CAPÍTULO
20
Shuka cayó en un
sueño inquieto cerca del amanecer. Fue despertada por un ruido procedente de la
sala principal. Seiki se apresuró a mirar mientras ella se levantaba de la cama
para ver qué estaba pasando.
—Ah, ya estás despierta.
—¿Qué pasó?
—Su Alteza desapareció.
—¿Qué? —gritó ella. Sus piernas comenzaron a temblar—. ¿De dónde?
—Nadie lo sabe. Los ministros están buscándolo. Dicen que su kijuu
ha desaparecido también. Hay muchos cabos sueltos. Algunos piensan que fue a
ver a la Taiho.
—¿Por qué buscaría su opinión ahora? Seiki, ¿Shishou dijo algo
acerca de Junkou?
—El anuncio se hizo en el Consejo Privado. El señor Shishou se volvió
blanco como un fantasma y colapsó. La habitación fue despejada rápidamente.
Poco después, no pudimos encontrarlo en ninguna parte. Todo el mundo está
enfermo de preocupación.
—Ni lo digas —dijo Shuka entre dientes y entrelazó sus manos—. ¿Y
Eishuku…?
—Regresó ayer tarde por la noche. Como de costumbre, y se inclaustró
en el estudio. Y, como podría esperarse, después de recibir las últimas
noticias, se levantó y se dirigió a la Corte Imperial para dirigir la búsqueda.
Dijo que no te despertáramos, pero veo que se ha convertido en una instrucción
irrelevante.
—Sí —respondió Shuka, fue a la sala principal y allí esperó por más
informes.
Pero al caer la noche, todavía no había nuevas noticias. Y entonces
surgió un clamor fuera de la residencia oficial.
—¿Qué rayos está sucediendo allí?
Aunque Shuka quería saber, no fue a ver qué pasaba. Ella, Eishuku y
Seiki debían de estar bajo arresto domiciliario. Guardias fueron apostados en
las puertas. Hicieron la vista gorda a las repetidas idas y venidas de Eishuku,
pero eso no significaba que ella podría salir para dar una mirada alrededor.
Seiki asintió a sabiendas y dejó la sala principal. Regresó unos
minutos más tarde, e informó que no era nada grave.
—Les ofrecí a los guardias un pequeño soborno e hice mis propias
investigaciones.
—Seiki…
—En momentos críticos como este, creo que podemos pasar por alto la
ley. La noticia de que Su Alteza está ausente se está extendiendo y los
ministros están cada vez más descontrolados. Algunos huyen del Palacio Imperial
mientras pueden. Otros están agarrando mano de los objetos de valor que puedan.
De ahí tanto alboroto. Todo se reduce a mucho ir y venir.
—Ya veo —masculló Shuka. Se hundió pesadamente en una silla—. Seiki,
entiendo que mis preocupaciones pueden estar fuera de lugar totalmente, pero
¿crees que es posible que Shishou realmente haya huido?
—Procuremos no adelantarnos a los hechos
—respondió Seiki secamente—. Por el momento, no sabemos nada con certeza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario