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lunes, 15 de mayo de 2023

Sueños de Prosperidad - Aliado de la Luna Capítulo 2

 

CAPÍTULO 2

 

 

 

Aun vestido con sus ropas de la corte, Gekkei se dirigió al anexo del palacio. Con un aire inestable, tomó asiento al pie de la mesa y esperó a la misión diplomática llegar.

El emisario fue escoltado por el subsecretario. Su vestido ministerial era más bien simple y parecía ser un funcionario ordinario. Sin embargo, él se identificó como General de la Guardia del Palacio.

—Esto no es una visita oficial. Estoy aquí a petición personal de la Emperatriz de Kei[1]. —Con ese anuncio, el general rechazó la oferta de sentarse en la cabecera de la mesa—. Mi nombre es Sei Shin[2] y traigo correspondencia de Su Alteza para el Marqués de Kei.

El hombre le entregó la carta. Gekkei miró hacia adelante y hacia atrás entre la carta y el General de Kei.

—Por favor, disculpe la pregunta, pero ¿está seguro de que yo soy el destinatario?

Sei le dio una mirada perpleja.

—Me mandó a entregarle esto al Marqués de Kei.

—¿A mí personalmente? —presionó Gekkei—. ¿No es al Rey?

Sei respondió, con un tono escéptico en su voz.

—Nos enteramos de que este reino estaba siendo gobernado por el Marqués de Kei. Así que uno sería lo mismo que el otro.

Gekkei suspiró suavemente.

—En ese caso, no puedo aceptarla. —Después de mandar al subsecretario para que fuera a buscar a Shouyou, dijo—: por favor, siéntase como en su casa. El Chousai estará con nosotros en un momento.

—Ah —dijo Sei, asintiendo, aunque la conversación sobre este punto claramente lo había confundido.

—No soy nada más que el Señor Provincial de Kei. Seguramente el general entiende que un marqués no es más que un marqués.

—Sí, bueno, eso es cierto —la mirada atribulada de Sei no disminuyó.

Gekkei pudo entender su confusión. Un reino privado de su rey necesitaba alguien que lo condujera. Si un rey simplemente perdía el Mandato Divino y abdicaba, era la práctica habitual que los ministros restantes inauguraran un gobierno provisional y nombraran a un líder provisional. Si había un Chousai, entonces como primer ministro asumiría el trono. Esto no sería solo de nombre. El Chousai subiría a la tarima y regiría como el Rey. Aunque las ceremonias de coronación generalmente se omiten, el Chousai en realidad ocuparía el trono.

En cualquier caso, el trono real no era el nombre de una silla que un rey pasaba a ocupar, sino que era la sede del poder de quien dirigía el Reino. Si un rey no había perdido el Mandato Divino, su reemplazo era un usurpador. Los reyes que aún no habían agotado el Mandato Divino previamente habían sido derrocados por aquellos con su propia agenda para hacerse con el poder. Gekkei y sus compañeros conspiradores podrían contarse entre ellos.

Y hubo casos ciertamente similares encontrados en otros lugares de patriotas cometiendo actos de alta traición para quitar a un rey caprichoso y sin ningún pensamiento de usurpación en sus mentes.

Siempre había sido el caso de que el arquitecto en jefe de tales maquinaciones había elegido sentarse en el trono vacante. Era la consecuencia lógica de la traición y el regicidio. Cualquier persona que pudiera decidir por sí misma que el rey se había desviado del Camino y merecía ser sustituido por sí mismo, pensaba en cometer traición.

—Entonces, lo tomaré —ofreció Sei tentativamente—, ya que el Marqués no piensa quedarse como rey provisional.

Gekkei arqueó las cejas. Las palabras golpearon su corazón con una fuerza que no esperaba.

—Esta no es razón para que haya un rey provisional. No existe ningún tribunal provisional, como ve.

Ningún hombre se sentó en el trono como resultado de la revolución para poder presumir del Mandato Divino. El rey con la bendición del Cielo había sido reemplazado por uno que carecía de ello y así fue etiquetado como un “usurpador”. La Corte de un usurpador era falsa.

—Odio decirlo, pero sería mejor llamar a esto una Corte Falsa. La intención nunca fue la de sustituir al rey.

El general asintió con la cabeza. Comenzó a decir algo y luego rápidamente lo pensó mejor.

—Bueno, si no le importa que lo diga, tenía buenos motivos para creer que el actual Rey de Hou era el Marqués de Kei. Su Alteza estaba operando bajo la presunción que así era. La carta que Su Alteza me confió está dirigida para Su Alteza Real, el Marqués de Kei. No está dentro de mi autoridad entregársela al Chousai en su lugar. La situación que describe no se nos había ocurrido.

Gekkei sonrió amargamente.

—Sí, supongo que sería natural pensar que le quité la vida al rey para robarme su trono.

Sei cambió de puesto con un malestar obvio.

—Yo no iría tan lejos…

—Fomenté una rebelión y asesiné al Rey. Pero eso no significa que lo hice con algún deseo de gobernar en su lugar. Soy plenamente consciente de la gravedad de mis pecados, como sé que este indigno cuerpo mío no se puede permitir contaminar el trono.

En ese momento, Shouyou corrió a la habitación. Gekkei continuó:

—Veo que el Chousai ha llegado. Si es todo, me disculpo… —Se inclinó y salió, rozando a Shouyou cuando salía de la sala.

 

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