Entrada destacada

El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

lunes, 15 de mayo de 2023

Sueños de Prosperidad - Capítulo 5

 

CAPÍTULO 5

 

 

 

Shuka permaneció en el Consejo Privado, sintiendo un bulto frío y negro que se alojaba en la boca de su estómago. Estar sentada en el campo de visión de Shishou era insoportable. Incluso después de que el Consejo Privado concluyó y estuvo fuera de su presencia, su ansiedad se volvió más intensa. Regresó a la mansión abrumada por la opresiva oscuridad que la rodeaba.

—Bienvenida a casa —dijo Seiki[1], su valet, cuando ella llegó a la residencia—. ¿Estás bien? —Probablemente había sido informado acerca de su regreso por el vigilante. Preparó dos tazas de té. Se sentaron y estudió su rostro—. Te ves peor que cuando te fuiste.

—Estoy bien. Solo un poco cansada.

—¿Oh, es eso? —contestó en un tono poco convencido.

Puso la taza sobre la mesa. Murmurando algo sobre el aire viciado y la luz demasiado fuerte, se apresuró a abrir las ventanas. Luego bajó la mecha de la lámpara, movió los biombos y en general enderezó la habitación.

Seiki tenía una pequeña y redonda estructura, y la forma en que revoloteaba por la habitación le recordaba a Shuka a un gorrión regordete. Finalmente fue capaz de sentarse y tomar un respiro. Siempre había tenido esa extraña habilidad para tranquilizarla.

—Por eso siempre digo que no debes trabajar día y noche. Que es lo que hiciste anoche, ¿verdad? He estado revisando las lámparas.

—Bien, entonces, ¿eso no significa que has estado haciendo lo mismo?

—No es un problema para mí, hermana. Una vez que has salido a trabajar, puedo encontrar algo de tiempo durante mis deberes regulares para tomar una siesta.

Shuka se echó a reír. Ella no era realmente la hermana de Seiki. Tampoco tenía parentesco con Eishuku. Había quedado huérfano durante el caos tras la muerte del Rey Fu. Shinshi[2], la madre de Eishuku lo había acogido.

Shinshi también era tía de Shishou. Era una persona compasiva. Cuando la madre de Shishou murió, tomó su lugar e influyó profundamente en la vida de Shishou. Después de su coronación, la anotaron en el Registro de Inmortales y la nombró como su Taifu en el Sankou.

Ella era su tutor, y desde su juventud hasta la creación del Kouto, él y Eishuku habían sido inseparables. Se refería a Eishuku como su “hermano mayor” y a Shuka como su “hermana menor”. A la edad de diecinueve años, no encontró ninguna objeción para ser catalogado como subsecretario de Eishuku en el Registro de Inmortales. Después de eso, trabajó como capataz en la finca de Eishuku.

—¿El señor Eishuku vendrá a casa esta noche? —preguntó Seiki con una mirada preocupada hacia la puerta.

—Es difícil de decir. Realmente ha tenido un montón de cosas que hacer últimamente.

—¿Y cómo le fue hoy?

—La atmósfera en la Corte Imperial estuvo bastante tensa antes del Consejo Privado. Pero Shishou tranquilizó las mentes de los ministros —Shuka parpadeó.

Al mencionar a la Corte Imperia, Seiki levantó sus cejas también.

—Entonces, ¿Su Alteza está tan determinado como siempre?

—Como quieras llamarlo, fue peor de lo que siempre ha sido.

El resto de los ministros se marcharon, alentados por la valentía de Shishou. En cambio, Shuka solo había salido sintiéndose peor. La visión de Shishou era tan ambiciosa como siempre y los ministros estaban ansiosos por creer todo lo que dijera, se sentía como un peso opresivo en su pecho.

Shishou era un “Rey Torbellino[3]”. No había forma de decir si su brillante llama ardía o se consumía. No había duda de que Shuka y los otros ministros del Kouto habían creído completamente en la grandeza de Shishou.

Por supuesto, fue el primero que salió al Shouzan. Y fue el elegido. Si vertiginosa ascensión no necesitaba ninguna disculpa.

La gente apoyó a Shishou como a Kouto. Estaba sentado en el trono con gran aclamación. La Corte Imperial fue rápidamente reconstituida. Kouto estaba llena de partidarios del nuevo régimen y todas las facciones políticas compartían sus mismos ideales. El camino por seguir era claro, y marcharon hacia delante de la mano. La destrucción que acompañó al trono vacío se mantuvo al mínimo, la nueva corte fue reformada en un parpadeo y comenzó a gobernar.

Todos creían que estaban viendo el amanecer auspicioso de una nueva dinastía. Excepto que Sai en realidad no funcionó como habían imaginado. Desde el principio, la Corte Imperial tropezó una y otra vez sobre sus propios pies.

La primera orden del día de Shishou fue hacer un barrido de los funcionarios que habían ayudado y favorecido al Rey Fu durante los últimos días de su negligente gobierno, y a los que contribuyeron a desangrar la Tesorería Imperial. Muchos de ellos fueron despedidos. Pero eso solo llevó al gobierno a un punto muerto.

Aun así, pensó Shuka, realmente Shishou no podía ser culpado por eso.

Con el despido de todos los burócratas corruptos, hubo una escasez de personal con los funcionarios restantes. Y no solo eso, aquellos que estaban acostumbrados a abusar del poder contra el pueblo renunciaron por despecho o se negaban a trabajar. Las cosas se complicaron a un punto donde despedir a todos los opositores no habría logrado conseguir nada.

El único recurso restante fue aguantar y contratar a la mayoría de la gente que apenas había despedido. Pero entonces, fue la ciudadanía la que se indignó. ¿Por qué estos funcionarios obviamente corruptos eran recompensados así? Las críticas se elevaron tan amenazantes como tormentas eléctricas.

Los funcionarios apenas le agradecieron a Shishou por resucitar sus carreras y se volvieron más arrogantes. Desde un extremo del reino a otro, retomaron sus fechorías y siguieron desplumando a los campesinos.

Todo esto no significaba que Shishou se había desviado del Camino correcto. Los que tenían la culpa eran los funcionarios que descaradamente hacían el mal, incluso frente a la abierta censura.

Pero Shishou tampoco era inmune a la crítica. A juzgar por el resultado final, tampoco debería estar satisfecho con la manera en la que funcionaba la burocracia. En muchos sentidos, Shuka se preguntó si el gobierno había hecho algún progreso desde el reinado del Rey Fu. Ciertamente la suerte de los plebeyos no había mejorado. Por el contrario, los activos acumulados por mucho tiempo fueron lenta y constantemente derrochados.

No tenía mucho sentido que Shishou siguiera el mismo camino que el Rey Fu. Y, sin embargo, como señaló Shuka, permanecía impávido.

—Solo tenemos que corregir nuestros errores. Debemos permanecer firmes en nuestra convicción. No podemos pensar en retirarnos ahora.

—Supongo que sí. Pero, tú sabes, ¿no es eso lo que esperarías de él? En momentos como este, no hay nadie que pueda hacer que los ministros se calmen. ¿No es más probable que desconfíes de alguien, sin ni siquiera confías en ti mismo? Parece obvio para mí.

Con un asentimiento, Seiki sonrió y en sus mejillas se formaron unos hoyuelos.

—No es como la gente ordinaria, lo sabes. No hay manera de que nuestro señor Shishou llegue a apartarse del Camino de una manera tan mundana. Estoy seguro de ello.

Shuka respondió:

      —Sí —pero sin ninguna convicción en su corazón.


No hay comentarios:

Publicar un comentario