PARTE II
CAPÍTULO
8
La muchacha colocó una almohada detrás de la espalda de Risai.
—¿Sientes algún dolor?
Para este punto, Risai había comprendido que la
muchacha que esperaba a hacerle la pregunta tenía el extraño nombre de Suzu.
Como las cosas habían resultado, Risai no fue capaz de ver a la Reina de Kei la
última vez que despertó. Cuando era tratada por los doctores, cayó en un largo
sueño.
Ella había despertado varias veces después de eso,
pero los médicos dijeron que era demasiado pronto para que recibiera visitas.
Otros dos días pasaron antes de que le levantaran la prohibición.
—Aprecio todo lo que has hecho por mí.
Por primera vez en mucho tiempo logró sentarse. Su
cuerpo estaba más débil de lo que esperaba e incluso con la espalda contra la
almohada se sentía sin aliento. Los médicos no le permitían salir de la cama,
por eso Risai se reunía con los visitantes en sus dormitorios.
Suzu lavó la cara de Risai, arregló su cabello y la
vistió de una túnica clara. Al parecer había tomado la responsabilidad de
cuidar de Risai por sí misma. No mucho tiempo había pasado desde la coronación
de la Reina de Kei. Esto quizá podría explicar por qué el Palacio Imperial
estaba tan escaso de ayudantes.
O tal vez Risai no era de confianza, y la
protección contra la posibilidad de que cayera en desgracia, habían restringido
el número de cortesanas asistiéndola a una.
Para el momento en que Suzu terminó de vestirla,
tres visitantes entraron a la habitación. La primera persona en poner un pie
dentro y sentarse al lado de la cama de Risai era Youko, la Reina de Kei. No
había manera de que olvidase sus ardientes cabellos rojos.
—¿Cómo te encuentras?
—Gracias, su Alteza, escapé a la muerte. Se lo
agradezco desde el fondo de mi corazón. Habiendo sido bendecida por sus extraordinarias
gentilezas, debo pedir disculpas por aparecer frente a usted de una manera tan
desaliñada.
—Oh, no te preocupes por eso. Sé que debes haber
sufrido un montón, y tu recuperación es mi primera prioridad. Para estos fines,
me gustaría hacer lo que pueda. Si existe algo que necesites, por favor,
házmelo saber. Cualquier cosa.
Risai estimaba su edad entre los dieciséis o
diecisiete años. La llamativa e inusual forma en la que esta joven emperatriz
hablaba comunicaba gran sinceridad y buena fe. Ella había imaginado alguien más
intrascendente y frívola. Risai fue sorprendida por la presencia inesperada de
la Reina de Kei posesionada de una fortaleza militar.
Tenía un aire diferente al de Taiki. Ambos venían
del mismo Wa. Risai se dio cuenta por primera vez que no por las mismas razones
por las que había asumido el trono de Kei sería como él.
—Muchísimas gracias.
—¿Te importaría relatarme un poco de tu historia?
Si lo encuentras molesto, entonces solo tienes que decirlo.
—Para nada. Vine con un mensaje para que sea
emitido expresamente a su Alteza.
Youko asintió. Miró a los dos hombres de pie detrás
de ella.
—Pensé que sería grosero traer hombres a una
habitación de una dama, pero me gustaría que se quedasen si no te molesta. Este
es nuestro Chousai. Responde al nombre de Koukan. Y a su lado está Keiki.
Risai también se dio cuenta de la medida en la cual
la totalidad de su entendimiento se basó en Taiki. Ella no pudo ayudar
sonriéndose sarcásticamente. Pero por supuesto. El cabello dorado significa que
él debía ser el kirin. El kirin de Tai era un unicornio negro con
cabellos como acero pulido.
—Su reputación lo precede, Taiho de Kei.
Keiki miró a Risai con una mirada sorprendida.
Risai sonrió de vuelta.
—El Taiho… Taiki… hablaba seguido de usted. Decía
que era afortunado de poder llamar al Taiho de Kei su amigo, que era un hombre
magnánimo que demostró siempre bondad. El Taiho parece haber desarrollado gran
afecto por el Taiho de Kei.
Como Risai hablaba, Keiki evitó su mirada con una
conflictiva mirada en su rostro. Al mismo tiempo, la Reina de Kei mostró una
cara sorprendida sobre su hombro.
—Oh, lo lamento. ¿He dicho algo inapropiado en su
presencia?
—No —murmuró Keiki.
Youko sonrió.
—Ninguna ofensa dada ni recibida. Tan solo
información inesperada que simplemente me sorprendió. En cualquier caso, me
gustaría saber más de lo ocurrido en Tai, incluso si se limita solo a Taiki.
Risai asintió.
—No estoy segura de cuál es el mejor momento para
empezar.
El anterior Rey de Tai fue conocido después de la muerte como el Rey
Kyou[1]. Él reinó por ciento veinticuatro años.
El Rey Kyou amaba el lujo y el esplendor y se ahogó
en riquezas. Aunque cuando se trataba de gobernar, labraba recto y estrecho.
Cuando habitaban sus indulgente y parranderos compatriotas en el Palacio
Imperial, coleccionando un harem de bellezas en el Palacio Interior, y agotando
las riquezas del Tesoro Imperial con la indulgencia de un marinero borracho, él
nunca les otorgó la responsabilidad del ministerio a aquellos derrochadores y
galanteadores, y nunca mezcló el placer con el trabajo.
“Dormir en la oscuridad y gobernar en la claridad”.
Ese era su lema.
De hecho, dejando a un lado la cuestión de si
podría ser un estadista ilustrado, mientras estaba sentado en la Corte
Imperial, el Rey Kyou no era de ninguna manera deficiente en sus habilidades.
Respetaba el precedente, los principios y el orden. No tenía gustos por la
revolución o por cambios repentinos, y en silencio creó un imperio de ley.
En los últimos años de su reinado, la tesorería
estaba quebrada y el reino empobrecido. Incluso se decía que, comparado a otros
reinos, la corrupción en el gobierno de Tai estaba a un nivel mínimo.
Y entonces, como si esperaran la apertura, los
burócratas de carácter abyecto devoraron el régimen.
Después que el Rey Kyou murió, aunque el saqueo se
propagó a lo largo y a lo ancho, podía decirse que Tai celebraba sus tierras.
Continuaba habiendo muchos pensadores, informados señores provinciales,
generales y oficiales.
Gyousou era el mejor de ellos. Originalmente era un
general de la Guardia del Palacio, era de confianza y retención a favor del
difunto rey. Estaba bien versado en las operaciones del gobierno. Fue dotado
por muchos talentos por los cuales fue ampliamente venerado.
Y en las provincias, por lo que fue un legendario
ejército de Gyousou, y sus comandantes y oficiales.
Taiki se comprometió y Gyousou subió al trono.
Organizó rápidamente la Corte Imperial y guio a Tai a una nueva era. Se decía
que Gyousou se había preparado hacía tiempo para ocupar el trono. Y en un
sentido eso era verdad.
Él entendió que el Rey Kyou pronto perdería el
Mandato del Cielo. Fuera o no coronado como el nuevo rey, sabía que un
tormentoso mar más adelante podía evitarse, y que, con el objetivo de mantener
la lista de buques del Estado en hundimiento, un hombre con su habilidad debía
permanecer amarrado al timón.
Gyousou buscaba y entrenaba a oficiales y
comandantes. El ducado[2] del Condado de Saku dictaminó que Tai se había
convertido en una miniatura. A pesar de que los funcionarios civiles y
militares fueron siempre autoridades del condado, comprendieron los entresijos
de la política imperial y aprovecharon las condiciones del reino mejor que el
Rikkan. En los días menguantes del Rey Kyou, se propagaron a lo largo y ancho
del reino sirviendo como baluarte reforzando el vacilante régimen.
Al mismo tiempo, muchos pensaron que los días del
Rey Kyou estaban contados. Risai también vio que el régimen del Rey Kyou hacía
agua y pronto estaría hundiéndose bajo las olas. El agua estaría a sus cuellos
antes de tiempo. De esto estaba segura, pero era lo único de lo que podía estar
segura.
Ella no había pensado en qué debía hacer una vez
muerto el rey y cómo debía lograrlo. Eso debió ser pensado como algo extraño y
no surgió en sus pensamientos. Gyousou no era así. En ese sentido, había una
gran diferencia entre gente como ella y como Gyousou.
Gyousou fue a la Corte Imperial e hizo su mejor
esfuerzo para mantener las cosas a flote. Después de la muerte del Rey Kyou,
sus subordinados llegaron a una boya por el hundimiento del reino. Se
convirtieron en los emblemas de la nueva dinastía. La Corte Imperial de Gyousou
estaba tendida en la fuerte quilla de un nuevo barco que sería nada menos que
una revolución.
Después de la coronación del nuevo rey, la Corte
Imperial fue devuelta al caos. Encontrar a las personas adecuadas para servir
como ministros del Rikkan usualmente requiere una considerable cantidad de
tiempo, pero eso no era cierto en el caso de Gyousou. Comparado con los otros
reinos, Gyousou organizó su Corte Imperial prácticamente de la noche a la
mañana. Se trató de un logro sin precedentes.
El incidente comenzó medio año después de la
coronación de Gyousou. Una gran rebelión comenzó en la provincia de Bun en el
norte de Tai.


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