CAPÍTULO
14
Shouryuu se quedó mirando hacia la oscuridad.
—Él no ha regresado a casa.
Era media noche y Rokuta todavía no se había presentado.
Regularmente se escabullía fuera del palacio, pero siempre volvía a la
medianoche. Y aun cuando tuviera razones para abandonar el palacio en la noche,
él nunca se había ido hasta el amanecer sin decirle una palabra a nadie. Los
ministros estaban en un estado de gran ansiedad.
—Algo debe haber ocurrido —dijo Shukou, la
preocupación se percibía en su voz.
—Mira allá.
Una ráfaga de pasos señaló la llegada de Seishou,
con el rostro sombrío.
—Que espectáculo tan inusual —bromeó Shouryuu.
Seishou llevaba una expresión imperturbable.
Seishou gruñó en voz baja:
—Este no es momento para frivolidades. Encontramos
el cuerpo de Ekishin.
Shouryuu miró de Seishou a Shukou y de este a Itan.
—El Taiho no estaba allí. Nadie sabe dónde está.
—Maldición, después de que él logró sobrevivir el
reinado del emperador Kyou.
Shukou lo fulminó con la mirada.
—Su Majestad, este no es el momento, ni el lugar
para este tipo de comentarios.
—Bueno, al menos Rokuta podría hacer un mejor
trabajo escogiendo amigos. No podemos permitirnos que sus guardaespaldas sean
asesinados cada vez que lo acompañan a cualquier lugar.
—¡Su Majestad!
—A los tontos es mejor dejarlos solos.
Itan apenas controlaba su rabia y le dijo a
Seishou:
—¿Alguien mencionó el nombre Kouya?
—Eso fue lo que escuché también. Los guardias de la
Puerta del Faisán lo confirmaron. Este Kouya y el Taiho abandonaron el palacio
juntos, con Ekishin en el palanquín.
—Después fue asesinado. ¿Dónde?
—A las afueras de Kankyuu. Para empeorar las cosas,
el cadáver fue devorado en parte, probablemente por un youma o youju.
Hay informes de que se avistó a un tenken antes del anochecer.
—¿Pero ni rastro del Taiho?
—No, en ningún lugar.
—Tienen que habérselo llevado con ellos. Un youma
rondando me da un motivo adicional de preocupación. No hemos visto uno tan
cerca de Kankyuu recientemente.
—Estoy de acuerdo. No sé si esto está relacionado,
pero un bebé ha desaparecido también.
—¿Un bebé?
—Una niña pequeña que nació apenas esta primavera.
Su madre apartó la vista de ella por un momento y ella desapareció.
—Una extraña historia. Es difícil decir si está
relacionado con la desaparición del Taiho.
—Lo más importante —dijo Shukou bajando el tono—,
es el bienestar del Taiho.
—Quién se atrevería a encartarse con ese mocoso —se
quejó Shouryuu.
Los tres se giraron hacia el emperador, que estaba
sentado junto a la ventana. Itan le lanzó una mirada penetrante.
—Maldita sea, ¿cómo puede sentarse allí tan
tranquilo? ¡No sabemos dónde está!
—¿Cómo mi preocupación puede conseguir algo?
—¡Es un bueno para nada, desgraciado!
—Seishou, ¿no recomendaste una búsqueda?
Seishou asintió.
—Entonces, ¿qué otra cosa podemos hacer? Mientras
tanto, alguien lo encontrará. O volverá por su propia cuenta.
—Shouryuu, qué demonios…
—Si no es así, estamos obligados a empezar a
recibir demandas específicas.
—¿Eh? —parpadeó Itan.
—Fue secuestrado o asesinado. Si lo mataron,
retorcernos las manos no va a cambiar nada. Excepto que asesinarlo no sería
fácil. Él tiene sus shirei a su servicio. Si él fue secuestrado, alguien
lo hizo con un fin en específico en mente. Si Rokuta se resistió en lo más
mínimo, sus shirei lo defenderían. Una vez más, no es el tipo de cosa
fácil de hacer. Solo un cadáver fue dejado atrás, por lo que Rokuta no debe
haber luchado. Nuestra mejor apuesta es que este tipo Kouya lo secuestró.
—¿Él no se resistió porque Kouya era un amigo?
—Probablemente, y estaba usando a esa bebé
desaparecida como rehén. De cualquier manera, si Rokuta fue “voluntariamente”,
no habría una gran cantidad de pistas por ahí. Y si fue secuestrado, tiene que
haber una buena razón. A pesar de las apariencias, él no es un chico tan lindo
como para que alguien quiera llevarlo de paseo.
—Mire, Shouryuu…
—Agarraron a la reina del tablero de ajedrez. Es
solo cuestión de tiempo antes de que muestren su premio. Mientras tanto, no
vamos a hacer ningún movimiento brusco.
—¿Realmente no hay otras medidas que podamos tomar
hasta entonces?
—¿Qué otras medidas propondrías, Shukou?
—Sí, sí, ya veo su punto.
—Pero podemos enviar un mensaje a Ribi, en la
provincia de Gen.
—¿Provincia de Gen?
Shouryuu lo dijo con una sonrisa de complicidad.
—Algo podrido que está pasando. Y cuando algo está
emitiendo un hedor, es una buena idea mirar más cerca para ver de dónde
proviene el olor. Bueno, tenemos que hacer algo o Rokuta me halará de las
orejas cuando regrese, por haberlo dejado de lado. ¡Ah! Y comprueben el
Registro de Inmortales para alguien llamado Kouya.
—Entendido.
Shouryuu miró por la ventana, con una leve sonrisa
en los labios.
—Qué montón de problemas causa ese chico. Él sigue
y sigue hablando de lo reacio que está a una guerra civil, y luego él es el que
va y golpea la chispa.
—Así que, su Alteza sospecha que está implicada la
provincia de Gen.
—Definitivamente están reuniendo tropas. Y las
armas están desapareciendo de la sala de armas.
Seishou asintió con la cabeza. Lo mejor que pudo
auditar la situación indirectamente, las reservas en el arsenal de hecho
estaban disminuyendo.
—Casi todo el mundo por aquí es culpable de algo.
Si empezamos a tantear el terreno, ellos sabrán que sabemos algo. El que está
detrás del secuestro de Rokuta, ya sea la provincia de Gen o en otro lugar,
cuando nos movamos, ellos también lo harán.
—Sí.
—¿Dónde estará ese conejo que asomará la cabeza
fuera del agujero? Por ahora, hay demasiado conejos y muchos malditos agujeros.
Shouryuu junto a la ventana, observaba el Mar de
las Nubes hundiéndose en el caos y la oscuridad.

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