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viernes, 24 de febrero de 2023

Las Alas Aspiradas - Parte IV Capítulo 24

 

PARTE IV

CAPÍTULO 24

 

 

 

Shushou se quejó en voz alta:

—Para empezar, él seguía insistiendo en que yo no lo entendería. No soporto ser tratada como una pequeña idiota.

Kiwa respondió con un gesto exagerado.

—Eso es sin duda una actitud impropia. Eres cualquier cosa menos una niña ordinaria, Shushou. Los niños normales sin duda no van al Shouzan.

—Uh-huh…

—Bueno, eso son los cazadores de cadáveres para ti. En una palabra: cínicos. Afirman ser koushu por derecho de nacimiento, pero algunos de ellos nacieron en Kyou. Nunca se oye hablar de ellos haciendo el Shouzan. Por lo demás, nunca he oído hablar de que un koushu se haya convertido en emperador.

—Los koushu se crían en el Mar Amarillo desde que son niños, por lo que no entienden cómo funciona el mundo exterior. Y yo no soy una koushu, por lo que va en ambos sentidos, un koushu tampoco va a entender lo que significa crecer como hija de un comerciante. Y, sin embargo, siguen pensando que lo saben todo. Son todos, “señorita esto” y “señorita aquello”, sin decirlo en serio, puedo oír el desprecio en sus voces[1]. Pero si van a insistir en que solo un koushu puede entender a los koushu, entonces voy a insistir en que no me pueden entender a menos que nacieran en la casa de un rico comerciante.

—Tienes toda la razón. Son hombres pequeños que no pueden captar las necesidades de los demás. —Kiwa miró a su alrededor—. ¿Cómo podría haber transportado todo esto a pie? ¿No te parece, Shushou?

Shushou estuvo de acuerdo y de manera similar examinó su entorno inmediato. El carro era un montón de equipaje, con Kiwa sentado sólidamente sobre una estera gruesa colgada entre las cajas. Debido al mal estado de la carretera, el viaje era de todo menos cómodo.

—Sería imposible para su gente llevar todo esto. —Todo esto se refería a un carro tirado por caballos y tres carros de mano.

Shushou asintió, pero sintió un desasosiego en su corazón. Ella dijo, mirando a Kiwa:

—Está llevando una gran cantidad de suministros. ¿Por qué necesita tanto?

Kiwa sonrió.

—Soy un hombre que prefiera viajar con sirvientes. Solo su alimentación lleva una cantidad igual de generosa de alimentos. Me pregunto, ¿cómo podríamos de otro modo llevar el agua y los alimentos necesarios para cubrir una distancia desconocida que podría llevar varios días?

En efecto, habría que añadir alimentos para más de cuarenta personas. Pero Shushou ladeó la cabeza hacia un lado y le preguntó:

—¿No podrían los miembros de su séquito cargar cada uno con sus provisiones?

Kiwa hizo un gesto con la mano como si no valiera la pena discutir el tema.

—Tal vez si supiéramos cuánto tiempo va a tomar. Para empezar, estamos cargando nuestra agua en barriles, no es el tipo de cosas que un hombre pueda soportar fácilmente por su cuenta. Incluso repartiéndolo, no habría manera de llevar raciones individuales.

—Sí —murmuró Shushou, mirando por encima del hombro. Las cortinas de la carreta se habían extraído otra vez, podía ver a sus hombres detrás de la carreta empujar con seriedad y tirar de los carros de mano, con paquetes atados a sus espaldas.

—¿Cuál es el problema, Shushou? Pareces intranquila. ¿Tienes miedo?

—Bueno, no me siento así —mintió Shushou—. Es difícil de decir a veces, ¿sabes?

Había youma alrededor y se dirigían directamente hacia el nido de uno de ellos. Tenía buenas razones para sentirse incómoda. Si eso era miedo, entonces estaba asustada. Después de haber elegido esta alternativa tras el rechazo a soportar a Gankyuu, no tenía ganas de expresar dichas quejas.

Lo que pesaba más en su mente en ese momento era viajar en una carreta. Había ido andando desde su entrada en el Mar Amarillo, recogiendo leña en el camino y llenando la cantimplora de manantiales. No se sentía bien viajando sentada.

—No hay nada de qué preocuparse, Shushou. Esos árboles que indican la presencia de youma fueron cortados al comienzo del invierno pasado, ¿no? Los youma tienen que comer. Con la carretera bloqueada, nadie pasaría por su camino por lo que seguramente se hayan ido a otro lugar a buscar comida.

—Bueno, sí, probablemente sea así.

—Por supuesto que lo es —declaró Kiwa con orgullo y una sonrisa—. Después de pasar tanto tiempo en el Mar Amarillo, incluso los aficionados pueden aprender una cosa o dos. No soy de los que menosprecian los logros de los demás. Ahí es donde Chodai y yo diferimos. Mira, he estado viendo lo que hacen los goushi, pero no es posible que abandone mis carros. Contienen demasiadas cosas de las que un hombre como yo no puede prescindir.

Como su equipaje, pensó Shushou, mientras asentía con la cabeza estando de acuerdo.

—Pero ¿el problema no se reduce a que tomes una ración de agua completa? ¿Y qué pasaría si, por el momento, solo llevaras lo que pudieras e hicieras lo mejor posible para que te durara?

—¿Sin saber si habrá agua potable para nosotros más adelante?

—Es verdad, pero Gankyuu y los koushu llevan cada uno una única cantimplora. Si los koushu pueden hacer que funciones, sin duda tú y tus hombres podrían hacerlo con sus propias raciones.

Kiwa agitó la mano.

—Me temo que no puedes incluirme en los koushu. Tienen esas piedras que purifican el agua potable.

—Ah, sí, lo recuerdo ahora que lo mencionas.

—No tenía ni idea de la existencia de esas cosas. Así que, por supuesto, ninguno de los nuestros tiene ninguna. Es por eso por lo que tenemos que llevar mucha más agua que los koushu. —Como si esos mismos koushu estuvieran todavía alrededor, Kiwa bajó la voz a un susurro—. ¿Escuchaste lo que pasó allí?

—¿Allí?

—En el lago donde no se podía beber agua.

Shushou sintió un escalofrío por la espalda.

—Um, bien…

—El agua de la corriente que fluye desde allí hasta el pantano no puede beberse.

—Lógico. Fluye desde el lago.

—Y es por eso por lo que no se puede beber. Pero no todo el mundo viaja con un suministro de agua como yo.

—Cierto.

—Los goushi ponen las rocas en el agua y la hacen potable. El tipo de cosas que cualquiera de aquí querría, ¿no te parece?

—Creo que sí.

—He oído que aquellos con poca agua fueron preguntando por alguna piedra, pero solo obtuvieron rotundas negativas. ¿Qué podían hacer? Una vez que se quedaron sin agua potable no tenían más remedio que beber el agua insalubre.

—¿Y lo hicieron?

—No, no —Kiwa negó con la cabeza—. Volvieron a los goushi y les pidieron algunas piedras. Los goushi no cedieron ni una pulgada, por lo tanto, se encontraban entre la espada y la pared.

—¿Me está diciendo que trataron de robarlas?

—Bueno, lo intentaron… fue algo más bien patético. Personalmente, yo no los habría contratado para hacerlo, pero sin nada para beber iban a morir de sed. En cualquier caso, oí que las iban a pagar luego.

—Se convirtió en una pelea. Eso fue después de salir del pantano, ¿verdad? —Estaba segura de que había pasado por delante de la escena.

—Así es. Los goushi conspiraron para dar unas cuantas tundas de puñetazos y patadas, pero los dejaron con la advertencia de que en cualquier otra circunstancia los habrían arrojado a un nido de youma. En vista de que estaban exactamente como al principio, compartí algunas de mis provisiones con ellos.

—Oh.

—Una triste historia, ¿no te parece? Cuando te encuentras con personas en circunstancias extremas es natural echarles una mano, ¿verdad? ¿No hacer nada cuando la gente está llegando a su límite y resolver la cuestión con violencia? Sentí que era hora de que me distanciara de los goushi. Esta era una oportunidad que valía la pena aprovechar.

—Supongo que sí.

Kiwa sin duda tenía razón. Si los koushu no tenían sed, no les importaría cuánto nadie pudiera querer una bebida. Eso es a todo lo que se reducía.

Pero también sabía de las piedras de cántaro que Kiwa había mencionado. Gankyuu mantenía un número de ellas en un pequeño bolso. Las piedras, sin embargo, no duraban para siempre, una piedra podía ser utilizada solo una vez. Empezaban siendo blancas, luego se volvían negras o verde pálido.

—Esos goushi son huesos duros de roer.

Shushou dijo:

—Los goushi no disponen de un número ilimitado de esas piedras, ¿ya sabes? —Cuando Kiwa se molestó añadió rápidamente—. No es como si los estuviera defendiendo, ni nada de eso. Pero es probable que solo lleven piedras suficientes para ellos mismos. Tienen que calcular cuánto tiempo se tardará en llegar al Monte Hou, las distancias y preparar el número de piedras que necesitarán a lo largo del camino. Repartirlo los pondría en un aprieto. Gracias a esas piedras, no traen agua extra con ellos.

—¿Y cuando un hombre sediento aparece delante de ti?

—No voy a negarlo, pero los goushi no tienen lo suficiente para compartir con todo el mundo. Gankyuu es siempre consciente de la lluvia, así que tengo que creer que apura mucho. Es fácil ser generoso con el pueblo justo en frente suyo, pero entonces, ¿no empezaría todo el mundo a pedirle limosna? No hay manera de que todo el mundo pueda tener una. En primer lugar, solo funciona una vez. ¿Qué pasa cuando la gente viene por más? En cuyo caso, pronto no habría piedras para nadie.

—En otras palabras, anticipándose a su propia necesidad de agua en el futuro, ¿se debe dejar de lado a los que están en extrema necesidad ahora?

—Sí, podría ser así. Sin embargo, por más terrible que sea el alejar a los necesitados, ¿sería realmente diferente sabiendo que vendrían de nuevo a ti en el futuro en las mismas circunstancias? Los goushi son responsables de sus vidas y de la de su empleador. Hacer un espectáculo de tales simpatías ahora, cuando se va a condenar a su empleador a una muerte espantosa más tarde, sería invertir sus prioridades.

—Ah. Por lo tanto, siempre y cuando su patrón se mantenga a salvo y recoja sus honorarios, sus pequeñas cabezas no tienen por qué preocuparse de lo que se ha sacrificado para conseguirlos.

—No me refiero a eso. Oh, no lo sé. No puedo explicar lo que quiero decir —Shushou suspiró y apartó la mirada.

Kiwa sonrió.

—Entiendo que sientas una obligación hacia los goushi, de ahí tu impulso a racionalizar lo que hacen

—No era mi intención.

Shushou realmente no estaba tratando de cubrirlos. Los goushi y los koushu no querían o no necesitaban a nadie para excusarse. Aunque, sería difícil interpretar que no estuviera diciendo nada, pero a la vez exactamente eso.

La blanca luz del sol bañaba el camino por delante. El carro continuó en una tenue nube de polvo. El sudor brillaba en la frente de los hombres que transportaban los carros de mano, estaban cargados con una gran cantidad de suministros.

Faltaban tres meses hasta el solsticio de verano, la próxima oportunidad de salir del Mar Amarillo. Si ellos no querían morir de hambre, mientras tanto, necesitarían toda esa comida. Pensando en ello de esa manera, tenía que ser impensable que alguien como Gankyuu hiciera el viaje de ida y de vuelta en un único kijuu, solo cargando con lo que pudiera.

—Pero él no es así… —Shushou murmuró para sí misma.

Gankyuu no había ido cargado de arroz. Shushou habría esperado que empacara arroz y cebada, pero no tenía nada de eso en absoluto. Solo un saco de lo que parecía harina de la cual se componía la mayor parte de cada comida principal. Añadida a agua hirviendo en un recipiente lleno hasta la mitad crecería lo suficiente para obtener tres copas llenas. La papilla se condimentaba con hierbas que se encontraban a nivel local, virutas de cecina de ternera, gambas secas, algas o té.

La cantidad equivalente en arroz, trigo o cebada no podía ser embutida en un espacio tan pequeño. Gankyuu había empaquetado solo lo necesario para que pudieran salir corriendo en cualquier momento. Ahora que lo pensaba, Rikou llevaba lo mismo. ¿Cómo sabía que sería tan necesario?

En cualquier caso, gracias a que viajaban tan ligeros, podían salir corriendo casi de inmediato cuando llegaban ataques de youma.

Kiwa estaba arrastrando una cantidad muy generosa de suministros, era un hombre de peso considerable. Literalmente. Sin embargo, ¿era la estrategia más sabia? Especialmente con los youma listos para saltar sobre ellos en cualquier momento.

—Hey, señor Shitsu, ¿no cree que tal vez sería una buena idea si regresáramos? —Cuando Kiwa la miró con una expresión agria agregó—: Incluso descartando la mayor parte del equipaje, probablemente sería el camino más seguro.

—Haz eso, Shushou, y tendríamos que caminar el resto del camino.

—La mayoría ya está caminando, difícilmente es imposible.

—Pero no es algo que yo pueda hacer. Seguramente lo entiendes bien.


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