PARTE
XIII
CAPÍTULO
49
—No tenemos un nombre para nosotros —dijo Koshou, sacando agua del
pozo. Junto a él, Suzu enjuagaba cubos y jarras—. Nosotros no somos más de mil.
La mayoría de nosotros estamos en la prefectura de Shisui.
—Oh.
—Si necesitas algo en la ciudad, busca a una
persona que lleve este anillo. Pregúntale de dónde es. Seguramente, te
reconocerán con un eshaku[1].
—¿Un eshaku?
—Como esto —Agarró la mano de Suzu y apretó su mano
izquierda -pero no con fuerza-, y luego cubrió su mano izquierda con la
derecha. A continuación, levantó las manos juntas y se inclinó. Era así como
personas de ese grupo se saludaban. Para realizar correctamente el eshaku,
sin embargo, se debía llevar camisa de manga larga. La camisa de Suzu le
llegaba solo hasta las muñecas.
—Se siente divertido.
Koshou sonrió.
—Todo lo que realmente importa es que confirmes que
la persona que estás buscando lleve el anillo sin llamar la atención. Cuando se
le pregunta de dónde es, si responde: “De Shikin, del condado de San,
provincia de Baku”, entonces ese es tu hombre. Si te pregunta tu nombre,
dices que: “Otsu Etsu de Rou Shou”.
—¿Qué significa eso? —preguntó Suzu con una
expresión burlona.
Koshou se rio entre dientes.
—Shikin es el nombre de un antiguo lugar. Ciento de
años antes, durante el reinado de Tatsu, un Hisen llamado Rou Shou[2] se
presentó en Shikin.
—¿Está Shikin ubicado en una gruta?
—No. Rou Shou no tenía ninguna gruta. Él era un Hisen
que obtuvo sus poderes a través del ejercicio de su propia voluntad. Por lo
tanto, se lo puede llamar Rou Shou o Shou Rou. Esta clase de Hisen
utiliza el prefijo Rou, lo que significa mayor o viejo. Él es también llamado
Conde Shou.
—Oh, así que es un Senpaku, un Hisen
que se hizo a sí mismo como un conde.
Un Hisen que había alcanzado el rango de
conde y que había alcanzado ese rango a través de su propio esfuerzo, también
servían a las Cinco Montañas Sagradas. Ellos eran los Senpaku.
—Él había estado practicando su arte para el
público en general, cuando el rey Tatsu lo invitó a servir al Palacio Imperial.
Su nombre completo es Otsu Etsu. Nadie sabe si realmente existió o no. Él
aparece en leyendas y en muchas historias.
—Ah.
—Le puedes decir lo mismo a un completo extraño. Si
alguien con un anillo que se acerque con esas preguntas, responde de la misma
manera.
—Oh, ya veo.
—Si eres uno de nosotros, puedes confiar en ellos,
no importa qué. Está garantizado que te ayudará. Nuestra palabra es nuestro
compromiso. Estamos orgullosos de eso.
—¿Todo esto con el fin de deshacerse de él?
—Por supuesto —Koshou asintió con la cabeza—. El
paisaje que rodea Takuhou está lleno de tumbas. Los cuerpos de los muertos
cubren la tierra. Alguien tiene que detenerlo. Alguien tiene que llevarlo ante
la justicia.
Suzu dejó lo que estaba haciendo. Por lo que
significaba que era el gobernador de la prefectura de Shisui, Shoukou. Ella
preguntó:
—¿Por qué a alguien como él le permiten salirse con
la suya?
—Se dice que hay gente en los lugares altos que le
dan un pase.
—¿Al igual que en Gyouten? —dijo Suzu, levantando
la cabeza.
Koshou respondió con una mirada de asombro. Dejó la
cuchara y se sentó en el borde del pozo.
—¿Por qué dices Gyouten?
—He oído un rumor de ese hecho. La persona más
importante en Gyouten que protege a Shoukou.
—Ya veo —murmuró Koshou—. Eso ciertamente es sobre
ese rumor. Se dice que no es otra que la reina quien protege a Shoukou. Pero no
estoy convencido.
—¿No es cierto?
—No lo podría decir. El que da rienda suelta a
Shoukou es Gahou.
—¿Gahou?
—El Marqués de la provincia de Wa. Shoukou tiene la
protección del señor provincial. Por eso es por lo que disfruta de su libertad.
El Marqués no es menos bestia que Shoukou. La única diferencia entre ellos es,
como villanos que son, Gahou no es tan ciego como Shoukou aparenta.
—Ya veo.
—La anterior reina Yo-ou puso al Marqués Gahou en
Wa. Ella no era lo bastante competente para soportarlo, por lo que él la compró
con adulación. Las protestas se presentaron, se hizo un allanamiento, los
brazos se elevaron a la resistencia, pero ella siguió complaciéndolo.
—Eso es terrible.
—Incluso después de que la nueva reina accedió al
trono, se quedó en el poder. Hay quienes no creen que él cuenta con el apoyo de
la reina, pero no es difícil de creer. Fue gracias a ella que el Marqués de
Baku fue despedido.
—¿El Marqués de Baku?
Koshou se quedó mirando al cielo por encima del
pequeño patio.
—El Marqués de la provincia al oeste de la
provincia de Ei. El Marqués de Baku era muy admirado por su pueblo. Se
rumoreaba que era un gobernante sabio y conocedor. El verano pasado, antes de
que la reina reclamara el trono, una impostora se levantó y echó al reino al
caos. Él se resistió hasta el final.
—¿Y por qué fue despedido? ¿Mientras Gahou y
Shoukou se quedaron?
Koshou asintió con la cabeza.
—Muchas personas tienen sus dudas acerca de la
reina. Ninguno de nosotros entiende el porqué de que el Marqués fue despedido
mientras que Gahou sigue en donde está. Por otro lado, la coronación fue hasta
hace poco. Ella no puede hacer nada al respecto.
Suzu derramó el agua al lavabo de la cubeta.
—No parece haber mucha diferencia entre esta reina
y la última.
—Tal vez sea así —Koshou le dio un buen vistazo—.
¿Qué es exactamente lo que tienes en mente sobre la reina de Kei?
Suzu desvió la mirada. Koshou tomó aire,
sorprendido.
—Tú actúas sin pensar. ¿De verdad tienes pensado ir
a la carga hacia el Palacio Kinpa? No hay manera de que puedas llegar a salir.
—Nunca lo sabrás si no lo intentas.
Koshou se apartó de la orilla del pozo y se inclinó
hacia un lado.
—Ese niño murió de mala forma.
Suzu lo miró y luego se miró las manos.
—Odio decirlo, pero se pueden encontrar muchos
niños desafortunados, como en todas partes. Son apenas poco frecuentes en este
reino. Este es un reino que todavía está en el caos. Hay tragedias en todos los
lugares.
—Sí. Ya sé —dijo Suzu con un suspiro—. Soy una kaikyaku.
—Sí —reconoció Koshou con sus ojos.
—Fui lanzada a este mundo en el que nunca podré
volver a mi casa, yo no entendía nada de lo que decía la gente. Yo era penosa.
—Sí.
—Pero yo no era realmente penosa. En comparación
con Seishuu, tuve mucha suerte. Yo no entendía eso y seguía sintiendo lástima
por mí misma e insistí en traer a Seishuu hasta aquí.
—No debes de culparte a ti misma de esa forma.
Suzu negó con la cabeza.
—Tuve mucha suerte. ¡Oh, he estado en una o dos
situaciones difíciles, pero con un poco de paciencia y se me daba lo que
necesitaba! Nunca me imaginé que alguien como Shoukou causara tanto sufrimiento
a tanta gente. Realmente no puedo quedarme tranquila ahora. —Ella se rio—.
Realmente fue una rabieta. En lugar de irme, traté de castigar a Shoukou. Como
Sekki dijo, de verdad me odio a mí misma, pero… —Levantó la cabeza—, no podemos
permitírselo a Shoukou, ¿verdad?
—No, nosotros no podemos.
—No conozco sobre el resto del reino, pero Shisui es
un lugar maldito y la gente de aquí sufre a causa de ello. Quiero hacer que
nadie sufra más. Quiero que nadie más muera de la forma en que Seishuu murió.
—Entiendo.
—El hecho es que no confío en mí misma. Yo no
confiaba en mi propio dolor y amargura que me hice a mí misma. Pero si tú y
Sekki odian a Shoukou lo suficiente para querer verlo muerto, entonces, ¿está
bien que lo odie yo también?
—Sí… seguro. —Encogiéndose de hombros, el gran
hombre se agachó a su lado y suspiró, una humilde sonrisa apareció en sus labios—.
A decir verdad, no me entiendo ni a mí mismo.
—¿Eh?
—Si puedes dejar algo doloroso detrás de ti, se
acabó. Pero estar vivo significa que no habrá fin a las cosas malas que
suceden. Sin embargo, preocuparse por cada pequeña cosa no te lleva a ninguna
parte. Suceden cosas buenas, también. Olvida lo malo y lo que puedes disfrutar
déjalo. Tienes que mantener un pie delante de otro —Suzu asintió y siguió a
Koshou—. Honestamente, no entiendo al gobierno y la política, y las cosas
complicadas de ese estilo. Ya sea o no que Shoukou sea un gobernador decente,
yo no soy nadie para decirlo. Lo mismo ocurre con Gahou, lo mismo que el
Marqués de Baku. Tal vez Shoukou tiene cierta importancia para el gobierno. Tal
vez incluso sea útil para alguien. En cuanto a mí, que él esté vivo me cansa.
—¿Te cansa?
—Soy un tipo simple. Cuando oigo hablar de los
niños que mató sin que ellos hicieran nada malo, me enojo. Y enojarse produce
cansancio. Es difícil olvidar algo que solo roza el camino equivocado. Sekki es
mejor en eso que yo. Él fue correctamente a la escuela de la prefectura, e
incluso se metió en la academia del distrito. Su director de la escuela
primaria le dio la recomendación. No había nada que impidiera que se
convirtiera en un funcionario público. Tengo que pensar que tiene un futuro
brillante por delante. Pero yo no puedo realmente decir que me hace feliz. Si
se convierte en funcionario de gobierno, ¿entonces qué? Si se mete en el
gobierno, ¿va a conseguir ser usado por Shoukou? ¿O por Gahou? No puedo emocionarme
acerca de mi hermano pequeño al salir con gente así.
—Koshou…
—A Sekki no le gusta tampoco. A pesar de que él
estaba interesado en eso, él se retiró. Hay cosas malas que no se pueden
olvidar, incluso si lo deseas. Cosas que no se puede ser feliz aún si lo desea.
Ser de esa manera cansa. Lo odio. Estar vivo no es suficiente. Tú quieres
sentirte bien en tu vida, ¿no? Tú quieres creer, bueno, yo me alegro de nacer,
soy feliz de estar aquí. Pero siempre y cuando existan personas como Shoukou,
no puedo sentirme de esa forma. Es por eso por lo que tengo que hacer algo al
respecto.
Suzu respiró hondo y dejó escapar el aire.
—¿Eso es todo?
—Eso es todo. Si yo pensara que podría asaltar el
castillo y la prefectura de Shoukou y matarlo y así estar con mi mente a gusto,
lo haría. Sin embargo, no pondría mi mente mejor. En primer lugar, yo nunca
podría hacerlo. Cuando se trata de lidiar con Shoukou, la única forma en que
uno se puede acercar es en número y fuerzas de funciones. Y si él dice, por
encima de mi cadáver, bueno, entonces, tendríamos que obligarlo. Cualquier cosa
que se me ocurra por mi cuenta sería una perdida. Yo no he obtenido la
suficiente autodisciplina.
—Realmente.
—Tengo el temperamento de un niño. Sekki es quien
piensa las cosas.
Suzu se echó a reír.
—Comprendo perfectamente lo que me dices.
—¿Sí? —el gran hombre sonrió.
—¿Hay algo que pueda hacer?
—Bueno, tendremos que pedir prestado tu sansui.
Estamos recolectando armas. No podemos ir en contra de Shoukou y sus guardias
con palas y azadas.
—¿Así que necesitan el transporte de un cargamento?
—Rou Hansei, un amigo mío de mucho tiempo está
recibiendo un cargamento listo para nosotros. ¿Está bien que tomes tu sansui
y hagas el viaje de ida y vuelta?
Suzu afirmo con firmeza.
—Por supuesto. No hay problema.

No hay comentarios:
Publicar un comentario