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El Niño Demoníaco

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jueves, 2 de febrero de 2023

Dios del Mar en el Mar del Este, Extenso en el del Oeste - Capítulo 13

 

CAPÍTULO 13

 

 

 

Ribi dijo:

—Taiho, ¿está bien?

Rokuta esbozó una sonrisa.

—Estoy bien, estoy bien. En cuanto a las prisiones, este lugar no es tan mal. Mejor amueblada de lo que hubiera imaginado.

Echando un vistazo alrededor de la habitación, se preguntó para qué había sido destinada originalmente. Aunque no era muy amplia, la habitación apenas se parecía a la celda de una cárcel tradicional. Parecía haber sido tallada en la roca. En la parte de atrás había un rincón para dormir con una cama. Un diván ocupaba una sección de la sala dividida por unas pantallas.

Había un pozo y un depósito de agua en la esquina, junto con un conjunto de utensilios de cocina. Al mirar hacia arriba, el techo era alto, casi podría inducir una sensación de vértigo, una claraboya fue cortada en la roca, la cual permitía ingresar la luz del sol una vez que amaneciera.

Rokuta dijo con una sonrisa:

—Así que, Ribi, ¿puedes cuidar del bebé?

Ribi enrojeció un poco.

—Tengo que admitirlo. No es exactamente mi fuerte.

—¿No tienes hijos?

—Hace mucho tiempo tuve un marido y un hijo. Fuimos por caminos separados cuando fui nombrada ministro. Eso fue durante el reinado del emperador anterior, así que ha sido bastante tiempo.

—¿Por qué no los incluiste en el Registro Inmortal?

—Mi esposo se opuso a ello.

—Ya veo.

Los funcionarios imperiales y provinciales que se convertían en inmortales tenían separaciones inevitables. La familia inmediata podría ser registrada, pero la familia política y familiares más lejanos eran excluidos. Y aunque podrían esperar un tratamiento preferencial en el futuro, el simple paso del tiempo significaba que un inmortal podía esperar a perder muchos amigos y parientes a lo largo del camino.

—¿Qué hay de tu séquito?

Los virreyes imperiales normalmente viajaban con varios asistentes personales y servidores.

—Asumo que están siendo detenidos. No he oído de nadie que haya sido ejecutado, así que tengo la esperanza de que están bajo arresto domiciliario en algún lugar seguro. El resto de los emisarios imperiales están probablemente en la misma situación.

—Bueno, eso es bueno saberlo.

Seis funcionarios imperiales fueron enviados como virreyes a “asesorar” a cada señor provincial y al primer ministro. Su trabajo consistía en regresar al señor provincial de vuelta al camino correcto, darle instrucciones de cómo funcionaba el nuevo régimen, y corregir cualquier error cometido en el camino. Pero en su mayoría era un grupo de ancianos cobardes, algo bueno -o para el caso, poco daño- vino de estos esfuerzos.

Así era como En estaba fuera de control.

—¿Cómo lo estás llevando, Ribi? ¿Nada desfavorable te ha ocurrido?

Una expresión de preocupación se vio en su rostro.

—Supongo que debería decir que he sido bendecida en ese sentido. Atsuyu aún no se ha alejado tanto del Camino.

—¿Qué pasa con Atsuyu? ¿Qué pasó con el señor provincial?

—He oído que el señor provincial se encuentra en mal estado de salud. Se recluyó en lo más profundo del palacio y permanece completamente fuera de la vista, dejándole todo el control a Atsuyu.

Ribi meció al bebé en sus brazos. Desde que fue retirado del pico del youma, había estado durmiendo profundamente.

—Según los rumores que han estado circulando entre el personal ministerial, su mente no está del todo bien y no puede ejecutar sus deberes. Antes, vivía en constante temor del emperador Kyou. Incluso ahora, a pesar de lo que digan los demás, se niega a poner un pie fuera de la Residencia Imperial. Y, sin embargo, algunas veces parece que tuvo momentos de cordura, durante los cuales convocó a sus ministros y dio instrucciones. Pero su condición ha empeorado desde entonces.

»Está convencido de que sus sirvientes son asesinos enviados por el emperador Kyou. Así que a Atsuyu no le quedó más remedio que intervenir para evitar que el gobierno se cayera a pedazos.

—¡Ah!

—Está bien. Nunca esperé que Atsuyu recurriera a medidas tan extremas y extravagantes. Él no se ha deshecho de sus sentidos morales, por lo que debe hacerlo en nombre de sus súbditos.

—Ganboku es ciertamente próspero. Me sorprendió lo espléndida que es la ciudad.

—Atsuyu es un administrador capaz. Él lo ha hecho extraordinariamente bien dentro de las limitaciones impuestas sobre él, aun sin tener ninguna autoridad de gobierno real.

—No hay forma que Shouryuu se interese. Ya se ha ido de pinta demasiadas veces.

—No se refiere a… —dijo Ribi con una expresión de preocupación—. Él ve el mundo a través de los ojos de un emperador, no es uno de nosotros. Es incapaz de comprender lo que el emperador estaba pensando, Atsuyu se impacientó y actuó precipitadamente. Sus sirvientes y asesores lo adoran y lo respetan, pero me temo que toda esa adoración se le haya subido a la cabeza.

—Eso creo.

—Aparte de eso —dijo Ribi, mirando al niño—, ¿cómo se siente realmente, Taiho? Se ve pálido.

—Sí. —Rokuta asintió y se sentó en el diván.

—Si está cansado, debe recostarse y descansar un poco.

—Buen consejo —se estiró en el diván, no valía la pena levantarse y atravesar la habitación para ir a la cama.

—¿Taiho?

—La sangre me está afectando. Lo siento, pero creo que no voy a quejarme por el momento.

—¿Sangre?

—Cuando Ekishin murió.

Ribi se quedó sin aliento.

—Ekishin. ¿No era uno de los oficiales de Seishou?

—Sí. Que hizo las cosas mal por la razón correcta.

Momentáneamente, sin saber qué hacer con el bebé, Ribi lo colocó sobre la mesa y se acercó al diván.

—Disculpe —dijo y colocó la palma de su mano contra la frente de Rokuta. La piedra blanca estaba caliente al tacto—. Tiene fiebre.

—La sangre me está haciendo enfermar.

—¿Siente dolor?

—Puedo soportarlo.

—Perdóneme la pregunta, pero ¿el Shashi es conocido suyo?

Shashi, Rokuta repitió el nombre para sí mismo, y entonces recordó que el Shashi era el ministro encargado de la seguridad personal del señor provincial.

El Shajin era responsable de la seguridad del emperador. Por debajo del rango de emperador, la posición se conoce como la de Shashi, aunque era el Daiboku quien realmente manejaba las responsabilidades del día a día.

—Así que Kouya es el Shashi. Realmente se ha hecho camino en este mundo.

—Él posee la capacidad más inusual de domesticar a los youma.

—Él no domesticó al youma, ese youma lo crio.

—¿Eh?

—Lo siento, pero te lo explicaré más tarde. Estoy realmente cansado.

—Entiendo.

Ribi asintió. Rokuta cerró los ojos. El olor intoxicante de la sangre pesaba sobre él como una manta húmeda y maloliente.

 

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