PARTE
VI
CAPÍTULO
17
Shuka, Eishuku y
Seiki esperaban pacientemente en la residencia mientras se dictaban sus
sentencias.
Los jardines visibles desde el salón principal tenían los vivos
colores de principio de verano. La villa se les había dado junto con sus
nombramientos políticos, pero hasta este punto, Shuka no se había tomado el
tiempo para apreciar realmente la vista. Había estado tan atareada con sus
deberes oficiales en los últimos veinte años que por días apenas había visto la
cara de Eishuku excepto en las reuniones del Consejo Privado. Después de un
rato se acostumbró a la rutina y eso le parecía lo más normal.
Tal vez resignada a su destino, Shuka se había relajado hasta el punto
de que finalmente se permitió contemplar tales pensamientos.
Dos días después, temprano por la tarde, el Shoushikou llegó a toda
prisa.
—Chousai, si no te importa, me gustaría que te cambiaras con estas
prendas —sostuvo al frente un traje de sirviente.
—¿Qué es esto?
—El Taiho fue encontrado.
—¿Junkou? —dijo Shuka, levantando su voz—. ¿Dónde?
—En Suiyou Manor. Falleció.
Shuka contuvo el aliento. El Shoushikou explicó las circunstancias.
Viendo el estado saqueado de su residencia y siguiendo el consejo de Eishuku,
el Ministerio del Cielo había comenzado un inventario del repositorio imperial.
Anticipando que el reinado de Shishou pronto llegaría a su fin, los
funcionarios corruptos estuvieron saqueando descaradamente los palacios de
derecha e izquierda.
La corrupción todavía no había alcanzado el sanctasanctórum de las
habitaciones imperiales y el Roshin. Pero los Ministerios del Cielo y Otoño
aumentaron sus auditorías y reforzaron las patrullas de seguridad. Durante una
de esas patrullas, en las profundidades del Koukyuu, un funcionario del
Ministerio del Cielo detectó un fuerte hedor en la Suiyou Manor, el edificio
principal del complejo del Palacio del Norte. Al buscar minuciosamente,
descubrieron el cuerpo.
El cadáver de Junkou había sido envuelto en una alfombra y depositado
en los establos de la Suiyou Manor. Bastante tiempo había pasado, por lo que se
había descompuesto el cuerpo y era irreconocible, pero estaba claro por la ropa
que era Junkou.
—Sin lugar a duda es la misma alfombra que desapareció de la Mansión
Choumei. Por la condición de los restos, es evidente que el Taiho fue asesinado
por el mismo agresor poco después que el Taishi. El Kasho Kada fue
encontrado junto con el cuerpo.
—¿El Kasho Kada?
—Sí. Pero una rama fue cortada y está perdida. Cuando lo golpearon,
debió haber cortado a través de lo que tenía en su bolsillo. En cualquier caso,
casi nadie tiene acceso al complejo norte del palacio. La persona que lo hizo…
—Su Alteza.
El Shoushikou asintió ceñudo.
—Así son las cosas, no podemos oficialmente informar esto al rey. No
hay Taisai ni Shousai. No estoy seguro de cuál debe ser nuestro próximo curso
de acción. No hay nadie para asumir el mando.
—Mi madre, la Taifu…
—Ha sido informada. La Taifu esperaba que tomaras el cargo de Chousai…
en secreto.
—Ya veo —murmuró Eishuku para sí mismo. Tomó la ropa que le ofrecía el
Shoushikou—. Espera aquí. Ya vuelvo.
Eishuku fue a cambiarse a su cuarto. Desde una esquina de la
habitación, Seiki dijo:
—Umm, ¿puedo hacer al Shoushikou una pregunta?
—¿Qué sería?
—¿Encontraron la pieza faltante del Kasho Kada?
—No —dijo el Shoushikou, desconcertado por la pregunta.
Seiki parecía desconcertado por eso también. Cuando Eishuku salió de
la habitación vestido con el traje de siervo, Seiki le dijo:
—Debes buscar muy cuidadosamente en el
cuerpo del Taiho. Es posible que un pedazo de la rama haya quedado dentro de su
cuerpo. Pero, en cualquier caso, ten cuidado.

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