Entrada destacada

El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

viernes, 24 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Capítulo 27

 

CAPÍTULO 27

 

 

 

—Yo[1] —dijo Rokuta, paseándose en el Seishin. Diez días pasaron desde que él y Shouryuu regresaron a En.

—Otra visita de la nada —No parece que tuvieras problemas para encontrar el camino aquí, no necesitó agregar.

Rokuta rio.

—Bueno, he estado aquí antes. De cualquier forma, mi cabello habla por mí la mayoría de las veces. Nadie tiene que preguntar quién soy. Excepto por aquellos que no parecen haberme reconocido, aquel hombre tuyo en el frente de la puerta. ¿Gashin era? Apreciaría que se lo dijeras por mí.

Youko suspiró.

—Tienes el hábito de aparecer sin mucho aviso.

—Hey, lo considero una virtud. Hablando de eso, necesitar empacar y lista para salir. Rápido y fácil.

—¿Lista para salir?

—Claro. He estado haciendo diplomacia. Kyou, Han, Sai, Ren y Sou están camino. Incluyendo a En y Kei, eso son siete reinos. Hou y Kou actualmente tienen los tronos vacíos, por lo que no los incluí. Y Ryuu y Shun no respondieron favorablemente.

Youko se levantó de la silla.

—Cinco reinos más.

—De cualquier modo, haremos lo más que podamos con la ayuda que conseguimos y mandaremos una búsqueda en partes a China y Wa. Sou está en buenas relaciones con Kyou y Sai. Ellos se encargarían de China. Nosotros, junto con Han y Ren, nos encargaremos de Wa. Estamos arreglando con el Taiho de Han y el de Ren a que vayan a En. En lo que al rol de Kei concierne, no pensé conveniente colocar más cargas en el tesoro nacional de Kei. Espero que no te moleste.

—No hay problema. En está perfectamente equipado para el trabajo.

—De acuerdo, entonces —rio Rokuta—. A pesar de ser tan poco rango, podemos contar con un funcionario de agosto de Ren entre nosotros. Está actualmente organizando su calendario, pero considerando la larga distancia para llegar, es probable que se retrase un poco. Por el momento, hay un lugar donde tenemos que ir.

—¿Ir? ¿A dónde?

—Monte Hou —respondió Rokuta.

—¿Monte Hou?

El Monte Hou estaba situado en el Mar Amarillo en el centro del mundo, el lugar sagrado donde los kirin nacían. Youko solo había estado allí una vez. Poco después de haber ascendido al trono, viajó allí para recibir su Mandato del Cielo.

—¿Qué se supone que vamos a hacer en el Monte Hou? —preguntó Youko en voz alta.

—Vamos allí para encontrarnos con la Señora.

—¿La Señora? ¿Te refieres a Hekika Genkun?

Hekika Genkun era al Señora de los Sennin que vivían en el Monte Hou. Youko nunca la había conocido.

—Sí. De cualquier modo, lo que vamos a hacer nunca se ha hecho antes. Tenemos mucho que aprender. Shouryuu me dijo que te llevara a ti sola, viendo que fuiste tú quien soñaba con este plan. Estaremos volando allí por kijuu, por lo que empaca liviano. Mientras más pronto mejor. Quiero estar de regreso antes de que los invitados comiencen a llegar.

  

 

Youko rápidamente estuvo lista, y dejó el resto en manos de Koukan. Pidió prestado un shirei de Keiki. Estaba todo listo para salir por la Puerta Prohibida, pero Rokuta se rio de la idea.

—No hay forma de decir cuánto nos llevaría si tomáramos esa ruta. Es mucho más rápido volando sobre el Mar de Nubes.

Youko parpadeó en sorpresa. Típicamente de las Montañas Ryou’un, el pico del Monte Hou se proyectaba sobre el Mar de Nubes. Sin embargo, excepto por el desatento shirei, ella parecía recordar que el pico de la montaña estaba desocupado. No había nadie viviendo allí.

—Bueno, lo entenderás cuando lo veas por ti misma.

Con eso, Youko se trepó a Hankyo[2] y salieron. Después de un día y una noche montando al kijuu, somnolientamente se despertó con la vista de las Montañas Adamantinas elevándose del mar en la luz de la madrugada como una isla atolón. El día se acercaba al atardecer cuando reconoció el contorno de las Gouzan -Las Cinco Montañas-.

El Monte Hou era la punta más oriental de Gouzan. Un magnífico palacio templo blanco se ubicaba en la sima. Ya que se apearon frente a la puerta, Youko reconoció la figura de una persona allí. La hermosa mujer miró a la asombrada Youko en el kijuu.

—¿Ves? —rio Rokuta.

Pero, por supuesto. Lo verás una vez que lleguemos allí, él debería haber dicho. Youko nunca había visto a Hekika Genkun ante, pero por la elegancia y la apariencia de la persona que los esperaba, concluyó que era ella.

—Estoy, como siempre, encantado de que puedas arreglar una cita aquí —Rokuta dijo tan pronto como descendió.

La mujer rio y respondió en voz alta:

—Debería ser yo quien dijera eso. Quizá el Taiho y sus siempre inesperadas visitas permanecieran igual hasta el fin de los tiempos.

—No puedo cambiar quien soy. Traje a alguien conmigo que quisiera que conociera, Genkun.

Casi como en la señal de Rokuta, la mirada de la mujer se posó sobre Youko.

—Esta debe ser la Reina de Kei, entonces.

Youko dijo en voz leve.

—¿Sabe quién soy?

—Bueno, yo soy la Señora del Monte Hou —respondió Gyokuyou con una alegre sonrisa.

—Una vez que nos hallamos presentado, hay cosas de las que tenemos que hablar pronto. Y si pudiéramos cerrar los ojos un poco por el largo camino, sería apreciable también.

Gyokuyou sonrió y llevó a Rokuta hacia el palacio templo. Más allá de la arcada de la puerta, había un amplio patio pavimentado con piedra blanca. No había ni una sola pared o glorieta, solo una pequeña ermita roja en una esquina. Enfrentaba al Seiden, pero Gyokuyou no se dirigía en esa dirección. En cambio, se puso frente al shrine. Con su abanico, golpeó una sola vez las puertas en el shrine y las abrió. La última vez que Youko estuvo allí, las puertas se abrían a una escalera de cristal. Pero ahora las escaleras se dirigían abajo y eran blancas.

Rokuta le devolvió la mirada con una irónica sonrisa.

—Hey, no te preocupes. Ella es como un ser sobrenatural por sí misma.

Gyokuyou rio alegremente e incitó a los dos. La entrada parecía llevar hasta los mismos fines de la Puerta Prohibida. Las escaleras blancas continuaron por una relativa corta distancia, llevándolos a una estructura de un blanco similar. Al pisar el suelo y mirar atrás, las brillantes puertas no estaban en ningún lugar. En cambio, había una pared blanca. Los otros lados del edificio octogonal estaban abiertos al mundo, revelando la cadena de piedras desnudas cubiertas con verde liquen.

—Por aquí.

Gyokuyou los guio a un palacio cercano. Cuando entraron al espacioso edificio, situado dentro de un afloramiento de rocas sin forma, té y una ligera comida los estaban esperando. La Señora dijo que reside en el Palacio Houro[3] donde nada puede ser visto.

—Me disculpo por nuestros otros residentes por el momento. ¿Es esto de su agrado?

Rokuta rio.

—Yo siempre estoy impresionado por su generosa hospitalidad. Voy a plantearle esta pregunta directamente. ¿Son conscientes ustedes en el Monte Hou de la situación de Tai?

—Como hemos recibidos reiteradamente solicitudes de información desde En por la existencia de un nuevo Taika, solo podemos concluir que la disposición de Tai sigue en cuestión.

—¿Alguna otra cosa?

—El trono del Rey de Tai parece estar vacío.

—En su totalidad. Un impostor se sienta en el trono de Tai. El Rey de Tai y Taiki no están en ningún lugar donde se los pueda encontrar. El Rey de Tai parece no haber dejado Tai, por lo que su destino no está bajo nuestro control. Por eso decidimos buscar solo a Taiki. Parece muy probable que Taiki haya sido llevado al otro mundo por el meishoku.

Gyokuyou no dijo nada, mientras llenaba las tazas con agua caliente.

—Pero es demasiado encargarnos solo nosotros. Estamos pidiéndoles a otros reinos su ayuda. Esperamos encontrar a Taiki y regresarlo a este mundo. Pero simplemente llevarlo a Tai no sería un final para estas cosas. Tai debe sentar almacenes y prepararse para el invierno próximo. Taiki va a necesitar aliados y partidarios con el fin de escapar al ojo del impostor y reanudar la búsqueda del Rey de Tai.

—No hay procedentes para los reinos más allá de sus propios intereses para hacer frente a un problema juntos.

—¿Usted cree que esto ofenda a la Divina Providencia?

—Es difícil de decir. No veo nada de malo en buscar a Taiki y regresarlo a este mundo. Soy consciente de lo que pasará a continuación. Probablemente ofenda a la Divina Providencia. —Gyokuyou remplazó la cubierta de la taza y se la ofreció a Rokuta—. Además, que Taiki no haya regresado desde que se fue me dice que es incapaz por el momento. No sabemos en qué condiciones se encuentra. Si las circunstancias, y las razones para ello, no pueden ser dirigidas, entonces la dificultad de remover estos obstáculos permanece.

—Realmente. ¿Y qué nos aconseja?

—Hmm… —Gyokuyou se quedó en silencio. Un largo rato después asintió—. De cualquier modo, es un lamentable estado para que Taiki recuerde. Permítanme analizarlo.

—Si no le importa —dijo Rokuta.

Gyokuyou se paró.

—Tomen algo y háganse de su hogar en alguno de los palacios. Los veré mañana al mediodía.


No hay comentarios:

Publicar un comentario