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viernes, 24 de febrero de 2023

Las Alas Aspiradas - Parte III Capítulo 17

 

PARTE III

CAPÍTULO 17

 

 

 

Atravesar el bosque les llevó otros cinco días, durante ese tiempo, dos miembros más de la caravana murieron.

Un río ancho y poco profundo pasaba por el bosque. Una sola cadena se extendía a través del río a la orilla opuesta. Aferrándose a la cadena, el fondo del río bajo los pies era resbaladizo, cruzaba el río y se sumergía de nuevo en el bosque.

Al igual que antes, el rastro de pies desgastados corría a lo largo de un tramo del valle. Su único recurso era subir junto a él también.

Día a día, las Montañas Kongou se desvanecieron en la distancia detrás de ellos. Cuando la caravana entró en un claro para descansar y hacer un campamento, las crestas de las Montañas Kongou eran visibles por encima del dosel del bosque. Pero fueron haciéndose más y más débiles día a día, hasta que lentamente se hundieron en el mar de árboles. El sendero finalmente cruzó una montaña, bajando por el otro lado, las Montañas Kongou fueron tragadas por la gran extensión verde.

Más árboles caídos se amontonaban en el suelo del bosque, junto con las hojas muertas y marchitas. En poco tiempo, lo único que podían ver delante de ellos eran árboles apilados unos sobre otros como palillos, en descomposición y cubiertos de musgo, los troncos blanqueados que sobresalían de entre ellos como huesos blanqueados.

Al salir de este bosque muerto, se encontraron en la orilla de un lago de aguas inquietantemente cristalinas. Dentro del lago había una depresión larga forrada de piedra, sumergida bajo el agua como el cristal.

Quince días habían pasado desde que habían salido de la fortaleza. El número de víctimas mortales había alcanzado diez.

Durante ese tiempo, la caravana se había organizado en un sistema de clases. En la cima estaban los goushi y los koushu como Gankyuu. Le seguían Shitsu Kiwa y otros sin guías que, junto con su séquito, habían confiado en los koushu. Además, estaban los que de manera similar esperaban sacar provecho de la buena voluntad de los goushi. En conjunto, el grupo que encabeza el Shouzan llegaba a casi doscientos.

Los que iban después eran un conjunto de alrededor de ciento cincuenta formado por Ren Chodai. Muchos de ellos no hicieron ningún esfuerzo por ocultar su desprecio por Kiwa y los goushi.

El resto tenía la protección de sus guardias y se habían equipado en consecuencia. No se aliaron con ninguno de los bandos y viajaban en la caravana a la que mejor se ajustaban.

Una forma aproximada de liderazgo se había formado entre la veintena de koushu, en los grupos dirigidos por Kiwa y Chodai, y en las bandas más pequeñas, no partidarias de ninguno de los dos bandos. Kiwa y el séquito de Chodai también incluían parásitos que se unieron a este o aquel grupo sobre una base puramente práctica, como resultado, las peleas y los murmullos no tenían fin.

Los koushu eran apenas un modelo de organización, pero entendían qué hacer y qué no hacer. Cuando algo sucedía, unían sus fuerzas sin necesidad de que hubiera nadie gritando órdenes. En silencio se reunían para despejar árboles caídos fuera del camino, luego se separaban y continuaban adelante sin más preámbulos. Colocaron la disposición de sus campamentos de forma parecida. En esos momentos, Kiwa ordenaba a toda prisa a su pueblo a reunirse alrededor de los koushu, donde se detenían, él plantaba cerca sus tiendas.

Al mismo tiempo, Chodai fingía que ni siquiera estaban allí o incluso llegaron a buscar otros caminos. Levantaban sus campamentos tan lejos como les era razonablemente posible.

—Es extraño —murmuró Shushou.

Estaban limpiando las hojas secas y la hierba de un hueco en la pila de árboles descompuestos a orillas del lago. Inclinándose para asegurar un árbol con un trozo largo de cuerda, Rikou se detuvo y preguntó:

—¿El qué?

—El señor Shitsu y el señor Ren. Especialmente el señor Shitsu. Es un bicho raro.

—¿Cómo es eso? —Rikou empujó a un lado un tronco podrido, clavó una estaca en el suelo limpio y fijó el otro extremo de la cuerda en ella.

—Mira dónde plantó su tienda, junto a estos árboles caídos como nosotros. Imita todo lo que hacemos.

—Probablemente piensa que es la forma de actuar más segura.

—Sí, lo entiendo. Pero el señor Shitsu tiene un séquito de al menos cuarenta personas, con un grupo tan grande, el que nos imite no tiene sentido.

Shushou veía el campamento de Kiwa bastante animado. Comprendió por qué Gankyuu había establecido allí el suyo, siempre había buscado lugares protegidos donde podían esconderse de la vista. Excepto que el escondite era inútil si Kiwa y sus seguidores se instalaban alrededor.

—Eso es verdad.

—¿Por qué no simplemente le pregunta a Gankyuu o a uno de los goushi su opinión? Algo así como: ¿cuál sería el mejor lugar para un grupo grande como el nuestro? Mientras tanto, el señor Shitsu sigue imitando lo que nos ve hacer, no pregunta qué sería lo mejor para él.

—¿Si fueras tú, les preguntarías?

—Claro. Las personas que tiene experiencia en hacer las cosas están obligadas a tener las mejores respuestas. Los koushu se mueven en pequeños grupos, pero eso no quiere decir que no sepan nada acerca de la organización de los grandes.

De hecho, Shushou reflexionó mientras observaba al atardecer caer sobre el lago, Gankyuu les dijo que el agua cristalina era venenosa. Un bocado no causaría la muerte inmediata, pero animales y humanos no debían beber de ella. Si Gankyuu no se lo hubiera dicho, probablemente ella lo hubiera hecho, al igual que Kiwa y su gente si no hubieran estado escuchando.

—El señor Ren es demasiado extraño. Los vi en la orilla debatiendo si debían beber o no el agua.

Rikou enrolló el exceso de cuerda y se rio entre dientes.

—No me sorprende.

—Parece que siempre están discutiendo cosas, como si estuvieran haciendo lo contrario a nosotros por inercia. Puedo entender que estén enfadados con los goushi, pero ellos conocen el Mar Amarillo mucho mejor que él. No veo la razón para ser tan obstinado.

—Para lo que sirve, yo tampoco.

—Uno es tan cabezota como el otro. ¿O es que es así como se comportan todos los adultos?

—Probablemente.

Rikou sujetó la bobina de cuerda para los paquetes de viaje, estos siempre debían estar listos para ser colocados a los lomos de los kijuu en cualquier momento. Otra de esas cosas en las que Gankyuu nunca dejaba de insistir…

—Creo que es un error, por parte de Gankyuu y los otros el no decirle a la gente lo que saben. El uso de la información como si fuera un gran secreto es egoísta e interesado. Estoy totalmente en contra de ello.

Rikou se puso de pie y sin responder a esa declaración, preguntó:

—¿A dónde ha ido Gankyuu?

—Fue a hablar con uno de los goushi.

—¿Por qué?

—Gankyuu es un cazador, eso lo lleva lejos de las rutas utilizadas en el Shouzan. Es probable que no esté familiarizado con la carretera, así que está preguntando. Ellos son los que dijeron que no debemos beber el agua del lago.

Rikou sonrió.

—Así que eso es…

Shushou parpadeó.

—¿El qué?

—Si le preguntas, te lo dirá. Lo mismo para el goushi. He visto hombres que se acercan a un goushi en nombre de un general provincial de una parte u otra. El mismo tipo de preguntas. El señor Shitsu no pregunta y tampoco lo hace el señor Ren.

—Sí, a eso es a todo lo que se reduce.

—No creo que a Gankyuu le guste guardar secretos. Es más que no le gusta decirle a la gente cosas que claramente no quieren saber.

—¿De modo que no le dirá nada hasta que se lo ruegan? ¿No es darse aires?

—No creo.

—Me lo pregunto.

  

 

Kinhaku se puso en cuclillas frente a Gankyuu y trazó un mapa en la tierra.

—Después de tres días más, vamos a descender por el bosque y llegaremos finalmente al punto más bajo.

Kinhaku era un hombre robusto que montaba un rokushaku y tenía una larga experiencia como guía. Debido a su naturaleza robusta, había sido nombrado el líder nominal de la docena de goushi.

—¿Entonces será plano?

—Es zona pantanosa. Debido al suelo fangoso, hay que permanecer en el kijuu. Cruzar el pantano llevará un día. Volar tanto como sea posible, rozando la superficie. Los pantanos son el hogar de algunas sanguijuelas virulentas.

—¿Son venenosas?

—No, pero se alimentan de la sangre humana.

—¿Cómo es la visibilidad?

—Pobre. El lugar está lleno de maleza, troncos podridos y hierba alta.

Gankyuu asintió.

—¿Avanzar durante el día no será un problema?

—No creo. Solo el ir recto será lo problemático, solo hay árboles caídos, no hay buenos escondites y, para empeorar las cosas, con todos los árboles muertos y piedras bajo los pies, se puede perder fácilmente el equilibrio. Si un youma volador se abalanzara en ese momento de la nada, no habría ninguna posibilidad.

—¿Agua?

—No es buena. Después de esto, no podemos depender de pozos y fuentes de agua potable. Vamos a tener que utilizar piedras manou -Piedras de Cántaro-.

Las piedras de cántaro eran originarias del Mar Amarillo, habían sido popularizadas por los koushu. Colocadas en un frasco o en una jarra, estas piedras purifican el agua contaminada.

—Así que la parte más difícil es atravesar el pantano. ¿El mejor momento para hacerlo sería de noche?

—No necesariamente. En términos de riesgo, da lo mismo hacerlo de día que de noche. La gran pregunta es cómo reaccionarán nuestros acompañantes, seguramente dirán que viajar de noches es peligroso. Si se quejan tendrá que ser durante el día.

—Me lo imaginaba.

—Tienes kijuu rápidos, podrías llegar al pantano en un momento.

—¿Y qué pasa contigo?

—Tenemos tres personas a pie y el señor en un caballo —la boca de Kinhaku se torció en una ligera mueca—. Me encantaría que ellos aparecieran esta noche…

—Eso espero.

Gankyuu estaba afirmando en voz baja cuando Shushou lo llamó.

—Gankyuu, la cena está lista.

Gankyuu y Kinhaku se rebulleron y miraron por encima de sus hombros a la chica que los estaba observando desde arriba.

—Ya voy —dijo Gankyuu, poniéndose de pie.

En cuclillas sobre sus piernas, Kinhaku rio.

—Esa joven de los tuyos se mantiene bien.

—Sí, bueno.

—La primera vez que la vi realmente me extrañé, pero es muy persistente, debe de ser su punto fuerte.

—O al menos debería serlo… Piensa que es tan terca como decidida.

—¿Estás diciendo que ella es un problema?

Gankyuu giró la vista hacia Shushou, lo esperaba en la parte superior de la pendiente.

—Esa niña es lista como un zorro. Y eso la convierte en un gran dolor en el culo.


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