Cuando Youko salió de la
antesala contigua a la habitación de Risai, observó a tres sombras paseándose
frente al jardín interior. Una grande, una chica, y una mediana.
—¿Qué están
haciendo aquí, chicos?
La más
cercano saltó a ella como una marioneta a cuyas cuerdas se le han dado un
tirón.
—Youko, ¿de
qué estabas hablando con Risai? ¿No habrás…?
—Shoukei,
¿qué estás haciendo aquí a estas alturas de la noche?
—Suzu me
llamó. Te hemos estado buscando por todos lados. Se decía que habías aparecido,
que les ordenaste a todo el mundo que se fuera, y que entraste a su habitación.
¿Qué estaban discutiendo? No le prometiste nada…
—Lo hice.
Shoukei se
tapó la boca audiblemente. Sentándose donde estaba parada, Suzu solo sostuvo su
cabeza.
—¿No entiendes
qué significa eso?
—Claro que
sí. Por eso prometí que haría todo lo que pudiera y no más.
Shoukei dio
un gran suspiro y se sentó en el lugar.
—¡No hagas
eso! Casi me da un ataque.
Suzu miró
sorprendida a Shoukei.
—Te dije
que Youko no haría algo estúpido como abandonar a Kei.
—Realmente
parece que no estuvieran jugando con todas las cartas. Vamos —Youko bromeó y
golpeó como juego a Shoukei en el hombro. Dejando tales mentiras de lado,
estaba contenta de que no hubieran llamado a la caballería y revisado todos los
cuartos.
—¿Y qué
dices tú, Koshou?
En
respuesta a la pregunta de Youko, el hombre hizo un buen intento de disimular
su respuesta.
—Yo, um…
solo hacía mi trabajo como tu guardaespaldas.
Youko
sonrió.
—En ese
caso, endereza la cabeza. He estado dando vueltas todo el día. El papeleo no se
hará por sí mismo. Suzu, perdona, pero ¿podrías cuidar a Risai?
—No hay
problema —dijo Suzu con un movimiento de mano—. Me encargaré de todo.
Youko
sonrió y volvió con Shoukei y Koshou de paseo. Por ahora, la pérgola reunió dos
siluetas más. Youko se detuvo y preguntó:
—Y ¿qué
pregunta sería mejor que qué están ustedes dos haciendo aquí?
Las dos
extrañas siluetas intercambiaron miradas.
—Nada —dijo
Enho—. Tan solo mirando la hermosa luna. Eso es todo.
Youko miró
a Koukan.
—Yo estaba
buscando a su Majestad. Me estaba agotando un poco, por lo que le pedí al
Taishi que me acompañe.
—Pero, por
supuesto —dijo Youko, inspeccionando a los cuatro—. No tienen nada de qué
preocuparse, no iba a mandar soldados a Tai. Incluso sabiendo eso, no había
otra forma de pedir ayuda. Me comprometí a hacer todo lo que pudiera, mientras
no excediera los límites de lo que puedo hacer. Risai dice que es algo con lo
que puede convivir.
Enho y
Koukan asintieron claramente aliviados.
—Por lo que
quiero pedirles al Taishi y al Chousai que averigüen todo lo que puedan, con
las limitaciones dadas por el Cielo, que se pueda hacer por el bien de Tai.
Háganlo una prioridad, y repórtenmelo lo más rápido posible.
Al día siguiente, los funcionarios
encargados con la tarea realizaban una conferencia de alto nivel. Trabajaron
toda la noche hasta la mañana, pero fallaron al no hallar una solución
definitiva al asunto.
—Tomando el
ejemplo de su Majestad como precedente estaría sugiriendo escoltar al Rey de
Tai a Kei. Esta sería la premisa para tomar cualquier otra acción. —Koukan
habló de la misma fría y reservada manera en la que solía, aunque lo hizo
parecer un poco demacrado—. Sin embargo, no parece que el Rey de Tai haya huido
de Tai. Si fuera capaz de dejar Tai, buscaría refugio en cualquier otro lugar,
y las noticias de esos esfuerzos llegarían a nuestros oídos. A falta de tales
pruebas debemos concluir que permanece dentro de los límites de Tai.
—¿No existe
ninguna forma de asegurarnos? —preguntó Youko. Miró a la asamblea oficial
reunidos en el Sekisui-dai.
—El fénix
es la manera más rápida de realizar estas investigaciones entre los otros
reinos —dijo Shouryuu, el Rey de En—. Pero no hay ninguna forma de saber
certeramente si el Rey de Tai solicitaría formalmente asilo. Si busca refugio
entre sus súbditos, antiguos colegas y conocidos que escaparon de Tai, nuestras
investigaciones no revelarían los hechos.
Koukan
asintió.
—Si él
buscara refugio, creo que sería En. En es el más cercano de los grandes reinos
y sus costas se enfrentan con las de Tai entre el Kyokai. Además, el Rey de Tai
y el Rey de En tienen una relación cordial y han intercambiado diplomacia. Si
buscara refugio en algún reino, sería en el de En.
—Ya veo.
—Una cosa
en que los ministros pueden concordar es en que es improbable que el Rey de Tai
haya buscado refugio entre antiguos conocidos en otros reinos. El Rey de Tai es
un hombre de espada. Además, seis años pasaron desde el último cambio de
gobierno. No podemos creer que un general de tal reputación estaría
acobardándose de Asen que se escondería por seis largos años. Tampoco estaría
contento en esconderse en otro lugar, incluso siendo de un querido amigo.
—No, no lo
haría. Y si buscara refugio entre viejos conocidos, seguramente se sentiría
obligado a difundir la palabra por todo el mundo, así el pueblo de Tai podría
unírsele.
—Eso no
podría. La única conclusión lógica es que el Rey de Tai sigue en Tai. Sin
embargo, viendo que la señorita Risai no tiene conocimientos de su ubicación,
las posibilidades recaen en que pudo haber sido capturado, o está esperando el
momento oportuno para contraatacar. Las probabilidades del primero son altas.
En cualquier caso, con el objetivo de ampliar el asilo al Rey de Tai, sería
necesario primero viajar a Tai y buscarlo. Y eso sería como violar los Decretos
Divinos.
Después de
pocos momentos de pensar, Youko dijo:
—Si la
búsqueda fuera lo único implicado, no necesitaríamos de un ejército. Puedo ser
yo... o alguien asignado por mí… que entre a Tai, acompañado por un pequeño
número de soldados. Si fuera una visita personal, ¿cómo sería esta diferente de
la que Keiki hizo previamente? Es natural para mí viajar con guardia armada, y
descubriendo que el Rey de Tai está ausente, nos pondríamos en camino para
tratar de encontrarlo.
Koukan miró
a Youko.
—La opinión
fue expresada que el Cielo puede hacer la vista gorda a tales ideas, pero
además de enormes incertidumbres envueltas, en el peor de los casos sería
desastroso para Kei. Los ministros coinciden que no es una opción viable. Me
gustaría explicarle a lo que llegaron dentro de la categoría de lo “posible”.
»Si se
puede encontrar una forma, ¿qué hay del Taiho de Tai? Según con el testimonio
de la señorita Risai, un meishoku ocurrió al mismo tiempo en el que el
Taiho desapareció. En ese caso, nos arriesgaremos a que el Taiho fue llevado a
Wa o a China. Buscar al Taiho no presentaría los mismos problemas que buscar al
Rey de Tai. La pregunta recae en cómo se organizará tal búsqueda.
—¿Qué
pregunta?
—Primero
que nada, solo una persona capaz de viajar a Wa podría realizar la búsqueda. Y
solo una persona con el rango de conde, cuyo nombre está listado en el Registro
de Inmortales. Además, de lo que se averiguó hablando con su Alteza, fuera Wa o
China, estos no son lugares donde una búsqueda pueda ser llevada a cabo en gran
número para fisgonear de cualquier forma.
—Ya lo
capté.
Mientras
ella lo decía, Rokuta habló.
—Una
búsqueda a gran escala sería imposible. También deberíamos olvidarnos de esta.
—Sí, sería
difícil.
—La
dificultad de la búsqueda en sí misma es la totalidad de esta. Nosotros
deberíamos ser capaces de reunir suficientes sennin con un rango de
conde o más, pero aquellos que no son taika pasarán un mal momento allí.
Youko
parpadeó. Rokuta los miró y dijo:
—En
resumen, Wa es un lugar muy extraño de lo que cualquiera podría imaginar en sus
sueños más salvajes. Este Lugar y Aquel Lugar nunca se mezclan.
Solo un shoku permite a la gente venir y a los ranka ir. En la
mayoría, los kaikyaku son arrastrados desde el este, desde Wa. Dejando
de lado el idioma, los kaikyaku se ven iguales a nosotros. Incluso
aquellos quienes no nos tratan como “extranjeros”, ¿no te parece? En pocas
palabras, todo se reduce a la forma en la que la gente que de Aquel Lugar
viene a Este Lugar.
—Sí. Eso es
definitivamente verdad.
—Así que no
creo que sería un gran trabajo si alguien de Este Lugar llegara a Aquel
Lugar. Pero el hecho es, exceptuándonos a aquellos de nosotros que poseemos
características particulares, la gente ordinaria no puede ir allí.
Solo los ranka. Solo gente en su informe estado.
—¿Informe
estado?
—Sí. Vivos
y todavía sin forma. Nadie viaja de aquí allá en otro que no sea un estado
prenatal. Hay excepciones, pero esas son las reglas que los dos mundos acatan.
De lo contrario es un viaje de ida.
—Pero Keiki
viajó a Wa para buscarme.
—En efecto.
Un kirin puede cruzar. Los sennin con un rango superior a conde
también. Aquellos cuyos nombres figuran en el Registro de Inmortales. En
práctica, creo que es mejor estipular que solo los taika que figuran en
el Registro de Inmortales pueden saltar allá en los cuerpos que poseen. Cuando
Keiki fue a buscarte, ¿cómo lo hizo?
Keiki
asintió en respuesta a la pregunta de Rokuta.
—Como el
Taiho de En observaba, lo hice en un estado “retorcido”.
—¿Un estado
retorcido? —preguntó Youko.
—Antes de
viajar a Wa en búsqueda de su Majestad, lo consulté con En Taiho. Me dijo que
me tenía que colocar en un estado retorcido. Realmente no entendí de qué estaba
hablando en ese momento, pero me di cuenta una vez que puse el plan en acción.
Sin duda, no habría podido viajar de forma concreta por mí mismo.
—No tengo la
menor idea de qué estás hablando.
—Es difícil
explicar estos conceptos con palabras. Es por lo que no era visible para las
personas de Wa. E incluso cuando observaban, veían como si fuera a través de un
cristal empañado. Como si vieran algo completamente diferente. Cuando la gente
me veía certeramente, no me escuchaban o entendían lo que decía. O en otras
circunstancias, solo oían mi voz. Mantener la forma humana era difícil y estaba
lleno de incertidumbre. Pude repentinamente revertirme a mi forma animal, o
disolverme en las venas de la tierra. Justo como cuando estoy en este mundo,
solo puedo estar seguro de mantener mi forma cuando estaba en presencia de su
Majestad.
—¿En serio?
—preguntó Youko sorprendida.
Keiki
asintió.
—Aquel
Lugar no es definitivamente donde estamos destinado a estar, Es casi como
si el mundo constantemente nos repeliera de nuestra presencia.
Rokuta
concordó.
—Es
bastante difícil para aquello que no son taika mantener una forma
concreta allá, exceptuando a los espíritus o fantasmas. No pueden mantenerse
una forma firme en sus cuerpos por mucho tiempo. Y si pueden mantener sus
escudos físicos, es bastante inusual. Se convierten como en sombras. Esto
aplica a los reyes como al kirin. Y acerca de los sennin lo
sufren aún más. Además, la gente de Aquel Lugar no sabe nada de Este
Lugar. Todo lo no corpóreo que se muestre allá causará un gran alboroto.
—Entiendo.
—Además,
incluso si fueran forzados a pasar, no saben cómo es el aspecto de Taiki. Risai
pudo hacer un boceto que se le parece, pero seis años han pasado. Él es un taika,
por lo que su apariencia habrá cambiado también.
Youko
confirmó la información.
—Mi aspecto
realmente cambió cuando llegué acá. ¿Qué ocurre cuando regresas?
—No se
regresa —dijo Rokuta firmemente—. Los taika nacen en el otro mundo desde
el útero de una mujer. Cuando nacen, están cubiertos por un caparazón que se
parece a sus padres, llamado taikaku[1]. Cuando un taika regresa a Este
Lugar, regresa a su aspecto original dado por Dios. En el caso del kirin,
nuestros cabellos toman un tono de oro.
—Sí, esto
tiene sentido. No pudiste haber nacido rubio allá.
—Sí. No
entiendo todas las razones, pero se siente como una campera reversible. Cuando
regresas a Wa, retomas la forma que tenías ahí. Por lo que pensarías que cuando
volví, me convertí en un esqueleto tambaleante de un viejo. Eso no ocurre.
Cuando dejamos de envejecer en Este Lugar, nuestro taikaku parece
detenerse también. Aunque las cosas no coinciden perfectamente, estoy bastante
seguro de que voy a caer en la misma categoría general.
—Entonces,
¿incluso si llevaras a Risai contigo, no hay garantía de que ella pudiera
reconocer a Taiki?
—Así sería.
Exceptuando que por el aura un kirin puede ser encontrado. Taiki fue
llevado a Wa cuando todavía era un huevo. Yo fui quien lo encontró allá.
—¿Enki?
—Se. Estaba
en una excursión. O más bien, estaba allí para explorar algunas cosas. Y sentí
el aura de un kirin. Notifiqué al Monte Hou, y arreglaron una cita.
—¿Eso
significa que puedes buscar al kirin?
—Puedo.
Excepto cuando digo que siento el aura, eso significa que primero debemos estar
en la misma área vecinal. Y lo que es peor, en ese entonces, sabíamos que por
haber dejado la rama estaba en Wa. Pero eso nos llevó diez años. Esta vez, ni
siquiera sabemos si está en Wa o en China. Podría haber sido llevado a otro
lugar. Incluso con Keiki ayudándome, fácilmente nos tomaría años.
—¿Qué hay
de una docena? —preguntó casualmente Youko, pero su pregunta dejó un silencio
atónito—. Bueno, supongo que hay reinos con tronos vacíos, por lo que no
llegaríamos a doce de ustedes… ¿Qué? ¿Dije algo gracioso?
Shouryuu
suspiró.
—Youko, no
interferimos en los asuntos de otros reinos. Es una antigua tradición. Cada
reino se ocupa de sus propios asuntos. No buscan la ayuda de otros reinos, y no
buscan su cooperación en estas causas.
—Pero el
Rey de En me dio una mano cuando la necesitaba.
—Eso es
porque soy un taika y soy conocido como un excéntrico.
—Y adora
meter las narices donde no lo llaman —replicó Rokuta.
—Solo estoy
diciendo como son las cosas. Los funcionarios no se reúnen en nombre de
cooperación mutua. Incluso si alguna vez un reino necesita ayuda de otro, estas
cosas siempre se hacen de forma diplomática. No tenemos aliados, solo
intereses. Este es un mundo donde, excepto por necesidad, incluso los vecinos
evitan relacionarse entre reinos.
—Entonces
incluso con doce reinos, ¿nadie nunca formó algún tipo de Naciones Unidas ni
hicieron algo juntos?
—La
historia no habla de ningún precedente.
—Porque expresamente
no está permitido, ¿cómo invadir otros reinos?
—Mmm…
—Rokuta y Shouryuu intercambiaron miradas—. Nunca se ha confirmado de un modo u
otro. El hecho por sí mismo es extraordinario, simplemente no ha ocurrido
antes.
—Sin lugar
a duda.
—Pero, probablemente
no hay otra manera. El Rey de Tai no puede escapar de su reino. Tales rumores
llegaron a nosotros. Lo más probable es que Taiki haya sido llevado a Aquel
Lugar y no pueda volver. Lo sabemos simplemente porque no ha regresado. En
ausencia del Rey de Tai y de Taiki, ¿qué esperanzas tiene el pueblo? Incluso si
hay personas como Risai, organizando gente y levantando un ejército sería
imposible, ¿o no? Tai no puede salvarse. Por eso los otros reinos deben
prestarle una mano. Si no tenemos suficientes kirin, entonces debemos
pedirles a los otros reinos su ayuda. —Youko tomó una pausa y dijo:
»En primer
lugar, ¿no hubo ninguna oposición cuando en Tai se anunció el cambio de
gobierno? El fénix no cantó y, sin embargo, un nuevo rey fue entronado.
No importa cómo lo veas, eso está simplemente mal. ¿Nadie se molestó en ver por
sí mismo qué estaba pasando o en confirmar los rumores?
—Naturalmente,
nosotros… —decía Shouryuu, pero Rokuta interrumpió.
—Al
principio, emisarios formales e informales observadores fueron enviados a Tai,
pero no se les permitió entrar a Kouki. Al no tener un punto de vista del cual
observar, adoptaron una postura de esperar y mirar. Desde entonces, las cosas
han sido abandonadas a su propia suerte. Yo, por mi parte, he instado a que las
cosas en Tai sean investigadas, y que encontraran formas de ofrecer asistencia.
—Pero por
supuesto —dijo Youko, con una leve sonrisa—. Entonces, en cuanto a los otros
reinos se refiere, están jodidos ¿verdad?[2]
Todo el
mundo en la sala se quedó atónito.
—Su
Majestad… —regañó Keiki en voz baja.
Koukan y
Enho parecían paralizados por la sorpresa. Shouryuu movió las cejas en algo
similar a fruncir el ceño.
—Creo que
eso estuvo fuera de lugar.
—Pero es la
verdad, ¿no? Nos estamos quedando a un lado viendo el tiempo pasar. Tarde o
temprano el ranka de un nuevo kirin de Tai comenzará a crecer.
Todo se remonta al principio. Y en En, a nadie se le erizan las plumas.
—Sí, eso es
todo —respondió Rokuta antes de que Shouryuu pudiera interponerse.
—Rokuta.
—Esta
costumbre de no intervenir en los asuntos de otros reinos es, cuando lo ves,
nada más que una excusa. El hecho es que, en el caso de Youko, tú estuviste
metiendo tus narices en cada cosa que ocurría. No encontraste ninguna buena
razón para involucrarte, porque el Rey de Tai y Taiki no estén aquí y no pueden
pedirlo personalmente. Me atrevo a decir, que no has intentado lo suficiente de
encontrar una buena razón, y eso es porque ese pequeño foso llamado Kyokai
separa a En y a Tai.
Shouryuu
estaba a punto de responder cuando Rokuta agitó sus brazos.
—No me des
nada más de tus patéticas excusas. Al final del día, estás preocupado por los
refugiados. Refugiados que corren de otros reinos hacia En. Por eso mantienes
un ojo puesto en Kei y Ryuu y realizas un seguimiento de su evolución, y echas
una mano si puedes. Pero está el Kyokai entre En y Tai. No hay muchos
refugiados que crucen el Kyokai a En. Comparado a Kei, no es nada. Tan solo un
pequeño daño llegaría a En si permaneciéramos sin hacer nada.
—Te
refieres a que es porque no está en los intereses nacionales de En.
—A eso me
refiero.
—Yo soy el
Rey de En —dijo Shouryuu bruscamente—. Por supuesto que actuaré en nombre de
los intereses nacionales de En. ¿Me culpas por eso? Esa es la única razón por
la que existo.
Rokuta miró
a Youko como si buscara apoyo moral.
—Eso es lo
mejor que puedes esperar de un tipo como él. Incluso si eres el único hombro en
el que se puede apoyar, tiraré todo mi peso en contra de sus esfuerzos. De un
modo u otro, quiero tener al pequeño mocoso de regreso aquí.
—El pequeño
mocoso.
—Realmente
era pequeño. Y totalmente tímido. Pero no sin sus encantos. Me lo he encontrado
en varias ocasiones. Si está sufriendo donde quiera que esté ahora, quiero
ayudarlo.
—Y yo haré
todo lo que pueda.
Shouryuu
golpeó la mesa con su puño.
—Kei
todavía se sitúa al borde del caos. ¿Debería la Reina de Kei dividir sus
esfuerzos por el bien de otro reino? Estás traspasando tus terrenos.
—Es la
comunidad del taika. No puedo abandonarlos.
—Y como
compañero taika, déjame advertirte. No es el momento para que salgas a
tales aventuras.
—Pero ¿va a
actuar En?
Shouryuu
parecía haber perdido el habla momentáneamente.
—¿Quién crees que soy en primer lugar? Soy un sirviente de En. ¡No es mi trabajo reparar los problemas de otros reinos! En no tiene problemas por su cuenta. ¿Estás diciéndome, al Rey de En, que ponga todos mis esfuerzos y que corra para ayudar a Tai?
Youko miró
a Rokuta.
—Enki, lo
que sea que tengas, estoy dispuesta a intentarlo. El rejuvenecimiento de Kei
puede que tome un poco, pero cualquier refugiado que cruce la frontera con En,
creo de buen corazón que el Rey de En se encargará de ellos.
—¡Youko!
—Oh, eso me
recuerda. Creo que deberíamos tener una parte de la Guardia Imperial
organizando a los refugiados en vagones de trenes y escoltarlos seguramente a
las fronteras de En.
—Esa es una
buena idea.
—El deudor
no debería intentar estafar al cobrador, ¿o lo haría? —objetó Shouryuu.
—Lo mismo
va para ti también —dijo Youko, con una sonrisa irónica—. En es el único de los
reinos del norte que goza de riquezas y estabilidad. Siempre que pasa algo en
este hemisferio, incluso si la gente se queda dónde está, le piden ayuda a En.
Si Tai cae en desgracia, seguramente, a la larga, toda su población tomaría
algún objeto flotante y se iría a En. Los youma y el Kyokai puede que
estén en su camino, pero pronto solo será su única opción.
Youko miró
abajo a sus manos. No podía evadir el hecho de lo pequeñas que eran sus manos.
—Kei
difícilmente está en posición de ocuparse de asuntos ajenos al reino. Aún no
hemos restaurado las fortunas del reino. Incluso después de doblar nuestros
fondos, poner boca arriba nuestras medias seguiríamos sin tener excedentes que
compartir. Pero no puedo no hacer nada mientras Tai se distancia. El destino
que le aguarda a la gente de Tai es el mismo que le aguarda a la gente de Kei.
—¿La gente
de Kei?
—Nadie vive
para siempre. Nadie reina para siempre. Intento restaurar Kei a su verdadero
lugar. Pero no puedo saber ciertamente si seré capaz de cumplir esa meta. No
hay garantía de que no pierda el Camino antes de que suceda. Y cuando me haya
ido, ¿qué será de mi gente? Todo se vendrá abajo como en Tai ahora.
Youko se
dirigió a sus servidores: Keiki, Koukan y Enho.
—Estoy
segura de que se preguntan: ¿acá estamos pisando agua, y, sin embargo, lanzamos
nuestros salvavidas a Tai? Soy plenamente consciente de ello. Y, aun así,
siento que debo salvar a Tai. Haré lo que pueda. Y no solo por el pueblo de
Tai. También por el pueblo de Kei. Contra la posibilidad de que lo mismo le
pase a Kei.
—Su
Majestad… —Keiki elevó una voz de advertencia, pero Youko negó.
—Por
supuesto, no tengo intenciones de desviarme del Camino. Quiero ser la mejor
emperatriz que pueda ser. Pero todos los deseos del mundo no lo hacen
necesariamente así. No creo que ninguna regla establezca la ruina de un reino a
propósito. Y algunos, como en Tai, fueron tirados abajo por insurrecciones y
revueltas. Por eso quiero establecer algunos precedentes en la preparación para
el día en que perezca o pierda el Camino. Quiero apuntar los diques contra las
inundaciones para que mi pueblo tenga un refugio incluso sin una emperatriz.
Con eso,
Youko dijo a los asustados Shouryuu y Rokuta.
—Sé que
cada onza de energía que gaste en Tai retrasará la resucitación de mi propio
reino. La gente puede volverse impaciente y desee quitar el polvo de Kei de sus
pies. Y no puedo hacer nada para detener a aquellos que dicen que En es un
mejor lugar que Kei y deciden emigrar allí. Kou ya ha empezado a desmoronarse. Aquellos
en los lugares más al norte de Kou por supuesto que irán a En a pedir ayuda.
Pedir a En que soporte las cargas de Kou, Kei y Tai por sí mismo es demasiado.
He
pensado estas cosas mucho, se dijo Youko.
—Pero no es
la realidad actual. Kei crecerá menos caótica, produciremos nuestros propios
excedentes a tiempo. Lo que estoy diciendo es, una vez que seamos un buen
reino, quiero pensar en la forma de ayudar a los refugiados de otros reinos. La
gente huye de su reino porque está en caos. Me refiero, en vez de apoyar a sus
países de origen con necesidad, deberían ser asistidos de manera proactiva. E
incluso cuando la gente no huye de sus reinos, las posibilidades deben estar en
sus lugares para poder aguantar hasta el próximo rey que se entrone.
—Youko…
—Lo que
digo es que, debería haber un tipo de depósito de buena voluntad. Un depósito
de alimentos en cada región. En el caso de hambruna o estragos por la guerra,
estos depósitos pueden ser abiertos para ayudar a los necesitados. Idealmente
estarían ubicados entre los reinos. Si un reino no puede soportar la carga,
otro reino podría consolidar sus excedentes y cuando un problema de refugiados
se presente, se abrirían estos almacenes. —Ella continuó.
»Solo lo he
pensado en términos generales, pero como testigo del vuelo de Risai a Kei, creo
que, en algún lugar, de alguna manera, el establecimiento de estos edificios es
necesario. Risai vino aquí para pedir ayuda en nombre de su reino,
convenciéndome de que los otros reinos deberían estar dispuestos a interceder y
abrir sus almacenes. No había sabido de estos pecados que se castigan
instantáneamente, o de costumbres de no intervenir. Así que quizá me estoy
aproximando ingenuamente.
—Youko
—dijo Rokuta, algo asombrado—. Realmente te viniste con ideas interesantes.
—Bueno, no
son realmente mis ideas. Es algo en que la gente del otro mundo pensó. No
existía cuando ustedes vivían allá.
—Huh.
Youko le
dijo a Shouryuu:
—Si nadie
lo ha hecho antes, entonces quiero hacer un intento. Veamos cómo funciona. ¿No
podemos peticionar a otros reinos y pedirles su asistencia?
—¿Me lo
estás preguntando o pidiendo?
—Estaría
feliz de intentar, pero como la chica nueva del barrio, no creo que los otros
gobernantes me den mucho apoyo.
Shouryuu lo
reflexionó por unos momentos. Finalmente dijo:
—Todo el
mundo está ansioso de ponernos en el pedestal del “gran poder”. Ahora es Tai.
No hace mucho era Kei. Y ahora que Kei encontró su lugar, Kou se está
desmoronando. Para hacer las cosas peor, nubes de tormenta se posan sobre Ryuu
también. Uno tras otro. Los vecinos de En han sucumbido, cayendo contra
nosotros como dominós. No soy omnipotente, sabes. Nuestros depósitos no son
inagotables. ¿Y quieres que me encargue de esto también?
Rokuta le
dirigió al exasperado Shouryuu una mirada sorprendida.
—¿Qué es
esto? ¿Nunca habías notado qué ocurría aquí?
—¿Qué?
Rokuta
sonrió burlonamente.
—Es porque
tú eres el Ángel de la Muerte.
Shouryuu le
frunció el ceño ferozmente.
—Estoy
haciendo mi mejor esfuerzo, trabajando lo más duro que puedo, ¿y estas son las
gracias que obtengo? De acuerdo, buscaremos a Taiki. Seguramente también seré
el líder a cargo.
—Gracias
—Youko sonrió ampliamente e inclinó la cabeza—. En algún momento en el futuro
prometo pagar todas las deudas que he acumulado.
—Esos son
los términos con los que deberías empezar.
—Pero por
supuesto —rio Youko—. Mientras el Rey de En viva, y hasta el día en el que En
descienda al caos, prometo hacer de Kei todo lo que Kei puede hacer. Puedes
estar seguro de ello.


No hay comentarios:
Publicar un comentario