CAPÍTULO 1
Justo cuando Hirose
atravesó la puerta de la escuela, vio a un grupo de estudiantes frente a la
entrada, todos con sus monótonos uniformes escolares y llenos de algarabía que
solo se encuentra en las escuelas secundarias. Tal vez sería mejor decir que
este clamor tenía la misma esencia que el fin de unas largas vacaciones. El
viento traía un leve indicio de mar, así como el canto de las cigarras.
Los uniformes de los
estudiantes eran grises y blancos. Sus relucientes corbatas grises daban una
sensación refrescante en ellos. Aunque desde el punto de vista de ellos hacía
un calor insoportable. Algunos de los estudiantes que se habían aflojado los
nudos de las corbatas a fin de mantenerse frescos, fueron atrapados y
sermoneados por un profesor de pie junto a la puerta.
Al ver esto, Hirose no
podía dejar de sonreír, pero luego se dio cuenta que su cuello también estaba
flojo. Se apresuró en apretar el maletín bajo el brazo y atar el nudo de la
corbata. Una leve sonrisa un poco irónica se le formó en el rostro.
Cuando había asistido a
esta escuela los uniformes no tenían corbatas. No se usaron hasta dos años
después de su graduación. Originalmente, se vestía una sofocante camisa de
cuello abierto con pantalones estudiantiles negros como “uniforme de verano”,
antes de que cambiara a su aspecto actual. Ese estilo era más adecuado para los
profesores serios. El hecho de que ahora fuera un profesor serio (o más bien,
que se estaba entrenando para ser un profesor) era un poco gracioso.
Entró a la
escuela por la entrada del cuerpo docente con los otros profesores. Cruzando
con algunas caras conocidas, saludó con la cabeza mientras tomaba su maletín y
sacaba un boceto del diseño del edificio. Miró a su alrededor buscando un aula
especial.
Hirose se había
graduado de esta escuela privada hace más de tres años. Según el sistema de
evaluación escolar, esta era una escuela secundaria de varones, que, además de
su larga historia, era considerada una escuela prestigiosa. Además del hecho de
que un alto porcentaje de sus estudiantes graduados fueran admitidos en
importantes universidades, no había mucho más que fuera digno de mención.
Aunque no era una escuela muy interesante, no era una que particularmente le
desagradara.
En esta escuela solo
había una división, algo poco común en comparación a las otras escuelas
prestigiosas de este tipo, y solo había seis clases en cada grado. Por su
parte, cada clase solo se componía de alrededor de cuarenta estudiantes. Se la
podría considerar una escuela relativamente pequeña en comparación a otras de
la ciudad. Cuando Hirose estudió en esta escuela, esta había sido un antiguo
edificio de ladrillos en el centro de la ciudad. Sin embargo, debido a las
recientes tendencias, la escuela ya se había desplazado a las afueras de la
ciudad. Esto sucedió un año después de su tercer año de graduado.
No fue hasta que
comenzó a hacer los arreglos para entrenarse como maestro que Hirose puso un
pie en su alma máter[1],
por primera vez desde su graduación. Aunque realmente había querido regresar,
algo que podría haber hecho en cualquier momento. Por alguna u otra razón, se
había sentido un poco nervioso.
Cuando iba a esta
escuela, este lugar era su propio territorio. Aquí fue donde su vida
transcurrió, un lugar casi como extensión de su casa. Sin embargo, una vez
graduado, se convirtió en el lugar de otro. Él se había convertido en un extraño,
un invasor. Por no mencionar que en el caso de Hirose, toda la escuela se había
mudado después de su graduación, y los uniformes habían cambiado por completo.
Ahora, para él, no había mucha diferencia entre su alma máter y una
escuela que era completamente nueva para él.
Anteriormente había visto la nueva escuela a mitad de la construcción.
Estaba cerca del mar y todo alrededor era tierra yerma que se extendía a la
distancia. En medio de esto, tenía el mar calmo como fondo, y un grupo de
edificios altos que se elevan hacia el cielo, hacían que se pareciera a una
especia de pabellón. Un ancho camino atravesaba el centro de la tierra plana, y
se construían más y más en las inmediaciones de la escuela. Todavía recordaba
que, cuando los edificios estaban a medio construir, tenían una forma curiosa.
A él le parecían una cisterna o un portaaviones flotando en la superficie del
agua.
Y ahora, las
construcciones de los edificios habían terminado, y las casas ya construidas y
dispuestas cerca de las zonas del cultivo. Todo formaba la escala de la nueva
ciudad. La ruta del ferrocarril privado también se había extendido, y había una
calle bulliciosa en expansión frente a la flamante estación de tren. Sin
embargo, para Hirose, aún era una zona desconocida.
Absolutamente nada de
aquí encajaba dentro del sentimentalismo unido a las palabras “alma máter”.
No había edificio de ladrillo de que hablar, ni árboles en el terreno llenos de
tristezas mayores al edificio de la escuela. Incluso la aplicación de la
palabra “historia” para describir, parecía un poco trillado, y el uso de la
palabra “tradición” parecía un poco inapropiado y no conllevaba ningún sentido.
La escuela era muy
grande y luminosa. Los árboles que se interponían entre los edificios de la
escuela proyectaban sombras débiles. El césped que fue dispuesto en forma
geométrica dentro del terreno irradiaba un matiz verde oscuro, por haber sido
cuidado tan bien faltaba el espacio de la vegetación floreciente. Los árboles a
los lados de la parcela de la puerta principal eran cerezos. Al mirar el grosor
de sus troncos, probablemente habrían sido traídos desde la vieja escuela en la
ciudad, pero luego plantados en intervalos regulares y deliberadamente podados,
la sensación que recibía era completamente diferente a la de antes.
Por supuesto, no sentía
esas fuertes emociones al regresar a su alma máter, sino un anhelo de
algo de lo que solía depender y que ahora flotaba en su corazón. Por alguna
razón, creía que no podía confiar en nadie. Ese sentimiento en particular era
muy parecido al que tenía cuando estaba deprimido… como el sentimiento de haber
perdido su tierra natal.
El profesor responsable
de supervisar a Hirose era un profesor de ciencias llamado Gotou. Al ser una
escuela privada, los profesores rara vez abandonaban la escuela. Los maestros
como Hirose que llegaban en medio del año escolar en su mayoría eran elegidos
por los profesores que ya estaban dentro de la escuela.
Gotou era un profesor
de química y había sido tutor de Hirose en su primer año en la escuela. Hirose
había recibido bastante de su ayuda y fue fuertemente influenciado por él.
Hirose apreciaba mucho a Gotou, y Gotou sentía lo mismo. A menos que
fuera completamente necesario, Gotou nunca volvía a la oficina de profesores.
Había hecho del laboratorio su propio hogar, y Hirose había pasado tres años
ahí. Debido a esto, Hirose tenía una especial familiaridad con la química, y,
por lo tanto, sus notas en química también habían sido un poco más altas. Por
esto se unió al departamento de ciencias de la universidad. Sin embargo, no
quería convertirse en un científico, ni en un empleado normal, por lo que
decidió ser maestro. Tal vez no sea del todo debido a que haya visto en Gotou
el ideal de un profesor que provocó algo en él, pero no sería exagerado decir
que todo lo que hacía era influenciado de alguna manera por Gotou.
Las aulas especiales
habían sido agrupadas y separadas en un área llamada la sección de aulas
especiales. Cuando fue, antes de agosto, para recibir orientación, se le había
dado instrucciones de cómo ir al salón de química adecuado después de llegar al
edificio, pero no tenía idea de dónde se encontraba el aula. Miró a su
alrededor mientras caminaba, guiándose por el dibujo. El edificio de aulas
especiales que era completamente desconocido y tranquilo le dio una sensación
de aislamiento. Encontró el laboratorio de química al final del tercer piso y
el salón justo al lado.
Hirose golpeó ligeramente
la puerta del salón. Una voz ronca respondió inmediatamente desde el interior.
—Oh.
—Disculpe —dijo Hirose, al abrir la
puerta. De repente, el olor a aceite transportado por el aire frío del aire
acondicionado se abalanzó sobre él. Era el olor del aguarrás, inseparable del
salón de química.
—Hola. Bueno ¿no te ves
completamente como un adulto ahora? —Gotou sonreía burlonamente mientras se
ponía de pie delante de un caballete junto a la ventana del no muy espacioso
salón de química. Gotou pintaba por interés propio. Aunque era un aficionado
podía pintar como un profesional, y también tenía el deber del profesor de arte
del departamento. No estaba pintando, sino mirando un trabajo ya realizado.
Había un armario en una
de las dos paredes. Frente a este se habían colocado tres mesas contra la
pared. Capillos limpios, una paleta y suministros de pintura estaban dispersos
en una de las mesas junto al caballete. En las otras mesas había lo que parecía
ser material de enseñanza, pero estaba en un completo desorden. Los lienzos e
instrumentos de laboratorio que estaban dispersos por el suelo y la tabla
periódica y las notas publicadas en la pared hacía que todo se viese
desordenado, la fachada del salón de química al que Hirose estaba acostumbrado
no era muy distinta a esta. Hirose miró a la cara de Gotou que no había
cambiado en absoluto, y finalmente sonrió. Por fin tenía la sensación de que
había llegado a casa.
—Ha pasado un largo
tiempo —dijo Hirose, y Gotou se echó a reír. Se habían encontrado en agosto, cuando
se encontraba en orientación, por lo que no había sido mucho tiempo desde que
se vieron por última vez, pero cuando vio a Gotou en el salón, Hirose tuvo la
sensación de que no había visto a su maestro en un largo tiempo, lo que
resultaba algo difícil de expresar.
—De repente te has
convertido en un adulto y has alcanzado la edad de usar corbata.
—Por suerte —después de
saludarse, Gotou señaló el primer escritorio desde la puerta.
—Tan solo usa el
escritorio del profesor Tanno —los únicos que enseñaban química eran Gotou y
Tanno. Tanno era un profesor gentil de edad avanzada quien respetuosamente no
podía soportar el olor al aguarrás y muy rara vez iba al salón de química. Por
supuesto, los objetos personales de Gotou fueron colocados en el escritorio de
Tanno. Aunque este fuera un hábito que tuviese cuando Hirose había estado en la
escuela, Hirose lo recordaba con cariño.
—No parece que vayas a
llegar tarde, ¿eh?
—Bueno, la gente crece
—después de que Hirose dijo esto, Gotou rio a carcajadas.
Los padres de Hirose
cambiaron de trabajo en el invierno de su segundo año en la escuela secundaria.
En ese momento no había forma de que pudiera pedir una transferencia, por lo
que se quedó y alquiló una casa. Luego asistió a la universidad local, por lo
que el resultado fue que se quedó donde nació y creció hasta ahora.
Una vez que había empezado a vivir por su cuenta no había nadie que lo
hiciera ir a la escuela, así que hubo varios casos en los que se le hizo tarde.
Había sido retado y marcado como irresponsable por su profesor de tercer año al
haber llegado tarde durante todo un mes consecutivo. Después de que se le llamó
la atención su ausencia aumentó aún más. En resumen, parecía que no le gustaba
ir a la escuela.
En realidad, Hirose no era el tipo de chico que podía encajar en un
entorno escolar. Nunca fue muy cercano a nadie de su curso y no era bueno para
llegar a un entendimiento con sus profesores. No era que odiara estudiar, pero
tener que ser encarcelado dentro de la escuela junto a otra gente por largas
horas era insoportable para él. Cuando vivía con sus padres, era molesto
discutir con ellos, así que obedientemente iba a la escuela. Sin embargo,
cuando vivía por su cuenta fue como si sus ataduras se hubieran desecho y poco
a poco empezó a saltearse las clases. Aunque nunca fue tan grave como para
llegar al punto de negarse a ir a la escuela, también sería ir demasiado lejos
el decir que fue por pura pereza.
Después de muchas
peleas y discusiones, Hirose no mejoró en absoluto, y simplemente causó que su profesor
tutor se desesperara. Al final, su profesor tutor solo podía quejarse con
Gotou, ya que él tenía una buena relación con Hirose.
“Las personas son como
los kusaya[2]”,
había dicho Gotou. “Cuando uno no está acostumbrado a este pescado, lo cree
oloroso y repugnante. Pero una vez que te acostumbras a él, uno realmente puede
disfrutar de su sabor. Si piensas que es demasiado oloroso y lo tiras, entonces
nunca serás capaz de comerlo”.
En respuestas a las
palabras de Gotou, Hirose había respondido que él nunca se lo comería. En
realidad, eso fue cuando Hirose había reflexionado seriamente en ir a las
montañas, construir una choza y vivir en aislamiento como su plan alternativo.
Aunque se había sentido así, seguía siendo, al menos, un poco influenciado por
las palabras de Gotou. Después Hirose fue capaz de mostrar una actitud abierta
frente a las demás personas. Este tipo de situaciones son comunes en el tercer
año de secundaria.
En fin, Hirose había
sido considerado un alumno difícil, pero todo lo que hacía Gotou era escuchar
pacientemente sus quejas. Todos los demás profesores estaban al tanto de esta
situación y debido a ello, tácitamente permitían que Hirose contara con Gotou
día y noche. Ahora, cuando pensaba en ello, sentía que había sido una gran
carga para Gotou.
—Bueno, entonces, ¿por
qué no vamos al aula de profesores? —Gotou se limpió las manos con la toalla en
su cintura. Ese movimiento era un hábito de cuando su estado de ánimo cambiaba.
—Muy bien —Hirose
asintió con la cabeza, puso el maletín en el escritorio, y caminó detrás de
Gotou, que tenía una expresión serena en el rostro.
Lo extraño era que
Hirose no se sentía para nada alienado. Al final, sintió como si fuera evidente
que no existía ninguna razón particular para que Gotou lo invitara a ir al
salón, aunque el objetivo habría sido que este proceso fuera un poco más fácil
para Hirose.
Hirose fue a la sala de
profesores para una reunión y luego asistió a la ceremonia de inicio. Este año,
los futuros docentes eran menos de diez, y Hirose era el único de ciencias. Los
ocho habían sido compañeros de clase de Hirose, pero él no se acordaba
realmente de ellos.
Hirose no nació con una
personalidad sociable que le permitiera hacer un montón de amigos. No tenía
interés en traer sus opiniones del programa de televisión del día anterior a la
escuela para hablar. Fuera de la escuela tenían aún menos interés en
intercambiar opiniones sobre los profesores y estudiantes con otras personas.
Sabía que si quería mejorar su relación con las personas tenía que soportar esa
fase, pero para Hirose, el estudiante de secundaria, no tenía el deseo de
asumir ese reto. Ni siquiera había pensado que vivir solo fuera difícil, y no
tenía miedo del aislamiento. Había muchos compañeros con los que no había
hablado ya para el último día de la escuela. Habló un poco con algunos de los
estudiantes con los que había pasado muchas horas en el salón de química, pero
su relación con ellos no era tan buena como para concretar una salida fuera de
la escuela. Así que, si uno estuviera forzado a decir de quien se había hecho
amigo en la secundaria, probablemente solo sería Gotou.
Cuando Hirose fue
convocado por el director para su presentación frente a los estudiantes que
estaban sentados en filas, no pudo dejar de pensar en eso.
Después de que la
ceremonia de inicio terminara, Gotou fue al salón de clases y Hirose lo siguió.
Gotou actualmente
estaba con la clase sexta de segundo año.
—Mi horario son
dieciséis horas a la semana, cuatro clases de segundo año de química y cuatro
clases de ciencias de primer año. Aparte de eso, también tengo tutela y clubs.
Ahora mismo voy a encargarte de todo.
—¿Encargarme?
—Haré todo el proceso
para que puedas ver de qué forma proceder. Más adelante, será todo tuyo. Te
observaré desde un costado.
—¿Solo va a observar?
—Por supuesto que solo
voy a observar —Gotou sonrió.
Hirose solo pudo
murmurar una respuesta.
—Sí, sí.
—Muy bien, ¿están todos? —Gotou le preguntó al salón de clase desde el
podio y comenzó la clase con un discurso de apertura. Hirose estuvo de pie
junto al podio delante del horario, y soportó las miradas de los estudiantes
que lo hicieron sentir un poco incómodo. Algunas de ellas estaban llenas de
curiosidad, mientras que otras eran de evasión. Él sabía que la curiosidad y la
evasión estaban dirigidas a él.
Con una voz ronca,
Gotou marcó algunos puntos clave que los alumnos debían saber. Su enunciado
claro y su tono simple de entender hicieron que Hirose sintiera nostalgia.
El tópico de Gotou se
extendía a los planes del festival atlético, que se celebraría en diez días,
por lo que toda la atención de los estudiantes estaba centrada en el podio. No
fue fácil deshacerse de todas las miradas, por lo que Hirose suspiró de alivio.
—Algunas cosas deberían
dirigirse al consejo de estudiantes, así que, sin más preámbulos, pueden actuar
como lo deseen —estas palabras parecían ser una de las frases favoritas de
Gotou—. Ustedes pueden hacer lo que quieran, pero no voy a ser responsable de
ello. Sigan adelante y hagan todo lo que sientan de lo que pueden ser
responsables.
Hirose esbozó una
sonrisa y giró su mirada desde Gotou hacia los estudiantes. Todos los
estudiantes tuvieron reacciones diferentes. Desde el punto de vista de Hirose,
Gotou era un buen profesor, pero esto no implicaba que todos sus compañeros de
clase sintieran lo mismo. Algunos pensaban que era malo, y a algunos que
tomaron esas palabras con su valor nominal y lo consideraban irresponsable. Al
ver todas esas caras en los estudiantes le dio una impresión así.
Hirose miró a su
alrededor y sonrió con ironía. Esta era una clase de cuarenta chicos de edades
similares. En un entorno escolar, esto era completamente normal, pero una vez
que dejas este ambiente, no hay escena más rara que esta, un grupo de gente de
la misma edad, con las mismas vestimentas y con la misma expresión. Todos ellos
tenían los rostros de estudiantes de honor, e hizo a Hirose pensar en un cartón
de huevos bien ordenados.
Hirose pensaba esto al
mirar la clase, pero luego su mirada se detuvo de repente.
Había un estudiante
sentado en la parte posterior del salón que llamó su atención. Hirose lo miró
un poco más de un instante, pero no sabía por qué.
No tenía un aspecto
diferente. No era particularmente feo ni lindo. No miraba a otro lugar, y no
tenía ninguna expresión en el rostro. Era igual al resto de los estudiantes,
con la mirada perdida en el podio donde Gotou estaba parado. Por el contrario,
era evidente que no era como los estudiantes a su alrededor. Si preguntara en
qué era diferente, Hirose no lo podría haber dicho, pero estaba seguro de que
había algo diferente en él.
Si estuviera obligado a
decir, probablemente diría que el aire sobre él era diferente. Hirose sentía
cómo la atmósfera que rodeaba al estudiante, la sensación que emitía, y otras
cosas eran bastante diferente a los otros.
Este es un chico extraño, pensó Hirose para sí justo cuando oyó a Gotou llamarlo. Gotou lo
saludó, y él alejó sus pensamientos al acercarse.
Gotou dijo que la época del año en la cual
todo el mundo puede pasar sus días felizmente había llegado de nuevo, y luego
presentó a Hirose a los estudiantes.
—Este es el maestro
estudiante Hirose. Deben tratarlo con la amabilidad debida —tan pronto como
Gotou dijo eso, algunas risas ahogadas se esparcieron por todo el salón. Gotou
le dio la lista de asistencia a Hirose.
—Pasa la
lista, dales estos folletos y ya está. Voy a tomar una siesta —dijo Gotou
mientras señalaba los folletos sobre el podio. Hirose asintió. Gotou rio
suavemente mientras salía del salón de clases. Parecía como si él no quisiera
ver a Hirose en acción por primera vez.
—Soy Hirose. Encantado de conocerlos —después de que les dio la
bienvenida, Hirose siguió las instrucciones de Gotou y pasó los folletos.
Dividió los folletos, los alcanzó a los estudiantes de la primera fila y vio
los papeles irse hasta el fondo. Al mismo tiempo miró las caras de los
estudiantes. Su línea de visión se detuvo inesperadamente en él.
Él tomó un folleto de la pila que le entregó el
estudiante frente a él y envió el resto a la persona sentada atrás. No hizo
ningún sonido y parecía como si el aire a su alrededor estuviera completamente
estático.
Si él
hubiera sido tan débil como delgado, tal vez Hirose no habría prestado especial
atención a su presencia. Por el contrario, su comportamiento era
totalmente opuesto a su aspecto vivo. Tal vez fuera la impresión que daba su
cintura recta. Su apariencia expresaba la atmósfera de un corazón
abierto y saludable que solo tienen las personas mayores. Sin embargo, cuando él
se movía, no producía ningún sonido, ni transmitía ningún estado de ánimo. Al
menos, parecía por su aspecto que uno podría esperar que tuviera el
comportamiento sereno de un hombre joven, pero él carecía de
todo esto. Fue este tipo de discrepancia externa la que llamó la atención de
Hirose.
Mientras
recibía los folletos adicionales, pensó: Qué chico interesante.
Cuando Hirose tomó
asistencia, él, respondió con un tono muy tranquilo cuando Takasato fue
leído. Debido a que la voz de una persona joven es más animada, a Hirose le dio
la impresión de que su voz era un poco monótona.
—Así que, ¿se puede
leer Takasato? —Hirose casualmente le pidió la confirmación porque
quería escucharlo a él hablar nuevamente. Sin embargo, respondió de manera muy sencilla
con un sí.
Cuando Hirose regresó
al salón, Gotou se estaba sirviendo una taza de café. Mientras Hirose pasaba
por alto la lista de asistencia, Gotou le señaló un vaso de precipitados del
gabinete. Dejó la lista en el escritorio de Gotou y abrió el armario para sacar
un frasco que había sido colocado en el interior junto con el lío de los
materiales. Sabía que uno contenía azúcar y otro, crema.
—¿Todavía te acuerdas?
—¿Cómo podría
olvidarlo? —respondió Hirose, y Gotou rio. El frasco transparente con la
etiqueta pegada, la cual no decía nada, era azúcar, mientras que el frasco
marrón era la crema. Para una persona como Hirose que se había escondido en el
salón de química todo el tiempo, no podía estar más familiarizado con estas
cosas. Hirose puso el frasco y la cuchara medidora sobre la mesa, y Gotou le
entregó el vaso de precipitados. Hirose sacó su pañuelo para sostener el vaso.
Sin este, un vaso lleno de agua caliente naturalmente te quemaría la mano. Si
uno quiere disfrutar un té en un laboratorio de química, un pañuelo es
indispensable—. Esto trae recuerdos.
—¡Claro que sí! —Gotou
lo dijo satisfecho, lo que Hirose encontró gracioso.
—¿Vienen acá los
estudiantes últimamente?
—Nadie pasa acá noche y día como tú lo hiciste, aunque algunos vienen
acá durante el horario del almuerzo y hacen lo que les gusta hacer.
Hirose no podía dejar
de sonreír.
—¿Cocinan ramen en los
vasos de precipitados y hacen helados de agua en tubos de ensayo?
—Tal y como lo dices —rio
Gotou—. Bueno, ese tipo de personas siempre estarán acá, pero tú eres la
primera persona en la historia en regresar como maestro practicante.
Hirose rio suavemente. Cuando aún estaba en la escuela, había otros que
pasaban sus días en el salón de química, pero la mayoría era como él. Después
de la graduación optaron por caminos diferentes, desde científicos a doctores,
e incluso algunos actores y activistas, pero ninguno de ellos optó por
convertirse en maestro.
—¿Cómo se siente imitar
a un maestro?
—Es difícil de
describir.
—Estoy pensando que
probablemente no haya nada muy interesante en esa clase.
Hirose bajó la cabeza y
esbozó una sonrisa, y de repente recordó.
—Hay un chico que no
parece ser como los otros.
—Ah
—respondió Gotou—. Así que también lo notaste. ¿Es Takasato?
Hirose asintió y Gotou
sonrió.
—Tu habilidad para elegir a quienes no son
como los demás es bastante buena. Cuando vi a Takasato pensé, este se parece
mucho a Hirose.
—Su estilo es un poco
diferente, ¿no es así? —preguntó Hirose. Gotou miró el cielo raso.
—Hay una diferencia,
porque tú tenías una mirada nerviosa. Pero él es llamativo todo el tiempo, ¿no
te parece?
—¿Yo era notorio?
—Por supuesto que sí.
Takasato y tú destacan.
—Quizá podrías llamar a esto una
monstruosidad —al oír esto Gotou volvió a sonreír.
—Este chico también
está en el club de arte. Las pinturas le dan un efecto aún más profundo. Es una
persona extraña.
—Ah, ¿sí?
—Cuando digo que es extraño, estoy diciendo que es varias veces más
extraño que tú. Por el contrario, tú eras más fácil de entender —la expresión
de Gotou tenía un color intenso difícil de describir—. Tanto tú como yo no
pertenecemos a la categoría de una persona normal, así que fue fácil para mí
poder entenderte. Pero Takasato no es igual.
—¿Qué no está Takasato
fuera de la categoría de gente normal?
—Pero no en la misma
forma. Tú y yo somos diferentes a los demás por nuestra propia elección, pero
no hay forma de que Takasato se mezcle. Es porque su naturaleza es
completamente diferente de las otras personas, por lo que podemos decir que es
diferente a una persona ordinaria. En ese sentido es diferente.
—Lo has estado
vigilando bien de cerca, ¿no?
—Sí —dijo Gotou con una
sonrisa torcida—. La atmósfera que lo rodea es completamente diferente de los
otros estudiantes, ¿verdad?
—Es diferente.
—En lugar de decir que
es extraño, creo que deberíamos decir que es un tipo diferente de persona
—podría escuchar un débil tono de preocupación en el tono de Gotou.
—¿Hay algún problema?
—No hay ningún problema.
Takasato difiere de ti. Es un buen muchacho, pero no solo tiene una buena
cabeza, también tiene una personalidad cooperativa.
—Yo era una pila de
problemas para ti en ese entonces.
La cortés y apropiada forma en que lo dijo hizo que Gotou se riera.
—Él es como el ojo de
un huracán. En sí mismo es muy tranquilo, pero todo a su alrededor es muy
caótico. Lo sabrás pronto. A pesar de que esta clase no es muy interesante, no
se la puede gestionar con métodos ordinarios.
—¿Por qué?
—Debido a que Takasato
está ahí —Gotou se levantó después de haber dicho esto. Corrió la cortina y
dejó que el sol llenara toda la habitación. Se limpió las manos con la toalla
en la cintura y se puso de pie frente a su caballete.
La vista del campus
estaba en proceso de ser completada en diez lienzos. Parecía que una parte de
la escena del campus había sido pintada con un extraño color brillante. Unos
pocos estudiantes que se veían como monstruos o hadas, vestidos con los
uniformes de la escuela también fueron pintados. Había gente oculta detrás de
los árboles con viejas y extrañas expresiones aparentes en sus rostros, y otros
en posiciones salvajes mirando a los otros. A primera vista, daba una sensación
oscura, pero después de verlo de cerca, uno podía ver un tono humorístico y
cálido lo que lo hacía difícil de explicar.
La primera vez que vio
algo que Gotou había pintado, Hirose realmente se había sorprendido, pero
inmediatamente sintió como si fuera una obra llena del estilo de Gotou.
Normalmente pintaba escenas de la escuela, pero era raro que las personas
aparecieran en ellas. Hirose sabía que una vez había firmado un cuadro, Conferencia,
donde los animales, extrañamente, vestidos estaban reunidos en la sala de
profesores tomándoselo todo, pero como resultado hizo que debiese tener algunas
palabras con el director.
No era necesariamente
debido a las insistencias de Gotou, sino que Hirose también había escogido el
club de arte como su extracurricular obligatoria. Quizá le gustaba la sensación
de encerrarse en sí mismo como se lo hace frente a un lienzo. Anteriormente
había querido pintar algo como lo que Gotou había hecho, pero al final llegó
finalmente a la cruel verdad de que no era para nada bueno pintando.
Al ver a Gotou comenzar a observar su
pintura sin acabar, Hirose tranquilamente se sentó frente a la mesa y abrió su
libreta de entrenamiento.
El día siguiente era el comienzo de las
clases regulares. Hirose siguió a Gotou por todas partes, y por la tarde,
estaba en el podio cubierto de sudor. El período de entrenamiento era de dos
semanas, o más propiamente dicho, doce días. Hirose se entregó
entusiasmadamente al trabajo, y al final de dos días, que suman una sexta parte
de su período de entrenamiento, la atmósfera flotante que precedía al festival
atlético comenzó a permear la escuela.
Las flores blancas
estaban en plena floración.
Su campo de visión
abarcaba una gran llanura. El cielo se abría como una esfera que había sido
cortada por la mitad. El campo era como un disco sin fin. Nunca había visto uno
tan amplio que se extendiera más allá del horizonte.
Miró a su alrededor. El
campo formaba un círculo completo de 360º. El verde se extendía por el plano
sin la más mínima variación.
—Increíble.
Lo dijo para sí, y no
fue hasta entonces que se dio cuenta que ni siquiera sabía qué lugar era ese. ¿Qué es este lugar?
Sintió como si no hubiera nada parecido cerca de su casa o su escuela primaria,
y ni siquiera el camino a la escuela que no era tan difícil de recordar.
Entonces levantó la
cabeza. El cielo era un complejo arreglo de colores. Era la primera vez que
veía un cielo de este color.
La mayor parte del
cielo era celeste. Se veía un poco más claro que el cielo normal, o quizá era
porque estaba cubierto por una fina capa de nubes. En el medio del celeste,
había una gradación de rosa y verde claro.
Miró distraídamente
hacia el cielo. En su mente pensó: la próxima vez que pinte el cielo, no voy
a usar azul, sino que voy a utilizar celeste en su lugar. Como las tenues
nubes blancas flotaban lentamente, el color del cielo comenzó a cambiar como la
aurora.
Después de mirar el
cielo por un rato, miró a su alrededor una vez más y habló con él mismo
nuevamente.
Pero intenta no
olvidar la luna.
Una luna, pálida y
blanca como una luna llena en la mañana, subió al cielo de increíbles colores.
Alrededor de la luna, pudo ver débiles estrellas blancas. Siguió las formas de
las constelaciones y vio una segunda luna.
Inconscientemente,
abrió los ojos.
Parece que hay más
de una luna.
Después de contar con
cuidado, vio que había un total de seis lunas flotando, cada una con un tamaño
y forma diferente. El sol no podía verse en ningún lugar.
Esto era inimaginable
para él, y observó el cielo por un largo rato. El aire no era frío, ni
caliente, y el viento soplaba gentilmente hacia él, llevando consigo una débil
fragancia. Era la esencia de las flores con el olor de la hierba.
Respiró profundamente, y regresó su mirada al suelo. El suave verde,
repartido por toda la tierra llana. La hierba llegaba hasta sus rodillas. Sus
tallos se extendían en línea recta, sus finas hojas y unas pocas flores se
aferraban a la parte superior. Desde cerca, las flores eran escasas, pero a la
distancia, parecía una neblina de color blanco.
¡Zas! Un viento poco
fuerte comenzó a soplar. La hierba y las flores blancas se balanceaban juntas
en el viento. Cuando las flores pequeñas tropezaban con otras, hacían un sonido
como aquel del vidrio tocando vidrio. La suave hierba cosquilleaba sus piernas.
Y luego se dio cuenta.
No era para nada un campo, sino un pantano. Sus pequeñas piernas estaban en el
agua transparente, justo hasta la mitad de sus espinillas. Nunca había visto
esta agua hasta ahora, e incluso cuestionaba si era posible o no que el agua
fuera así, completamente sin ondulaciones o flujo. Lo más increíble era que sus
piernas no se sentían mojadas en lo absoluto. Trató de levantar la pierna para
ver qué pasaba. Las gotitas de agua eran como cristales rotos y brillaban al
caer. Ni siquiera un poco de humedad se quedaba en su piel.
El fondo del agua
estaba cubierto por piedras grises. No era de extrañar que la tierra fuera
llana. Las grandes rocas cuadradas estaban organizadas cuidadosamente y estaban
cubiertas hasta el tope por agua. Los finos pero aparentemente verdes tallos
crecían entre las rocas. Pequeños peces iban nadando y saliendo de los lugares
oscuros de racimos de hierbas agrupados hacia la luz.
Alegremente dejó salir
algunos sonidos de diversión. Metió las manos en el agua, planeando sacar algún
pez. En el marco de sus pequeñas manos, los peces no se alejaban por miedo, y
no solo eso, incluso nadaron activamente cerca de sus dedos. Cada vez que él
movía sus dedos, ellos se acercaban.
¿Qué rayos es este lugar?
Uso ambas manos para
sacar agua con peces dentro y luego miró a su alrededor. Comenzó a entender que
un lugar como ese era algo imposible. El agua goteaba por los espacios entre
los dedos, y cuando los peces se deslizaron entre sus dedos junto al agua que caía,
le hicieron cosquillas ligeramente.
Qué hermoso lugar.
Asintió sin sentido.
Miró a su alrededor una vez más, y luego comenzó a salpicar por su camino a
seguir. Con cada paso que daba, las flores continuaban bamboleándose,
produciendo un nítido tintineo entre sus piernas.
Después, sin saber
cuánto tiempo estuvo caminando, pero simplemente sintió que había caminado un
buen trecho. Sin importar cuánto caminara, no se sentía ni un poco cansado.
Continuó sin cesar, y no se cansó del paisaje del sinnúmero familiar de flores
que se mostraban sin importar cuantas veces las viera. Estaba muy contento y
continuó caminando, llevando con él un feliz estado de ánimo. De tiempo en
tiempo, pequeñas aves volaban desde algún lugar desconocido hacia él e iban a
posarse sobre su cabeza u hombros. Después de jugar un poco, salían volando de
nuevo.
Siguiendo el vuelo de
los pájaros con los ojos, descubrió que frente a él el campo terminaba a la
distancia. Las flores blancas se desprendían de los lados, y apenas podía ver
una porción del color azul verdoso. Parecía como si hubiera un rio fluyendo a
partir de allí.
Se dirigió hacia el
río. Sin embargo, caminó y caminó, y simplemente no pudo caminar más cerca del
río, como si él estuviera persiguiendo agua a la deriva, nunca siendo capaz de
atraparla. Jugó con los pequeños peces y las aves, mientras caminaba por un
tiempo bastante largo, para llegar finalmente al río.
A pesar de que parecía
un río estrecho, en realidad era uno grande. El otro lado parecía estar muy
lejos, y el fondo no podía verse. El suelo cubierto de piedra se detuvo
abruptamente. No podía ver nada más adelante que la profunda agua color azul
verdoso, no podía ver nada frente a él. Miró de cerca, pero el color del agua
parecía ser tan profundo y sólido en todas partes, como si no hubiera áreas más
profundas que otras. Estaba seguro de que el fondo del río probablemente no
bajaría ni subiría tampoco.
Caminó hacia el verde borde del profundo y ancho río, y luego no fue más
lejos. Todavía no sabía nadar. Aunque no parecía haber corriente alguna, no se
creía capaz de cruzar una envergadura como esa.
Miró a su alrededor decepcionado. Algo en la distancia parecía emitir
luz. Después de ver más cuidadosamente, un puente había sido colocado río
arriba (o río abajo) en una parte lejana de la vía del líquido.
Este puente era
traslúcido, como si hubiera sido construido con vidrio o algo parecido. Esbozó
una sonrisa y avanzó a lo largo de la orilla del río, hacia el puente en la
distancia, que solo podía ver levemente.

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