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El Niño Demoníaco

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domingo, 26 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Capítulo 41

 

CAPÍTULO 41

 

 

 

Dijo la mujer que vivía entre lo humano y lo divino.

—Creo que Taiki probablemente haya perdido su cuerno.

—¿Qué significa eso? —preguntó Rokuta—. ¿Cuáles son las consecuencias?

Gyokuyou arqueó sus cejas.

—Piensa en el cuerno como lo que hace kirin a un kirin. Un kirin es una criatura Janus. Los kirin no pasan a ser personas, y las personas no pasan a ser kirin. Por el contrario, poseen ambos atributos en su interior. Sin embargo, Taiki ya no posee un cuerno. Perdió ese atributo suyo. No estaría mal decir que ahora está sellado dentro suyo.

—¿Y el aspecto humano en el que sigue?

—Como En Taiho observó, podría ser llamado un mero humano. No puede cambiar, desencadenar un shoku ni oír la Voluntad del Cielo. Ya que algunos shirei han sido capturados, no se perderán. Sin embargo, no será capaz de someter más shirei.

—¿Puede ser traído de regreso con nosotros?

—Un humano ordinario no puede ser traído a través de un shoku ordinario. Hay momentos cuando los humanos son atrapados por un shoku y traídos aquí. Pero esos son eventos impredecibles y no pueden ser forzados a que ocurran. Si cercanamente, los extraños eventos de ser atrapados fueran altos, no habría garantía de que la persona envuelta sería transportada a través del Kyokai.

—¿Entonces, no hay ningún método seguro?

—No —respondió Gyokuyou en una leve voz—. Los shoku no están dentro del control de la Divina Providencia. El Cielo no puede hacer que ocurra un shoku, y tampoco puede prevenir que sucedan. Si el Cielo pudiera, entonces Taiki nunca habría sido llevado a Wa en primer lugar.

—Eso es realmente cierto —suspiró Rokuta—. Pero ¿qué hay de esto? Un rey cruza el Kyokai y registra a Taiki en el Registro de Inmortales.

—Incluso si él es nombrado sennin, solo un sennin de una categoría mayor podría cruzar el Kyokai. Como expliqué antes, no hay disposición para la creación de nuevas posiciones en este nivel.

—¿Entonces qué? ¡Taiki está allí! La vida de la gente de Tai depende de él, y del rey estando a su lado. ¿Estás diciendo que simplemente lo dejemos de lado?

Gyokuyou suspiró profundamente.

—Taiki no tiene su cuerno. Ese instrumento ya ha sido sellado en su interior. Aislado de las corrientes que llevan la energía vital del universo, un kirin no puede esperar vivir mucho más. Esa es la opinión de mis superiores. Esperaran a que la situación se corrija a sí misma.

Risai se había mantenido tranquila hasta ese momento. Pegó un salto.

—¡Dice que van a esperar a que muera!

Gyokuyou evitó sus ojos.

—¿Quiénes son estos “superiores” suyos en primer lugar?

—Bueno…

—¿Está hablando de Tentei y el resto de los dioses? ¿Estos mismos dioses que nos dicen de gobernar con humanidad y de acuerdo con el Camino, nos están diciendo que esperemos a que Taiki muera, que un nuevo Taika crezca y elija un nuevo rey?

Gyokuyou no respondió.

—¿Y qué hay de Taiki? ¿Qué pecado cometió? ¿Qué hay del Rey de Tai? ¿No es el rey que Taiki sentó en el trono, según la voluntad de Tentei? Lo cargan con la pena de muerte sin haber cometido un crimen. ¿Y qué hay de los que quedaron atrás? La gente de Tai ha sufrido seis años bajo el yugo de Asen. ¿Y les está diciendo que esperen a que Taiki muera? ¿Esperar un nuevo Taika que traiga la primavera? ¿Esperar a que un nuevo rey sea elegido? ¿Cuántos años más pasarán?

—Eso…

—¿Cinco años? ¿Diez años? Genkun, Tai no va a durar tanto. O quizá hasta la próxima coronación de un rey, el Cielo ¿podría manejar a los youma de Tai y hacer más cálidos los inviernos?

—Risai… —Enki tiró del brazo de Risai. Risai sacudió su brazo liberándolo.

—¿No es Tentei quien le dice al rey de gobernar con humanidad según el camino? Ese se supone que es el principio de los Decretos Divinos. Y, sin embargo, ¿cómo pueden los divinos despreciar el Camino? ¿Cómo pueden estos personajes, quienes tan fácilmente abandonan a la gente y pisotean a la humanidad bajo sus pies, juzgar a los reyes que se han desviado del Camino?

Gyokuyou tomó un profundo respiro y lentamente lo dejó ir.

—El Cielo tiene lógica y razones propias. Todos lo que moran en Gyokkei siguen sus preceptos.

—Entonces, lléveme a este Gyokkei o lo que sea. Debo pedirle a Tentei y a los dioses en persona.

—Eso no es posible. Risai, tenemos piedad de Taiki.

—¡Entonces, ayúdelo, por favor!

Gyokuyou miró a Risai afligidamente.

—¿Y si Taiki es regresado aquí, entonces qué? Sus shirei han perdido la razón. Si se mantienen aferrados a Taiki en ese estado, causarán la misma destrucción que causan los youma. Si él pudiera ser traído de regreso, los shirei tendrían que ser separados de él. Si pierde a sus shirei, entonces ¿cómo podría protegerse? También perdería su “sentido real”. No tendría medios para encontrar al Rey.

—Aun así, como Taiho, es necesario para Tai.

—El resto de los reinos no puede salvar a Tai. No pueden tomar sus ejércitos y atacar a Asen. Traigan a Taiki de regreso, y estará tan desamparado como un cordero. Tu deseo de salvar Tai, tu convicción de que Tai debe ser salvada, solo probaría un esfuerzo Sísifo[1] con nuestras manos atadas. ¿Qué produciría tal victoria pírrica? ¿Qué podría lograr un kirin incapaz de cambiar de forma, sin shirei bajo su comando? Además, ¿siendo cortado frente a sus ojos?

—Si no tiene shirei, entonces lo protegeré, a costa de mi vida. Sé que no soy sustituto de un shirei. Sin embargo, el pueblo de Tai está a la espera de su Taiho. Si él vive, entonces podemos unirnos con él. Podría no importar mucho, yo, con un brazo, pero la gente de Tai junta lo protegerá.

—¿Y así es como planeas atacar a Asen? Como si añadir a un Taiki inservible a tus filas podría hacer alguna diferencia, si es que no la hicieron.

—¿Cómo puede una persona como usted estar parada allí y decir tales tonterías?

—Risai…

—¿Qué puede hacer un Taiho…? ¿Cómo puede usted hacer tal pregunta? El Taiho es un kirin. Él no va a atacar a Asen. No va a formar parte de las barricadas en la batalla. No obstante, el Taiho es necesario. ¿No lo entiende? Esté o no ahí… eso es lo que hará toda la diferencia en el mundo para mí, y para la gente de Tai.

—Bueno…

—El Taiho es nuestra esperanza, Genkun. Un Tai sin el Taiho ni rey es un reino donde el sol nunca sale. Lo que pueda hacer o no, no es la pregunta. Antes de que la gente de Tai pueda comenzar nuevamente con esperanza, deben saber que el Taiho vive.

Gyokuyou miró al espacio, mirando a la banda de luz que emanaba a través de una grieta en el afloramiento de piedras deformes, como si empujara la piedra hacia arriba de la montaña por sí misma.

—Enki…

—Sí.

—¿Alguien entre tus Sankou podrías enviar por un periodo sabático?

—Temporalmente…

—Vamos a transferir el koseki de Taiki a En. Taiki nunca fue oficialmente registrado, pero simplemente para conformar a las formalidades, puede ser enlistado como refugiado de Tai. Una vez que sus documentos estén en orden, envía al Ray de En y que instale a Taiki en el Registro de Inmortales.

—¿Puede un kirin hacerse un ciudadano de En?

—Nada dice que no pueda. Mientras un kirin no esté entre las listas de su propio reino, la ley no toca a un kirin de otro reino. La misma ley se aplica a los Sankou. Aunque miembros del Sankou deben ser ciudadanos de ese reino, tal restricción no se aplica a un kirin de otro reino.

—Genkun… —Risai gritó con alegría.

Gyokuyou no la miró.

—No hice nada por lo que deberías agradecerme. Incluso trayendo a Taiki aquí no resolverá nada.

—¿Y Taiki? —Se interpuso Youko—. ¿Es la pérdida de su cuerno una condición permanente?

—Depende. Sin ver a Taiki primero sería imposible de decir. Una vez que lo traigan, tráiganlo aquí y haremos todo lo que podemos para ayudarlo a recuperarse. En cualquier caso, debe ser separado de sus shirei. Pero asegúrense de traerlos de regreso.

—Entiendo.

Gyokuyou asintió, y ahora miraba a Risai.

—El Cielo tiene sus razones y sus preceptos, y ningún hombre puede perturbar sus fundaciones. No hace bien discutir por necesidad o audiencia. Hay razones para todo, y todo se basa en ese fundamento. El Cielo se encuentra dentro de la ley y no puede aceptar ningún ultraje perpetuado contra el pueblo. En lo que a eso respecta, Cielo y Tierra difieren en nada. No cabe duda ni por un segundo.

Risai no dijo nada, solo inclinó la cabeza.[2]


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