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El Niño Demoníaco

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jueves, 23 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Parte III Capítulo 16

 

PARTE III

CAPÍTULO 16

 

 

 

Ese día, tras su reunión matutina con el concejo privado, Youko regresaba al Palacio Interior para encontrar a un ave que la esperaba en su vivienda. El ave era un Ran, utilizada para la comunicación entre ministros. Los pájaros mensajeros llevaban mensajes de aquí allá, pero un Ran memorizaba los mensajes de las personas y los comunicaba verbalmente. Como el Hou’ou -Fénix- y el Hakuchi, el Ran residía en el Palacio Godou[1] y podía ser usado únicamente por la emperatriz y con quien ella se estaba comunicando.

En otras palabras, el Ran era el equivalente a una carta persona de la reina. El reino del cual provenía podía ser identificado por el color de las plumas de la cola del ave.

Youko estaba algo sorprendida por la presencia del Ran. Ella le dio un grano de plata y en una alegre, y masculina voz, el ave dijo de abrir la Puerta Prohibida al mediodía. Y luego cerró el pico.

Sonriendo, Youko bajó a la Puerta Prohibida exactamente al mediodía y esperó frente a la puerta. Los dos suguu llegaron justo a tiempo.

—Gracias por venir de tan lejos a verme con tan poca anticipación —les dijo a los dos con una divertida sonrisa cuando desmontaban.

El más alto de los dos hombres levantó una ceja.

—Tú pediste que te dejáramos saber si sabíamos algo sobre el asunto, y eso suena como que Kei tiene trabajo para mí.

—Ni siquiera el Chousai imaginaba que el Rey de En estaría entregado al reporte en persona. Gracias a ti, el comité de bienvenida está corriendo por ahí con nerviosismo. —Youko rio y se giró hacia el más joven de cabellos dorados que lo acompañaba—. Tampoco nos hemos visto en mucho tiempo, En Taiho.

—Sep —dijo Enki Rokuta, ya dirigiéndose a la Puerta Prohibida—. Acerca de esa general de Tai, ¿está lista para recibir visitantes?

—Más o menos.

Mientras Youko guiaba a sus dos invitados de honor al Palacio Imperial, les respondía sus preguntas sobre la tumultuosa llegada de Risai. Risai todavía no podía moverse y estaba confinada a su cama en una esquina del Seishin donde sus necesidades eran atendidas.

—Los doctores han dicho que está bien moverla por ahora, así que creo que la moveremos a instalaciones más accesibles. Mientras esté despierta, debería estar para la conversación, pero no esperes nada largo ni prolongado. El otro día, se perdió bastante en medio de nuestra discusión.

—Pero ¿has oído de las condiciones en Tai?

—Solo el mínimo hasta ahora, pero… Ah, Koukan.

Koukan los estaba esperando a la entrada del Palacio Interior. Ella podía ver a Keiki y al Taishi Enho detrás de él. Después de intercambiar saludos, se dirigieron juntos al Seikisui-dai en la parte trasera de la Biblioteca Imperial.

—Según Risai, parece que tanto el Rey de Tai como Taiki han desaparecido.

—Así parece —concordó Shouryuu[2], el Rey de En, mientras se sentaba—. Hemos hecho repetir las búsquedas, pero no hay ningún Taika en el Monte Hou. Eso significa que Taiki no está muerto. Viendo que el fénix no ha gritado, creo que el Rey de Tai también sigue vivo. La opinión general, de acuerdo con los refugiados de Tai, es que hubo un golpe de Estado. Esa parece ciertamente ser lo más probable.

—Eso encajaría con las explicaciones de Risai. El Rey de Tai dejó la capital para suprimir una rebelión y no fue visto desde entonces. Pero los detalles todavía faltan.

—Algo pasó y salió al frente. No está muerto, pero tampoco a salvo. Quizá esté cautivo, o fue acosado por asesinos y tuvo que irse. En cualquier caso, los rebeldes tienen Tai bajo su control y el Rey de Tai no está en posición de defenderse en contra de ellos y reclamar el trono. Pero ¿qué hay de Taiki?

—Los detalles son igualmente confusos, pero su paradero es igualmente desconocido. Por alguna razón, se dice que un shoku -meishoku- ocurrió en las cercanías del Palacio Real. El Palacio Hakkei reportó graves daños.

—¿Un meishoku? —dijo Rokuta en una asustada vos. Una profunda expresión nubló su rostro.

—Sí, y después Taiki desapareció. Risai dijo que se lo buscó repetidamente en los escombros, pero no se encontró ningún rastro de él.

—Eso realmente deja con una mala sensación.

—¿Una mala sensación?

Rokuta asintió otra vez.

—Un meishoku ocurrió y Taiki desapareció. Más que eso, algunos accidentes o desastres tuvieron lugar. Actuando por una emergencia en ese momento, Taiki desencadenó un meishoku. Esa sería la mejor manera de explicarlo. El peor escenario, Taiki ni siquiera está en este mundo.

—¿Te refieres en Aquel Lugar?

—No puedo decir exactamente, pero algo catastrófico ocurrió. Con el objetivo de escapar, Taiki causó un shoku y voló al otro mundo. Esa me parece la mejor explicación. Si eso es todo lo que era, entonces regresarlo no sería el problema. Normalmente, considerando que él se ha ido por seis años hasta ahora, debería preocuparme si algo más ocurre.

Youko asintió y miró a Shouryuu.

—Dadas las circunstancias, ¿qué es lo que piensas de esto?

—¿Por cuál te refieres?

—Me refiero, si el Rey de Tai ha muerto, entonces Taiki escogería al nuevo rey, ¿verdad? E incluso si el Rey estuviera bien, si Taiki muriera, entonces el Rey de Tai pronto lo seguiría, en cuyo caso un nuevo Taiki nacería en el Monte Hou. El nuevo kirin de Tai escogería al nuevo rey de Tai.

—Ese es realmente el caso.

—Sin embargo, Taiki no está muerto. Por lo que no existe ninguna razón para que nazca el siguiente kirin, ¿no? Pero tampoco creemos que el Rey de Tai esté muerto. Incluso si Taiki está vivo y sano, no hay necesidad que escoja un nuevo rey.

Shouryuu concordó.


—Ese es el resumen de ello. Porque tanto el Rey de Tai y Taiki siguen viviendo, es lógico que no deba haber ningún cambio en el gobierno de Tai.

—Pero un gran número de refugiados están dejando las costas de Tai. Tai se encuentra en un terrible estado.

—Sí, lo está. Los youma están llegando a las costas en grandes números. El que una vez era el número de refugiados se ha reducido considerablemente.

—Un impostor está sentado en el trono. Los apropiados ritos y rituales de coronación no fueron realizados. El reino sigue en caos. ¿No tenemos ninguna forma de corregir estas injusticias?

—Mientras el verdadero Rey de Tai viva, el término impostor no se aplica técnicamente. Pero está lo suficientemente cerca. En situaciones como esta, el único recurso para la gente de Tai es levantarse. No sabemos qué ha sido del Rey de Tai y de Taiki, pero los señores provinciales y las personas deben unir sus fuerzas y derrocar al impostor. Entonces así permanecerían siendo fieles a las reglas del reino.

—Pero seis años han pasado desde que el Rescripto Imperial indicaba que el Rey de Tai estaba muerto. Si todo eso era necesario para derrocar al impostor fuera una llamada a la acción, entonces ya habría ocurrido. ¿No arriesgó Risai su vida y brazo para venir acá y peticionarme porque eso no era posible?

—Probablemente.

—De cualquier forma, incluso después de que te tomaras la molestia de venir aquí, no hemos obtenido ninguna información útil realmente. En un análisis final, las cosas en Tai siguen como están. Incluso un shoku ocurrido en tierras del Palacio Imperial y que causa una gran cantidad de daños fue nuevo para nosotros. Toda la evidencia indica que el jefe de los gobernadores y altos funcionarios del Estado, quienes serían los que más sabrían sobre la situación -sin mencionar los ciudadanos de la capital- no habrían podido escapar. Risai es la única excepción. Es solo por su cuenta que sabemos sobre el grave estado en el que Tai se encuentra.

Shouryuu y Rokuta se quedaron en silencio.

—Risai no tiene medios para salvar a Tai ella sola. Incluso si pudiéramos enviar gente para buscar al Rey de Tai y a Taiki…

Youko no había acabado de hablar cuando Shouryuu levantó la voz.

—Eso lo entendemos perfectamente. Pero no es a lo que vinimos a decirte. Vine acá para ponerle fin a esto.

—¿A qué?

—Escucha. No importa qué ocurra, no puedes enviar al Ejército Imperial a Tai.

Youko parpadeó.

—¿Por qué no?

—Porque no puedes. A eso es a lo que se reduce.

—¿No regresé a Kei con tu apoyo?

—Eso fue diferente —respondió enérgicamente—. Tú llegaste y pediste mi ayuda. La Reina de Kei fue impulsada por su reino y buscó refugio en En. No hice nada más que dejarla usar mi Armada Imperial.

—Comandaste, en lo que a mí respecta.

—Puede ser, pero eso no cambia nada. Es la ley de los Cielos. El pecado de llevar tropas a otro reino por alguna razón trae consecuencias inmediatas. Una violación tan grande que tanto el rey como el kirin sucumbirán en días.

Cuando Youko emitió una desconcertada mirada en la habitación, Taishi Enho asintió.

—¿Está familiarizada con el incidente de Jun Tei?

—No.

—Hace mucho tiempo, en el reino de Sai, había un rey con el nombre de Jun Tei. Durante su reinado, el rey del país vecino, Han, se desvió del Camino. Muchos de sus súbditos sufrieron grandes prohibiciones. Sintiendo pena por la gente de Han, envió al Ejército Imperial. Para ser preciso, no tenía intenciones de derrocar a la cabeza del otro reino. Él depositó a sus tropas en los pueblos cercanos a Han para asistir a la gente de Han que deseaba cruzar el borde con Sai. No estaba haciendo más que tratar de hacer una evacuación, pero escasos días más tarde de que la Guardia Imperial cruzara a Han, el kirin murió. Jun Tei pronto lo siguió. Esto no era algo que el Cielo permitiera en ninguna circunstancia.

—Pero eso…

Shouryuu sacudió la cabeza.

—Incluso si dices que estás cumpliendo con la Voluntad de los Cielos, no está permitido. Incluso si no invades, si no usurpas, y lo haces por el bienestar de la gente, los ejércitos de un reino no pueden invadir otro. Sin embargo, los motivos puros, la Providencia ha declarado este el pecado de los pecados. Por otra parte, después del incidente de Jun Tei, el kokushi[3] fue cambiado de Sai, significando: “purificación”, a Sai, “comandar o morir”.

Con una mirada a todos ellos, Shouryuu dijo.

—Cuando Jun Tei murió, los caracteres del grabado desaparecieron del Sello Imperial como suele pasar. Pero cuando el nuevo rey ascendió al trono, los caracteres en el sello cambiaron a una segunda lectura de Sai. Las acciones del rey mismas cambiaron al Sello Imperial. Así fue cuan grave era su pecado. El kokushi de un reino raramente cambia, lo que debe indicar la gravedad del asunto.

—Entonces, ¿simplemente los abandonamos a su suerte?

—Yo no dije eso. Hay gente en peligro y es justo hacer lo que podamos. Sin embargo, eso no es definitivamente una tarea sencilla como suena. La fortuna de Kei pesa en la balanza. No debes actuar precipitadamente.

—Puedo entender por qué me avisas para dejarlos así. Pero no sabes cuánto sufrió Risai para llegar al Palacio Kinpa. ¿Cómo puedes decirme que le dé la espalda a alguien que ha ido tan lejos para pedir mi ayuda?

—Lo mal interpretas. Eres la Emperatriz de Kei. No el Rey de Tai.

—Pero…

Shouryuu levantó su mano.

—Algunos entre los refugiados dicen que el Rey de Tai fue asesinado, y Taiki con él. Y también dicen que el asesino fue la General Ryuu de la Guardia Provincial de Zui.

—Tonterías.

—No creo que el Rey de Tai o Taiki estén muertos, y no pongo mucha confianza en los rumores. Aunque, necesitas tener en cuenta que no pocos de los refugiados han puesto el nombre de la General Ryuu como el jefe de los rebeldes.


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