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El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

jueves, 23 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Capítulo 18

 

CAPÍTULO 18

 

 

 

Esa noche, Risai estaba en camino a las oficinas de gobierno provincial cuando Taiki salió corriendo desde el arboreto cercano. Inclinándose como cuando baja de la galería, gritó y corrió hacia Risai. Normalmente, el niño se le acercaba, con su voz brillante y risa angelical. Este día, sin embargo, la expresión del niño decía que había sido perseguido por algo.


—Risai, te he estado buscando —dijo, agarrando la mano de Risai, casi aferrándose a ella—. ¿Es cierto que el señor Gyousou está en un montón de problemas?

—¿Un montón de problemas?

—El señor Gyousou se fue porque gente mala está complotando contra él. Están asechando en la provincia de Bun para atacarlo.

—Tonterías —dijo Risai con una sonrisa forzada—. ¿Quién te está poniendo tales ideas en la cabeza? El señor Gyousou ha ido a la provincia de Bun para calmar las aguas.

Taiki se separó de ella. Su rostro se endureció.

—Eso es lo que dijo Seirai también.

—Bueno, parece lógico, ¿no te parece? No hay nada de qué preocuparse.

Taiki sacudió la cabeza.

—Tú y Seirai están diciendo mentiras. No quieren que me preocupe porque soy un niño.

Desconcertada, Risai se arrodilló y miró a Taiki a los ojos.

—No estoy diciendo mentiras. ¿Por qué no te diría la verdad?

—Nadie me dice de lo que hablan en el Rikkan. Pero Rousan me dijo.

Risai frunció el ceño. Ella sabía que Kaei había convocado el Rikkan para discutir el mismo tema que Risai había llevado con sus colegas. Ella podía asumir que habían debatido si decirle a Taiki o no. El permiso de Taiki era necesario para movilizar la Guardia Provincia. Por el momento, como Ministro en Jefe de la provincia de Zui, Seirai servía como regente en la materia de Taiki. Llegar al fondo de rumores tan nebulosos era un ejercicio de adivinación. A este punto, ella podía suponer que habían llegado a la decisión de que no era necesario informar a Taiki y preocuparlo innecesariamente.

Esa Rousan, ministro de Invierno, ¿le había estado diciendo tales cosas…?

—Cuando le pregunté a Seirai dijo que no había nada de qué preocuparse. Es solo una rebelión menor, y aunque el señor Gyousou está yendo allá, no es para luchar contra, sino para recuperar a la gente. No hay peligro y no tengo razón para preocuparme. Todo va a estar bien. Es justo lo que dijo Rousan.

Risai se paró y le pidió al triste Taiho regresar al jardín. Dijo en voz baja:

—No hay nada que podría venir aquí. Si los ministros ven al Taiho así, tendrán una idea equivocada.

—Pero…

Risai sonrió.

—El Saiho no debería comportarse de esa manera preocupando a los ministros innecesariamente, ¿debería? Lo llevaré de regreso a sus aposentos.

Tomó la mano del desanimado Taiki y se encaminó hacia Seishin. Ella continuó su conversación con toda la voz alegre que pudo reunir. Ella articulaba sus propias ansiedades sobre la manera en que Gyousou aparentemente había abandonado el Palacio Imperial; las especulaciones de la gente que fue echada; y entre los rumores, que todo era parte para atraer a Gyousou a la provincia de Bun.

Pero eso también no eran más que rumores. Si los rumores como esos podían sembrar el pánico entre los ministros, quién sabía qué daños podían ocurrir. El Rikkan y los generales se reunieron para saber cómo enfrentar tal amenaza.

—Esa rebelión ocurre de hecho. Por lo que no puedo decir que no hay riesgo en el viaje de su Majestad hacia la provincia de Bun. Pero Eishou va delante de él, y Sougen está con él. Además de eso, la fuerza del señor Gyousou como general, y que te preocupes mucho puede parecer descortés.

—Pero ellos dijeron que Eishou estaba teniendo un mal rato. ¿No le pidió al señor Gyousou que fuera a asistirlo?

La mirada sorprendida en el rostro de Risai respondió su pregunta.

—Sí, la rebelión resultó más intensa de lo esperado, y es cierto que Eishou lo encontró difícil de manejar, pero no pidió ayuda. Su Majestad y Sougen fueron allá para unirse a la gente y las tropas para traer la paz a la provincia de Bun lo más rápido posible.

—¿En serio?

Risai sonrió y asintió. Taiki parecía que daba un aliviado suspiro, remplazando la preocupación de su rostro. Esperando levantar sus espíritus, Risai tartamudeó para hablar de otra cosa, pero Taiki no estaba prestando mucha atención, y en ese momento el Seishi y Seiden aparecieron, ella se había quedado sin palabras. Sentía que él no había decidido completamente si confiar o no en lo que ella le había dicho.

—Parece que no está listo para creerme —sonrió suavemente.

Taiki la miro con el rostro confundido.

—No lo sé. No sé qué se supone que deba pensar. —Mientras hablaba, su cabeza bajaba, tenía una dura expresión en su rostro—. Soy un niño, por lo que todos me tratan diferente. No me deja ver algunas cosas o no me hablan de ciertas cosas. Y cuando tratan de hacerlo, todos saben que es difícil para mí entender y piensan que no tienen que estar preocupándome por cosas que no entiendo, entonces no dicen nada. Dado que pasa todo el tiempo no puedo saber si me están mintiendo o no.

—Taiho…

—Me refiero que si lo que dice Rousan es cierto, y si los rumores de los que hablan los sirvientes son ciertos, aun así, tú me vas a decir algo diferente. Tú, Seirai y el resto.

Taiki dejó salir un tenso suspiro y continuó.

—Es porque soy un niño y no hay nada que pueda hacer al respecto. También estoy preocupado por el señor Gyousou. Se fue a un lugar peligroso y lejano. No quiero que se lastime o que su vida esté en peligro. Si algo terrible pasara, quisiera poder ayudarlo. Sé que todos piensan que no puedo hacer nada. Aun así, quiero dar lo mejor de mí y a lo mejor pueda averiguar algo

Risai sintió el dolor en su corazón. Taiki de hecho todavía era pequeño. Eso decía porque todos evitaban causarle a este niño de puro corazón cualquier dolor o sufrimiento. Todo esto se hacía con las mejores intenciones, pero desde el punto de vista de Taiki, era simplemente aislado a causa de su edad y pequeña estatura. Risai se preguntaba qué haría Gyousou en su lugar.

—Ese seguramente no es el caso, Taiki —dijo Risai.

Taiki soltó su mano y corrió hacia la puerta. Mirándolo irse, soltó un profundo suspiro, y giró sobre sus talones, ahora se dirigía al Ministerio de Invierno.

  

 

Rousan todavía estaba en el ministerio. Risai le informó a su secretaria que deseaba verla. Después de una corta espera, Risai fue invitada a su oficina. Ran parecía enterrada hasta el cuello de correspondencia oficial y papeleo.

Rousan miró desde el volumen que estaba sosteniendo y dijo, gesticulando con la mano.

—Encuentra un lugar para tomar asiento.

Ella se veía como una chica de dieciséis o por ahí, difícilmente como alguien con su posición como cabeza del Rikkan. Pero sus estudios eran vastos y profundos. Como el Daishikuu del Ministerio de Invierno no había nadie más capaz. Se decía que Rousan era una verdadera erudita.

Su carrera incluía al Shousi[1], Genshi[2] y Gishi[3]. Estos departamentos manufacturaban materiales para el reino, hacían amuletos de la suerte y exploraban nuevas tecnologías. Empleaban un gran número de artesanos, y Rousan podía hablarle a cualquiera con tal fluidez de la jerga de su comercio y hacerlos entender.

—¿Por qué le dijo esas cosas al Taiho?

Rousan sacudió la cabeza. ¡Ah! Eso… la expresión de su cara decía.

—Porque creía que alguien debía hacérselo saber.

—Para este punto, todo es más que rumores e insinuaciones. Decirles tales cosas…

—¿Te refieres a que debo ir a llenarle la cabeza con tonterías y causarle preocupaciones innecesarias? Sin embargo, todavía está el hecho de que podría haber una conspiración contra el señor Gyousou llevándose a cabo.

—Esa es solo una posibilidad.

—Lo que lo hace posible. Si es verdad, es un grave problema. No creo que sea mejor para el Taiho quedarse en la oscuridad.

—Pero… —Risai iba a responder.

Rousan frunció el ceño y cerró el libro. Dobló una pierna sobre la silla y apoyó el mentón en su mano.

—Si me preguntas, todos están tratando al kirin como a un niño. Yo entiendo este impulso de cuidarlo, pero cuando se trata de los asuntos del reino, hay límites. Pretendamos que no se trata solo de una rebelión en una lejana provincia, sino de una insurrección que se lleva a cabo. ¿Cómo podría el Saiho del reino no estar informado? El Saiho tiene sus deberes como Saiho. Además, la edad es el punto. Si la Guardia Provincial debe ser movilizada, él tiene primero que autorizarla.

—Eso es cierto, pero…

—Entonces no venga a entrometerse con esa cara de miedo en el rostro. Soy quien está actuando lógicamente. Todo el mundo está dejando que sus emociones se lleven lo mejor de ellos.

Risai estaba sin palabras. No podía responder a lo que Rousan le había dicho.

—Pero ahora que estamos hablando del tema, si algo le pasó a su Majestad, ¿cómo procederíamos? El Taiho puede ser chico y sus facultades limitadas, pero no es impotente. Este curso de acciones solo empeorará las cosas. ¿Cómo es sentir lástima por el Taiho y cubrir todo que no tenga ninguna diferencia que decirle y dejar todo por sentado? Si su Majestad está en peligro, y el Taiho puede hacer algo para salvarlo, deberíamos tomar todas las medidas para permitírselo. Negarle esa oportunidad es algo cruel.

Risai no podía hacer otra cosa que no fuera recordar a Taiki desanimado.

—Es cierto.

Un pequeño gesto de satisfacción llegó a los labios de Rousan.

—Lo entendió rápidamente. Eso es bueno saberlo.

Risai sonrió irónicamente a su vez.

—¿Señorita Rousan, usted cree que es un intento de asesinato?

Rousan sacó las rodillas de su pecho.

—Desearía saberlo —dijo dando un suspiro—. E incluso si lo supiéramos, probablemente no podríamos llegar a tiempo. La provincia de Bun está lo suficientemente lejos de aquí, que nos llevaría bastantes días utilizando las bestias voladoras. Ha llegado la hora de la verdad, no queremos terminar contando con las joyas de la corona para salvarnos. Sin embargo, los únicos que pueden estar sobre ellos son los jefes del Estado: el Rey y el kirin. Bajo la presión de la necesidad, los shirei del Taiho serían los más rápidos, probables y confiables candidatos.

Risai iba a comenzar. Rousan la miró burlonamente, bajando sus cejas.

—Si me lo preguntas, ustedes no están conscientes en la medida en la que está tratando al Taiho como a un niño incompetente. Es entorno a algo, ¿no? ¿El toutetsu[4]?

—Sí… lo es…

El kirin comandaba un youma conocido como shirei. Taiki tenía la desgracia de haber nacido en Wa. Por consecuencia, tenía solo dos shirei, un lamentable bajo número. Uno era el guardia nyokai[5] que se dedicó a él y realmente no califica. Técnicamente hablando, tenía solamente un shirei: el toutetsu. Un poderoso youma, más legendario que real.

—El monstruo de todos los monstruos. Ese es el toutetsu. Mírese, llamando al kirin que puede convocar un monstruo así un niño. Me hace preguntar quiénes son realmente los niños. —Rousan cerró sus ojos y miró al espacio—. No sería exagerado decir que el único monstruo superior al toutetsu es el querido y el pequeño kirin.


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