Entrada destacada

El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

miércoles, 22 de marzo de 2023

La Orilla en Crepúsculo, el Cielo al Amanecer - Interludio Capítulo 15

 

INTERLUDIO

CAPÍTULO 15

 

 

 

Le tomó un tiempo a Taiki entender exactamente lo que le había sucedido. Poniéndolo en términos sencillos, había sido como El Viaje de Chihiro. Regañado por su abuela y enviado al patio, repentinamente desapareció del lugar donde estaba parado.

Él no podía recordar el momento en el que desapareció. Como si dormitando por un sueño, después de un vago intervalo en un espacio vacante, había vuelto a su hogar. Más de un año había pasado en ese intervalo, pero él no sentía el paso el tiempo. Por lo que encontraba imposible de explicar lo que no existía.

La policía y un doctor fueron llamados. Subsecuentemente fue enviado de un lugar a otro con psicólogos infantiles. Los adultos parecían decididos a descubrir el tiempo perdido, pero no podía recordar nada.

No importaba cuánto lo intentara, nada ocurría. Entre el patio nevado y el frente de la casa en el día del funeral de su abuela, una nebulosa sensación de paso había tenido lugar, pero los dos eventos le parecían como dos eslabones de una misma cadena.

Los cambios que había ocurrido en el mundo, no a él. Su abuela había muerto. Su hermano de repente era mayor y su compañero, en vez de estar un año detrás. Los niños que antes eran sus compañeros estaban todos un año por adelante.

Pero nadie más notó este cambio en el universo. Él era el único fuera de ritmo. Por lo que una gran diferencia nació entre él y los demás, algo bastante básico que había dado lugar a discrepancias manteniéndolo fuera de sincronía con los otros.

Por supuesto, no tenía ni idea, pero -desconocido para él también- comenzó a perderse. Él no se dio cuenta que por cada día que pasaba ahí, otro día era perdido. No solo eso, no era consciente que la “bestia” impregnaba su alma, que definitivamente era, estaba siendo dañada día a día.

El shoku y las exigentes demandas para la recuperación agotaban su fuerza vital. Y había incluso estado curando lo que su cuerpo requería. Después de que varios meses y años pasaron, su cuerno probablemente perdió la habilidad de recuperarse, incluso en su entorno apropiado.

—¿Qué sucede? —le preguntó su padre—. ¿No tienes hambre?

Su padre vio cómo su hijo dejó de mover los palitos. Sentados a la mesa, su hijo miraba la cena con desconcierto. Como si para intervenir, su madre lo acarició en la cabeza y dijo:

—Ahora que lo mencionas, a él nunca le gustó la carne. Me olvidé completamente. Lo siento.

—Deberías dejar de mimarlo —dijo su padre fríamente—. Tu madre prepara la comida que cree que es mejor para ti. Hay pequeños chicos como tú hambrientos en África, lo sabes. Ser un comedor selectivo es el doble de malo. Debes comer una dieta balanceada.

—Mucho te ha pasado. Debes estar exhausto —su madre colocó sus brazos alrededor de sus hombros y seriamente trató de enterrar sus diferencias—. Esta grasosa comida es realmente picante. Está bien. Puedes dejarlo en el plato.

—No, no es así —dijo su padre en una voz más fría—. No puedes ir por ahí tratándolo como si fuera especial. Él tendrá mucho más que comida con la cual lidiar. No puede contar con que la gente sienta lástima de él. Después de esto, estaremos oyendo todo tipo de chistes del barrio. Mejor será que se endurezca antes que sea demasiado tarde.

—Pero… —empezó a decir su madre.

Su padre la ignoró y se giró hacia su hijo.

—¿Entiendes?

—S-sí. Lo siento —asintió, tomó los palitos y siguió con la comida.

Por supuesto, no sabía que haciendo eso retrasaba aún más su recuperación.

  

 

Los hombros de Sanshi se sacudían en medio de su letargo. Todavía medio dormida, levantaba la cabeza ligeramente. Envuelta por la dorada oscuridad, el leve olor a sangre la arrastraba a su pasado.

¿Qué es esto?, se quejó perpleja y despierta en una esquina de su conciencia. Este desagradable rastro de extranjeros. Esto que llama a los sentimientos de inquietud. Sanshi levantó momentáneamente su cabeza, tratando de ver más allá de la dura cáscara, pero se rindió por la frustración.

Supongo que no fue nada.

Debe haber sido solo su imaginación. Se estaba preocupando demasiado. Una gran emergencia raramente venía de la nada. O eso era lo que trataba de convencerse.

Sanshi entendió que, en un momento de crisis, Taiki había instintivamente provocado un shoku. Sintiendo a sus atacantes, llamó al shoku e hizo su escape. Pasó a través del portal, y al otro lado del portal estaba el mundo extraño. El mismo mundo extraño al que Taiki había sido llevado cuando estaba dentro del fruto dorado.

Cuando una inesperada amenaza se presentó, su subconsciente, en extremo, tomó la decisión correcta. Taiki instintivamente huyó al mundo que una vez había sido habitado por gente que conocía. La madre cuyo vientre había pedido prestado y su esposo. Y su hijo. Entre los cuales él podía ser llamado su hermano “sustituto”, él estaba más allá del alcance de sus asaltantes. Taiki había elegido un lugar donde su seguridad estaría garantizada.

Donde esperaba que nada saliera mal.

Los enemigos de Taiki difícilmente lo perseguirían. Sanshi sabía en el centro de su ser lo difícil que sería encontrar a Taiki, habiéndolo perdido cuando estaba en el huevo. Incluso descubriendo su ubicación tomaría un tiempo, y si Sanshi se preocupaba por los ataques externos, entonces debería estar bien.

Cayó de nuevo en el sueño, diciéndose que todo estaba bien. Después de que un lapso indeterminado de tiempo había pasado, se despertó nuevamente por una extraña sensación. Esto pasó repetidamente, a medida que Sanshi no podía hacer caso omiso de esos desagradables ataques en sus sentidos.

¿Qué sucede?, se preguntó, levantando su cabeza. Ella rondaba en el atardecer azafrán, tratando de averiguar el origen de las molestias.

—Es veneno… —dijo la voz de Gouran de algún lugar de la oscuridad.

Sanshi entendió finalmente. No era veneno, pero se le había servido comida tan contaminada que parecía veneno.

—¿Por qué? —se preguntó. No podían ser sus padres sustitutos, ¿o sí? Taiki eligió venir acá porque estaría a salvo. Pero parece que lo están lastimando aún más. Si esto no puede parar -Sanshi se quebró- autoimponiéndose la prohibición estaba a punto de saltar fuera del cascarón.

Resonando de desconocidos lugares, una voz comprobaba sus acciones.

—¿Estás diciendo que lo están reteniendo en contra de su voluntad? ¿Esos son sus carceleros?

Las palabras de Gouran golpearon a Sanshi como la única explicación.

—No parece posible. ¿Cómo pudieron nuestros enemigos prever todo esto?

Sabiendo que Taiki escaparía aquí, ¿tenían a alguien que se adelantó sustituyendo a sus padres? ¿Era una cosa así posible?

—Todavía no entiendo qué es lo que lo está dañando a tal extremo.

—Pero se le está sirviendo comida envenenada.

—No percibo enemigos. Quizá son intimidados por los poderes de Taiki y tratan de tenerlo bajo control.

—Eso parece probable —concordó Gouran desde las profundidades de la oscuridad—. Si es así, siempre que sean suaves carceleros su vida no parecerá estar en peligro.

—Si se resiste, seguramente lo entregarán a los enemigos.

Quizá, murmuró Gouran.

Sanshi se encontraba en una pérdida total. ¿Deberían continuar es ese estado de continuidad o intentar aplastar a sus carceleros y liberar a Taiki? Pero haciendo eso debilitaría enormemente las fuerzas vitales de Taiki. Y, además, él no tenía el cuerno y los lazos psíquicos estaban bastante débiles. Probablemente lo mejor sería permanecer allí, conservar la energía y prepararse para un eventual ataque.

Incluso si escapaba de sus carceleros, Taiki no tenía ningún lugar al cual ir, y Sanshi no tenía la menor idea de dónde en ese lugar podría encontrarse. Por supuesto, no podían regresar a Tai en un estado tan peligroso. El único lugar seguro en el mundo era el centro, el Monte Hou. Pero ni Taiki ni Sanshi ni Gouran eran capaces de desencadenar otro shoku.

Incluso si pudieran, el esfuerzo por lo menos comería la fugaz fuerza vital de Taiki. Más allá de la habilidad de regresar era la falta de un destino al cual regresar. Si atacaban dos o tres veces mientras buscaban un lugar para refugiarse, Sanshi no sabía si podía aguantar. Y si aguantaban, sus exhaustas fuerzas vitales, sería inevitable que dañarían el cuerpo de Taiki.

Mientras Taiki fuera prisionero, con “compasión”, las cosas no concluirían en un nuevo asalto. Si el veneno no era suficiente para matarlo, quizá deberían dejarlo pasar.

—Taiki todavía necesita un santuario en este mundo —dijo la voz de Gouran, como si fuera de lejos—. Algo que no sea el refugio de una prisión o el asilo provisto por los carceleros sería mejor. Tu presenciaste toda la conmoción del otro día.

Sanshi asintió. La gente rodeaba a Taiki. Debilitándolo física y mentalmente. En el nombre de la “investigación”, dando vueltas de tuerca con instrumentos de aspecto sospechoso. Tan lejos como pudiese estar de estar personas llamadas “policías” o “doctores”, probablemente podría aguantar siendo cautivo. Aun así, otra cosa diferente de este tipo de “santuario” sería preferible.

—Preservémonos lo mejor que podamos, siempre y cuando el enemigo no haga un movimiento.

Descansar, pero estar en guardia. Su furtiva voz se perdió, y sintió que Gouran cayó en un sueño.


No hay comentarios:

Publicar un comentario