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El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

viernes, 24 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Capítulo 33

 

CAPÍTULO 33

 

 

 

En su habitación, Risai le dio una larga mirada al cinturón. Seguimos conectados. Era verdad. O eso era de lo que trataba de convencerse.

La única mina que seguía trabajando cerca de Rin’u para ese momento era el Monte Kan’you. Se decía que era la más antigua de la provincia de Bun. Por lo que podía recordar, las fuentes de gemas se habían secado. La única mina producía pequeñas gemas de bajo valor.

Gyousou había desaparecido en las afueras de Rin’u, en el furor del combate. Y esta faja fue encontrada en el Monte Kan’you. Eso podría decir que los enemigos de Gyousou lo capturaron en el Monte Kan’you. Pero ¿qué pasó después de eso? Aunque los detalles no eran totalmente claros, un pequeño rastro de migajas se había dejado detrás, huellas de Gyousou que Risai podría seguir si volviera a Tai.

Risai respiró profundamente y cerró los puños. Los otros reinos dijeron que ayudarían en la búsqueda de Taiki. Incluso si no produjera resultados, aún no había agotado todas sus opciones.

Estaba tratando de convencerse de esto cuando la calmada voz de Koshou se escuchó detrás:

—Risai ¿has visto a Keikei?

Risai miró sobre sus hombros.

—La Reina de Kei estuvo de visita más temprano. Lo mandé a jugar. Dijo que iba a los establos.

—Eso es extraño. Le di un vistazo a los establos de camino aquí y no lo vi. No es de quedarse mucho tiempo en un lugar.

Risai sonrió.

—Es un niño vivaz.

—Lleno de vida y vigor, eso es seguro.

—Un buen niño, también.

—Bueno, ya sabes… —Koshou rio burlonamente, como si el elogio fuera para él—. Es un trabajador entusiasta, y no para hasta obtener algo.

—¿No tiene parientes cercanos?

—Su madre y su padre murieron hace un tiempo y terminó en un orfanato. Tenía una hermana mayor, pero fue asesinada.

—Eso es muy triste…

—Una historia triste, eso es seguro. Pero la forma en que lo toma demuestra que hay un gran hombre dentro de su pequeño cuerpo.

—Él realmente es un buen muchacho. Pero ¿es adecuado para el señorito Keikei trabajar en un establo, Koshou? ¿No tiene escuela u otras cosas que hacer? Además, aunque pueda tener un kijuu calmado, sigue siendo un kijuu. Sé que estamos hablando de una oportunidad de una en un millón, pero…

—Ah, no te preocupes por ello. Él pidió hacerlo él mismo después de todo —añadió Koshou con una sonrisa—. No necesitas llamarlo “señorito” tampoco. Tan solo Keikei está bien. Como él dijo, es un mayordomo.

—¿Ha sido registrado en el Registro de Inmortales?

—Es demasiado joven para eso. Youko quiere que mientras crezca se haga la idea de qué quiere ser. Es un poco extraña la forma en la que te diriges a él. Haciéndolo sonar como un pequeño príncipe o algo así.

—¿Lo hago? —Nunca se le había ocurrido. Pero cuando lo pensó, así parecía—. Eso creo, ahora que lo menciona.

—¿Se refiere a que no era consciente de ello?

Risai sacudió la cabeza. El sonido de alguien cantando en las habitaciones llegó a sus oídos. La clara y brillante voz de una vivaz joven.

—Creo que es Shoukei. La escribana real y la dama van y vienen alrededor de esta hora por aquí.

—Eso es verdad. Ambos yendo y viniendo y viviendo aquí.

Risai parpadeó.

—¿Y cuál sería la relación entre ustedes?

—Ninguna —dijo Koshou, saludando con su mano—. Solo digamos que estoy pidiendo prestado el lugar por el momento. Ninguna relación en absoluto.

—¿Y ninguna relación con Youko o Keikei tampoco? —presionó Risai.

Koshou respondió con una confundida sonrisa.

—Sé que esto sonará un poco raro para ti, pero comencé mi carrera como un rufián sin conexión alguna con los ministros del gobierno.

—Yo creo que la Reina de Kei se dirige a usted como un caballero pícaro.

—Nada tan alejado como eso. Había un gobernador malvado, ¿sabe? Y nosotros teníamos un montón de valientes y patrióticas almas juntas para darle a su trasero una dura patada. Bajo circunstancias normales, el levantamiento de bandera de la revolución nos haría hombres buscados. Pero no lo sabías, una de esas bravas almas resultó ser Youko.

—¿La Reina de Kei? ¿Una revolucionaria de su bando?

—Ese es un secreto de Estado —sonrió Koshou—. Youko es una taika. No nació aquí, ¿lo sabías?

—Sí.

—Por eso es por lo que no sabe nada acerca de este mundo. Por lo que dejó la ciudad y se fue a estudiar con Enho, quien había sido el director de una famosa escuela privada. Accidentalmente quedó atrapada dentro de nuestra pequeña revolución.

—Ya veo —aunque desconocía los detalles, Risai asintió.

Koshou bajó la mirada.

—No mucho tiempo ha pasado desde su coronación. Estoy seguro de que hará todo lo posible por ser una buena emperatriz, pero muchos de mis compañeros no están tan seguros. Kei no ha tenido buenas experiencias con emperatrices. Además, ella es una taika. Ni siquiera entiende buen nuestras costumbres. Todos la ven con desconfianza. Por el momento, el gobierno ha sido reorganizado. Pero todavía hay traidores entre ellos. Especialmente aquellos que guardan resentimientos por cómo han sido tratados. Nadie sabe qué le tienen preparado a Youko.

Risai se quedó un poco sorprendida. Así que por eso es por lo que siempre hay una nueva Corte Imperial. Pero Youko la había sorprendido como emperatriz de Kei recibiéndola con los brazos abiertos.

—Hay conspiradores que intentan atacar a la Reina y a su séquito, antes de que algo suceda. Los burócratas, sabemos, no tienes permitido entrar al sector privado del Palacio Interior.

Risai entendió perfectamente a dónde iba. Incluso cuando fue hospedada en el conservatorio, vio muy poco ministros u oficiales. A pesar de que el conservatorio estaba dentro del Seishin, la vida ahí era bastante tranquila. Risai fue atendida por la dama de honor, Suzu, y ocasionalmente por la escribana real, Shoukei. Aparte de ellas, no vio otros oficiales de menor rango.

—Pensé que eso se debía a que sospechaban de mí.

—No, ese no es el caso. A pocas personas se les permite vivir en el Palacio Interior. No queremos que los antiguos guardias merodeen a Youko. Solo aquellos en los que confiamos por completo. Poco a poco traemos más gente a medida que las conocemos y sabemos qué clase de personas son.

Risai se asombró al principio, pero pensándolo nuevamente, encontró ese enfoque bastante comprensible. Como la Reina de Kei había observado, Gyousou se había unido a la Corte Provisional con mano firme antes de su coronación. Para empezar, Gyousou no había necesitado reorganizar las cosas completamente en la Corte. Como uno de los señores estatales, su popularidad fue duramente ganada y merecida. Pero lo que había pasado en Tai no había pasado en otro lugar.

—Así que Kei está en un grave estado.

—Un poco más de paciencia es todo lo que necesitamos. Yo realmente así lo creo.

Risai asintió. La Corte Imperial en Kei no había vuelto a tener una sólida base. Risai entró literalmente a los empujones, esta insistente joven… aún trata de unir la naciente Corte Imperial… aún en contra del Cielo. A esta hora tardía, el reconocimiento de la verdadera gravedad de sus acciones comenzaba a filtrarse en su alma. Había cometido una terrible indiscreción. La tenacidad con la cual se apegó a su objetivo no era nada de lo que pudiera vanagloriarse.

La Reina de Kei tenía tantas cargas. Kei no tenía nada que hacer por un reino como Tai. Y aun así, mientras tenía al reino con una mano, esta joven emperatriz había abrazado a Risai con el otro. Incluso había prometido hacer todo lo que estuviese en su poder por Risai, como si no se pudiese esperar nada menos de ella.

No deberías esperar nada más que esto.

Dijeron que buscarían a Taiki. Y eso era suficiente. Incluso si Taiki no fuera hallado, haber venido a Kei no habría sido en vano.

—Eso es el por qué —continuó Koshou, al parecer avergonzado de tener que admitir—, mantenemos a la gente alrededor de Youko al mínimo. Además de Suzu, la otra muchacha que te ha atendido es Shoukei, quien ha sido nombrada escribana real. Los jóvenes funcionarios son todos viejos amigos, o han sido escogidos entre personas de absoluta confianza por el General de la Guardia del Palacio. Esa es la razón por la que todos estamos encerrados en el Palacio. Tengo un lugar propio, pero difícilmente paso algún tiempo allí estos días.

—¿Y por eso se está quedando aquí?

—A esto es a lo que se reduce. ¿Sabes? Tengo un hermano menor.

—¿Uno de verdad?

—Sí. Justo ahora, está asistiendo a la Academia Provincial de la provincia de Ei. Está durmiendo en los dormitorios.

—Debe ser muy prometedor.

—Sí, lo es —dijo Koshou con una gran sonrisa—. Estaba realmente encantado de que él pudiera ir, pero después de que fue aceptado, para ser honesto, las cosas se pusieron un poco solitarias. Es la única familia que tengo. Suzu es una buena amiga, pero ella merece algo mejor que estar con un grupo de muchachos tercos. Por lo que Youko me pidió cuidar de Enho y Keikei.

—Ah, eso convertiría a esto en el lugar del Taishi.

—Eso sería. Me refiero, yo cuidando de Enho difícilmente significa mover al Taishi dentro del plano del Daiboku. De cualquier manera, Enho está prácticamente pegado a Youko desde la mañana hasta la noche. Ella es un poco insegura cuando se trata del funcionamiento del gobierno y todavía tiene mucho que estudiar. Por lo que Enho me prestó estas habitaciones y me da rienda suelta para cuidar todo aquí.

Koshou rio tímidamente.

—Crecí como un pobre niño posadero. Por lo que un sujeto como yo no llegará lejos si no puede preguntarle a la gente cuales son las buenas costumbres y las que no lo son. Incluso tuve que hacerle tener en cuenta sus peniques. El niño siempre ha tenido una buena cabeza sobre sus hombros. Así que tomé la oportunidad de encargarme de Enho. Excepto que sin el toque de una mujer las cosas parecían un molino abandonado. Finalmente, Suzu y Shoukei vinieron. Lo que ves aquí es mayormente gracias a ellas.

—Ellas mantienen las cosas en movimiento con una alegre sonrisa.

—Eso hacen —Koshou concordó con una risa—. Youko tiene buen ojo para la gente. Creo que ella entiende a un gran sujeto como yo haciéndolo Daiboku, si no, todavía sería un triste saco de arena por cuenta propia. Es difícil para mí resolver las cosas cuando no hay gente a mi alrededor. Sin mencionar que el palacio es mucho más de lo que puedo imaginar. No habría durado mucho tiempo metido en mi propia habitación yo solo. Gracias a la agitación aquí, me las arreglo para mantenerme en lo mío.

—Y para empeorar las cosas, yo llegué a los empujones.

—Youko nos pidió que mantuviéramos las cosas en calma, así que lo lamento por el ruido y la conmoción. Y estoy feliz de que no te hayas ofendido por nuestra falta de decoro a lo largo del camino.

—Oh, no es nada —Risai sonrió. Estaba feliz también de haber sido confiada a alguien digno de confianza—. La Reina de Kei parece tener todo para ser una gran emperatriz.

—Me contenta oír a un general de otro reino decir algo así. Y yo también lo espero. A diferencia de personas como tú y yo, la Emperatriz y el kirin simplemente no pueden dejar de hacer algo cuando las cosas se ponen difíciles.

—Muy cierto —concordó Risai con un guiño. La Emperatriz podría también mejorar y seguir en el Camino, o caminar por la plancha de destrucción. Sin desvíos permitidos.

—El Rey de Tai es un espléndido tipo también, o eso escuché. Kantai, de la Guardia del Palacio, dijo eso. Él es nuestro General de la Armada de Izquierda. Dice que el Rey de Tai fue alguien incluso antes de ser rey. Es conocido incluso entre oficiales de otros reinos.

—Sí, yo también lo creo así.

—Por supuesto, espero que regresen a salvo, el Rey de Tai y el Taiho de Tai. El Taiho primero, supongo.

Risai asintió de nuevo. Al menos debían encontrar a Taiki. De lo contrario, no habría esperanza alguna para salvar Tai. La habitación cayó en silencio. Escuchó pasos. Keikei había vuelto. Lanzó la puerta y se abalanzó a la luz del sol, entró en la habitación con una brillante sonrisa cargando una flor.

—Algunos dientes de león volaban en los jardines en el patio norte —dijo sosteniendo el tallo de la flor.

Risai le dio un vistazo a la flor y luego a Keikei.

—¿Qué edad tienes, señorito Keikei?

Keikei rio y dijo:

—Acabo de cumplir once.

—Ya veo, ya veo.

La tímida sonrisa de Keikei se distorsionaba en su visión. Extendió su mano y encontró la pequeña y cálida mano, la fuerza de su preocupación se condujo por sus dedos.

—¿Estás feliz?

—¿Yo? Um, bueno, seguro…

—Ya veo.

Risai, llamó la despreocupada voz, buscándola afuera, corriendo hacia ella con gran entusiasmo, su rostro radiante. Y si Hien estuviera ahí, pediría caricias…

—El Taiho era de tu edad.

Por favor, Dios, trae a Taiki a casa, Risai rezó ese día por primera vez. Era doloroso ver sus expectativas traicionadas. Deseando algo desde el fondo de su corazón solo profundizó la desesperación cuando esos deseos se esfumaron. Rezar era la esperanza. Por eso no pudo rezar hasta ese día.

Risai había visto a la diversa gente de Tai visitar el santuario. Viéndolos caminar solemnemente al santuario en medio de una tormenta de nieve. Sin decir nada, ya que la más mínima queja podría llegar a los oídos de Asen, se acercaban al santuario y colocaban una flor keihaku encima de ella. Expresaron su agradecimiento por cualquier bendición que quedara, y oraban por la seguridad de quien les había dado esa flor.

 Mientras se lamentaba que la gente de Tai no pudiera hacer nada más que eso, Risai nunca había visitado el santuario. No había sido capaz. Habría sido lo mimo desde que la búsqueda de Taiki había comenzado. Más que la expectativa de que lo fueran a encontrar era el miedo que no lo hicieran. E incluso si lo hacían, ¿qué pasaría entonces? El regreso de Taiki no garantizaba nada.

Entonces, ¿qué significaba todo esto? Significaba que Taiki era una vela sobre el agua.

Un viejo ermitaño que Risai conoció a través de algunos conocidos le ofreció refugio. Le dijo que desistiera. “No hay ningún rey aquí”.

  

 

Garyou, el pueblo originario de Gyousou en los valles montañosos de la provincia de I en Tai, había quedado reducido a cenizas. Risai se había ido a la provincia de I en busca de Gyousou con la esperanza de que se escondiera en su tierra natal. Todo lo que encontró fueron ruinas envueltas en niebla.

—Todo lo que necesitas es quitarte un peso de encima.

—Estoy bien.

—Un reino sin rey va a la quiebra y termina en ruinas. Todo el mundo lo sabe. Pero no sabemos si el rey está muerto. Si los rituales reales no se realizan, ¿cae el reino entonces? ¿O la presencia del rey protege al reino?

—La era ha comenzado durante la cual Tai no tendrá ningún rey. Lo has estado buscando todo este tiempo y en vano. ¿No has hecho lo suficiente ya?

Risai reaccionó con sorpresa.

—¿Me está diciendo que abandone al rey?

El anciano sacudió la cabeza. Profundas líneas corrían por su sabio y degradado rostro.

—Solo estoy diciendo que deberías considerar tu propio bienestar. también eres uno de los subordinados del rey, uno de los que debemos rescatar.

—Yo…

—Si vas a hablar sobre la felicidad de la gente de Tai, ¿no deberías incluirte dentro de ella? Si tienes la intención de soportar el dolor de todos sobre tus hombros, nadie terminará siendo feliz.

Risai asintió desalentadamente.

—Y, sin embargo, sigue siendo la única persona que puede salvar este reino…

Con una triste mirada, el anciano se levantó y dejó la habitación, dejando sola a su nieta. Ella le dirigió a Risai una triste y melancólica mirada.

—¿Tú también me crees una tonta también por deambular tras el rey?

La niña sacudió la cabeza.

—No lo sé. Nunca he conocido al rey. No entiendo la política. El rey es alguien que vive sobre las nubes. Incluso Taiki está lejos, lejos de nuestras estaciones. Pero el humo…

—¿Qué es eso?

—Mirando abajo desde las puertas, puedes ver la totalidad de la provincia de I y todo el humo que cuelga del cielo por encima de ella.

—Ah —dijo Risai.

Asen no podía tolerar la existencia de nada conectado con Gyousou. O alguien con quien Gyousou hubiera gobernado. O alguien que alguna vez hubiera encontrado errores en Asen. Cualquier burgo que no estaba de acuerdo con su fantasía había sido arrancado de raíz y quemado. Aquellos que le dieran espalda estaban dispersos o fueron expulsados de sus provincias.

—¿Es verdad que los reinos del sur gozan de tiempo primaveral todo el año? ¿Qué nunca nieva en Sou? He oído que los arroyos nunca se congelan. Que el sol brilla cálidamente todo el invierno. Y cuando las nubes de tormenta parten, el cielo es azul como siempre…

Risai asintió. Nunca había ido más al sur que el Mar Amarillo. Pero el sol brilló tan profundamente allá, y el cielo era más profundo y azul.

—Desde la primavera nevada hasta la última, ¿cuántos días estaría el cielo claro? Se podría contar con los dedos de una mano. Y también el humo…

Risai entendió lo que la niña le estaba diciendo. Instintivamente tomó su mano.

—Y a los claros pocos días también se oscureció por el humo. Los incendios quemaron las tierras y derritieron la nieve y los congelados escombros. ¿Cuánto tiempo debe esperar el pueblo de Tai la primavera? Parece que el Palacio Imperial es el único punto azul en una tierra cubierta por bajas y gruesas nubes. Incluso esos cielos azules se están volviendo grises. El humo que cubre Tai como mantas de nieve también a Kouki. A este reino no le quedan días despejados.

La niña miró a Risai, sus ojos estaban llenos de tristeza.

—Kouki aún debe habitar bajo cielos despejados. En Kouki debe haber una chispa de primavera, ese rayo de luz que nunca se congela en el invierno.

  

 

La chica que había hablado de forma tan resuelta ya no estaba en este mundo. Había sido ejecutada junto con su abuelo por el crimen de dar refugio a Risai. Pero en el momento y después que la habían incitado a irse, conocían el destino que les esperaba.

Risai se prometió a sí mima que nunca olvidaría esas palabras.

Por favor, salve a su Majestad y al Taiho.

 

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