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El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

jueves, 23 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Capítulo 22

 

CAPÍTULO 22

 

 

 

En una cólera, Youko se dirigió al interior del Palacio Kinpa. Por un momento, caminó sin rumbo. Pasando a través de un grupo aislado de edificios, encontró un lugar pacífico con vistas al Mar de Nubes.

Los edificios del Palacio Kinpa cubrían las ondulantes colinas en la parte superior de las montañas. Cortando a través del patio del castillo y pasando a través de un túnel de rocas, llegó a un pequeño valle situado entre algunos afloramientos de piedras.

El valle terminaba en la proyección dentro del Mar de Nubes. Era un pequeño pedazo de tierra, decorada solamente por pocas glorietas. Además de flores que adornaban los tallos del césped de verano, no había mucho que ver.

Youko suspiró para sí. Los árboles que se posaban en la cima de las paredes rocosas dejaban caer sus sombras sobre ella. Nada más había ahí, pero el olor de lo verde y el aroma de sal del océano y la vista del Mar de Nubes se expandían frente a ella.

—Nunca supe que había un lugar como este… —se dijo Youko en voz alta, sentándose en el pasto.

Escuchó el grito de un ave y el rugido del océano. Nunca imaginó que podría haber un lugar como ese en el Palacio Kinpa. No tenía uso para la mayoría de la extensa arquitectura del Palacio Imperial y no se había molestado en encontrar que había.

Youko descansó su pera en las manos.

—No es tan malo. —No tenía ni idea de dónde se encontraba. Y realmente ni idea de cómo encontrar el camino de regreso.

No era simplemente el Palacio Imperial. Había un pequeño lugar en este mundo que no había sido tocado. Las paredes y los pilares estaban suavemente decorados con colores y dibujos. Pocos lugares habían sido como la naturaleza los hizo. Parques y jardines no eran la excepción, con pérgolas y piedras colocadas en todos los lugares posibles.

No había nada que hacer acá sino mirar el Mar de Nubes. Este lugar había sido pasado por alto por todos los gobernantes anteriores. Las glorietas tenían aspecto de abandono. Toda la pintura se había ido. Pero su aspecto engendró sentimiento de alivio. Le ocurrió nuevamente que era una extraña en una tierra extraña.

Después de haber puesto su corazón y mente en ser la emperatriz, que apenas pensaba en su tierra natal. Ahora y cuando las memorias regresaban a su mente, se sentían como las imágenes de un sueño. Ya sea que los hubiera olvidado o almacenado en una caja, escuchar de Taiki le perturbaba la mente. Una larga y latente nostalgia. No lo llamaba nostalgia, pero cuando pensaba que nunca regresaría, sentía una dolorosa sensación de pérdida.

Un kirin de su época, de su mismo vecindario. ¿Qué estaría haciendo ahora? Que hubiera sido un shoku debía significar que había regresado a ese mundo de ensueño. Pero ¿por qué él no podía regresar de nuevo?

Mientras se desconcertaba, escuchó pisadas. Mirando sobre su hombro vio al jefe de sus súbditos.

—Me encontraste demasiado pronto, Keiki.

—Yo sé dónde su Majestad se encuentra todo el tiempo. Koukan la estaba buscando.

—Oh.

—El Rey de En parecía disgustado.

—Sin duda.

—¿Podría sentarme?

—Adelante. ¿Qué piensas, Keiki?

—¿Sobre qué?

—Tú eres una criatura benevolente. ¿Crees que deberíamos dejar a Tai a un lado?

Sentándose a su lado, Keiki miró al Mar de Nubes por un largo rato antes de hablar.

—La gente de Tai se encuentra en una lamentable situación.

Youko asintió.

—Escuchamos que el caos está en Tai, pero es peor de lo que podríamos haber imaginado.

—Sin lugar a duda. Si el trono verdaderamente estaba vacante, no hubiera tomado más de seis años en arreglarse. Normalmente, es raro que estas terribles condiciones persistan más de seis años. El caos que precedió el Rey de Tai cuando asumía el trono no era fuera de lo ordinario.

—¿Alguna vez has ido a Kouki?

—Sí. Incluso poco después de la coronación, el desorden era relativamente menor. Así es probablemente como la corte provisional se debió haber llevado a cargo.

—Mmm —murmuró Youko. Miró a Keiki—. Entonces, ¿qué clase de persona es Taiki?

—Es bastante pequeño.

—Cuenta —dijo Youko con una sonrisa—. Tus claras explicaciones son totalmente opacas.

—¿Es así, entonces?

Youko rio.

—Bueno, fue siete años atrás. Por lo que puedo decir, probablemente habrá cambiado desde entonces.

—Sí —respondió Keiki.

—Si fueras expulsado del reino, Keiki, ¿qué harías?

—Volvería.

—¿Y en qué condiciones serías capaz de volver?

—Realmente no lo puedo imaginar. Taiki es bastan joven, pero entiende la carga que se ha colocado sobre él. Por supuesto, las encuentra desalentadoras. Pero no importa qué calamidades lo puedan separar de Tai, él haría todo lo posible por volver. No puedo imaginar las circunstancias, de lo contrario sería verdad.

—Supongo que no es posible que el Rey de Tai esté con él allí.

Keiki reflexionó.

—No lo creo —respondió.

—¿Por qué no? Si crees que volvería si quisiera, entonces quizá la única posibilidad es que no quiera. Quizá está escondido con el Rey de Tai.

—Si el Rey de Tai estuviera con Taiki, entonces no tendría necesidad de ocultarse. Este no es su caso en el que el Rey de Tai pierda la fe de sus súbditos y huyan del reino. Con el kirin a su lado, ningún ejército lo pararía en su camino al Palacio Imperial.

—Sí, supongo.

Youko se perdió por un momento en sus pensamientos. Keiki soltó lo que pensaba:

—No creo que esto envuelva algo sencillo.

—¿Por qué?

—Porque un meishoku fue reportado. Un meishoku es un shoku traído por el grito de un kirin.

—Un grito…

Viajando de un lado a otro entre Este Lugar y Aquel Lugar requiere la utilización de la Puerta de Gogou[1]. Al acceder a los poderes sobrenaturales de la luna, una puerta puede ser abierta en la sombra de la luna. Pero no todos podían hacerlo. Los mágicos dones necesarios para abrir la puerta o las habilidades equivalentes eran necesarias. Aquellos calificados incluían los rangos más altos en montaña de sennin, kirin y sus designados youma.

Sin embargo, la Puerta Gogou naturalmente no podía ser abierta en medio del día. Era también dicho que no podía ser abierta en medio del Mar Amarillo o sobre el Mar de Nubes.

—Un meishoku no se apoya en el poder de la luna. Los poderes de un kirin solo crean un pliegue en el tiempo y el espacio. Eso solo hace el asunto más grave. A pesar de que ocurra a una baja escala, no obstante, es un shoku. Si hubiera ocurrido en medio de una ciudad, una gran cantidad de daños se hubiera provocado. El kirin no querría causarlo. Consecuentemente, raramente se hace. Nunca lo he visto hacerse.

—Huh.

—Por otra parte, dudo que Taiki sepa como traer un meishoku.

—¿Puede un kirin no saber sobre estas cosas?

—En el caso de Taiki, él es un taika, nacido en Wa y crecido allí hasta los diez años. Como resultado, no comprende bien los asuntos de un kirin.

Youko inclinó su cabeza confundida a un lado.

—No estoy seguro de cómo expresarlo. Usando palabras que expresan la naturaleza de la bestia es bastante difícil. Nunca he provocado un meishoku, pero creo que he tratado. No puedo concretamente regresar la memoria, pero tengo la sensación de cómo puede ser un meishoku. Eso es un meishoku, pero eso es una cosa terrible, y no debo traerlo excepto bajo circunstancias extremas. Esa es la esencia principal que siento.

—Wow.

—Hay muchas otras cosas de naturaleza similar. En nuestra juventud, tomamos la forma de una bestia. Aprendemos cómo tomar forma humana. Aprendemos cómo hacer transición, pero no podemos recordar cuando o bajo qué clase de circunstancias lo hicimos. Si presiona, solo puedo decir de algún modo en algún momento.

—Supongo que es como cuando un niño humano aprende a caminar y hablar.

—También lo creo. Muchos poderes de kirin y habilidades llegan a nosotros cuando solo somos bestias. El meishoku es un ejemplo de ello. No podría decir cuándo ese conocimiento vino a mí. Solo que cuando vino, lo reconocía como lo que era. Estoy seguro de que traté cuando era bastante joven, ver qué pasaría. Es un sentimiento como cuando un día te das cuenta de que tienes piernas y corres tan rápido como puedes para ver qué pueden hacer esas piernas. Pero Taiki es un taika. Él vivió por diez años en Wa antes de volver, y creció toda su vida con forma humana.

—¿No estuvo en ningún momento como bestia?

—No, no lo hizo. Un kirin sin memoria de sí como bestia perderá muchos de los poderes que debería tener como kirin. Cuando lo conocía en el Monte Hou, no podía transformarse y no había domado ningún youma como shirei. Y tampoco yo creía que él supiera traer un meishoku. Creo que algo ocurrió que lo hizo instintivamente. Algo muy malo. Algo muy terrible para su persona. Mientras esté sepultado en el vórtice, Taiki no puede volver.

—Ya veo —dijo Youko. Recordó a su madre por un minuto—. Sin embargo, ¿no deberíamos salvar Tai, Keiki?

Keiki le regresó la mirada, y a continuación evitó sus ojos.

—Por favor, no me haga esa pregunta, no pienso contestar.


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