Shushou dejó el bol con una
sonrisa de satisfacción.
—¿Sabes?,
esta es la primera verdadera comida que he comido en mucho tiempo.
Gankyuu no
pudo evitar sonreír ante su reacción. El koushu llamaba a la comida
principal del día hyakka[1], una mezcla de granos comestibles tostados y
molidos finamente. No ocupaba mucho espacio y proporcionaba el sustento
suficiente para vivir solo de eso. Por lo tanto, se había convertido en el
alimento básico de la dieta koushu. Para llamarla sosa era una
subestimación. Aunque ahora que lo pensaba, era la única cosa de la cual
Shushou nunca había protestado.
—Puede que
seas la única persona que jamás se ha quejado de la comida.
—¿De
verdad? Bueno, yo no lo llamaría exactamente deliciosa.
—Seguro que
has comido mejores en casa.
—Supongo
—dijo Shushou con un encogimiento de hombros—. Cada comida era un banquete, la
mesa una pila de platos, pero después de escuchar historias en la escuela sobre
los estudiantes que van durante días sin una comida de verdad, era difícil
apreciar el sabor.
Ella
suspiró.
—A pesar de
ello, lo que no comía simplemente acabaría en comida para los cerdos, no era
como si pudiera repartir las sobras en la calle. Y si dijera que no tenía
apetito, solo estaría siendo una consentida. No había nada más, así que me
comía lo que ponían delante de mí, pero realmente no me preocupaba por ello, su
sabor o la cocción. El corazón y el alma.
—Creo que
eso es a lo que siempre se reduce la buena comida al final.
—Así es. A
menos que lo hayas experimentado por ti mismo, no se puede imaginar lo que se
siente al saber que hay personas que pasan hambre en el mundo, mientras que hay
banquetes cada día, nos guste o no. Tienen el estómago vacío y tienen todas
esas cosas deliciosas justo frente a sus ojos. No puedo tragar, se me pega a la
garganta. ¿Alguna vez has estado en ese tipo de situación?
Gankyuu
dijo con una leve sonrisa.
—No puedo
decir que nunca.
—Mientras
que pasar hambre es sin duda una cosa terrible, tener sustento y no ser capaz
de comer no es tan diferente. No estoy diciendo que sea algo parecido a morir
de hambre, pero a menudo he pensado que en realidad morir de hambre sería
preferible.
Gankyuu
abrió la boca para responder. Shushou frunció el ceño.
—Sé lo que
vas a decir, así que no lo hagas o perderé los estribos. Soy una princesa
mimada que en realidad no sabe lo que se siente al ir fuera. ¿Cierto? —Shushou
volvió la cabeza—. Pensando que desear identificarse con aquellos que no pueden
poner comida en su mesa no es más que caridad. Una niña privilegiada que nunca
ha sufrido en su vida no debería dignarse a ayudar a la gente a su alrededor.
Sentir pena por alguien y tratar de hacer algo al respecto sería simplemente
para inflar su propio ego y mostrar su riqueza. Admite que viene de un origen
favorecido, con dinero y siempre se ha ido a la cama con el estómago lleno por
lo que solo se reirá de ti. Admítelo.
—Hmm —dijo
Gankyuu.
—De vez en
cuando, he querido recortar el menú un poco, excepto que no he logrado nada.
Economizar solo dejaría más dinero en los bolsillos de mi padre, no hace al
pobre más rico o con menos hambre.
Shushou
tomó un largo aliento.
—No hay
duda de ellos, he tenido una vida fácil. Cuando se trataba de comida y ropa, no
se reparaba en gastos. Yo vivía en una casa grande y lujosa, las ventanas
enrejadas para garantizar la máxima seguridad, guardaespaldas por todas partes,
pero fuera de las paredes, las personas morían cada día. Sin embargo, aunque
era lamentable, lo único que se me permitía decir en esos momentos era algo
como… —Se detuvo y levantó un dedo—. “¿Por qué no contratas al menos a un
guardaespaldas?”
Acompañada
por sonrisas reprimidas, las respuestas se expresaron cerca del haku y
junto al fuego.
Shushou los
miró y suspiró.
—Yo había
pensado en convertirme en funcionaria del gobierno. En ese humilde camino,
podría trabajar en beneficio de la gente, tal vez comenzar a mitigar esos vagos
sentimientos de culpa. Sin embargo, el director fue asesinado por un youma
y la academia cerró. Cuando llegué era muy ingenua. Estudiar duro y unirse a la
administración pública con el fin de mejorar el gobierno solo tiene sentido si
alguien de un cargo importante hace algo en primer lugar.
Gankyuu
dijo:
—Así que
por eso decidiste que te convertirías en emperatriz.
Shushou
negó con la cabeza.
—No. Pero
quería que alguien lo hiciera. No hay manera de que un niño de doce años pueda.
Soy la primera que se reiría de la idea. Cuando la persona adecuada con todas
las capacidades adecuadas se convierta en emperador, los youma
desaparecerán. Las hambrunas se acabarán. Es por eso por lo que siempre estaba
preguntando a la gente por qué no iban al Shouzan, pero nadie me hizo caso,
salvo para decir que los niños son criaturas tan ingenuas.
Ella
inclinó la cabeza hacia un lado.
—Creo que,
si tienes el tiempo para sentarte a quejarte de lo difícil que es la vida y
envidiando la vida de otros, entonces es posible que reúnas a tus compañeros de
lamentos y hagas el Shouzan. Por lo demás era escupir al viento. Aunque cuando
lo pensé, lo mismo se aplica a mí también.
La
expresión del rostro de Gankyuu era una de sincera consideración.
—Estaba
enojada de que nadie estuviera tratando de convertirse en emperador. Al mismo
tiempo, me dije que no había forma que yo pudiera y así no había ninguna
razón para que fuera al Monte Hou. Estaba más o menos poniéndome en la misma
caja que ellos. Mis acciones tenían que hablar más fuerte que mis palabras. Me
gustaría ir al Mar Amarillo. Cuando volví me di cuenta de que todo el mundo se
conformaba o se callaba para tener la conciencia tranquila. Me molestarían o me
envidiarían, pero yo devolvería tanto como se me hubiera dado. Y una vez hecho,
no habría necesidad de hacer de mí misma una funcionaria del gobierno estrecha
de miras. Podría hacer lo que quisiera.
—¿Lo que te
diera la gana? —dijo una voz suave al lado del fuego.
—Siempre
quise ser un maestro de establos de kijuu. —Sonrió Shushou—. Me gustan
los kijuu. No hay nada malo en ser un shushi tampoco. Y no me
digas que no puedo entender lo que significa ser un koushu. He tenido
suficiente de eso. Voy a ser un shushi, he dejado Kyou, pasaré todo el
tiempo que quiera con los kijuu. Y si da la casualidad de cruzarme con
un viejo amigo y me llena el oído de cómo de terribles están las cosas en Kyou
con un trono vacío, puedo decirles que dejen de hablar de ello hasta que hayan
hecho el Shouzan.
Ahora,
desde el lado del fuego, llegó el sonido de una risa sofocada.
—Realmente
no puedo decir que la vida sea mejor con un emperador. Eso es lo que todos los
adultos dicen, pero no ha habido un emperador desde que nací.
—Tienes
razón.
—No ha
habido un emperador todo ese tiempo. Sin embargo, mi padre fue a trabajar todos
los días, fui a la escuela, el gobierno seguía en sus asuntos y las empresas se
dedicaban a los suyos. Todo el mundo tiene lo mejor que pudieron conseguir. Así
que tengo que creer que, incluso sin un emperador, la gente va a seguir
recibiendo lo mejor posible.
Ella
inclinó la cabeza hacia el otro lado, como si se planteara la pregunta a sí
misma. El mismo fuego pareció responder suavemente a la pregunta de aquella
cuestión.
—Yo no
estaría tan seguro.
—¿Las cosas
son realmente mucho peor sin un gobernante?
—El
problema no es tanto que sean peores, es que siguen empeorando y nunca mejoran.
—Ese es un
pensamiento preocupante —dijo Shushou, cruzando los brazos—. Dejar Kyou y vivir
por mi cuenta es una cosa, pero sería difícil vivir conmigo misma sabiendo que
la vida en Kyou va de mal en peor.
Gankyuu se apoyó contra el haku
y observó a Shushou hacer planes y debatirlos con ella misma. El dolor
desapareció en mayor parte gracias a la medicina y una somnolencia suave se
apoderaba de él. El calor suave del haku presionaba contra su espalda, a
sus sentidos adormecidos les pareció que Shushou estaba destinada a llevar una
vida como la de un shushi. Sería una buena idea, pero probablemente no
iba a suceder.
Shushou
había viajado hacia el sur, a un mar sin agua llamado el Mar Amarillo.
Su
espalda como las laderas del monte Tai
Alas que
barren como una nube en el cielo
Levantando
un torbellino con cada golpe
Alza el
vuelo, cortando a través del persistente humo
Trazando
los cielos azules sobre sus hombros
Se
vuelve hacia el sir y los mares del sur.
Ese pájaro era el Fénix
y estas eran las alas de los sueños. La extensión de esas alas significaba que
iba a conseguir realizar grandes planes que tenía en mente. El montar en las
alas del Fénix llegó a significar que un Shouzan tenía el futuro
emperador o emperatriz.
Kyou sin
duda podría tenerlo mucho peor.
Gankyuu
sacudió la cabeza y sonrió.
Sospecho
que una llamada más grande que la de ser shushi está siendo reservada
para ella.

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