Entrada destacada

El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

lunes, 15 de mayo de 2023

Sueños de Prosperidad - Correspondencia Capítulo 1

 


CORRESPONDENCIA[1]



CAPÍTULO 1

 

 

 

El Palacio Imperial flotaba en el Mar de Nubes, encaramado en el borde de los acantilados colgantes como si tomara la totalidad del mundo hasta donde se podía ver.

Esa era la Montaña Gyouten, la capital del Reino de Kei. En la novena estación de la montaña se levantaba el Palacio Kinpa, un pequeño tragaluz que atravesaba la pared de la montaña blanca. El tragaluz estaba abierto. Un pajarito voló a través, dio vuelta al noreste y voló a la distancia.

El vivo plumaje del ave se asemejaba al de un ave fénix. Volando a toda velocidad sobre el territorio de Kei, recto como una flecha hacia la frontera montañosa. Tres días más tarde llegó a la capital de En y a la Montaña Kankyuu.

Amplias avenidas se extendían desde la base de la montaña. Cruzando el cielo, el pájaro sobrevoló los tejados de los edificios abrazando la montaña. Estos techos estaban solo ligeramente elevados sobre el resto de la ciudad. Adentrándose, atravesó el flanco de la montaña y se posó en el alféizar de la ventana.

La ventana que miraba hacia fuera de una sala estaba cincelada en la roca. La Montaña Kankyuu formaba parte del Palacio Imperial y del Gobierno Imperial. La habitación era bastante modesta y simple. Aunque las marcas de herramientas en las paredes de piedra y el suelo revelaban el trabajo de los artesanos, el espacio solamente tenía una silla y una mesa desgastada y erosionada.

El sol iluminaba a través de las cortinas hacia la librería tallada en piedra y la cama, como si brillara a través de una nube ámbar.

El pájaro golpeó el vidrio con su pico. Por el sonido, la persona sentada en el escritorio de la sala levantó la cabeza. O, mejor dicho, la cola de pelo gris cayendo del borde de la silla no era la de un humano, sino la de una rata. Miró sobre su hombro a la ventana. Observando el ave, agitó sus bigotes plateados.

—Viniste —gritó.

El pájaro voló a través de la ventana abierta a la mesa cubierta de libros y se ubicó en el borde. Le dio unas palmaditas en la cabeza. El pájaro ladeó su cabeza y comenzó a hablar con la clara voz de una mujer.

—Hey, ya ha pasado un tiempo. ¿Cómo vas?

     Se rio y asintió con la cabeza como si ella estuviera allí en persona. Su voz y su dicción no era la de cualquiera sino de una Emperatriz.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario