y mi esperanza. No algo simplemente sacrificable. Si alguien debe regresar a Tai y buscar a nuestro señor y gente, entonces es algo que yo voy a hacer. Esa era mi verdadera intención después de todo. El Taiho debe ponerse a resguardo en un lugar seguro. Le ruego que deje de lado las ideas peligrosas como regresar a Tai.

Taiki no era la única cosa que Risai había perdido. Otro temor se había apoderado de ella. Después de la catástrofe en Kouki, Risai había sido enviada a la provincia de Jou para sofocar la rebelión. En su camino, había tomado a Nisei-shi bajo su protección. Sus testigos presentaron y revelaron la magnitud de la traición de Asen.

Al mismo tiempo, el incidente fue usado como pretexto para mancillar el honor de Risai. Pero quizá incluso peor era que Asen de alguna manera supiera que había protegido a Nisei-shi. Risai había enviado un comunicado secreto solo a Haboku y a Sougen. Considerando su contexto, tampoco ninguno de ellos habría sin cuidado, filtrado la información a un tercero. Por lo tanto, era como si los súbditos de Gyousou hubieran sido privados de eso. Y ninguno de ellos le hubiera comunicado a Asen.

Ella no podía imaginar que alguno de los súbditos de Gyousou fuera un espía. Tendrían que haberse encontrado a puertas cerradas y tomado todas las precauciones posibles. Sin embargo, Asen fue informado, lo que significa que alguien dentro del grupo hizo el informe.

Un lobo en la propia casa de Gyousou estaba cuidando el gallinero.

Risai miró dentro de los astutos ojos de Taiki. Ella no quería exponerlo a tan desagradables hechos, pero eso solo duplicó el peligro en Tai. Sería necesario establecer líneas de comunicación con los antiguos compañeros de Gyousou y unir tropas. Y aun así, un traidor estaría al acecho en medio de ellos, alguien conocido, que podría parecer en un momento como amigo íntimo. Risai no tendría forma de protegerlo de tal persona. Todo lo que podía hacer era balbucear incoherencias diciendo que mala idea era todo. Taiki le mostró una sonrisa perpleja.

—No has cambiado ni un poco, Risai.

Risai le devolvió una mirada perpleja.

—Te preocupas por mí y haces lo mejor para protegerme de lo que sea espantoso o desagradable. Es la misma forma en la que desapareció Gyousou.

—Taiho…

—Yo estaba realmente preocupado por el señor Gyousou. Pero nadie me daba una respuesta directa. Bueno, lo que me dijiste puede que haya sido verdad. Pero sabía que todos los adultos a mi alrededor estaban ocultando algo desagradable de mis ojos. Así que tuve que recurrir a Asen para averiguar todo lo que no fuera miel y azúcar.

Risai detuvo su aliento.

—Asen me dijo que el señor Gyousou estaba en peligro. Ese día, dijo que había sido víctima de una emboscada y que estaba en una situación desesperada. Después de decir eso había llegado a salvo a la provincia de Bun, y me encontré incapaz de confiar más en ti. Creí en Asen cuando me dijo que un feroz ataque se había llevado a cabo antes de que llegaran, y el resultado era incierto. Deseoso de ayudarlo, envié a mis shirei a ayudar al señor Gyousou. Nunca dudé de Asen ni por un segundo. De hecho, llegué a cuestionar la veracidad de cualquier que me dijera algo que no fueran malas noticias.

Taiki sonrió levemente.

—Realmente era un niño, y muy difícil de complacer. Lo que sea que haya tratado de hacer solo le causaba a Risai y a los demás más problemas, y ahora no es diferente.

—Taiho, no diga cosas así…

—Pero, Risai, yo ya no soy un niño. Hablando respecto a mis habilidades, era mucho más capaz entonces. Puede decirse que soy inútil ahora. Sin embargo, no soy tan inmaduro que podría ser contenido por lamentar mi indefenso estado y garantizar la seguridad del estado en el que estaban las cosas.

—Taiho…

—Alguien debe salvar a Tai. Si no somo nosotros, los ciudadanos de Tai, entonces, ¿quién?

—Pero… entonces… volvamos al Monte Hou y hablemos nuevamente con Genkun, para ver si hay algo que pueda salvar a Tai.

—¿Y qué debería preguntar? ¿Crees que lo hará en nuestro nombre?

Risai no supo cómo responder.

—¿Y puede el Cielo involucrarse tanto? Solo aquellos bajo su cuidado personal y protección pueden descansar en paz sabiendo que la ayuda vendrá. ¿En qué momento se volvió el pueblo de Tai propiedad del Cielo?

—Pero, Taiki…

—Aprendí algo de los pasos a seguir al pedir la asistencia a Kei. Si no lo hubiera hecho así, definitivamente no habría podido volver. No soy tan ingenuo como para creer que nada está más allá de nuestro poder de lograr. Puede que esté más allá del poder de un kirin sin cuerno y de una general sin brazo para salvar a Tai en su estado actual. Pero, Risai…

Taiki tomó la mano restante de Risai.

—Esto no es algo a lo que estábamos destinados a través de la voluntad de nuestras propias fuerzas. Si, incapaz de sacar Tai de la grieta, podemos concluir que no hay nada que podamos hacer jamás y entonces no haremos nada, perderemos el derecho de llamarnos ciudadanos de Tai.

Por supuesto, pensó Risai, mirándolo.

Nunca había entendido por qué tenía tantas ganas de salvar Tai. Al mismo tiempo, no podía recordar que tan rápido había perdido ese sentimiento cuando Taiki estuvo justo en frente de ella. En lo que a ella respecta, si Taiki estaba a salvo… si ella podía garantizar su seguridad… entonces era lo mismo que mantener a Tai segura.

Incluso si esa seguridad venía de residir en Kei y ella misma no contribuyera al mismo… mientras Taiki estuviera a salvo, entonces Tai estaría a salvo dentro de ella. Proteger a Tai se había convertido para ella lo mismo que preservar algo que le perteneciera, su patria. Y si ella no podía y esta era destruida, entonces como extensión de Tai, sería su culpa.

Pero mientras pudiera mantener a Taiki a salvo, Tai nunca estaría perdida para ella.

—Somos ciudadanos de Tai. Si buscamos a otros ciudadanos de Tai, entonces hay tareas y responsabilidades que llevar a cabo como su gente. Si lo dejamos de lado, entonces Tai estará perdida para nosotros.

Perder ese lugar en el que estaban conectados no era diferente que perderse a sí mismos.

Risai había perdido su posición real, sus amigos y conocidos. Kaei se había vuelto un recuerdo lejano. Aparte de su conexión con un llamado Tai, no tenía nada. Tenía que salvarlo o se perdería a sí misma.

Ahora que tenía a Taiki, y mientras lo mantuviera, Tai permanecería vivo dentro de ella. Ahí, en Kei, sabía dónde estaba parada. La idea de irse era aterradora. Pero para Tai, su gente, Gyousou, todos los prisioneros dentro de sus fronteras y todos aquellos que perdieron sus vidas ahí, permanecer aquí no era nada más que una traición.

No tenían otra opción sino dejar su refugio y regresar a Tai.

Ella miró su mano, su visión se nubló por las lágrimas. La mano que la sostenía era indistinguiblemente suya.

—Realmente, ha crecido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario