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martes, 28 de febrero de 2023

Las Alas Aspiradas - Capítulo 42

 

CAPÍTULO 42

 

 

 

Shushou dejó el bol con una sonrisa de satisfacción.

—¿Sabes?, esta es la primera verdadera comida que he comido en mucho tiempo.

Gankyuu no pudo evitar sonreír ante su reacción. El koushu llamaba a la comida principal del día hyakka[1], una mezcla de granos comestibles tostados y molidos finamente. No ocupaba mucho espacio y proporcionaba el sustento suficiente para vivir solo de eso. Por lo tanto, se había convertido en el alimento básico de la dieta koushu. Para llamarla sosa era una subestimación. Aunque ahora que lo pensaba, era la única cosa de la cual Shushou nunca había protestado.

—Puede que seas la única persona que jamás se ha quejado de la comida.

—¿De verdad? Bueno, yo no lo llamaría exactamente deliciosa.

—Seguro que has comido mejores en casa.

—Supongo —dijo Shushou con un encogimiento de hombros—. Cada comida era un banquete, la mesa una pila de platos, pero después de escuchar historias en la escuela sobre los estudiantes que van durante días sin una comida de verdad, era difícil apreciar el sabor.

Ella suspiró.

—A pesar de ello, lo que no comía simplemente acabaría en comida para los cerdos, no era como si pudiera repartir las sobras en la calle. Y si dijera que no tenía apetito, solo estaría siendo una consentida. No había nada más, así que me comía lo que ponían delante de mí, pero realmente no me preocupaba por ello, su sabor o la cocción. El corazón y el alma.

—Creo que eso es a lo que siempre se reduce la buena comida al final.

—Así es. A menos que lo hayas experimentado por ti mismo, no se puede imaginar lo que se siente al saber que hay personas que pasan hambre en el mundo, mientras que hay banquetes cada día, nos guste o no. Tienen el estómago vacío y tienen todas esas cosas deliciosas justo frente a sus ojos. No puedo tragar, se me pega a la garganta. ¿Alguna vez has estado en ese tipo de situación?

Gankyuu dijo con una leve sonrisa.

—No puedo decir que nunca.

—Mientras que pasar hambre es sin duda una cosa terrible, tener sustento y no ser capaz de comer no es tan diferente. No estoy diciendo que sea algo parecido a morir de hambre, pero a menudo he pensado que en realidad morir de hambre sería preferible.

Gankyuu abrió la boca para responder. Shushou frunció el ceño.

—Sé lo que vas a decir, así que no lo hagas o perderé los estribos. Soy una princesa mimada que en realidad no sabe lo que se siente al ir fuera. ¿Cierto? —Shushou volvió la cabeza—. Pensando que desear identificarse con aquellos que no pueden poner comida en su mesa no es más que caridad. Una niña privilegiada que nunca ha sufrido en su vida no debería dignarse a ayudar a la gente a su alrededor. Sentir pena por alguien y tratar de hacer algo al respecto sería simplemente para inflar su propio ego y mostrar su riqueza. Admite que viene de un origen favorecido, con dinero y siempre se ha ido a la cama con el estómago lleno por lo que solo se reirá de ti. Admítelo.

—Hmm —dijo Gankyuu.

—De vez en cuando, he querido recortar el menú un poco, excepto que no he logrado nada. Economizar solo dejaría más dinero en los bolsillos de mi padre, no hace al pobre más rico o con menos hambre.

Shushou tomó un largo aliento.

—No hay duda de ellos, he tenido una vida fácil. Cuando se trataba de comida y ropa, no se reparaba en gastos. Yo vivía en una casa grande y lujosa, las ventanas enrejadas para garantizar la máxima seguridad, guardaespaldas por todas partes, pero fuera de las paredes, las personas morían cada día. Sin embargo, aunque era lamentable, lo único que se me permitía decir en esos momentos era algo como… —Se detuvo y levantó un dedo—. “¿Por qué no contratas al menos a un guardaespaldas?”

Acompañada por sonrisas reprimidas, las respuestas se expresaron cerca del haku y junto al fuego.

Shushou los miró y suspiró.

—Yo había pensado en convertirme en funcionaria del gobierno. En ese humilde camino, podría trabajar en beneficio de la gente, tal vez comenzar a mitigar esos vagos sentimientos de culpa. Sin embargo, el director fue asesinado por un youma y la academia cerró. Cuando llegué era muy ingenua. Estudiar duro y unirse a la administración pública con el fin de mejorar el gobierno solo tiene sentido si alguien de un cargo importante hace algo en primer lugar.

Gankyuu dijo:

—Así que por eso decidiste que te convertirías en emperatriz.

Shushou negó con la cabeza.

—No. Pero quería que alguien lo hiciera. No hay manera de que un niño de doce años pueda. Soy la primera que se reiría de la idea. Cuando la persona adecuada con todas las capacidades adecuadas se convierta en emperador, los youma desaparecerán. Las hambrunas se acabarán. Es por eso por lo que siempre estaba preguntando a la gente por qué no iban al Shouzan, pero nadie me hizo caso, salvo para decir que los niños son criaturas tan ingenuas.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado.

—Creo que, si tienes el tiempo para sentarte a quejarte de lo difícil que es la vida y envidiando la vida de otros, entonces es posible que reúnas a tus compañeros de lamentos y hagas el Shouzan. Por lo demás era escupir al viento. Aunque cuando lo pensé, lo mismo se aplica a mí también.

La expresión del rostro de Gankyuu era una de sincera consideración.

—Estaba enojada de que nadie estuviera tratando de convertirse en emperador. Al mismo tiempo, me dije que no había forma que yo pudiera y así no había ninguna razón para que fuera al Monte Hou. Estaba más o menos poniéndome en la misma caja que ellos. Mis acciones tenían que hablar más fuerte que mis palabras. Me gustaría ir al Mar Amarillo. Cuando volví me di cuenta de que todo el mundo se conformaba o se callaba para tener la conciencia tranquila. Me molestarían o me envidiarían, pero yo devolvería tanto como se me hubiera dado. Y una vez hecho, no habría necesidad de hacer de mí misma una funcionaria del gobierno estrecha de miras. Podría hacer lo que quisiera.

—¿Lo que te diera la gana? —dijo una voz suave al lado del fuego.

—Siempre quise ser un maestro de establos de kijuu. —Sonrió Shushou—. Me gustan los kijuu. No hay nada malo en ser un shushi tampoco. Y no me digas que no puedo entender lo que significa ser un koushu. He tenido suficiente de eso. Voy a ser un shushi, he dejado Kyou, pasaré todo el tiempo que quiera con los kijuu. Y si da la casualidad de cruzarme con un viejo amigo y me llena el oído de cómo de terribles están las cosas en Kyou con un trono vacío, puedo decirles que dejen de hablar de ello hasta que hayan hecho el Shouzan.

Ahora, desde el lado del fuego, llegó el sonido de una risa sofocada.

—Realmente no puedo decir que la vida sea mejor con un emperador. Eso es lo que todos los adultos dicen, pero no ha habido un emperador desde que nací.

—Tienes razón.

—No ha habido un emperador todo ese tiempo. Sin embargo, mi padre fue a trabajar todos los días, fui a la escuela, el gobierno seguía en sus asuntos y las empresas se dedicaban a los suyos. Todo el mundo tiene lo mejor que pudieron conseguir. Así que tengo que creer que, incluso sin un emperador, la gente va a seguir recibiendo lo mejor posible.

Ella inclinó la cabeza hacia el otro lado, como si se planteara la pregunta a sí misma. El mismo fuego pareció responder suavemente a la pregunta de aquella cuestión.

—Yo no estaría tan seguro.

—¿Las cosas son realmente mucho peor sin un gobernante?

—El problema no es tanto que sean peores, es que siguen empeorando y nunca mejoran.

—Ese es un pensamiento preocupante —dijo Shushou, cruzando los brazos—. Dejar Kyou y vivir por mi cuenta es una cosa, pero sería difícil vivir conmigo misma sabiendo que la vida en Kyou va de mal en peor.

  

 

Gankyuu se apoyó contra el haku y observó a Shushou hacer planes y debatirlos con ella misma. El dolor desapareció en mayor parte gracias a la medicina y una somnolencia suave se apoderaba de él. El calor suave del haku presionaba contra su espalda, a sus sentidos adormecidos les pareció que Shushou estaba destinada a llevar una vida como la de un shushi. Sería una buena idea, pero probablemente no iba a suceder.

Shushou había viajado hacia el sur, a un mar sin agua llamado el Mar Amarillo.

  

 

Su espalda como las laderas del monte Tai

Alas que barren como una nube en el cielo

Levantando un torbellino con cada golpe

Alza el vuelo, cortando a través del persistente humo

Trazando los cielos azules sobre sus hombros

Se vuelve hacia el sir y los mares del sur.

 

Ese pájaro era el Fénix y estas eran las alas de los sueños. La extensión de esas alas significaba que iba a conseguir realizar grandes planes que tenía en mente. El montar en las alas del Fénix llegó a significar que un Shouzan tenía el futuro emperador o emperatriz.

Kyou sin duda podría tenerlo mucho peor.

Gankyuu sacudió la cabeza y sonrió.

Sospecho que una llamada más grande que la de ser shushi está siendo reservada para ella.


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