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El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

martes, 16 de mayo de 2023

El Niño Demoníaco - Capítulo 3

 

CAPÍTULO 3

 

 

 

La primera semana de entrenamiento estaba cerca de terminar. Era sábado cuando los estudiantes solo tenían hasta el mediodía, pero la mayoría se quedó con el fin de prepararse para el próximo festival de atletismo. El salón de química estaba ocupado por los que lo frecuentaban.

No estaba seguro de dónde, el de primer año, Nozue, había oído de la herida de Hashigami, aunque él explicó cuidadosamente lo que había sucedido.

—Era un clavo de 12cm a excepción de la cabeza del clavo, la totalidad de su longitud atravesó su palma. E incluso habiendo ido al hospital para sacarlo el proceso para extraerlo fue duro.

—Uy, ¡que miedo! —exclamó el de primer año, Suigisaki.

El aire acondicionado estaba prendido en el salón de química. Gotou, como de costumbre, se había ido a almorzar. Los estudiantes habían sacado los vasos de precipitados ellos mismos e incluso estaban bebiendo jugo que habían comprado en el kiosco o el café que Gotou había preparado.

Tsuiki se había tomado el día libre. Oyeron que Hashigami tampoco había vuelto a la escuela.

—Hashigami es muy habilidoso. También es bueno en la carpintería.

Las palabras de Nozue llamaron la atención de Hirose.

—¿De verdad?

Nozue asintió mansamente.

—Hashigami es en realidad un otaku[1].

Hirose no entendía a qué se refería.

—La habitación de Hashigami es increíble. Si hablamos de video caseteras, tiene como cinco de ellas. Las usa para grabar animé. Tiene un gran sistema de antena instalado que usa para grabar retransmisiones de estaciones muy lejanas.

—¿Sí?

—Sí, y los estantes que usa para dejar videos y casetes ocupan una pared entera. Hashigami los construyó él mismo.

Iwaki sonrió.

—Incluso los monos caen de los árboles.

Sugisaki rio fuertemente.

—Incluso Hashigami se clavó él mismo las uñas.

Hirose soltó una corta y obligada carcajada, pero no estaba satisfecho con la explicación. Había algo que simplemente no entendía.

—Es cierto, eso escuché. ¿Tsuiki estaba actuando raro o algo así? —preguntó Iwaki. Hirose asintió desconcertado.

—Parece que sabes bastante.

—Creo que alguien de nuestra clase estaba allí. Oí que se escapó del lugar, que se metió en una discusión con Takasato.

—Sí… Hashigami dijo algunas cosas triviales, y luego terminó en algo así.

—¿Cosas triviales? ¿Hashigami también estaba ahí?

—Sí.

—Oh, yo sé. Es eso de la desaparición misteriosa —dijo Nozue entusiasmado. Hirose asintió vagamente.

—¿Qué es eso de la desaparición misteriosa? —preguntó Sugisaki con curiosidad. Nozue procedió a contarle la historia de la cual solo una mitad había ocurrido realmente y la otra la había inventado él mismo.

—¿De verdad?

—Yo no creo. La mayoría de lo que dijo Nozue lo inventó él mismo —respondió Hirose con una sonrisa cínica. Nozue hizo un puchero cuando escuchó esto.

—Es un poco inquietante. Todo el mundo anda difundiendo este tema muy casualmente en todas partes… pero la desaparición misteriosa parece ser real.

—¿Eh?

Fue justo en ese momento.

—Creo que es mejor que no hablaran porque lo encuentran interesante.

Era el segundo año de Sakata.

—¿Por qué? —preguntó Iwaki al darse vuelta.

—Alguien en mi clase dijo antes que cosas malas les sucederían si hablan de esa forma tan casual acerca de esto.

—¿Qué entiendes por cosas malas? —el que preguntó esto fue Hirose.

Sakata se encogió de hombros diciendo:

—No lo tengo muy en claro. A él, el que lo dijo, no parece gustarle hablar de esto. Estaba en el mismo curso que Takasato cuando ambos estaban en primer año, y dijo que no era bueno hablar de ello. Escuché que no les pasaron cosas buenas a los chicos que se burlaron de Takasato…

Todos los que estaban allí estaban un poco desconcertados, pero Hirose no pudo evitar tomarlo seriamente.

—¿Cosas buenas? ¿Quieres decir accidentes o cosas así?

—Probablemente. Se dice que nada bueno les pasa a aquellos que molesten a Takasato. Todos los que se han burlado de él han resultado heridos.

—¡De ninguna manera! ¡Lo estás inventando! —dijo Iwaki. Sakata solo inclinó la cabeza en señal de duda.

—Eso fue lo que oí. Pero, muchos han salido heridos por esto, y ¿no es que alguien murió en un viaje al campo esa primavera? Por supuesto, esos también son rumores.

—¿Alguien murió?

Esa fue la primera vez que Hirose escuchó algo de ese estilo y miró el rostro de Sakata.

—Sí, cuando estaban en el ferry, alguien se cayó al mar y se ahogó hasta la muerte. Creo que era alguien de la clase tres. Esto habría ocurrido en el regreso de la excursión, por lo que dejaron de hacer esos viajes de campo por completo. Salió en los diarios. ¿No lo viste?

—Ah, no me acuerdo…

—Dijeron que el día anterior, a ese chico no le gustaba el aspecto de Takasato, así que agarró a dos de sus amigos y los tres lo golpearon. Ese murió y cosas malas también les pasaron a los otros dos.

Iwaki no estaba contento y habló:

—Estas inventando esto.

—No lo estoy. ¿Por qué haría eso? Acerca de los otros dos, uno fue atropellado por un camión y se rompió la pierna. El otro tuvo un accidente cuando manejaba una moto sin tener licencia y terminó mal herido. Fue suspendido en la escuela y más tarde la abandonó. En cualquier caso, ninguno de los tres está más en la escuela.

Después de que Sakata terminara, frunció los labios.

—Me parecía que alguien había muerto cuando estaba en primer año.

Nadie dijo nada más. Hirose sabía que todos se habían sorprendido, salvo que él no era capaz de hablar a causa de un temor que surgió en su interior. Ahora podía entender la razón por la cual Tsuiki había estado tan triste y todos los estudiantes habían expresado tal extraña ansiedad, se debía a esos rumores.

  

 

El día siguiente era domingo, y para hacerlo más conveniente para los estudiantes, la escuela abrió oficialmente las puertas. Parecía que Gotou pasaba el día entere encerrado en el salón de química. Hirose escuchó que el resto de los maestros estudiantes también así que fue para aprovechar la oportunidad de estudiar el trabajo en clase. Después de pensarlo, él mismo se puso en contacto con Gotou, y le dijo que él también estaría en la escuela a la tarde. Por lo que salió de su casa temprano en la mañana.

Una inseguridad que no era completamente desinteresada lo estaba molestando y le hacía sentir que tenía que averiguar la verdad. A raíz de la nota que Nozue le escribió, fue a la casa de Hashigami a visitarlo. Una vez que aclarara las cosas con Hashigami, sería capaz de relajarse. Sin embargo, también sabía que, si todo había ocurrido puramente por accidente, se sentiría un poco desanimado.

La casa de Hashigami estaba ubicada en el centro del área de la nueva ciudad que también contenía la escuela. Había muchos parques en un espacioso barrio residencial. Esta era una atmósfera muy reconfortante, la cual concordaba con la imagen de una ciudad dormida. La casa de Hashigami se ubicaba en una esquina del barrio residencial, y a primera vista uno podía decir que este edificio albergaba a aquellos con un buen estatus económico.

Hirose tocó el timbre, pronunció su nombre y dijo que estaba buscando a Hashigami. Rápidamente, Hashigami bajó las escaleras de caracol que se encontraban en el hall de entrada.

—¿Eh? ¿Hirose, es usted?

—Pareces estar bien —dijo Hirose. Hashigami esbozó una sonrisa.

—Honestamente, falté a la escuela a propósito. De todas formas, el sábado era nomás medio día, ¿no? —bromeó mientras hacía una mueca divertida y luego señaló al segundo piso—. Subamos.

  

 

La habitación de Hashigami resultó ser tal y como la describió Nozue. El interior estaba lleno de casetes y ese tipo de cosas. La pared, de una longitud aproximadamente del ancho de 8 tatamis (90cm c/u), estaba llena de estantes hasta el techo. Eran estantes tan finamente elaborados que hasta habían sido barnizados. No lo había menciona Nozue antes, Hirose podría haber pensado que esos estantes habían sido comprados en algún otro lugar.

—¿Hiciste esos estantes tú mismo?

Llevando una tetera eléctrica a la habitación, Hashigami rio un poco avergonzado.

—Sí, es un poco incómodo usar cosas que fueron hechas para una especificación regular.

—Eso es realmente grandioso.

—No —rio Hashigami medio consciente.

—¿Con manos tan hábiles cómo llegaste a lastimarte? —Cuando Hirose preguntó esto, Hashigami le ofreció la mano vendada para que la viera.

—¿Estás hablando de esto?

—Oí que… ¿la atravesaste con un clavo? —preguntó Hirose, y la cara de Hashigami se puso un poco rígida. Se quedó pensando un rato mientras jugaba con el extremo de su vendaje.

—…el clavo atravesó mi mano por sí mismo.

Hirose no sabía cómo responder a eso, así que se limitó a observar a Hashigami. Hashigami puso una mala cara, como lo haría un niño.

—¿Señor Hirose, cree usted en los fantasmas? —esta repentina pregunta causó que Hirose no supiera qué respondo por un momento. —Tengo que decir que no creo en este tipo de cosas —dijo Hashigami con determinación.

—Yo igual… me inclino más a no creer en cosas como esas.

En algún lugar dentro de la mente de Hirose apareció una alarma, porque los eventos que había visto el día anterior se habían quedado en su mente.

—Pero sí creo que fue un fantasma el que hizo esto —dijo Hashigami en voz baja.

—¿Por qué crees eso?

—Porque no pude ver al agresor que llevó el clavo hasta mi mano —Hashigami dejó caer el saquito de té en la taza, luego sirvió agua caliente de la tetera y la tapó—. Cuando estaba clavando, quería terminar de asegurar el arco que estábamos levantando en la entrada. Yo sostenía un clavo con mi mano izquierda y el martillo con la derecha. Pero el clavo que terminó en mi mano no era el mismo que yo estaba sosteniendo.

Al decir esto, Hashigami sacó un clavo de su escritorio. Ese era de doce centímetros y estaba ligeramente doblado en el centro. Pudo ver inmediatamente que se trataba de un clavo viejo y oxidado.

—¿Así que este es el clavo?

—Sí. Me lo traje del hospital como un recuerdo.

Hirose pensó: “qué inusual recuerdo”, aunque no lo dijo en voz alta.

—Me llevé mi martillo y los clavos de mi casa. Quiero decir, es algo que me gusta hacer. Pero ese clavo no era mío.

—¿Por qué? —preguntó Hirose con curiosidad. Hashigami se encogió de hombros.

—No llevé ningún clavo oxidado. ¿No dice la gente que si te cortas con un clavo oxidado probablemente tendrás tétanos? Suena un poco tétrico, así que tiro los clavos oxidados, sin mencionar el hecho que el clavo ya estaba doblado como así. Algunos le devuelven la forma con el martillo y lo utilizan, pero yo, creo que no importa cuánto lo intentes, no volverá a su estado original.

Después de Hashigami dijera esto, lanzó el clavo al escritorio.

—Yo estaba martillando en una esquina cuando sentí que algo cortó la palma de mi mano izquierda. Cuando levanté la mano para verla, vi al clavo sobresalir de mi mano.

—¿Sobresalía todo el camino hasta la cabeza?

—Para nada —rio Hashigami—. Solo fue un poco de la punta. Creo que sería mejor decir que se quedó atorado en mi mano en vez de decir que la perforó. Sin que nadie lo apoyara, el clavo fue sesgado contra mi mano.

El tono de Hashigami estaba algo vacío, aunque a Hirose le sonó convincente.

—Pensé que era extraño y me pregunté qué pasaba. Dejé el clavo que había estado sosteniendo y llevé la mano más cerca de la cara para ver más de cerca. Y repentinamente hubo un chasquido, y alguien estaba golpeando el clavo.

—¿Quién era?

—Bueno. No pude ver a nadie, pero sentí como si alguien estuviera golpeando el clavo con un martillo o algo. El golpe continuó contra mi mano, así que lancé mi mano al suelo para soportarlo, y luego oí otro crack. Finalmente me di cuenta de que el clavo había sido clavado en mi mano.

Se sintió como la temperatura en la habitación disminuía lentamente. Inconscientemente, Hirose levantó la mirada hacia el aire acondicionado ubicado cerca del techo.

—Estaba tan asustado, ni siquiera pude gritar. Mis pensamientos se habían detenido. Luego, hubo otro golpe repentino. No me dolió mucho, pero yo estaba completamente aturdido. Quería separar la mano de la tierra, pero no pude. Mientras pensaba en lo imposible que era, el clavo era golpeado de nuevo. Como resultado, toda la longitud del clavo fue empujado a través de mi mano, excepto por la cabeza que sobresalía un poco. Estaba asustado y grité: “¡¿Qué demonios está pasando?!”. ¿No es gracioso?

Hashigami rio secamente.

—El chico que estaba detrás de mí me preguntó qué pasaba, y le dije que había sido clavado. Mi mano estaba completamente pegada al suelo, por lo que luego llegué a mi mano con la otra y suavemente la separé del suelo. Había un hueco en el suelo donde había estado el clavo, pero la sangre no goteó. No fue hasta entonces que empezó a doler, y me apresuré en llegar a la enfermería.

Hashigami sirvió el té negro en una taza.

—Puede que sea amargo —murmuró. El té que había permanecido olvidado a un lado ya estaba marrón, parecía que iba a ser muy amargo.

—Pensé que mis valores pueden haber cambiado a causa de esto, por eso conservo el clavo como recuerdo.

—¿Cambiaron? —preguntó Hirose con calma. Su voz sonaba seca.

—No realmente. Siento que no tiene nada que ver conmigo, aunque estuve algo asustado ayer. Cuando trataba de dormir, seguí sintiendo como si hubiera más clavos que apuntaban hacia mí desde todos lados. Tenía miedo de cerrar los ojos, pensando estúpidamente que, si cerraba los ojos, los clavos saldrían. Pero, terminé durmiéndome de cualquier manera.

Hirose simplemente asintió con la cabeza. No sabía que más responder. Lo que Hashigami había dicho provocó innatamente algún tipo de poder persuasivo, pero su propia mente se resistía a aceptar el hecho. Por lo que no pudo agregar sus propios comentarios.

—Yo no creo en fantasmas, y aún no creo en ellos, pero hay algunas dudas en el fondo de mi mente. ¿Qué fue eso exactamente? Creo que es a lo que llaman confuso, ¿no?

Hirose aún no podía hacer nada más que asentir.

  

 

Cuando ya no pudo pensar en que decir, Hirose dejó la casa de Hashigami y procedió a la de Tsuiki a visitarlo. Nadie sabía dónde estaba exactamente la casa de Tsuiki, así que buscó la dirección en el archivo de la clase y se detuvo en una casera de policía para pedir direcciones.

La casa de Tsuiki estaba en las afueras de la nueva ciudad. Esta zona parecía estar compuesta por una desordenada mezcla de las casas construidas recientemente y casas viejas que permanecían allí desde hace algún tiempo. En realidad, las casas viejas no eran tan viejas, pero tenían un aspecto completamente diferente al de las casas nuevas que las rodeaban.

Hirose tocó el timbre. La madre de Tsuiki fue a abrir la puerta. Hirose le dijo su nombre, y ella fue escaleras arriba a buscar a su hijo. Por un rato oyó el sonido de una conversación proveniente de arriba, luego la madre de Tsuiki bajó.

—Lo siento, pero dice que no se siente bien —Sin embargo, su tono no sonaba a disculpa.

—¿Se encuentra bien? —preguntó Hirose. La madre de Tsuiki arrugó la frente.

—Disculpe, pero ¿puedo preguntarle si usted es amigo de él? —Por su tono se podía oír claramente el no recuerdo su nombre ni su cara.

—No, yo soy un maestro estudiante. Gotou me envió a ver la situación. —En su interior Hirose le pedía disculpas a Gotou, luego la madre de Tsuiki se cubrió la boca con la mano.

—Oh, ¿es así? Por favor, perdóneme.

Hirose solo pudo darle una sonrisa superficial, mientras ella decía:

—Es porque usted se ve tan joven —ella lo guio al segundo piso—. Por favor, suba las escaleras. No sé qué está haciendo el chico, siempre dice que no se siente bien. El médico dijo claramente que podía ir a la escuela si se apoyaba en el bastón, pero él insiste en tomarse el día libre. Solía ser un chico diligente. Sigo pensado, ¿qué fue exactamente lo que pasó en la escuela?

Hirose asintió vagamente y subió las escaleras. La habitación de la parte superior parecía ser la de Tsuiki.

—Puesto que usted es un maestro, debería decir que es un maestro, o bien ¿cómo lo habría de saber? —ella dijo esto al abrir la puerta sin siquiera un golpe, y luego se giró hacia Hirose—. Iré a preparar algo de té.

—Ah, no se preocupe.

Tsuiki estaba acurrucado bajo las sábanas de su cama.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Hirose. Tsuiki asomó la cabeza fuera de su futón de verano.

—¿Hirose es su nombre, maestro? —Tsuiki había hecho la misma pregunta que Hashigami.

—¿Cómo se encuentra tu pierna? —preguntó con una sonrisa. Tsuiki se levantó vestido con una campera de deporte, se sentó en el futón. Movió la pierna como si fuera muy pesada, y Hirose vio que estaba vendada hasta el tobillo.

—Sí, no está tan mal.

—¿De verdad? Anteayer fui a la enfermería, pero ya te habías ido.

—Sí…

—¿Cómo hiciste para cortarte el pie?

Tsuiki no respondió. Fue justo cuando su madre, quien había entrado con un poco de té, vio su expresión en el rostro y sonrió inquietantemente.

—Él dijo que tan solo fue un accidente, y que no diría nada más. Desde que entró a la secundaria habla cada vez menos… mi hermano menor también era así.

Justo cuando su madre estaba a punto de sentarse junto a Hirose, Tsuiki dijo cortantemente:

—Mamá, ¿por qué no vas abajo?

—Pero…

—No es que estemos hablando de cosas importantes. Tan solo baja.

—Muy bien —ella miró a Hirose, miró a Tsuiki, y dejó la habitación. Hirose estaba pensando en silencio, luego escuchó las pisadas de la madre de Tsuiki bajando las escaleras. Tsuiki permaneció en una postura cerrada y parecía estar escuchando cuidadosamente los pasos de su madre.

—Bueno, Tsuiki —dijo Hirose. Tsuiki lo miró con una expresión de molestia en el rostro, como si fuera desanimado por algo—. ¿Tiene tu lesión algo que ver con Takasato?

Al oír esto, Tsuiki arrugó la boca.

—Antes dijiste que nada bueno sale al involucrarse con Takasato. He oído de todo tipo de desafortunados eventos de los que se habla. ¿Es así como también te lesionaste?

En ese momento, parecía que Tsuiki quisiera decir algo, pero no dijo nada después de todo.

—Acabo de salir de la casa de Hashigami.

—¿Hashigami está bien? —Tsuiki se inclinó hacia delante repentinamente. Hirose asintió.

—Sí, no era nada tan grave.

Al oír a Hirose decir esto, Tsuiki controló su rostro y preguntó:

—¿Le pasó algo?

Hirose se dio cuenta de que simplemente no había una conversación entre los dos.

—¿Oh? ¿Estás preocupado por él? ¿Te preocupaba que algo podría haberle pasado?

—¿Qué le pasó?

—Un clavo —Hirose extendió su mano izquierda—. Creo que lo atravesó. Aunque Hashigami dijo que el clavo lo hizo solo.

Tsuiki agachó la cabeza.

—Hashigami dijo que alguien a quien no pudo ver se lo había hecho deliberadamente.

—Maestro ¿usted le cree? —Tsuiki preguntó directamente. Hirose asintió con franqueza.

—Él no parecía estar mintiendo. A decir verdad, en parte le creo y en parte lo dudo, pero ya que he venido a verte, me gustaría creer en este tipo de cosas.

Tsuiki aún tenía la cabeza gacha. Hirose pudo ver que sus manos descansaban en sus temblorosas rodillas, y lo sabía, Tsuiki estaba asustado.

—Si Takasato está enojado, la gente muere —después de esperar un rato, Tsuiki abrió finalmente la boca, pero lo que dijo era sorprendente—. Cuando estaba en primaria estaba metido en un curso de estudios intensivos con un chico que estaba en la misma escuela que Takasato, y él normalmente hablaba de Takasato. Él decía que había un chico raro en su escuela, alguien que antes había desaparecido misteriosamente. Dijo que, si alguien hacía enojar a Takasato, moriría, y si alguien le desagradaba, saldría gravemente lastimado. En ese momento, habría pensado que eso era ridículo…

—¿Estás hablando de lo que sucedió en el viaje al campo?

Tsuiki sacudió la cabeza.

—Él solo estaba bromeando, así que no le creí. Entonces trajo a colación algo extraño que pasó en el verano del tercer grado. Decía que tenía miedo de tomar clases de natación en la clase de gimnasia, porque había sentido que algo lo tiró de sus piernas, lo que lo asustó. Estaba llorando cuando lo dijo en la clase de estudios intensivos.

Hirose simplemente lo escuchó en silencio.

—Dijo que era porque había lastimado antes a Takasato. Habían pelado durante educación física o clase de ciencias. Después de eso siempre insistió que fue por esa razón.

—¿Qué estás diciendo…?

Tsuiki sacudió la cabeza.

—Yo no creo que él lo tuviese en claro. Dijo que algo lo había tirado de las piernas. Él le habría dicho al maestro que no se sentí bien, así no tenía que nadar, pero el maestro no aceptó su excusa. Me dijo que muy pronto podía ser arrastrado al fondo y ahogarse hasta la muerte. Resultó ser que realmente murió. Se ahogó en la pileta.

Una vez más, Hirose se quedó mudo.

—Cuando empecé segundo año, me pusieron en la misma clase que Takasato. Al principio no tenía idea de que era Takasato. Más tarde, otros chicos me dijeron que, si tenía algo que ver con Takasato, estaría maldito. Escuché que, durante primer año, hubo algunos que salieron gravemente heridos y hasta muertos. No escuché intencionalmente estos rumores, pero no me sentí cómodo. Como resultado, durante el viaje al campo…

—Sí, ya lo había oído.

Tsuiki asintió.

—Al ver esa mirada de infelicidad que Takasato mostró anteayer, supe que algo iba a salir mal…

Hirose instó tranquilamente a Tsuiki a que siguiera hablando.

—¿Y entonces?

—Entonces, cuando estaba trabajando, apareció una extraña mano que agarró mi pierna.

—¿Una extraña mano?

—Era pálida y parecía de una mujer. Yo estaba usando mi rodilla como soporte para la chapa del cartel, pero entonces alguien me agarró la pierna. Era como si alguien usara ambas manos para agarrarla fuertemente. Intenté patearla, pero no pude mover la pierna en absoluto, y continuó cortando. La sierra continuó acercándose más y más a mi pierna, yo sabía que si eso continuaba mi pierna iba a ser cortada, pero no pude moverme. Bajé la cabeza para mirar por debajo de la chapa y vi la pálida mano de una mujer sosteniendo mi pierna. Pero no había absolutamente nadie debajo de la chapa.

—¿No gritaste?

—No pude pronunciar ni un sonido. En todo lo que pude pensar fue en que mi pierna iba a ser cortada, así que, ¿qué podía hacer? En mi mente estaba tan claro el hecho de que mi pierna iba a ser cortada, pero no sabía qué hacer. Así que al final fue un alivio para mí que solo fuera lastimada un poco. Me dije a mí mismo: “ah, eso está mejor”, yo no había enojado a Takasato.

Hirose sintió desde un cierto punto de vista, era este pensamiento el que asustaba.

—Pero luego, cuando estaba en la enfermería recibiendo tratamiento, empecé a sentirme un poco incómodo. Tenía miedo de que la cosa no se hubiera acabado, así que volví a casa corriendo. Aunque así fue como terminó, sin que nada más pasara… —Tsuiki no podía evitar mirar a Hirose—. ¿Maestro, cómo fue? Después de que me fui del aula, ¿estaba Takasato enojado?

Tsuiki estaba agitado. Hirose simplemente sacudió la cabeza.

—No, realmente no parecía que a Takasato le hubiese importado tanto.

—¿Cree usted que es así? ¿Cree que ya no está enojado?

Hirose suspiró profundamente.

—Nada más le pasó a Hashigami. No creo que nada más vaya a pasar.

Hirose, en realidad, no tenía bases para decir eso, pero Tsuiki parecía estar muy feliz. Dejó salir un suspiro de alivio y sonrió, pero su expresión se puso dura nuevamente.

—Maestro, eh…

Hirose entendió el significado y asintió.

—No le voy a decir a nadie acerca de esto. Así que no te preocupes.

Después de que Hirose dijera esto, Tsuiki liberó la intensa preocupación que había estado cargando en su frente y suspiró profundamente.

  

 

Hirose definitivamente no creía en la tan llamada maldición de Takasato, pero podía sentir profundamente la avalancha de creencia entre una parte de los estudiantes acerca de la maldición de Takasato.

La gente creía que Takasato les traería infortunios. Así que, cada vez que algo raro ocurría, estaría inevitablemente involucrado con Takasato. Hirose entendía cómo funcionaba esto. Lo que no entendía era, ¿se trataba de una simple inocencia o era real?

  

 

—Hey. —Cuando abrió la puerta del salón de química Gotou lo recibió casualmente. Aún estaba frente a su caballete—. ¿Cómo están Tsuiki y Hashigami?

Al escuchar a Gotou preguntar eso, Hirose se quedó mudo por asombro, aunque le siguió una sonrisa irónica.

—Así que me descubrió, ¿eh?

—Por lo menos, aún puedo entender el proceso de tus pensamientos. Si no hubieras ido, yo lo habría hecho. ¿Cómo están los dos?

Hirose le entregó un poco de jugo que había comprado en una máquina expendedora cercana.

—A Hashigami se lo ve bastante enérgico. En cuanto a Tsuiki, creo que también lo está tomando bien.

—¿Así que no terminó siendo Takasato?

Mientras Hirose abría una lata, miró fijamente el rostro de Gotou.

—¿Qué quiere decir eso?

—¿No tuvo Takasato una disputa con ellos anteayer? Eso fue lo que dijo Iwaki.

Hirose inspeccionó la expresión de Gotou. Debido a que los estudiantes iban y venían del salón de química, Gotou se enteraba de todo lo sucedido entre los estudiantes. No era inconcebible que supiera de la maldición de Takasato. Sin embargo, Hirose estaba pensando que Gotou parecía creer bastante en la maldición. Era increíble que usara ese tipo de tono al hablar.

—¿Es Takasato la causa?

Hirose pensó en la promesa que le hizo a Tsuiki, y no pudo evitar sentirse un poco perdido.

—No te preocupes. No voy a decirle a otros acerca de esto.

—…al menos, eso es lo que Tsuiki cree. Dice que es la maldición de Takasato. En cuanto a Hashigami, es probable que él no sepa nada al respecto.

Después de que Gotou se limpiara las manos, se sentó y abrió una lata de jugo.

—Takasato es un niño problema. Desde cierto punto de vista, es un chico extremadamente problemático. No es fundamentalmente el tipo de chico que crea problemas por pequeñeces, pero todo a su alrededor termina siendo un desorden. Él es el ojo del huracán.

—¿…es apropiado decirle esto a un maestro estudiante?

Gotou simplemente rio con amargura y observó su lata de jugo.

Hirose sintió fuera de lugar preguntar:

—En mi primer día, señor Gotou, usted dijo que algunas cosas eran muy profundas. ¿Se refería a esto?

Gotou asintió.

—Sí, era eso.

—Oí que Takasato maldice a la gente, y también escuché que, durante un viaje al campo, un alumno perdió la vida debido a esto. ¿…es esto cierto?

Gotou arrugó la frente.

—Es cierto que un estudiante murió durante un viaje de campo. La policía concluyó como accidente. Ese idiota bebió alcohol durante el regreso en el ferry. Nuestros estudiantes, en su gran mayoría, se comportan, pero entre ellos, todavía hay quienes, cuyo comportamiento está fuera de control. Ése en particular nunca seguía las reglas, e incluso había sido marcado en el departamento de tutoría. Ése, y otros que también estaban marcados, estaban tomando cerveza juntos hasta estar borrachos. Dijeron que querían tomar aire fresco, por lo que corrieron a cubierta. Como resultado, cayó al mar. Otros pasajeros lo vieron caer. No hay duda de que eso fue un accidente.

Después de que Gotou terminara de hablar, inclinó la cabeza hacia arriba para tomar un trago de jugo.

—Para mí, creo que sería demasiado forzado decir si hay o no otro significado para ese accidente.

Hirose asintió, y luego preguntó:

—¿Señor Gotou, ¿cuál es su impresión de él?

Una vez que Gotou oyó esto, dirigió su mirada hacia Hirose por un momento. Luego, se miró las manos y en voz baja preguntó:

—¿Tienes interés en Takasato?

—Sí.

—¿Por qué?

—No lo sé —respondió Hirose honestamente. Sentía que Takasato era un estudiante completamente diferente a los otros. Sin embargo, si era solo por eso, probablemente no estaría interesado en esa escala, ¿no? Hirose nunca fue bueno para calcular estas cosas. Las razones que lo habían llevado a retener esto en su mente eral la pintura, la indescriptible que había pintado Takasato, el rumor de la desaparición misteriosa, y el intento de Takasato de recordar lo ocurrido en ese período de tiempo.

Gotou sonrió y luego miró al techo.

—Yo también solía estar lleno de interés por Takasato, en muchos aspectos. Buscaba todo lo que podría tener relación con Takasato. Está en mi naturaleza el ser curioso. —Al decir esto, Gotou sonrió cínicamente—. Muchos muertos y heridos han aparecido alrededor de Takasato. Parece que realmente hay muchos. Por ejemplo, cuando él estaba en primaria, en su tercer año, ya había cuatro muertos.

—Cuatro muertos… ¿había tantos?

—Casi. Tres murieron en accidentes de tráfico, y uno de una enfermedad. La causa para cada uno estaba bastante clara, sin absolutamente lugar a dudas… por cierto, Hirose, ¿no hubo muertes cuando estabas en primaria?

Al preguntarle esto Gotou, Hirose se apresuró a buscar en su memoria.

—Hubo un par. Recuerdo que uno fue un accidente de tráfico, y el otro fue un maestro que murió por una enfermedad. Realmente no conocía a ninguno.

Gotou asintió.

—Cierto, y la situación de Takasato es similar. Uno estaba en el mismo año que él, pero la mayoría no estaba familiarizada con Takasato. Si dejas que los chicos hablen de esto, culparán a la maldición de Takasato. Puede que sea casualidad, y puede que no lo sea. ¿Cómo podemos estar seguros?

—Tiene un buen punto.

—Es lo mismo que con la visita al campo. Uno murió y dos fueron heridos de gravedad, pero todo pasó por accidente. No importa cómo lo veas, fue puramente accidental. Porque, no fue hasta un mes después del viaje al campo que algo le pasó a la tercera persona. ¿Realmente podrías conectarlo con Takasato?... No lo sé.

Hirose asintió.

—Pero Takasato sigue siendo temido por la mayoría. Las personas son sensibles a lo extraño, pero, por otro lado, Takasato no sufrirá el acoso, porque la gente cree que él los va a maldecir.

Hirose asintió, y a continuación, un poco perplejo, dijo:

—He oído otros rumores respecto a Takasato…

Gotou asintió de manera directa.

—¿La desaparición misteriosa?

—¿Es verdad?

—Parece ser. Al menos, realmente tuvo que repetir un año de la escuela. Fue durante su cuarto grado de la escuela primaria.

—Pero, acerca de la desaparición misteriosa

—Se dice que desapareció de su jardín.

Después de que Gotou dijera esto, lanzó la lata vacía, luego le alcanzó a Hirose, que se había sentado a un lado, un recipiente vacío. Hirose lo aceptó en silencio, y junto al suyo, le sirvió café.

—Oí que eso pasó en el patio. Fue en febrero de su cuarto grado de escuela primaria. Takasato estaba en el patio. La casa de su familia era un edificio viejo, una de esas casas con un depósito en el patio. Esa casa tenía un patio en algún lugar y Takasato estaba allí.

Gotou se sirvió bastante crema y azúcar en el café instantáneo que Hirose le había entregado, y luego lo agitó.

—El patio estaba completamente cerrado por edificios y paredes, y sin pasar por el interior de la casa, no había forma de salir. Para entrar a la casa, uno tenía que pasar por el pasillo de la sala, y su madre y abuela habían estado allí durante ese tiempo. La puerta corrediza del pasillo había sido abierta, y podían ver claramente todo en el patio. Oí que solo desviaron la mirada por un momento, y Takasato desapareció.

—Mmm…

—Ambas confirmaron que habría sido imposible que Takasato hubiera pasado frente a ellas. La altura de las paredes era tan alta como la del techo, y no había nada en el patio que pudiera usar para pararse. A un lado estaba el depósito que no había sido abierto en un buen tiempo. Al otro lado estaba la pared del cuarto de baño con una única ventana que solo la luz podía atravesar, sobre la cual se había colocado enrejado para bloquear la vista. En cuanto a las tablas bajo el edificio, no había forma de que alguien pudiera entrar allí. En otras palabras, Takasato tenía que pasar por la sala para salir del patio.

Gotou tiró la cuchara medidora en el lavabo, y esto hizo un sonido fuerte.

—Así es como fue cuando Takasato desapareció del patio del que era imposible salir. Fue como si simplemente hubiera desaparecido, y es por eso por lo que la gente dice que fue una desaparición misteriosa.

—Pero… —antes de que Hirose pudiera decir algo, Gotou levantó la mano casualmente.

—Según lo que dijo la policía, fue considerado un secuestro. Fue algo así como que alguien estaba acechando tras el muro y se llevó a Takasato. Tal vez fue porque era provechosos, o quizás sea posible que este fuera su plan original, pero al final terminó sintiendo algo por Takasato. Sin embargo, hay un hueco en estas dos explicaciones.

—¿Un hueco?

Gotou alzó las cejas.

—El otro lado del muro era el patio de los vecinos.

Siendo así, entonces el criminal se deslizó por el patio de los vecinos, cruzó el muro e invadió la casa de Takasato.

Gotou continuó:

—En cualquier caso, Takasato pasó un año en algún lugar. En realidad, para ser más precisos, fue un año y dos meses. Cuando regresó, Takasato no tenía ningún recuerdo de esto. ¿Qué es lo que realmente ocurrió? Absolutamente nadie lo sabe.

—¿La policía no investigó?

—Creo que sí, pero no encontraron nada. Olvidándote de quien lo habrá hecho, incluso dónde estuvo o cómo regresó, hasta ahora nadie lo sabe.

—¿Cómo regresó? —preguntó Hirose con curiosidad. Gotou asintió.

—Takasato regresó un año y dos meses más tarde. Escuché que ese día fue en el que se estaba desarrollando el funeral de su abuela. Tan solo apareció en el lugar donde se celebraba el funeral. Sin embargo, ninguna persona lo vio regresar.

Gotou suspiró.

—La persona que descubrió a Takasato fue alguien que había ido a presentar sus respetos y había estado en el hall de entrada. Cuando vieron a un niño completamente desnudo atravesando la puerta, se sorprendieron bastante, entonces se dieron cuenta inmediatamente que era Takasato, quien había desaparecido hace un año, estaban aún más sorprendidos. La casa de Takasato se ubica en la parte interna de la ciudad vieja. Para llegar allí, tiene que atravesar la ciudad. Debido a que había un funeral ese día había gente entrando y saliendo de la casa de Takasato, pero nadie vio a Takasato atravesar la ciudad.

—Que extraño…

—Había incluso gente charlando en los campos de la ruta. Estaban muy seguros de que ningún auto ni persona sospechosa había pasado, pero no podían confirmar que hubieran visto a Takasato. Es decir, fue justo como cuando desapareció, regresó repentinamente.

—Ya veo. ¿Así que esa es la tan llamada desaparición misteriosa?

—Así fue. El Takasato que regresó no solo había crecido, sino que también había ganado un poco de peso. Su salud era extremadamente buena… tal vez el único que sabe exactamente qué sucedió es Takasato mismo.

“No hay duda de que Takasato es de una naturaleza diferente”, pensó Hirose. Con tan solo mirar esos acontecimientos, su naturaleza ya era diferente. Según la forma de hablar de Tsuiki, la historia de la desaparición misteriosa de Takasato era famosa. Al oír esto, por supuesto que era famosa. ¿Cómo reaccionó la gente alrededor de él frente a su regreso? No todas las reacciones habrían sido puras y de corazón alegre, ¿verdad? Probablemente los vecinos lo hubieran convertido en el sujeto de chismes, y sus compañeros probablemente lo habrían convertido en el blanco de sus maltratos. Ninguna de estas cosas era difícil de imaginar.

Para Takasato no fue una experiencia que mereciera celebrarse. Algunos alumnos miraban a Takasato como un anormal, y actualmente, su pasado seguía teniendo algún tipo de efecto en él. Takasato probablemente lo sabía. Dado esto, entonces, ¿no sería natural que Takasato dejara el pasado atrás?

—Parece que Takasato realmente quiere recordar —dijo Hirose. Gotou asintió.

—Más o menos. Parece que a Takasato le afecta el hecho de haber sido abandonado por sus compañeros, de otra manera, no querría recordar.

Para Takasato, la realidad de su propia desaparición no era un tabú. Hirose consideraba este hecho como algo realmente increíble.

—Independientemente de si es una maldición o algún tipo de rumor, las cosas relacionadas a la desaparición aún tienen un efecto en él después de todo, ¿no? Para ser honesto, no sé muy bien por qué Takasato es tan persistente en tratar de recordar qué pasó.

—Cierto.

—Aunque, quizás tu puedas entenderlo —dijo Gotou.

—¿Yo?

—Hirose, si tú no puedes, entonces nadie podrá.

Hirose entendió lo que Gotou le había dado a entender, pero no supo cómo responder.

 


 



 

Un hombre tira la colilla del cigarrillo. En el negro campo de la noche, la pequeña luz roja del fuego cae y golpea el concreto, las chispas se dispersan. El sonido de las olas hace eco en sus oídos. La media luna aparece frente a sus ojos, por encima de las olas de planta en el mar de la noche.

Utilizó la punta de su calzado para apagar la colilla que había caído al suelo. Metió la mano en el bolsillo de su campera de cuello alto y se preguntó si quería fumar otro, pero al final sacó el paquete arrugado de cigarrillos. La llama de su encendedor quemaba al encenderlo. Olió el fuerte olor a querosén. Como intentaba evitar oler ese querosén, giró la cabeza, y un auto estacionado debajo de la presa entró dentro de su campo de visión.

Mostró una leve sonrisa. Para un estudiante de colegio cuyos ingresos provienen en su totalidad de trabajos de medio tiempo y vivir con los gastos de la casa, este auto era algo extravagante. Era un coche que había sido comprado con la promesa a sus padres de que él regresara a su ciudad natal y trabajara en un negocio allí. En realidad, la oficina principal del trabajo del cual él ya había aceptado una tentativa oferta durante el verano estaba ubicada cerca de su ciudad natal, pero la actividad de verdad tomaba lugar en la oficina de negocios en Tokio. Además, siempre había deseado trabajar en Tokio. Sabía que este deseo estaba casi dentro de su alcance.

No tenía ningún sentimiento de culpa. Pensó que ser un niño era todo esto, y ser un padre era eso. Todos los internos a su alrededor habían hecho el mismo tipo de cosas. Los padres siempre intentarían mantener a los hijos a su lado, y los hijos siempre querrían volar lejos de la casa de sus padres. En cuanto a la situación de sus padres, ellos no se habían quedado junto a sus propios padres solo para hacerlos felices. De ahora en adelante, él no parecía tener algún plan para vivir con ellos. Sus padres parecían haber planeado vivir con él, dando la bienvenida a la felicidad de la vida de anciano, y pidiendo a sus hijos que hicieran cosas que ya no eran capaces de hacer. ¿Era eso vergonzoso?

Se echó a reír mientras desprendía cenizas del cigarrillo. Todavía era la época donde estaba acostumbrado a manejar su coche nuevo, y no era propicio a conducir largas distancias. Conducir el auto cerca del departamento cuando calculaba la hora de menor tráfico se volvió un hábito.

“…si hubiera tenido una chica a su lado, eso habría sido perfecto.”

Al pensar en esto sonrió con amargura. La compañera con la que había salido antes del verano se había ido para estar con un mujeriego. Quizás la razón principal era que él había sido derrotado antes de pedirles a sus padres que le compraran un auto nuevo.

Las cenizas se apagaron y nuevamente tiró el cigarrillo. La colilla del cigarrillo que había tirado fuera de la presa dibujaba un rastro carmesí al caer a la playa que había abajo. Mientras la veía caer, suspiró, y luego notó una sombra en la playa.

La playa era pequeña. Parecía estar en marea baja en ese momento, pero la distancia de las olas contra la costa no era mucha. La figura humana se acercaba a la orilla desde algún punto lejano. Lo creyó sospechoso, y cuando centró la mirada, la figura parecía ser la de una joven mujer.

No pudo evitar mirar su reloj. Mostraba que eran la una de la madrugada. Miró la playa a su alrededor. No había nadie a excepción de esa mujer. No se veía como una pareja de enamorados que habían arreglado encontrarse en medio de la noche.

La mujer que caminaba en la playa se detuvo cuando no estaba muy lejos. Se giró a mirarlo, y después de esperar un momento, caminó directamente hacia él. Él esperó con incertidumbre a que la mujer se acercara más.

Cuando ella llegó al área bajo la presa, se detuvo y lo miró. Ella parecía estar alrededor de los veinte años, y aunque no era exactamente atractiva, tenía una mirada que a él le gustaba.

—¿Estás solo? —le preguntó ella.

—Sí. ¿Qué es lo que hace una chica sola en un lugar como este? —le preguntó de regreso. Ella gentilmente asintió.

—¿Puedes llevarme a la ciudad? —su voz llevaba un tono de confianza.

—Claro —respondió.

Él dejó salir una leve sonrisa, luego miró de izquierda a derecha un poco confundido.

—Es a la derecha —dijo. Había escalones a la derecha que bajaban a la playa.

Él bajó y esperó en su coche. La mujer subió desde la playa rápidamente. Después de que ella lo identificara, bajó de la presa. Ella parecía ser una mujer muy pequeña. En lugar de decir que era una mujer, era más parecida a una adolescente.

—¿Dónde vives? Puedo llevarte a casa —él le preguntó, pero ella negó con preocupación. Al ver esto, no pudo evitar arrugar la frente—. Entonces, ¿dónde quieres que te lleve? Tan solo dijiste a la ciudad, así que, ¿cómo se supone que sabré a dónde ir?

Ella bajó la cabeza un poco aturdida. Su altura solo llegaba hasta los hombros de él. Cuando ella agachó la cabeza, su largo cabello cayó de sus hombros, revelando su cuello el cual era tan delgado como el de una niña. Ella parecía estar bastante calmada. Quizás solo era una estudiante de secundaria.

—¿A la nueva ciudad? —le preguntó él. Fue como si ella suspirara de alivio cuando levantó la cabeza para asentir levemente. Él tenía algunas sospechas, pero aún así abrió la puerta del auto.

Mientras condujo, ella no dijo ni una sola palabra. Sin importar que fuera lo qué él le dijera, todo lo que ella hacía era asentir o negar sin la intención de decir nada.

—¿Tu novio te dejó?

Incluso con una pregunta así de directa, ella todavía negaba simplemente, de la misma manera que lo había estado haciendo.

—¿Qué estabas haciendo en un lugar como ese a una hora tan tarde?

Fue entonces que ella finalmente habló. Respondió con un tono aislado.

—Estoy buscando algo.

“Que muchacha triste”, pensó para sí mismo mientras sentía un poco de desagrado al mismo tiempo.

—Debe haber sido un mal sentimiento caminar junto al mar en la noche —dijo él fuerte y claro, entonces, pensó en una historia de fantasmas que oía frecuentemente. Alguien le daba un paseo a una chica y en el medio del viaje, la chica desaparecía… la historia del fantasma era algo así.

“No puede ser”. Se giró para verla. Aunque la chica en el asiento del copiloto estaba en silencio con la cabeza gacha, sin importar cómo la viera, ella no parecía un fantasma.

—¿Qué estás buscando?

Ella levantó la cabeza.

—El ki[2].

—¿Un árbol?

“¿Ella está hablando de un árbol?”. Se giró para verla.

—Estoy buscando el ki, porque no he sido capaz de encontrarlo, así que he estado angustiada.

—¿Ah, sí? —respondió dubitativo.

—¿No lo conoces?

Cuando le preguntó eso él sacudió la cabeza.

—¿Es ki un nombre? ¿Así que no estamos hablando de algo como un gingko biloba[3] o un pino?

—Sí —ella asintió—. Estoy buscando a Taiki.

—Taiki… ¿es un chico? —preguntó él.

Ella sacudió la cabeza.

—Él no es una persona.

Por un instante él se quedó mirándola. En su mente, sintió que no tenía ningún sentido, y no podía entenderlo. Sintió un escalofrío, mientras estaba encerrado en el pequeño espacio del auto con esta chica cuyo pasado no conocía.

—¿No conoces a Taiki?

—No… no lo conozco —al decir esto, pisó el acelerador, la aguja del velocímetro se aceleró. Aunque aún estaba probando su auto nuevo, ahora no era el momento para pensar en cosas así.

—¿La entrada a la nueva ciudad está bien para ti? —era más un recordatorio que una pregunta. No quería llevar a esa chica más lejos. La chica asintió silenciosamente. Él no dijo nada mientras subía la colina.

  

 

Como el coche anduvo por diez minutos, era difícil ver las luces del tráfico frente a éste. Debido a que eran horas avanzadas de la noche, habían cambiado a todo por señales de luz. Más allá de la intersección se podía ver sombras de la nueva ciudad. Todo a su alrededor, un escaso número de automóviles comenzaron a pasar junto a ellos.

Él suspiró, y miró a su lado. La chica simplemente estaba sentada con la cabeza abajo. Pensó que sus propios miedos infundados eran ridículos, y luego trató de hablar con ella de nuevo. Su valor había aumentado un poco.

—Ahora se puede ver el barrio residencial. ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres que solo te lleve a la entrada? ¿O quieres…?

“¿Seguir adelante?”. Antes de que pudiera terminar, se tragó sus palabras con frialdad. La chica miró vacilante.

—Tú… —él quería hablar, pero no pudo decir nada. El auto estaba rodeado por la oscuridad. Su imagen se reflejaba en la ventana, y miró a través del reflejo al asiento del copiloto. La figura de la chica no estaba allí. Giró hacia el parabrisas y vio que el asiento del copiloto estaba vacío sin siquiera una sombra.

Un escalofrío se deslizó por la parte inferior de sus pies. El cerró su línea de visión al frente, obligándose a no mirarla. Fue entonces que oyó el sonido de un llanto, como el gemido del plástico derritiéndose. Por el rabillo del ojo, captó la figura de la chica que a poco a poco se derrumbaba.

No podía soportarlo más, y se volteó al asiento del copiloto. Todo lo que quedaba en el asiento era una burbuja del tamaño de una persona que estaba en medio de un derretimiento gradual. Pisó el freno de emergencia. Bajo la extraña fuerza centrífuga, la escena a su alrededor giró continuamente. Cuando el auto se detuvo, estaba extendido perpendicularmente a la calle. Fue bueno que no hubiera coches pasando.

Compuso su respiración y miró a un lado. Aparte de la huella de haber sido empapado por agua, el asiento del copiloto carecía de cualquier otra cosa.

 


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