Dijo la mujer que vivía entre
lo humano y lo divino.
—Creo que
Taiki probablemente haya perdido su cuerno.
—¿Qué
significa eso? —preguntó Rokuta—. ¿Cuáles son las consecuencias?
Gyokuyou
arqueó sus cejas.
—Piensa en
el cuerno como lo que hace kirin a un kirin. Un kirin es
una criatura Janus. Los kirin no pasan a ser personas, y las
personas no pasan a ser kirin. Por el contrario, poseen ambos atributos
en su interior. Sin embargo, Taiki ya no posee un cuerno. Perdió ese atributo
suyo. No estaría mal decir que ahora está sellado dentro suyo.
—¿Y el
aspecto humano en el que sigue?
—Como En
Taiho observó, podría ser llamado un mero humano. No puede cambiar,
desencadenar un shoku ni oír la Voluntad del Cielo. Ya que algunos shirei
han sido capturados, no se perderán. Sin embargo, no será capaz de someter más shirei.
—¿Puede ser
traído de regreso con nosotros?
—Un humano
ordinario no puede ser traído a través de un shoku ordinario. Hay
momentos cuando los humanos son atrapados por un shoku y traídos aquí.
Pero esos son eventos impredecibles y no pueden ser forzados a que ocurran. Si
cercanamente, los extraños eventos de ser atrapados fueran altos, no habría
garantía de que la persona envuelta sería transportada a través del Kyokai.
—¿Entonces,
no hay ningún método seguro?
—No
—respondió Gyokuyou en una leve voz—. Los shoku no están dentro del
control de la Divina Providencia. El Cielo no puede hacer que ocurra un shoku,
y tampoco puede prevenir que sucedan. Si el Cielo pudiera, entonces Taiki nunca
habría sido llevado a Wa en primer lugar.
—Eso es
realmente cierto —suspiró Rokuta—. Pero ¿qué hay de esto? Un rey cruza el
Kyokai y registra a Taiki en el Registro de Inmortales.
—Incluso si
él es nombrado sennin, solo un sennin de una categoría mayor
podría cruzar el Kyokai. Como expliqué antes, no hay disposición para la
creación de nuevas posiciones en este nivel.
—¿Entonces
qué? ¡Taiki está allí! La vida de la gente de Tai depende de él, y del rey
estando a su lado. ¿Estás diciendo que simplemente lo dejemos de lado?
Gyokuyou
suspiró profundamente.
—Taiki no
tiene su cuerno. Ese instrumento ya ha sido sellado en su interior. Aislado de
las corrientes que llevan la energía vital del universo, un kirin no
puede esperar vivir mucho más. Esa es la opinión de mis superiores. Esperaran a
que la situación se corrija a sí misma.
Risai se
había mantenido tranquila hasta ese momento. Pegó un salto.
—¡Dice que
van a esperar a que muera!
Gyokuyou
evitó sus ojos.
—¿Quiénes
son estos “superiores” suyos en primer lugar?
—Bueno…
—¿Está
hablando de Tentei y el resto de los dioses? ¿Estos mismos dioses que nos dicen
de gobernar con humanidad y de acuerdo con el Camino, nos están diciendo que
esperemos a que Taiki muera, que un nuevo Taika crezca y elija un nuevo
rey?
Gyokuyou no
respondió.
—¿Y qué hay
de Taiki? ¿Qué pecado cometió? ¿Qué hay del Rey de Tai? ¿No es el rey que Taiki
sentó en el trono, según la voluntad de Tentei? Lo cargan con la pena de muerte
sin haber cometido un crimen. ¿Y qué hay de los que quedaron atrás? La gente de
Tai ha sufrido seis años bajo el yugo de Asen. ¿Y les está diciendo que esperen
a que Taiki muera? ¿Esperar un nuevo Taika que traiga la primavera?
¿Esperar a que un nuevo rey sea elegido? ¿Cuántos años más pasarán?
—Eso…
—¿Cinco
años? ¿Diez años? Genkun, Tai no va a durar tanto. O quizá hasta la próxima
coronación de un rey, el Cielo ¿podría manejar a los youma de Tai y
hacer más cálidos los inviernos?
—Risai…
—Enki tiró del brazo de Risai. Risai sacudió su brazo liberándolo.
—¿No es
Tentei quien le dice al rey de gobernar con humanidad según el camino? Ese se
supone que es el principio de los Decretos Divinos. Y, sin embargo, ¿cómo
pueden los divinos despreciar el Camino? ¿Cómo pueden estos personajes, quienes
tan fácilmente abandonan a la gente y pisotean a la humanidad bajo sus pies,
juzgar a los reyes que se han desviado del Camino?
Gyokuyou
tomó un profundo respiro y lentamente lo dejó ir.
—El Cielo
tiene lógica y razones propias. Todos lo que moran en Gyokkei siguen sus
preceptos.
—Entonces,
lléveme a este Gyokkei o lo que sea. Debo pedirle a Tentei y a los dioses en
persona.
—Eso no es
posible. Risai, tenemos piedad de Taiki.
—¡Entonces,
ayúdelo, por favor!
Gyokuyou
miró a Risai afligidamente.
—¿Y si
Taiki es regresado aquí, entonces qué? Sus shirei han perdido la razón.
Si se mantienen aferrados a Taiki en ese estado, causarán la misma destrucción
que causan los youma. Si él pudiera ser traído de regreso, los shirei
tendrían que ser separados de él. Si pierde a sus shirei, entonces ¿cómo
podría protegerse? También perdería su “sentido real”. No tendría medios para
encontrar al Rey.
—Aun así,
como Taiho, es necesario para Tai.
—El resto
de los reinos no puede salvar a Tai. No pueden tomar sus ejércitos y atacar a
Asen. Traigan a Taiki de regreso, y estará tan desamparado como un cordero. Tu
deseo de salvar Tai, tu convicción de que Tai debe ser salvada, solo probaría
un esfuerzo Sísifo[1] con nuestras manos atadas. ¿Qué produciría tal victoria
pírrica? ¿Qué podría lograr un kirin incapaz de cambiar de forma, sin shirei
bajo su comando? Además, ¿siendo cortado frente a sus ojos?
—Si no
tiene shirei, entonces lo protegeré, a costa de mi vida. Sé que no soy
sustituto de un shirei. Sin embargo, el pueblo de Tai está a la espera
de su Taiho. Si él vive, entonces podemos unirnos con él. Podría no importar
mucho, yo, con un brazo, pero la gente de Tai junta lo protegerá.
—¿Y así es
como planeas atacar a Asen? Como si añadir a un Taiki inservible a tus filas
podría hacer alguna diferencia, si es que no la hicieron.
—¿Cómo
puede una persona como usted estar parada allí y decir tales tonterías?
—Risai…
—¿Qué puede
hacer un Taiho…? ¿Cómo puede usted hacer tal pregunta? El Taiho es un kirin.
Él no va a atacar a Asen. No va a formar parte de las barricadas en la batalla.
No obstante, el Taiho es necesario. ¿No lo entiende? Esté o no ahí… eso es lo
que hará toda la diferencia en el mundo para mí, y para la gente de Tai.
—Bueno…
—El Taiho
es nuestra esperanza, Genkun. Un Tai sin el Taiho ni rey es un reino donde el
sol nunca sale. Lo que pueda hacer o no, no es la pregunta. Antes de que la
gente de Tai pueda comenzar nuevamente con esperanza, deben saber que el Taiho
vive.
Gyokuyou
miró al espacio, mirando a la banda de luz que emanaba a través de una grieta
en el afloramiento de piedras deformes, como si empujara la piedra hacia arriba
de la montaña por sí misma.
—Enki…
—Sí.
—¿Alguien
entre tus Sankou podrías enviar por un periodo sabático?
—Temporalmente…
—Vamos a
transferir el koseki de Taiki a En. Taiki nunca fue oficialmente
registrado, pero simplemente para conformar a las formalidades, puede ser
enlistado como refugiado de Tai. Una vez que sus documentos estén en orden,
envía al Ray de En y que instale a Taiki en el Registro de Inmortales.
—¿Puede un kirin
hacerse un ciudadano de En?
—Nada dice
que no pueda. Mientras un kirin no esté entre las listas de su propio
reino, la ley no toca a un kirin de otro reino. La misma ley se aplica a
los Sankou. Aunque miembros del Sankou deben ser ciudadanos de ese reino, tal
restricción no se aplica a un kirin de otro reino.
—Genkun…
—Risai gritó con alegría.
Gyokuyou no
la miró.
—No hice
nada por lo que deberías agradecerme. Incluso trayendo a Taiki aquí no
resolverá nada.
—¿Y Taiki?
—Se interpuso Youko—. ¿Es la pérdida de su cuerno una condición permanente?
—Depende.
Sin ver a Taiki primero sería imposible de decir. Una vez que lo traigan,
tráiganlo aquí y haremos todo lo que podemos para ayudarlo a recuperarse. En
cualquier caso, debe ser separado de sus shirei. Pero asegúrense de
traerlos de regreso.
—Entiendo.
Gyokuyou
asintió, y ahora miraba a Risai.
—El Cielo
tiene sus razones y sus preceptos, y ningún hombre puede perturbar sus
fundaciones. No hace bien discutir por necesidad o audiencia. Hay razones para
todo, y todo se basa en ese fundamento. El Cielo se encuentra dentro de la ley
y no puede aceptar ningún ultraje perpetuado contra el pueblo. En lo que a eso
respecta, Cielo y Tierra difieren en nada. No cabe duda ni por un segundo.
Risai no
dijo nada, solo inclinó la cabeza.[2]


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