CAPÍTULO
8
—Oye, ¿Crees que tal vez Youko está escondiendo la basura bajo la
alfombra?
El agua del lago estaba caliente. Rokuta se quitó
los zapatos y se sentó en la orilla y metió sus pies en el lago. Rakushun se
sentó junto a él.
—No es de extrañar que llegues a esa conclusión.
Rakushun miró sobre su hombro a Rokuta. Él había
pensado que era el único al que se le había ocurrido.
—Sí. Me pregunto si Youko y Keiki se llevan bien.
—No seas tonto.
—Pero casi nunca se los ve juntos.
—Eso es verdad —Rokuta apoyó la barbilla en las
manos—. Podría ser que Keiki solamente está incómodo con gente como nosotros.
Por eso no lo vemos. Por Shouryuu y como somos, ya sabes. No somos el tipo de
organización del tipo súper seria, como Keiki desea. Y tienes que considerar
que él y Youko tuvieron un comienzo bastante inestable.
—¿Tú crees?
—Como he dicho, es un tipo súper serio. Si Youko le
da una patada como devolución, como Shouryuu, probablemente estarían en
desacuerdo ya. Pero Youko se lo toma muy en serio y, Keiki solo se mantiene
ocupado como una abeja. Sin mencionar que Youko es la segunda reina de Keiki.
—¿Cómo se tomará eso?
—El factor es todo el lugar. Una vez que se ha
servido a dos reyes no podrá dejar de comparar a los dos. Inviertes mucho
tiempo en ti mismo con tu primer rey. No importa qué, al siguiente va a costar
un poco acostumbrarse. Por ejemplo, incluso si el anterior rey era alguien
malo, y su reino de corta duración, el kirin lo va a lamentar. Va a
seguir con él. No hay duda de que habría sido mejor de que Youko hubiera sido
hombre.
Rakushun exhaló.
—Probablemente sí.
—Youko no puede dejar de recordar a la última reina
Yo-ou[1]. Por encima de todo, está su mojigata personalidad, y el hombre no tiene
las palabras exactas. Lo hace difícil de leer. Sin mencionar que casi no ha
pasado el tiempo.
Rakushun trajo a su mente a un Keiki brusco, de
forma contundente, con el rostro inexpresivo, su pelo diáfano dorado. El
cabello dorado era particular del kirin, pero comparado a Rokuta y
Keiki, sus cabellos eran dorados, pero de distinta manera. El pelo de Rokuta
era más de un color amarillo brillante, mientras que el de Keiki era más frío,
de color casi transparente. Casi parecía una extensión de su personalidad.
Rokuta se echó a reír alegremente.
—De un modo u otro, estoy seguro de Youko hará que
funcione.
Rakushun asintió con la cabeza.
—Estoy seguro de que lo hará.
Youko miró a Rakushun y a Rokuta, sentados en la orilla, absortos en la
conversación. Ella dijo en voz baja:
—Todavía no comprendo este lugar.
Shouryuu respondió alegremente:
—No, estoy seguro de que no lo haces. De todas
formas, por donde mires, este lugar es diferente —se rio entre dientes—. Los
niños que crecen en los árboles, ahora eso es un shock.
Youko sonrió levemente. La sonrisa se desvaneció.
—No saber todo esto parece irritar mucho a la
gente.
—¿Te refieres a Keiki?
Youko lo miró y sacudió la cabeza.
—Los ministros y funcionarios también. Todo el
mundo parece sorprendido por la forma totalmente despistada que soy. ¿Y quién
puede culparlos?
Cada vez que ella decía, “No lo entiendo”,
Keiki y los ministros negaban con la cabeza y suspiraban.
—Es porque soy una mujer, es por eso por lo que no
están contentos conmigo.
Había oído ese susurro un montón de veces. Esto
es lo que obtienes con una reina.
—No del todo —dijo Shouryuu.
Youko lo miró.
—¿No?
—Cuando llegué aquí, lo más desconcertante para mí
es que las mujeres podían llegar a ser ministros y la extraña relación entre
padre e hijos.
—¿Qué significa?
—En Yamato, las mujeres estaban en el centro de la
familia. Nunca se aventuraban al mundo exterior. Pero aquí, las mujeres dejan a
sus hijos al cuidado de sus padres y van a trabajar. Debido a que la última
reina Jo-ou expulsó a todas las mujeres del reino, Kei no tiene muchas ministras,
pero en En representan casi la mitad de mi personal. Como era de esperar, los
hombres predominan en las fuerzas armadas. Incluso ahí, un tercio de los
soldados son mujeres.
—Cierto…
—Si lo piensas bien, no hay nada especial en ellas.
El kirin elije a los reyes, y como muchos kirin, son de seño
femenino o masculino. Con cada generación la balanza puede inclinarse de un
modo u otro, pero a largo plazo, el resultado es de cincuenta y cincuenta. Los
reyes son elegidos por medio de mujeres u hombres. Ve a fijarte los registros
históricos y haz los cálculos y verás que el sexo femenino se ve favorecido en
el largo plazo.
—No bromees —le dijo Youko, con los ojos cada vez
más grandes.
—No hay nada de malo con que un rey o kirin
sea mujer, y no hay nada de malo de que un ministro sea mujer tampoco. Aquí las
mujeres no dan a luz y criar a los hijos no es por defecto trabajo solo de la
mujer. Por lo tanto, el lugar de la mujer no es necesariamente el hogar.
Simplemente por la fuerza bruta física, que no son adecuadas para los
militares, pero cuando la delicadeza se requiere, o la comprensión de
mecanismos complejos de negocios, son insuperables. Como administradoras del
gobierno pueden ir muy lejos. Las secretarías son atendidas muy a menudo por
mujeres.
Youko se echó a reír.
—Por supuesto.
—Es por eso por lo que no creo que los ministros de
Kei te estén dando un trato frío porque seas mujer. Al mismo tiempo, sin
embargo, ser mujer tiene algo que ver con ella, Kei tuvo mala suerte con las
reinas.
Ella le dio un buen vistazo.
—Estas tres últimas generaciones ha tenido una
sucesión de monarcas incompetentes que acababan de pasar a ser reinas. El
último rey que Keiki eligió era una reina y su reinado fue particularmente
corto. Y entonces va y elije a otra reina. Así que los ministros deben de estar
pensando eso mismo. “¿Qué? ¿Otra vez?”.
—¿De eso es lo que se trata?
—Eso es lo que realmente pasa. La reina de Kyou,
del reino del noroeste de Kyou reinó durante casi noventa años. Y la reina que
gobernó antes que ella lo hizo por un tiempo extraordinariamente largo. Así
que, si hubiera un rey masculino, a la gente de Kyou probablemente no estaría
muy feliz por eso. En el análisis final, equivale a eso. No te preocupes por
eso.
Youko suspiró y luego sonrió.
—Gracias por aclarármelo.
—No hay problema —respondió Shouryuu con una
sonrisa—. Si hay alguna forma de ayudar, házmelo saber y voy a hacer lo que
pueda.
Youko se inclinó ante él.
—Me siento muy agradecida por todo lo que has
hecho.

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