Ese día, tras su reunión
matutina con el concejo privado, Youko regresaba al Palacio Interior para
encontrar a un ave que la esperaba en su vivienda. El ave era un Ran,
utilizada para la comunicación entre ministros. Los pájaros mensajeros llevaban
mensajes de aquí allá, pero un Ran memorizaba los mensajes de las
personas y los comunicaba verbalmente. Como el Hou’ou -Fénix- y el
Hakuchi, el Ran residía en el Palacio Godou[1] y podía ser usado únicamente
por la emperatriz y con quien ella se estaba comunicando.
En otras
palabras, el Ran era el equivalente a una carta persona de la reina. El
reino del cual provenía podía ser identificado por el color de las plumas de la
cola del ave.
Youko
estaba algo sorprendida por la presencia del Ran. Ella le dio un grano
de plata y en una alegre, y masculina voz, el ave dijo de abrir la Puerta
Prohibida al mediodía. Y luego cerró el pico.
Sonriendo,
Youko bajó a la Puerta Prohibida exactamente al mediodía y esperó frente a la
puerta. Los dos suguu llegaron justo a tiempo.
—Gracias
por venir de tan lejos a verme con tan poca anticipación —les dijo a los dos
con una divertida sonrisa cuando desmontaban.
El más alto
de los dos hombres levantó una ceja.
—Tú pediste
que te dejáramos saber si sabíamos algo sobre el asunto, y eso suena como que
Kei tiene trabajo para mí.
—Ni
siquiera el Chousai imaginaba que el Rey de En estaría entregado al reporte en
persona. Gracias a ti, el comité de bienvenida está corriendo por ahí con
nerviosismo. —Youko rio y se giró hacia el más joven de cabellos dorados que lo
acompañaba—. Tampoco nos hemos visto en mucho tiempo, En Taiho.
—Sep —dijo
Enki Rokuta, ya dirigiéndose a la Puerta Prohibida—. Acerca de esa general de
Tai, ¿está lista para recibir visitantes?
—Más o
menos.
Mientras
Youko guiaba a sus dos invitados de honor al Palacio Imperial, les respondía
sus preguntas sobre la tumultuosa llegada de Risai. Risai todavía no podía
moverse y estaba confinada a su cama en una esquina del Seishin donde sus
necesidades eran atendidas.
—Los
doctores han dicho que está bien moverla por ahora, así que creo que la
moveremos a instalaciones más accesibles. Mientras esté despierta, debería
estar para la conversación, pero no esperes nada largo ni prolongado. El otro
día, se perdió bastante en medio de nuestra discusión.
—Pero ¿has
oído de las condiciones en Tai?
—Solo el
mínimo hasta ahora, pero… Ah, Koukan.
Koukan los
estaba esperando a la entrada del Palacio Interior. Ella podía ver a Keiki y al
Taishi Enho detrás de él. Después de intercambiar saludos, se dirigieron juntos
al Seikisui-dai en la parte trasera de la Biblioteca Imperial.
—Según
Risai, parece que tanto el Rey de Tai como Taiki han desaparecido.
—Así parece
—concordó Shouryuu[2], el Rey de En, mientras se sentaba—. Hemos hecho repetir las
búsquedas, pero no hay ningún Taika en el Monte Hou. Eso significa que
Taiki no está muerto. Viendo que el fénix no ha gritado, creo que el Rey
de Tai también sigue vivo. La opinión general, de acuerdo con los refugiados de
Tai, es que hubo un golpe de Estado. Esa parece ciertamente ser lo más
probable.
—Eso
encajaría con las explicaciones de Risai. El Rey de Tai dejó la capital para
suprimir una rebelión y no fue visto desde entonces. Pero los detalles todavía
faltan.
—Algo pasó
y salió al frente. No está muerto, pero tampoco a salvo. Quizá esté cautivo, o
fue acosado por asesinos y tuvo que irse. En cualquier caso, los rebeldes
tienen Tai bajo su control y el Rey de Tai no está en posición de defenderse en
contra de ellos y reclamar el trono. Pero ¿qué hay de Taiki?
—Los
detalles son igualmente confusos, pero su paradero es igualmente desconocido.
Por alguna razón, se dice que un shoku -meishoku- ocurrió en las
cercanías del Palacio Real. El Palacio Hakkei reportó graves daños.
—¿Un meishoku?
—dijo Rokuta en una asustada vos. Una profunda expresión nubló su rostro.
—Sí, y
después Taiki desapareció. Risai dijo que se lo buscó repetidamente en los
escombros, pero no se encontró ningún rastro de él.
—Eso
realmente deja con una mala sensación.
—¿Una mala
sensación?
Rokuta
asintió otra vez.
—Un meishoku
ocurrió y Taiki desapareció. Más que eso, algunos accidentes o desastres
tuvieron lugar. Actuando por una emergencia en ese momento, Taiki desencadenó
un meishoku. Esa sería la mejor manera de explicarlo. El peor escenario,
Taiki ni siquiera está en este mundo.
—¿Te
refieres en Aquel Lugar?
—No puedo
decir exactamente, pero algo catastrófico ocurrió. Con el objetivo de escapar,
Taiki causó un shoku y voló al otro mundo. Esa me parece la mejor
explicación. Si eso es todo lo que era, entonces regresarlo no sería el
problema. Normalmente, considerando que él se ha ido por seis años hasta ahora,
debería preocuparme si algo más ocurre.
Youko
asintió y miró a Shouryuu.
—Dadas las
circunstancias, ¿qué es lo que piensas de esto?
—¿Por cuál
te refieres?
—Me
refiero, si el Rey de Tai ha muerto, entonces Taiki escogería al nuevo rey,
¿verdad? E incluso si el Rey estuviera bien, si Taiki muriera, entonces el Rey
de Tai pronto lo seguiría, en cuyo caso un nuevo Taiki nacería en el Monte Hou.
El nuevo kirin de Tai escogería al nuevo rey de Tai.
—Ese es
realmente el caso.
—Sin
embargo, Taiki no está muerto. Por lo que no existe ninguna razón para que
nazca el siguiente kirin, ¿no? Pero tampoco creemos que el Rey de Tai
esté muerto. Incluso si Taiki está vivo y sano, no hay necesidad que escoja un
nuevo rey.
Shouryuu
concordó.
—Ese es el
resumen de ello. Porque tanto el Rey de Tai y Taiki siguen viviendo, es lógico
que no deba haber ningún cambio en el gobierno de Tai.
—Pero un
gran número de refugiados están dejando las costas de Tai. Tai se encuentra en
un terrible estado.
—Sí, lo
está. Los youma están llegando a las costas en grandes números. El que
una vez era el número de refugiados se ha reducido considerablemente.
—Un impostor
está sentado en el trono. Los apropiados ritos y rituales de coronación no
fueron realizados. El reino sigue en caos. ¿No tenemos ninguna forma de
corregir estas injusticias?
—Mientras
el verdadero Rey de Tai viva, el término impostor no se aplica técnicamente.
Pero está lo suficientemente cerca. En situaciones como esta, el único recurso
para la gente de Tai es levantarse. No sabemos qué ha sido del Rey de Tai y de
Taiki, pero los señores provinciales y las personas deben unir sus fuerzas y
derrocar al impostor. Entonces así permanecerían siendo fieles a las reglas del
reino.
—Pero seis
años han pasado desde que el Rescripto Imperial indicaba que el Rey de Tai
estaba muerto. Si todo eso era necesario para derrocar al impostor fuera una
llamada a la acción, entonces ya habría ocurrido. ¿No arriesgó Risai su vida y
brazo para venir acá y peticionarme porque eso no era posible?
—Probablemente.
—De
cualquier forma, incluso después de que te tomaras la molestia de venir aquí,
no hemos obtenido ninguna información útil realmente. En un análisis final, las
cosas en Tai siguen como están. Incluso un shoku ocurrido en tierras del
Palacio Imperial y que causa una gran cantidad de daños fue nuevo para
nosotros. Toda la evidencia indica que el jefe de los gobernadores y altos
funcionarios del Estado, quienes serían los que más sabrían sobre la situación
-sin mencionar los ciudadanos de la capital- no habrían podido escapar. Risai
es la única excepción. Es solo por su cuenta que sabemos sobre el grave estado
en el que Tai se encuentra.
Shouryuu y
Rokuta se quedaron en silencio.
—Risai no
tiene medios para salvar a Tai ella sola. Incluso si pudiéramos enviar gente
para buscar al Rey de Tai y a Taiki…
Youko no
había acabado de hablar cuando Shouryuu levantó la voz.
—Eso lo
entendemos perfectamente. Pero no es a lo que vinimos a decirte. Vine acá para
ponerle fin a esto.
—¿A qué?
—Escucha.
No importa qué ocurra, no puedes enviar al Ejército Imperial a Tai.
Youko
parpadeó.
—¿Por qué
no?
—Porque no
puedes. A eso es a lo que se reduce.
—¿No
regresé a Kei con tu apoyo?
—Eso fue
diferente —respondió enérgicamente—. Tú llegaste y pediste mi ayuda. La Reina
de Kei fue impulsada por su reino y buscó refugio en En. No hice nada más que
dejarla usar mi Armada Imperial.
—Comandaste,
en lo que a mí respecta.
—Puede ser,
pero eso no cambia nada. Es la ley de los Cielos. El pecado de llevar tropas a
otro reino por alguna razón trae consecuencias inmediatas. Una violación tan
grande que tanto el rey como el kirin sucumbirán en días.
Cuando
Youko emitió una desconcertada mirada en la habitación, Taishi Enho asintió.
—¿Está
familiarizada con el incidente de Jun Tei?
—No.
—Hace mucho
tiempo, en el reino de Sai, había un rey con el nombre de Jun Tei. Durante su
reinado, el rey del país vecino, Han, se desvió del Camino. Muchos de sus
súbditos sufrieron grandes prohibiciones. Sintiendo pena por la gente de Han,
envió al Ejército Imperial. Para ser preciso, no tenía intenciones de derrocar
a la cabeza del otro reino. Él depositó a sus tropas en los pueblos cercanos a
Han para asistir a la gente de Han que deseaba cruzar el borde con Sai. No
estaba haciendo más que tratar de hacer una evacuación, pero escasos días más
tarde de que la Guardia Imperial cruzara a Han, el kirin murió. Jun Tei
pronto lo siguió. Esto no era algo que el Cielo permitiera en ninguna
circunstancia.
—Pero eso…
Shouryuu
sacudió la cabeza.
—Incluso si
dices que estás cumpliendo con la Voluntad de los Cielos, no está permitido.
Incluso si no invades, si no usurpas, y lo haces por el bienestar de la gente,
los ejércitos de un reino no pueden invadir otro. Sin embargo, los motivos
puros, la Providencia ha declarado este el pecado de los pecados. Por otra
parte, después del incidente de Jun Tei, el kokushi[3] fue cambiado de Sai,
significando: “purificación”, a Sai, “comandar o morir”.
Con una
mirada a todos ellos, Shouryuu dijo.
—Cuando Jun
Tei murió, los caracteres del grabado desaparecieron del Sello Imperial como
suele pasar. Pero cuando el nuevo rey ascendió al trono, los caracteres en el
sello cambiaron a una segunda lectura de Sai. Las acciones del rey mismas
cambiaron al Sello Imperial. Así fue cuan grave era su pecado. El kokushi
de un reino raramente cambia, lo que debe indicar la gravedad del asunto.
—Entonces,
¿simplemente los abandonamos a su suerte?
—Yo no dije
eso. Hay gente en peligro y es justo hacer lo que podamos. Sin embargo, eso no
es definitivamente una tarea sencilla como suena. La fortuna de Kei pesa en la
balanza. No debes actuar precipitadamente.
—Puedo
entender por qué me avisas para dejarlos así. Pero no sabes cuánto sufrió Risai
para llegar al Palacio Kinpa. ¿Cómo puedes decirme que le dé la espalda a
alguien que ha ido tan lejos para pedir mi ayuda?
—Lo mal
interpretas. Eres la Emperatriz de Kei. No el Rey de Tai.
—Pero…
Shouryuu
levantó su mano.
—Algunos
entre los refugiados dicen que el Rey de Tai fue asesinado, y Taiki con él. Y
también dicen que el asesino fue la General Ryuu de la Guardia Provincial de
Zui.
—Tonterías.
—No creo
que el Rey de Tai o Taiki estén muertos, y no pongo mucha confianza en los
rumores. Aunque, necesitas tener en cuenta que no pocos de los refugiados han
puesto el nombre de la General Ryuu como el jefe de los rebeldes.


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