Entrada destacada

El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

martes, 16 de mayo de 2023

El Niño Demoníaco - Capítulo 4

 

CAPÍTULO 4

 

 

 

Después de que la escuela terminara, el lunes, Hirose vio a Takasato en el aula. Espesas nubes se amontonaban en el cielo. El cielo estaba oscureciendo más temprano que de costumbre. El sonido del anuncio fue transmitido desde algún lugar lejano de la escuela. Un ruido estruendoso del equipo de animadores llegaba en forma de oleadas desde el patio.

Hirose estaba vagando sin rumbo por la escuela. Inconscientemente caminó hacia el aula de la clase 2-6, y como resultado, encontró a Takasato sentado solo.

  

 

—Takasato, ¿estás solo?

Necesitaba un poco de valor, pero Hirose aun así hizo lo posible como si nada hubiera pasado. Takasato miró a Hirose. Dispersos en las mesas de su alrededor, había algunos objetos cuyos fines él no conocía.

—¿Dónde están los otros? —preguntó Hirose.

Takasato respondió con un tono de indiferencia.

—Fueron a comprar cosas.

—¿Puedo hablar contigo un poco? ¿Te molestaría?

—Claro.

Sus respuestas seguían siendo tan cortas como podían serlo. Hirose estaba a punto de preguntar algo, pero entonces se dio cuenta de que no sabía qué preguntar. No sabía de qué sería apropiado hablar.

—¿Takasato… tuviste que rehacer un año? —tanteó con una pregunta así. Takasato miraba directamente a Hirose, y utilizó un sonido de expresión para responder.

—Sí.

—¿Fue porque estabas enfermo?

Hirose sintió que preguntar esto era un poco malo, pero como persona a la que se le estaba preguntando esto, a Takasato no pareció importarle. Respondió con naturalidad.

—Creo que desaparecí misteriosamente antes.

—Anteriormente Hashigami dijo eso, pero la tan llamada desaparición misteriosa

—Creo que simplemente desaparecí.

Hirose observó el rostro de Takasato. No había ninguna expresión en él.

—No entiendo muy… bien.

Después de decir esto, Takasato inclinó la cabeza un poco.

—Cierto día, desaparecí. Un año más tarde, reaparecí. Así que todos dicen que desaparecí misteriosamente.

—¿Cómo estuviste durante ese tiempo?

—No lo recuerdo.

—¿No recuerdas nada en absoluto?

—No.

Una voz y una expresión indiferentes, parecía como si simplemente estuviera constatando un hecho.

—¿Hablar de esto te molesta? —preguntó Hirose directamente. Takasato inclinó la cabeza.

—Bueno…

—¿Bueno…? No es una pregunta de cómo te sientes.

Takasato parecía estar considerando algo, y luego miró directamente a Hirose de una manera cercana a la grosería.

—¿Por qué quiere saber? —esa fue la primera pregunta que Takasato le hizo a Hirose.

—Yo mismo no estoy muy seguro.

Después de que Hirose dijera esto, sonrió débilmente, un poco avergonzado.

—¿No estabas haciendo esa pintura?

—Sí.

—Siento que quieres recordar lo que pasó, ¿cierto?

Takasato asintió.

—¿Por qué?

—Porque no recuerdo.

“Qué respuesta imparcial”. Hirose suspiró en voz baja. Dudó por un momento y decidió intentar hablarle a Takasato de sí mismo, algo que rara vez hacía.

—Cuando era pequeño, casi muero.

Después de que Hirose dijera esto, Takasato parecía estar un poco atónito. Por primera vez, en ese pálido rostro, apareció algo que podía llamarse una expresión.

—Creo que fue un shock causado por una inyección. Realmente ya no me acuerdo de lo que pasó, pero en ese momento, sentí haber visto otro mundo.

—¿Fue una experiencia cercana a la muerte?

—Sí. Había un cielo de inimaginables colores y tierras húmedas llenas de flores blancas ya florecidas. Un claro y profundo río, y a la distancia había un puente. Caminé a lo largo del río. El aire no era caliente, ni frío, y sin importar cuanto caminara, no me cansaba. Miré la escena a mi alrededor mientras caminaba con la incertidumbre. Cuando, de vez en cuando, una pequeña ave o pez salía, yo juagaba con ellos. Nada de lo que aparecía parecía ser tímido. Creo que estaba caminando hacia el puente. Sentí como si hubiera estado caminando por un buen tiempo. —Hirose pensó en las escenas que había meditado una y otra vez—. Eso es todo lo que me acuerdo. No recuerdo cómo llegué allá ni cómo volví. Tan solo lo recuerdo como un hermoso lugar.

Takasato no dijo nada.

—Parece que estuve inconsciente por tres días. Creo que me pasó cuando tenía seis. De ahí en adelante, cuando algo me sucedía, mis padres decían: “¿Quién te dijo ser un chico que casi muere?”, no importaba si era algo bueno o malo, pero creo que probablemente ocurría algo más cuando algo malo pasaba.

Takasato asintió. Parecía ser algo sobre Hirose con lo cual Takasato encontraba familiaridad.

—Quizás era porque mis padres siempre me decían que yo inventaba esos recuerdos, pero, estoy seguro de haber visto esas imágenes antes.

Hirose se rio de si mismo. Hirose no se llevaba bien con su madre, para agregar las personas sentían que no tenía remedio. Su madre intentó frenarlo, pero Hirose odiaba ser frenado más que nada en el mundo. Su madre quería echarle la culpa a su experiencia cercana a la muerte. En la actualidad, sigue siendo asó. Hirose siente que no tiene sentido volver a casa, pero su madre siempre lo acusa de ser un hijo que nunca regresa a casa, Cada vez que utilizó trabajos de tiempo parcial o experimentos de laboratorio para escapar de eso, su madre decía eso y colgaba el teléfono. Ella decía: “Arrojaste allí todos los sentimientos por tus padres”.

—Cada vez que me siento desanimado, pienso en volver a ese lugar. Cuando estoy perdido en mis pensamientos, siento que ese mundo es al que verdaderamente pertenezco, y no es el llamado otro mundo. Me di cuenta de que la razón por la que no me llevo bien con mis padres ni con mis profesores es porque no pertenezco a la gente de acá… hasta ahora, aún me siento un poco así.

Takasato asintió, y su rostro reveló una expresión sincera.

—Entiendo.

—Sí, pensé que lo harías.

Takasato parpadeó, y luego bajó la mirada. Miraba sus propias manos apoyadas en el escritorio.

—En ese momento, yo estaba parado fuera de la casa. Era una casa bastante vieja, y había un depósito en la esquina del patio. Creo que sería mejor decir que uno de los lados del patio estaba separado por el depósito… ¿Entiende lo que quiero decir?

—Sí, en su mayoría.

—Yo estaba en el patio. Y luego, en la esquina del patio había un brazo pálido.

La expresión de Takasato estaba llena de nostalgia.

—El muro estaba justo al lado del depósito. Solo había una brecha entre el muro y el depósito, lo suficientemente para que pasara un gato. El brazo se extendía fuera de esa brecha, y me estaba llamando.

—¿Era solo… un brazo? —un pálido brazo blanco. La frente de Hirose estaba levemente arrugada.

—Sí, la brecha era realmente pequeña. No había forma de que una persona pudiera entrar en ella. El brazo era pálido y desnudo, como el de una mujer, extendiéndose fuera de la brecha. Continuó llamándome.

—¿No te sentiste incómodo?

Takasato rio levemente.

—Creo. Pero en ese momento, no me sentí incómodo ni temeroso. De hecho, por alguna razón, me sentí extremadamente seguro y feliz.

—¿Debido al brazo?

—Sí. Y caminé en dirección al brazo.

—¿Y entonces?

Takasato sacudió la cabeza.

—Eso fue todo. Recuerdo que caminaba en esa dirección en el patio, pero ya no recuerdo si llegué a esa esquina. No recuerdo nada de lo que sucedió después.

El brazo blanco que aparecía frecuentemente. ¿Qué era exactamente? ¿Estaban todos esos factores de alguna manera relacionados?

—Cuando recuperé el conocimiento, me di cuenta de que estaba en el camino. Sentí como si hubiera un corto período de tiempo, donde estaba caminando inseguro, y repentinamente mis sentidos regresaron. Miré a mi alrededor e intenté averiguar donde me encontraba. Y entonces me di cuenta de que estaba al lado de mi casa. Desde donde me encontraba, podía decir que un funeral estaba tomando lugar en mi casa. En mi cabeza pensé: “¿quién murió?”. No fue hasta que fui a mirar que supe que era el funeral de mi abuela.

El rostro de Takasato carecía de alguna expresión.

—Entré a la casa y todos estaban extremadamente sorprendidos. Varias personas me rodearon, y no fue hasta entonces que supe que había desaparecido por más de un año.

—¿No recuerdas nada de lo que pasó en ese período de tiempo? ¿Nada en absoluto?

—Correcto. A veces, siento que solo recuerdo algunos colores o algún tipo de expresión, pero después de pensar en eso una y otra vez, sigo sin poder recordar.

Takasato suspiró suavemente.

—Pero siento como si es ese período de tiempo, estaba en un lugar que me hacía sentir extremadamente cómodo. Porque cada vez que quiero recordar, siempre siento un fuerte deseo.

Takasato sonrió débilmente. Era una sonrisa genuina.

—Siento como si hubiera sido extremadamente feliz cuando estuve allí, así que por eso tengo un sentimiento de anhelo que casi se acerca a la tristeza.

—¿Es de eso de lo que se trata la pintura?

—Sí —Takasato asintió—. Estaba pensando que, si la pintaba, sería capaz de recordar más claramente, pero no funciona. Cuando siento que recordé algo y estoy a punto de pintarlo, la imagen se confunde.

Su expresión realmente manifestaba tristeza. De lo único que Hirose podía estar seguro era que Takasato, desde el fondo de su corazón quería recordar ese lapso de tiempo.

—Ya veo… —Varios tipos de pensamientos se agitaron en su cabeza. Hirose no sabía qué más podía decir, así que solo pudo responder a Takasato de esa forma. Takasato era alguien que había perdido su tierra natal, justo como Hirose. Lo que sentía en su corazón era una fuerte repercusión. No había forma de que siquiera pudiera creer que Takasato tuviera la intención de tomar venganza de aquellos que lo rodeaban.

  

 

No mucho después, el grupo que se había ido a comprar las cosas regresó en un griterío.

—¿Eh? Maestro Hiroei —el que gritó eso fue Iwaki.

Hirose levantó la mano en respuesta y se deslizó fuera de la mesa en la que había estado sentado. Saludó a Takasato con un “Chau”, e hizo como que se iba.

—¿Qué? ¿Maestro Hirose, ya se va?

—¿Nos puede ayudar? Vino acá especialmente para ayudarnos, ¿no es así? Eso es tan amable de su parte.

Al oír como los estudiantes le pedían que los ayudase, Hirose solo pudo sonreír secamente e Iwaki le entregó una bolsa de papel.

—Este es su póster, señor Hirose. Puede usarlo como quiera.

—Lo sé, lo sé —Hirose puso la bolsa de papel sobre la mesa—. Voy a dejar que el señor Gotou se entere.

  

 

Los maestros estudiantes venían todos los años en septiembre. Además, se había decidido que el festival atlético también se celebraría en septiembre. La razón por la que el festival atlético se llevara a cabo cuando los maestros estudiantes viniesen era porque así podían evitar que se postergara el avance del trabajo. Hirose buscó en su memoria y recordó que la primera clase después del festival atlético era una clase de investigación. Recordó maestros estudiantes a su alrededor durante la preparación del festival de atletismo, pero nunca tuvo la impresión de que estos trabajaran con los estudiantes en ello. ¿Se debía el hecho de que los estudiantes lo pusieran a hacer cosas porque se llevaba bien con ellos? ¿O era que los estudiantes que hacían uso de él eran inteligentes y sabían cómo usar a las personas cuando podían?

Regresó al salón de química para contárselo a Gotou, recibiendo una risa burlona de su parte, pero nada más. Después de escribir en su libreta de entrenamiento y de pedirle a Gotou terminar, se dirigió de regreso al aula. Cuando llegó frente al aula de la clase 2-6, sintió que había algún tipo de discusión en el interior.

—¿Qué pasó? —preguntó al entrar en el aula, y vio simplemente a un alumno llamado Okada darse vuelta para verlo.

—Maestro, por favor, detenga a Iwaki.

Hirose vio a Iwaki parado en medio de un círculo de estudiantes. Estaba parado frente al escritorio de Takasato, mirando a Takasato con una mirada hostil.

—¿Qué está pasando, Iwaki?

Sin siquiera mirar a Hirose, murmuró:

—Nada.

Siguió mirando a Takasato con esa mirada hostil, mientras Takasato miraba a Iwaki sin expresión alguna.

—¿Qué pasó, Takasato?

Takasato no respondió. Todo lo que hizo fue regresar la mirada a Iwaki sin alguna expresión.

—¿Iwaki, qué sucede?

Iwaki finalmente se giró para ver a Hirose.

—¿No se tomó Tsuiki el día libre hoy? Todo lo que hice fue decirle que sería mejor si fuera a su casa y hablara un poco con él.

Más de la mitad de los alumnos estaban muy alterados. La otra mitad, quizás por no conocer las circunstancias, simplemente parecían no estar involucrados, algunos parecían un poco desconcertados y algunos también parecían tener curiosidad al ver a Iwaki y a Takasato.

—Ese chico necesita muletas para venir a la escuela, pero no lo hizo porque tenía miedo. Así que pensé que sería mejor que alguien fuera a hablar con él. Si solo deja esos malentendidos sin explicar, los misteriosos rumores se volverán más y más ridículos. —Después de decir esto, Iwaki simplemente arrugó la frente—. ¿Qué desaparición misteriosa? ¿Qué maldición? Somos estudiantes de secundaria, y seguimos hablando de estúpidas cosas de niños. La gente que habla de esto como si fuera real es irresponsable, pero Takasato, el que no dice nada en absoluto, también tiene la culpa. ¡Tan solo acláralo y ya!

—Iwaki, basta —un estudiante que estaba parado al lado de Iwaki respondió tranquilamente. En realidad, fue menos un reproche que la advertencia que era. Una sensación de crisis impregnaba el lugar.

—¡¿Eres estúpido?! —Iwaki miró a ese chico—. ¿También lo crees? ¿Cómo puede haber algo como una maldición? Si yo muero por ello, no será una maldición, será por represalias. A menos de que Takasato me mate con sus propias manos, independientemente de lo que me suceda, será por pura casualidad.

Iwaki no ocultó su shock.

—Este es un problema de probabilidad. Es por la personalidad de Takasato que las personas le dificultan las cosas. Debe haber un montón de personas que te acosen, ¿no? Hay muchas personas así, y entre ellas también hay quienes quedan atrapados en accidentes o mueren. Es cuestión de su propia suerte. ¿Qué tiene que ver eso con Takasato?

—Iwaki, suficiente —Hirose habló para detenerlo. Iwaki parecía asombrado.

—¿Qué? ¿Puede ser que el maestro Hirose también crea esto?

—No es así.

—Entonces, ¿qué es? —Hirose no respondió. Iwaki torció la boca—. De verdad. ¿Qué no puede nadie pensar por sí mismo?

—Tsuiki probablemente ni siquiera quiera ver a Takasato. Incluso si Takasato fuera, lo más probable es que no llegue a ver a Tsuiki. Él cree que Takasato lo maldijo. Ahora, ya no importa cómo eran las cosas. Sin importar si Takasato va a ver a Tsuiki, y sin importar lo que diga, todo va a aumentar la inquietud de Tsuiki.

De repente, Iwaki levantó la mano. Un ruido terrible y mordaz hizo que todos en la habitación contuvieran la respiración.

—Siguiendo con esto, probablemente muera, ¿eh? —dijo Iwaki burlonamente mirando a los estudiantes a su alrededor. Todos los estudiantes que habían visto todo lo sucedido estaban obviamente más angustiados que Takasato, que acababa de ser abofeteado—. No te contengas. Adelante, maldíceme.

Takasato simplemente miró a Iwaki. Ni la más mínima expresión de ira o insatisfacción podía verse en su rostro. Su muy levemente ceño fruncido era a lo que le temía la gente.

—Qué broma —dijo Iwaki mientras reía suavemente, y luego fue a recoger los objetos que habían sido esparcidos por todas partes—. ¿Qué es lo que miran? ¡Regresen al trabajo!

Iwaki se sentó en una silla de al lado con un ruido mudo, y entonces todos comenzaron a moverse. Cada persona ocasionalmente miraba a hurtadillas a Iwaki y Takasato. Ambos dos involucrados no mostraban ninguna expresión. Iwaki lanzó un paquete sin abrir y un bloque de papel de recordatorios a Takasato.

—Corta la tela.

Takasato asintió en silencio, mientras recogía las tijeras que estaban al lado de su mano.

  

 

—Hey. —Durante la hora del almuerzo, la primera persona en mostrarse en el salón de química fue Iwaki. Hirose lo saludó e Iwaki sonrió.

—¿Qué tal? Todavía no morí.

—Así parece.

—No ha habido accidentes o ataques sorpresa. Todo está bien.

Hirose simplemente sonrió y asintió.

—Bueno, fui al aula esta mañana, todos se veían como si hubieran visto un fantasma. Qué montón de tontos.

Hirose se limitó a sonreír secamente y sacó un vaso de precipitado.

—¿Café está bien?

—¿Me estás sirviendo? Qué gran trato.

—Premio a la valentía.

Iwaki sonrió.

—¿Está diciendo que me lo merezco? ¿…cómo está Tsuiki ahora?

—Creo que hoy también se tomó el día libre.

—Qué hombre inútil.

Hirose le acercó el vaso de precipitado.

—Es cuestión de creencia.

—¿Qué quieres decir?

—¿Qué no son las personas que rezan por buena suerte antes de un examen? Este es exactamente el tipo de problema que es.

—Ah, ya veo.

—En realidad, si alguien tiene tiempo de ir a un santuario y orar, sería probablemente más realista si utilizaran ese tiempo para estudiar un poco más. Pero detener a las personas que se basan en este tipo de razonamiento sería obviamente muy insensible.

—Quizás.

Iwaki sonrió irónicamente. Para ese momento la puerta se abrió y Hashigami asomó la cabeza.

—Hey.

Iwaki levantó la mano en señal de saludo.

—Te ves enérgico, Hashigami. ¿Cómo está tu herida?

—Tuve fiebre ayer, fue horrible, Duele un poco, pero no es realmente nada.

—¿Vas a admitir tu mala suerte?

—¡Cállate!

Hashigami parecía tener un ánimo bastante bueno. A pesar de que su mano izquierda estaba cubierta por un grueso vendaje, no parecí afectarle mucho. Cuando Hashigami se unió a la fila de bebedores de café, tres estudiantes más entraron charlando. El primero en entras fue Nozue y gimió tan pronto como vio a Iwaki.

—Iwaki.

—Hey.

—Escuché que estuviste contra Takasato ayer. ¿Estás bien?

Iwaki se llevó el vaso de precipitado a los labios mientras miraba a Nozue fijamente.

—No seas ridículo. ¿Qué exactamente es lo que pasa por tu cabeza? —Dejó el vaso de precipitado vacío bruscamente—. Además, ¿cómo te enteraste?

Nozue señaló con los ojos a Sakata, quien había estado parado detrás de él. Iwaki miró a Sakata.

—¿Quién diría que todo el mundo le presta tanta atención a Takasato? Parece que deberíamos llamarlo ídolo.

Desde el momento en que la escuela terminó el día anterior hasta el almuerzo del corriente día, los chismes ya habían alcanzado al resto de los cursos. Estas fueron circunstancias verdaderamente excepcionales.

—¿Qué hizo Takasato? —preguntó Hashigami. Iwaki sonrió.

—Todos están diciendo que Takasato maldice a la gente. Lo que le pasó a Hashigami también fue culpa de la maldición de Takasato.

Hashigami miró su mano izquierda, y luego rio.

—Tontos.

—¡Eso es lo que estoy diciendo! —Iwaki rio y luego miró al techo—. Es seguro que Takasato es un chico extraño. Cuando le pegué, no se enojó para nada.

—¿No se enojó? —preguntó Nozue.

Iwaki sonrió y dijo:

—No estaba enojado. Si tuviera el valor de enojarse cuando algo así ocurre, entonces no existiría ninguno de esos rumores. Quizás es porque no se enoja, eso hace sentir incómoda a la gente, así que los asusta.

—¿Eh? —Hashigami miró a Iwaki—. ¿Qué hiciste?

—Lo abofeteé —Iwaki hizo la pantomima de una bofetada.

—¿Por qué hiciste eso?

Por alguna razón, Nozue parecía un poco satisfecho.

—Así que querías probar que, si te maldecía, debía ser directo y hacerlo, ¿no?

—Eso no es lo que dije —Iwaki negó instantáneamente. Nozue puso cara de inocente y se lo explicó a Hashigami.

—Oí que le dijo a Takasato: “¡Tan solo inténtalo y mátame!”. Y luego le pegó una bofetada. Luego le gritó: “¡Si me vas a maldecir, entonces me gustaría verlo!”. Incluso les gritó a otros: “¡No puedo creer que ustedes tengan tanto miedo de esas estupideces!”.

—Yo sabía que los rumores eran exagerados —suspiró Iwaki. Hashigami lo miró alegremente.

—¿Quién diría que Iwaki era tan valiente?

—Lo que sea.

—Dicen que lo golpeaste y ¿Takasato no se enojó? Debe haberlo hecho. ¿Estabas siendo amable?

—¿Qué? No… —que Iwaki estuviera tímido era un espectáculo divertido.

—Pero independientemente de si estabas siendo bueno o no, la mayoría de la gente se enoja cuando se las golpea en la cara —dijo Nozue. Iwaki asintió.

—¿De verdad? ¿Es que tan solo la gente crece de esa manera? Yo creo que tan solo es un cobarde.

Sakata dijo tranquilamente:

—¿Qué no es muy temprano para relajarse?

Después de decirlo sonrió débilmente. Iwaki no pudo evitar levantar las cejas.

—¿Así que te gustaría verme muerto?

—Eso no es lo que dije —Sakata parecía estar disfrutándolo—. Ya que Takasato es definitivamente el tipo de chico difícil, creo que es muy temprano para que bajes la guardia. Iwaki, deberías ser cuidadoso.

Iwaki rio fríamente.

—Y espero que no enojes a Takasato con lo que estás diciendo.

—Eso no va a pasar. No soy el tipo de persona que provocaría la ira de Takasato…

—Oh, ¿sí?

—¡No, de verdad! Yo creo que Takasato es increíble. —Su tono de voz estaba lleno de expectativa. Todos en la habitación estaban decepcionados y dejaron de hablar. Iwaki no estaba feliz y arrugó la frente mientras se paraba. Nozue lo llamó.

—Iwaki.

—Tengo gimnasia durante la quinta hora —dijo Iwaki mientras agitaba la mano. El resto de las personas lo vieron irse, y dejó atrás una extraña atmósfera, agobiante.

—Sakata, Iwaki está enojado ahora —dijo Nozue. Sakata sonrió débilmente.

—¿De verdad?

—¿Realmente hace falta que lo diga? Lo que dijiste sonaba como si quisieras que Iwaki muriese.

—Eso no es lo que quise decir. Eso ni siquiera se me pasó por la cabeza. Solo le estaba haciéndole saber que lo mejor no es restarle importancia a Takasato…

—¿Qué quieres decir con restarle importancia? No hay tal cosa como la maldición.

—No estoy tan seguro de ello.

—Bueno, supongamos que hay una maldición…

Hashigami miró su mano izquierda por un segundo. Esta acción no escapó de la atención de Hirose.

—Iwaki acaba de decir que fue amable. No creo que Takasato fuera tan tonto como para no entender eso.

Nozue asintió vigorosamente.

—Si lo ves de esta manera, entonces Iwaki es realmente un tipo decente.

Sakata también sonrió.

—Se dice, no metas las narices donde no te llaman…

Su sonrisa los hizo estremecer. El comportamiento de Iwaki había estado definitivamente fuera de la bondad, Takasato probablemente lo supiera. Sin embargo, ¿por qué la gente se sentía tan incómoda?

Hirose lo pensó por un rato. No sabía por qué, pero no fue capaz de calmar el temor temblando en su corazón.

  

 

La quinta hora los martes era clase de Ciencia I. Ese día, la clase se estaba llevando en el laboratorio. Los estudiantes de primer año estaban ocupados recubriendo monedas de diez yenes. Por un momento, la plateada moneda de diez yenes podía ser vista en el lugar volando por el aire, probablemente causando que la mujer del mostrado se agachara en medio del caos.

Después de que dos terceras partes de la clase hubieran terminado, Hirose por fin suspiraba. Gotou estaba sentado en el fondo del laboratorio medio dormido, y todo lo que Hirose tenía que hacer era vigilarlos de vez en cuando. Finalmente tuvo algo más de tiempo para mirar por la ventana.

La amplia área de deportes estaba frente a la ventana del laboratorio, y actualmente había alumnos asistiendo a clase de gimnasia. Según la costumbre, todas las clases de gimnasia previas al festival de atletismo eran utilizadas como prácticas para los eventos del festival. Por el aspecto que tenía, los alumnos hoy estaban practicando para las peleas a caballito[1]. Muchas escuelas habían considerado esta actividad muy peligrosa y la habían cancelado por esos motivos, pero en esta escuela, era vista como una tradición, así que la mantenían.

“Probablemente Takasato e Iwaki no estén por ahí”, pensó Hirose. Aunque no sabía exactamente dónde estaban.

Mirando distraídamente en esa dirección, Hirose notó inmediatamente que algo pequeño y extraño sucedía.

Era una mancha. Una pequeña sombra, como mancha había aparecido debajo de los amontonados pies de los estudiantes. Era un día completamente claro, con un sol tan brillante que la arena en el área de deporte se reflejaba como blanca. Las sombras de los estudiantes eran pequeñas y oscuras. La mancha que aparecía bajo sus pies era del tamaño de un charco y se veía como el rocío del agua. Como si las aguas subterráneas se filtraran hasta la superficie, el charco se expandía rápidamente, y en un instante, envolvió los pies de los estudiantes.

Hirose apretó la cara contra la ventana, la cual estaba bien cerrada por el aire acondicionado. Ni los estudiantes enredados ni los profesores que observaban la situación parecían notar la mancha.

—Señor Gotou —Hirose dijo en voz baja, y Gotou, quien había estado descansando el mentón en las manos, mientras se apoyaba en el marco de la ventana abrió los ojos un poquito.

—¿Eh?

Su corazón latía con ansiedad. Tanto Takasato como Iwaki no estaban ahí.

Gotou miró fuera de la ventana, y entonces, se paró. Hirose sabía que algunos de los estudiantes que hacían experimentos estaban mirando de reojo.

Gotou abrió la ventana y gritó:

—¡Hey! —Casi al mismo tiempo, se escuchó el sondo de un silbido. El tumulto de chicos se dispersó a ambos lados. La mancha que había decolorado la superficie del área de deporte también se desvaneció como si se hubiera evaporado bajo la cruda luz del sol.

En medio del grupo de personas regresando de a pares a sus propios lados, apareció una sombra aislada. Era un alumno. Toda su persona yacía en el suelo, sin moverse en lo absoluto. Sin embargo, para la sombra normal de una persona caída, esta era un poco más grande y tenía un color extraño bajo el estudiante.

Era Iwaki. Tenía que ser él.

Vieron al profesor de gimnasia gritar algo mientras comenzaba a correr. El uniforme blanco del estudiante que yacía en el suelo estaba descolorido con manchas de arena y sangre.

Hirose salió corriendo. Detrás de él, pudo oír la voz ronca de Gotou.

—¡Todo el mundo sentado! ¡Quédense callados y permanezcan en sus asientos!

  

 

Hirose corrió por las escaleras y corrió al área de deporte con sus zapatos. Ese lugar ya estaba impregnado con una atmósfera de pánico.

—¿Qué pasó? —Hirose se hizo camino a través de la pared circular que formaban los alumnos, llegando con urgencia al frente de los estudiantes. Toda la arena estaba blanca. Un estudiante yacía en medio del círculo. Parado a un lado estaba un maestro estudiante de educación física. Estaba doblado por la cintura y parecía como si estuviera preparado para escapar en cualquier momento.

—¿Qué sucede? —preguntó Hirose, mientras jadeaba. En su cabeza pensaba: “¿Había alguna pregunta más estúpida que esa?”. Un vistazo a la escena era todo lo que necesitaba para darse cuenta de que algo serio había pasado.

Ese maestro estudiante miró a Hirose, luego se dio vuelta y empezó a vomitar. Algunos otros estudiantes también se pusieron en cuclillas, sosteniéndose la cabeza.

Hirose no sabía si el estudiante que yacía en el suelo era Iwaki o no. Aunque yacía boca arriba, Hirose no podía distinguirle la cara. Toda su cara se había vuelto un trozo de carne roja madura. Sangre y lodo se aferraban de manera indiscriminada del uniforme de gimnasia. A primera vista podía ver que el sinnúmero de huellas en el barro y de manchas de sangre habían pisoteado su cuerpo caóticamente.

—¿Dónde está el profesor? —preguntó Hirose. El jadeante maestro solo farfulló: “Teléfono”, entre respiro y respiro. El pecho cubierto por el uniforme escolar acababa de dejar de moverse un poco antes. Hirose pudo ver el nombre Iwaki, escrito en la camiseta, en una zona manchada de sangre.

Hirose miró a todos los alumnos a su alrededor.

—¿Qué pasó? —intentó preguntar, aunque en realidad ya tenía una idea—. ¿Cómo no pudo nadie notar que Iwaki se había caído?

Nadie en el círculo respondió.

—¿Quién estaba en su equipo?

—Maestro… —una voz al borde de las lágrimas habló desde atrás. Tres estudiantes permanecían cerca entre sí frente al círculo de personas. Eran estudiantes de la clase 2-5.

—¿Ustedes?

Ellos asintieron. Se veían asustados.

—No pudo haber sido así —uno de ellos no pudo aguantar más y comenzó a llorar—. Iwaki estaba sosteniéndome la pierna. Desde el momento en que sonó el silbato hasta que nos separamos, siempre, ¡siempre hubo alguien que me sostenía la pierna izquierda!

Murmullo, murmullo. La gente alrededor estaba conmocionada.

—Si no fue Iwaki, entonces, ¿quién pudo haber sido?

Los otros dos también asintieron, mostrando un comportamiento inquieto.

—Definitivamente había alguien a mi lado. No le vi la cara, pero nuestros brazos trabajaron codo a codo. Si él no hubiera estado ahí, yo lo habría sabido. ¿Cómo pudo pasar esto?

—No sabíamos que Iwaki se había caído. Si lo piensa, si Iwaki se hubiera caído yo hubiera caído justo después que él. Pero en realidad, nada pasó. Si Iwaki hubiera desaparecido, entonces, ¿quién estuvo aferrado a mi brazo todo el tiempo?

La gente de alrededor estalló por la conmoción nuevamente y el círculo se abrió en un extraño lugar. Parado al frente estaba Takasato.

Hirose pudo oír a alguien susurrar. No pudo oír claramente, pero Hirose podía imaginar de qué estaban hablando. El círculo de gente estaba saturado de una extraña atmósfera. “Es muy peligroso”, pensó Hirose en un instante.

—Takasato.

“Es muy peligroso aquí. Este lugar con un horrible cadáver yaciendo allí es muy peligroso”.

—Vé al salón de química.

Takasato miró a Hirose como si tuviera algo que decir.

—¡Apúrate! Ve al salón de química y espérame allí, ¿de acuerdo?

Takasato asintió ligeramente, luego se dio vuelta y se fue. El profesor de gimnasia pasó junto a él caminando de regreso.

  

 

Fue de esta manera que la clase de gimnasia fue interrumpida. Los estudiantes fueron llamados de regreso a sus aulas, y los de primer año que estaban en el laboratorio también fueron a su aula. La administración de la escuela envió el cuerpo del chico a un estudio. Una ambulancia que apresuró su camino, y se descubrió que Iwaki aún estaba con vida, pero al final, murió en la ambulancia.

El asistente del director y el decano repetidamente, preguntaron a los estudiantes la secuencia de los acontecimientos, pero todo lo que descubrieron fue que ninguno se había dado cuenta que Iwaki había caído, y al mismo tiempo nadie se dio cuenta que habían estado pisando a alguien.

Todo en el sexto período eran sesiones de estudio y el personal de la escuela fue convocado a una reunión de emergencia. Parecía como si ahora el festival de atletismo fuera a ser cancelado.

  

 

Cuando la larga reunión terminó, eran ya pasadas las nueve de la noche.

—¿Así que van a cancelar el festival de atletismo? Probablemente no tengan las peleas a caballito el próximo año.

Murmuró Gotou mientras volvía por el oscuro pasillo.

—…sí.

—¿También lo viste?

—¿La mancha?

—Sí.

—Sí, la ví.

—¿Crees que esté relacionado?

Hirose cerró la boca. No creía que no estuviera relacionado. La decoloración debe haber tenido mucho que ver con el accidente que mató a Iwaki.

Al no responder nada, se mantuvo en silencio. Cuando llegaron a la escalera, Gotou le dio unas palmadas en el hombro.

—Estaré regresando ahora. Te encargo que cierres —dijo Gotou. Se quitó su bata blanca de laboratorio y se la alcanzó a Hirose, luego bajó las escaleras que llevaban al primer piso.

Hirose bajó la cabeza con incertidumbre mientras caminaba silenciosamente por el pasillo. Justo una hora antes de que sucediera, había visto y hablado con Iwaki. Entrando al salón de química, Iwaki había dicho: “¿Qué tal? Todavía no morí”.

Hirose cerró los ojos y suspiró profundamente al abrir la puerta del salón de química. Iwaki nunca volvería a abrir esa puerta como lo estaba haciendo Hirose ahora, ni entrar al salón de química. Un estudiante de segundo año. De diecisiete años. Solo diecisiete.

Estaba oscuro en el interior del salón de química. Ninguna de las luces del pasillo estaba prendida, pero la tenue luz que llegaba del área deportiva y el patio hacía que el salón no estuviera completamente a oscuras. Finas cortinas colgaban frente a las ventanas y el frío tejido se agitaba suavemente como cuando él cerraba la ventana. Bajo la luz que venía del área deportiva, se veía como la superficie del agua con la forma de un cuadrado. El salón de química también era como un gran cuadrado. Hirose lo miró, tan oscuro como vacío.

La misteriosa sensación del caballete que Gotou había colocado frente a la ventana lo devolvió a la realidad. La apariencia de las pinturas que llenaban el lienzo brillaba por la humedad. Hirose miró en esa dirección y de inmediato se puso rígido. Mientras estuvo parado en la ventana se quedó sin aliento.

Descubrió que había una persona sentada en el piso debajo de la ventana. Bajo la tenue luz, no podía saber quién era, pero Hirose podía ver que llevaba el uniforme de gimnasia. Estaba sentado allí, abrazando sus rodillas y mirando a Hirose. En una fracción de segundo, Hirose pensó en Iwaki (como usualmente se veía e igual a la figura trágica de ahí) estaba a punto de retroceder cuando, de pronto pensó en otra cosa.

—¿Takasato…?

Desde el oscuro cuarto llegó una respuesta.

—Sí.

Hirose prendió la luz. Asegurándose de que la persona de pie era Takasato, dejó escapar un suspiro de alivio.

—Lo siento. Me había olvidado de ti —Hirose se apresuró a disculparse—. Es mi culpa. Estaba demasiado molesto.

—Está bien.

No pudo sentir emoción alguna en la voz de Takasato.

—Realmente lo lamento —Hirose sacó una silla para Takasato y luego fue por café.

—Está bien. Gracias.

—Me siento muy mal, así que no.

Takasato sacudió la cabeza.

—Porque cuando estaba allí, estaba un poco asustado.

—¿De verdad? —Hirose usaba un pañuelo para pasar el café, y se lo pasó a Takasato. Takasato abrió bien grande los ojos, y luego mostró una leve sonrisa al recibirlo.

—¿Puedo hacerle una pregunta? —preguntó en voz baja después de darle un sorbo al café.

—¿Cuál es?

—¿Por qué me dijo que viniera acá?

—Porque ese lugar estaba empapado de un ánimo desagradable.

—¿Me estaba protegiendo? ¿O me estaba aislando?

Hirose miró a Takasato. Sus ojos se aferraron a la mirada de Hirose, sin moverse ni un poco. Irradiaban un aire de sinceridad que no permitían las mentiras ni el engaño.

—Mi intención era protegerte.

Su mirada silenciosa seguía fija en Hirose.

—Takasato… ¿Estás familiarizado con el rumor que dice que si alguien te hace enojar será maldito? —peguntó Hirose. Takasato simplemente asintió—. ¿Qué es lo que pasa realmente?

Takasato desvió la mirada y guardó silencio por un momento.

—…me he dado cuenta de que mucha gente a mi alrededor se ve involucrada en accidentes o muere. Parece que todos tienen algo que ver conmigo, y es por eso por lo que todo el mundo me teme. Pero no es así.

—¿Qué es lo que no es así?

Takasato suspiró.

—Ninguna de esas cosas tienen nada que ver con si estoy enojado o no.

Hirose miró a Takasato. Takasato simplemente tenía la mirada abajo, observando el vaso de precipitados en sus manos.

—¿No estabas enojado con Iwaki?

—¿Por qué estaría enojado con él?

Hirose asintió. Takasato no era estúpido, al menos fue capaz de entender la intención de Iwaki.

—Entonces, ¿qué hay de Hashigami y Tsuiki?

Takasato levantó la cabeza e inclinó el cuello ligeramente.

—Hashigami… ¿es el de tercer año?

—Sí.

—Estaba diciendo algo sobre experimentos en vivos. Tan solo pensé que era una de esas personas que dicen cosas raras. En cuanto a Tsuiki, no fue nada… porque todos andan diciendo lo mismo.

Hirose sonrió con ironía.

—Supongo que tienes razón.

—Es solo que cuando la gente dice que algo va a pasar es un poco molesto.

—¿Cómo cuando dijeron que le iban a pasar a Tsuiki y a Hashigami?

—Sí. Siento como si terminase siendo cierto, es verdaderamente molesto.

Hirose estaba un poco vacilante, pero todavía preguntaba en forma de estudio.

—Entonces, ¿qué hay de lo que pasó en el viaje de campo?

Takasato miró a Hirose y sonrió con ironía.

—Incluso cuando alguien me golpea no me enojo.

—¿Por qué?

—Porque no es algo que pueda evitarse. No soy como otras personas, así que las personas no pueden aceptar mi presencia.

Su tono era tan indiferente. Hirose lo miró, Takasato levantó la cabeza.

—¿…no te molesta? ¿Qué tu presencia no sea tolerada?

—Pero es porque soy como un tipo diferente de criatura que ha sido mezclada aquí —Takasato miró sus manos y dijo—: Cuando algo es obviamente diferente, pero no pueden darse cuenta qué, la gente eventualmente se sentirá incómoda. Porque, la gente no tiene manera de decir si eso es dañino o no. Además, parece que soy dañino, así que es aún más inevitable.

Hirose sintió como Takasato hablaba como si no fuera de sí mismo.

—Así que, si incluso soy golpeado, no tengo ningún sentimiento en especial… Pero, todo el mundo se muere.

Un escalofrío corrió inmediatamente por la espalda. Debido a que el tono de Takasato era tan indiferente, hizo que Hirose sintiera lo que acababa de escuchar fuera aún más aterrador.

—¿…por qué es así?

El tono de Takasato sonó como si realmente no pudiese entenderlo.

—¿Es realmente por mí? —preguntó Takasato, aparentemente a sí mismo.

—Tú no eres la causa —aunque Hirose no tenía este tipo de confianza, por el momento consolaba a Takasato de esta manera. Takasato aún tenía la cabeza gacha, no levantaba la vista. Hirose meditó en silencio por un momento y luego desvió la mirada.

¿Qué era esa extraña decoloración que apareció en el área de deporte? Si Iwaki había caído, entonces, ¿quién estaba sosteniendo al equipo? Todo mostraba que estas eran extrañas circunstancias que no podían descubrirse con sentido común.

La desaparición misteriosa, los rumores de la maldición, la mano que había sostenido la pierna de Tsuiki, la persona que había clavado un clavo en la palma de Hashigami.

…había tantas cosas que no podían explicarse.

Hirose miró a Takasato.

No creía que todo no estuviera relacionado. Todo lo que había pasado tenía algún tipo de conexión, y el centro de todo era Takasato.

—…sigue sin haber una razón para esto.

Al oír a Takasato murmurar esto para sí, Hirose levantó la cabeza. Takasato miraba al espacio con una mirada vacía en su rostro.

—Simplemente no hay razón por la que tuviera que morir.

Hirose no respondió. Takasato no dijo nada más.

 


 



 

Estaba corriendo por el camino de la noche. Era un alumno de sexto grado y vivía una vida extremadamente ocupada. Su madre decía que el trabajo del niño era estudiar. “Si eso es cierto, entonces era un trabajo bastante arduo”. Se quejaba él en su cabeza.

En algún punto en el tiempo, su padre empezó a trabajar para balancear gastos, no volviendo a la casa hasta la media noche. Recordaba muy bien a su padre diciendo que trabajar más de doce horas era insoportable. “Bueno, yo he estado trabajando trece horas”, murmuró para sí. Después de que la escuela terminó tuvo que ir a dos clases de estudio intensivo. Su madre siempre decía que, si trabajaba un poco más duro ahora, más tarde sería más fácil. Pensó que era extraño decir eso. Después de que entró en la secundaria, lo más probable es que sería como su vecina, asistiendo a escuelas de estudio intensivo hasta horas tardías de la noche, y después de que entrara a la preparatoria, probablemente también debería entrar a otra escuela de estudio intensivo. Después de que creciera y consiguiera un trabajo, tendría que trabajar horas extras para pagar las cuentas.

—Trabajar hasta la muerte no lo cubre el seguro —murmuró para sí, aunque no entendía realmente qué significaba, era tan solo una queja que se había vuelto popular últimamente en sus clases de estudio intensivo.

En realidad, no estaba tan disconforme con su situación actual. Ir a una escuela de estudios intensivos era un hecho, y asistía a un curso previo al examen de una famosa secundaria. Esto demostraba que aún tenía una pequeña esperanza. Aun así, odiaba regresar a casa tan tarde. Si tomaba atajos en el tramo del recorrido entre la estación y su casa, no era realmente tan largo. Solo que el lado de acceso directo era el muro de tierra más largo de un templo que lo molestaba y hacía sentir incómodo. Además, la temporada trajo consigo la popularidad de contar historias de terror en las clases de estudio intensivo. Hoy, durante un descanso y en el tren de regreso a casa había oído muchas historias desagradables.

Debido a eso, con toda honestidad, había muchos lugares en los que corría apresuradamente. Después de tomar a la derecha en el semáforo frente a la estación, y luego de tomar la primera curva después del siguiente semáforo, llegaba a una calle de sentido único. Después de caminar por esa calle y sobre el puente de piedra, que estaba sobre un foso, estaba el camino al lado del templo.

En la mano derecha de los cincuenta metros del camino sin pavimentar tenía muros de tierra, y en la mano izquierda, había un bosque de bambú. Se echó a correr, y con el fin de forzar sus movimientos, balanceó su mochila con fuerza.

Cuando estuvo un poco más allá del puente, un murmullo salió de los matorrales de bambú. Su cuerpo entero se congeló y dejó de correr. Giró la cabeza hacia la dirección del ruido. Si no había visto nada, entonces quizás debería seguir corriendo. En realidad, vio dentro de la espesura el lomo de un perro blanco, y él relajó los hombros. Inmediatamente se sintió un poco avergonzado, sabiendo que había tenido miedo en ese momento. Así pues, cuando hubo otro crujido, estaba calmado mientras miraba con atención de donde provenía el sonido.

La forma del perro estaba tapada por la hierba en la parte inferior de la espesura, por lo que no podía ver muy claramente. Sin embargo, podía ver su pelaje blanco y a partir de ello el tamaño, se dio cuenta que probablemente fuera otro perro. Una figura humana apareció mientras perseguía al perro. Pensó en el shiba inu[2] que criaban en la casa y el problema de sacarlo a pasear.

La persona que surgió de los espesos bambúes era una mujer joven. Ella salió de la oscuridad como si protegiera al perro, y luego levantó la mirada como si sintiera la de él. Pareciera como si hubiera salido directamente de los efectos especiales de la televisión que él veía, un miembro del equipo que vestía un uniforme rosa.

Después de que ella mirara al perro, caminó hacia él. Podía decir a primera vista que ella quería decir algo. Luego se detuvo.

Cuando ella llegó al lado del camino, su mirada se posó sobre él, sin moverse en lo absoluto. Lo primero que él hizo fue comprobar que ella tuviera piernas, y luego la miró con la cabeza ligeramente inclinada. “Qué dulce”, pensó para sí.

—¿Conoces el ki? —su cálida voz sonaba un poco triste.

—¿Qué ki? ¿Cómo un árbol con hojas?

—Taiki —ella lo miró.

—Nunca había escuchado eso antes. ¿Es muy importante?

Ella asintió y parecía triste. En su cabeza él pensó: “¿así que la razón de que esté en un área tan desierta tan tarde en la noche con su perro es para buscar algo?”.

—Extremadamente importante. Lo busco constantemente. ¿No has oído nada?

—No, nada. ¿Qué clase de objeto es? Quizás pueda preguntarles a mis amigos por ti.

Ella sonrió levemente.

—No es una cosa. Es una bestia.

Él miró la espesura del bambú. Ese perro seguía haciendo ruidos de crujidos. Podría haber estado buscando a la esposa o el marido de ese perro.

—¿Un perro? ¿Llamado Ki?

Ella asintió.

—Taiki es su nombre.

Él inclinó la cabeza por la duda.

—No he oído nada. Pero voy a preguntar alrededor de la escuela. ¿Es un perro que la señorita está criando? ¿De qué tipo? —preguntó. Ella sacudió la cabeza.

—No es un perro. Es el ki.

Él seguía sin entender.

—El ki de Tai-ou.

Él no entendía de qué estaba hablando.

—Nunca he oído de un ki. ¿Cómo se ve?

Ella sacudió la cabeza.

—No lo sé.

—¿No lo sabes?

Ella asintió.

—La forma de todo aquí está distorsionada, así que no sé cómo se ve.

Él pensó que la forma en la que ella hablaba era extraña.

—Entonces no te servirá buscar.

—Dejó huellas.

Él miró en dirección al perro cuyo hocico estaba enterrado en la tierra.

—¿Son como el olor? —Es por eso que ella había traído al perro para buscar.

—Son como una luz. Por lo general, puedo verlas claramente, pero las huellas de Taiki son muy débiles. Casi desaparecen, así que no sé dónde está.

Él inclinó la cabeza. Sin importar cuánto se esforzara no podía entender claramente de qué estaba hablando.

—Quizás esté enfermo…

—Mmm —respondió él con incertidumbre ya que no sabía cómo responder. Ella suspiró y dijo “gracias”, y luego volvió al bosque de bambú- La vio irse y lo creyó increíble.

Ella desapareció en la espesura. Cuando ella cruzó al perro, le habló suavemente. El pelaje del perro se estremeció.

Estaba tan atónito, ya que cuando ella llamó al perro, éste levantó la cabeza, tenía un solo ojo. Observó sin habla cómo la mujer y el perro se metían en la hierba y caminaban a la espesura del bosque. A la distancia, podía ver débilmente un muro de piedra.

Ella se abrió paso entre la hierba y se dirigió hacia la pared. Desapareció en la pared junto con el perro mientras eran succionados hacia esta.

Él gritó, a continuación, corrió a toda velocidad en dirección a su casa.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario