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El Niño Demoníaco

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jueves, 23 de febrero de 2023

Mil Millas de Viento, el Cielo del Amanecer - Parte XIII Capítulo 49

 

PARTE XIII

CAPÍTULO 49

 

 

 

—No tenemos un nombre para nosotros —dijo Koshou, sacando agua del pozo. Junto a él, Suzu enjuagaba cubos y jarras—. Nosotros no somos más de mil. La mayoría de nosotros estamos en la prefectura de Shisui.

—Oh.

—Si necesitas algo en la ciudad, busca a una persona que lleve este anillo. Pregúntale de dónde es. Seguramente, te reconocerán con un eshaku[1].

—¿Un eshaku?

—Como esto —Agarró la mano de Suzu y apretó su mano izquierda -pero no con fuerza-, y luego cubrió su mano izquierda con la derecha. A continuación, levantó las manos juntas y se inclinó. Era así como personas de ese grupo se saludaban. Para realizar correctamente el eshaku, sin embargo, se debía llevar camisa de manga larga. La camisa de Suzu le llegaba solo hasta las muñecas.

—Se siente divertido.

Koshou sonrió.

—Todo lo que realmente importa es que confirmes que la persona que estás buscando lleve el anillo sin llamar la atención. Cuando se le pregunta de dónde es, si responde: “De Shikin, del condado de San, provincia de Baku”, entonces ese es tu hombre. Si te pregunta tu nombre, dices que: “Otsu Etsu de Rou Shou”.

—¿Qué significa eso? —preguntó Suzu con una expresión burlona.

Koshou se rio entre dientes.

—Shikin es el nombre de un antiguo lugar. Ciento de años antes, durante el reinado de Tatsu, un Hisen llamado Rou Shou[2] se presentó en Shikin.

—¿Está Shikin ubicado en una gruta?

—No. Rou Shou no tenía ninguna gruta. Él era un Hisen que obtuvo sus poderes a través del ejercicio de su propia voluntad. Por lo tanto, se lo puede llamar Rou Shou o Shou Rou. Esta clase de Hisen utiliza el prefijo Rou, lo que significa mayor o viejo. Él es también llamado Conde Shou.

—Oh, así que es un Senpaku, un Hisen que se hizo a sí mismo como un conde.

Un Hisen que había alcanzado el rango de conde y que había alcanzado ese rango a través de su propio esfuerzo, también servían a las Cinco Montañas Sagradas. Ellos eran los Senpaku.

—Él había estado practicando su arte para el público en general, cuando el rey Tatsu lo invitó a servir al Palacio Imperial. Su nombre completo es Otsu Etsu. Nadie sabe si realmente existió o no. Él aparece en leyendas y en muchas historias.

—Ah.

—Le puedes decir lo mismo a un completo extraño. Si alguien con un anillo que se acerque con esas preguntas, responde de la misma manera.

—Oh, ya veo.

—Si eres uno de nosotros, puedes confiar en ellos, no importa qué. Está garantizado que te ayudará. Nuestra palabra es nuestro compromiso. Estamos orgullosos de eso.

—¿Todo esto con el fin de deshacerse de él?

—Por supuesto —Koshou asintió con la cabeza—. El paisaje que rodea Takuhou está lleno de tumbas. Los cuerpos de los muertos cubren la tierra. Alguien tiene que detenerlo. Alguien tiene que llevarlo ante la justicia.

Suzu dejó lo que estaba haciendo. Por lo que significaba que era el gobernador de la prefectura de Shisui, Shoukou. Ella preguntó:

—¿Por qué a alguien como él le permiten salirse con la suya?

—Se dice que hay gente en los lugares altos que le dan un pase.

—¿Al igual que en Gyouten? —dijo Suzu, levantando la cabeza.

Koshou respondió con una mirada de asombro. Dejó la cuchara y se sentó en el borde del pozo.

—¿Por qué dices Gyouten?

—He oído un rumor de ese hecho. La persona más importante en Gyouten que protege a Shoukou.

—Ya veo —murmuró Koshou—. Eso ciertamente es sobre ese rumor. Se dice que no es otra que la reina quien protege a Shoukou. Pero no estoy convencido.

—¿No es cierto?

—No lo podría decir. El que da rienda suelta a Shoukou es Gahou.

—¿Gahou?

—El Marqués de la provincia de Wa. Shoukou tiene la protección del señor provincial. Por eso es por lo que disfruta de su libertad. El Marqués no es menos bestia que Shoukou. La única diferencia entre ellos es, como villanos que son, Gahou no es tan ciego como Shoukou aparenta.

—Ya veo.

—La anterior reina Yo-ou puso al Marqués Gahou en Wa. Ella no era lo bastante competente para soportarlo, por lo que él la compró con adulación. Las protestas se presentaron, se hizo un allanamiento, los brazos se elevaron a la resistencia, pero ella siguió complaciéndolo.

—Eso es terrible.

—Incluso después de que la nueva reina accedió al trono, se quedó en el poder. Hay quienes no creen que él cuenta con el apoyo de la reina, pero no es difícil de creer. Fue gracias a ella que el Marqués de Baku fue despedido.

—¿El Marqués de Baku?

Koshou se quedó mirando al cielo por encima del pequeño patio.

—El Marqués de la provincia al oeste de la provincia de Ei. El Marqués de Baku era muy admirado por su pueblo. Se rumoreaba que era un gobernante sabio y conocedor. El verano pasado, antes de que la reina reclamara el trono, una impostora se levantó y echó al reino al caos. Él se resistió hasta el final.

—¿Y por qué fue despedido? ¿Mientras Gahou y Shoukou se quedaron?

Koshou asintió con la cabeza.

—Muchas personas tienen sus dudas acerca de la reina. Ninguno de nosotros entiende el porqué de que el Marqués fue despedido mientras que Gahou sigue en donde está. Por otro lado, la coronación fue hasta hace poco. Ella no puede hacer nada al respecto.

Suzu derramó el agua al lavabo de la cubeta.

—No parece haber mucha diferencia entre esta reina y la última.

—Tal vez sea así —Koshou le dio un buen vistazo—. ¿Qué es exactamente lo que tienes en mente sobre la reina de Kei?

Suzu desvió la mirada. Koshou tomó aire, sorprendido.

—Tú actúas sin pensar. ¿De verdad tienes pensado ir a la carga hacia el Palacio Kinpa? No hay manera de que puedas llegar a salir.

—Nunca lo sabrás si no lo intentas.

Koshou se apartó de la orilla del pozo y se inclinó hacia un lado.

—Ese niño murió de mala forma.

Suzu lo miró y luego se miró las manos.

—Odio decirlo, pero se pueden encontrar muchos niños desafortunados, como en todas partes. Son apenas poco frecuentes en este reino. Este es un reino que todavía está en el caos. Hay tragedias en todos los lugares.

—Sí. Ya sé —dijo Suzu con un suspiro—. Soy una kaikyaku.

—Sí —reconoció Koshou con sus ojos.

—Fui lanzada a este mundo en el que nunca podré volver a mi casa, yo no entendía nada de lo que decía la gente. Yo era penosa.

—Sí.

—Pero yo no era realmente penosa. En comparación con Seishuu, tuve mucha suerte. Yo no entendía eso y seguía sintiendo lástima por mí misma e insistí en traer a Seishuu hasta aquí.

—No debes de culparte a ti misma de esa forma.

Suzu negó con la cabeza.

—Tuve mucha suerte. ¡Oh, he estado en una o dos situaciones difíciles, pero con un poco de paciencia y se me daba lo que necesitaba! Nunca me imaginé que alguien como Shoukou causara tanto sufrimiento a tanta gente. Realmente no puedo quedarme tranquila ahora. —Ella se rio—. Realmente fue una rabieta. En lugar de irme, traté de castigar a Shoukou. Como Sekki dijo, de verdad me odio a mí misma, pero… —Levantó la cabeza—, no podemos permitírselo a Shoukou, ¿verdad?

—No, nosotros no podemos.

—No conozco sobre el resto del reino, pero Shisui es un lugar maldito y la gente de aquí sufre a causa de ello. Quiero hacer que nadie sufra más. Quiero que nadie más muera de la forma en que Seishuu murió.

—Entiendo.

—El hecho es que no confío en mí misma. Yo no confiaba en mi propio dolor y amargura que me hice a mí misma. Pero si tú y Sekki odian a Shoukou lo suficiente para querer verlo muerto, entonces, ¿está bien que lo odie yo también?

—Sí… seguro. —Encogiéndose de hombros, el gran hombre se agachó a su lado y suspiró, una humilde sonrisa apareció en sus labios—. A decir verdad, no me entiendo ni a mí mismo.

—¿Eh?

—Si puedes dejar algo doloroso detrás de ti, se acabó. Pero estar vivo significa que no habrá fin a las cosas malas que suceden. Sin embargo, preocuparse por cada pequeña cosa no te lleva a ninguna parte. Suceden cosas buenas, también. Olvida lo malo y lo que puedes disfrutar déjalo. Tienes que mantener un pie delante de otro —Suzu asintió y siguió a Koshou—. Honestamente, no entiendo al gobierno y la política, y las cosas complicadas de ese estilo. Ya sea o no que Shoukou sea un gobernador decente, yo no soy nadie para decirlo. Lo mismo ocurre con Gahou, lo mismo que el Marqués de Baku. Tal vez Shoukou tiene cierta importancia para el gobierno. Tal vez incluso sea útil para alguien. En cuanto a mí, que él esté vivo me cansa.

—¿Te cansa?

—Soy un tipo simple. Cuando oigo hablar de los niños que mató sin que ellos hicieran nada malo, me enojo. Y enojarse produce cansancio. Es difícil olvidar algo que solo roza el camino equivocado. Sekki es mejor en eso que yo. Él fue correctamente a la escuela de la prefectura, e incluso se metió en la academia del distrito. Su director de la escuela primaria le dio la recomendación. No había nada que impidiera que se convirtiera en un funcionario público. Tengo que pensar que tiene un futuro brillante por delante. Pero yo no puedo realmente decir que me hace feliz. Si se convierte en funcionario de gobierno, ¿entonces qué? Si se mete en el gobierno, ¿va a conseguir ser usado por Shoukou? ¿O por Gahou? No puedo emocionarme acerca de mi hermano pequeño al salir con gente así.

—Koshou…

—A Sekki no le gusta tampoco. A pesar de que él estaba interesado en eso, él se retiró. Hay cosas malas que no se pueden olvidar, incluso si lo deseas. Cosas que no se puede ser feliz aún si lo desea. Ser de esa manera cansa. Lo odio. Estar vivo no es suficiente. Tú quieres sentirte bien en tu vida, ¿no? Tú quieres creer, bueno, yo me alegro de nacer, soy feliz de estar aquí. Pero siempre y cuando existan personas como Shoukou, no puedo sentirme de esa forma. Es por eso por lo que tengo que hacer algo al respecto.

Suzu respiró hondo y dejó escapar el aire.

—¿Eso es todo?

—Eso es todo. Si yo pensara que podría asaltar el castillo y la prefectura de Shoukou y matarlo y así estar con mi mente a gusto, lo haría. Sin embargo, no pondría mi mente mejor. En primer lugar, yo nunca podría hacerlo. Cuando se trata de lidiar con Shoukou, la única forma en que uno se puede acercar es en número y fuerzas de funciones. Y si él dice, por encima de mi cadáver, bueno, entonces, tendríamos que obligarlo. Cualquier cosa que se me ocurra por mi cuenta sería una perdida. Yo no he obtenido la suficiente autodisciplina.

—Realmente.

—Tengo el temperamento de un niño. Sekki es quien piensa las cosas.

Suzu se echó a reír.

—Comprendo perfectamente lo que me dices.

—¿Sí? —el gran hombre sonrió.

—¿Hay algo que pueda hacer?

—Bueno, tendremos que pedir prestado tu sansui. Estamos recolectando armas. No podemos ir en contra de Shoukou y sus guardias con palas y azadas.

—¿Así que necesitan el transporte de un cargamento?

—Rou Hansei, un amigo mío de mucho tiempo está recibiendo un cargamento listo para nosotros. ¿Está bien que tomes tu sansui y hagas el viaje de ida y vuelta?

Suzu afirmo con firmeza.

—Por supuesto. No hay problema.


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