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El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

jueves, 2 de febrero de 2023

Dios del Mar en el Mar del Este, Extenso en el del Oeste - Parte IV Capítulo 15

 

PARTE IV

CAPÍTULO 15

 

 

 

Atsuyu reflexionó en voz alta:

—He escuchado que el Taiho no se está sintiendo bien. ¿Qué tan grave es su condición?

Para responder a esa pregunta por sí mismo, visitó el calabozo al día siguiente acompañado de Kouya.

Mientras dormía, Ribi debió haber movido a Rokuta a la cama. Allí fue donde se encontró tendido cuando se despertó. Atsuyu se arrodilló respetuosamente a la cabecera de la cama.

—No hay nada de qué preocuparse —le aseguró Rokuta—. Es solo que la sangre me afecta.

—No sé mucho acerca de los kirin. ¿Este tipo de condición requiere atención médica?

—Estaré bien.

Rokuta trató de incorporarse, pero la fiebre no había cedido. Ribi corrió y lo detuvo.

—Por favor, descanse. Este es el único cuerpo que tiene.

—Es precisamente el tipo de cosas que va a matarme. ¡Ah! ¿Y Atsuyu?

—Sí —Atsuyu seguí de rodillas e inclinó la cabeza.

—¿Los diques de Rokusui son tu única preocupación? Si es así, voy a molestar al Suijin hasta que se mueva e inicie la construcción.

—Taiho —dijo Atsuyu—, ¿sabe cuántos ríos hay en En? ¿Y cuántos de ellos están equipados con diques que pueden sobrevivir la temporada de lluvias?

—Lo siento. No tengo ni idea.

—Ni yo. Solo que el Rokusui es uno de los ríos más famosos. Teniendo en cuenta el estado del deterioro en el que se encuentra, se puede empezar a comprender como está el resto. ¿No le parece?

—Probablemente tienes razón —Rokuta miró a los intrépidos ojos de Atsuyu—. Sin embargo, un reino no es un lugar pequeño. Solo cuando se trata de control de inundaciones, que la demanda supera con mucho la oferta de trabajo, el personal ministerial es minúsculo. No podemos seguir arrastrando a las personas -preocupadas por la próxima cosecha- de sus granjas para ejecutar todos los proyectos de obras públicas. Seguramente entiendes que un reino no puede dar un vuelco de la noche a la mañana.

—Lo entiendo —Atsuyu respiró y exhaló—. Pero ¿por qué deben los decretos divinos estipular a un señor provincial y a un virrey imperial para que sirvan al mismo tiempo? Quitándoles a los señores provinciales su autoridad, ha hecho imposible que las acciones provinciales se realicen sin la aprobación del virrey. Entiendo cuáles son las condiciones del reino y por qué hay que hacer tales cosas. Pero ¿no debería significar que los virreyes también deben asumir los deberes del señor provincial?

—Bueno, eso es…

—El Rokusui es una amenaza constante. Los diques deben ser construidos. En lugar de dejarlo en las manos del señor provincial, si realmente fuera más rápido para el virrey pedírselo al emperador, recibir el permiso, y supervisar los trabajos, nunca habría tomado medidas tan drásticas.

Rokuta se quedó momentáneamente sin palabras.

—Por lo que sé, lejos de estar consumido de noche y día con los asuntos de Estado, el emperador está a menudo ausente del consejo privado, poniendo a los ministros a buscarlo por todas partes. Entonces, ¿por qué privar a los señores provinciales de la autoridad para actuar en nombre de sus deberes?

—Shouryuu es…

—La autonomía debe ser devuelta a las provincias. El emperador es el punto focal del reino, el yin y el yang, y yo no estoy en posición de juzgarlo de una manera u otra. Pero si al emperador no le gustan los asuntos de gobierno, debe devolverle esa autoridad de gobierno a los señores provinciales. Que le deje el resto al Rikkan y nadie se quejará de cómo pasa su tiempo libre.

—Excepto este reino sigue siendo un trabajo en progreso. Cada señor provincial tiende a perseguir sus diversos objetivos como les parezca, por lo que son propensos a empeorar las cosas. Toma el control de inundaciones, por ejemplo. Lo que proporcionaría beneficios a las provincias de aguas arriba, puede acarrear sequía a las provincias de abajo.

—Entonces, ¿por qué no instala a funcionarios con plena autoridad para actuar? Permitiéndoles actuar como agentes para el emperador y dejándoles todo a ellos. ¿Puede realmente decirme que estoy actuando tan fuera de línea?

—Pero, Atsuyu…

—Luego está la cuestión de salvar la reputación. Lo entiendo completamente. Pero ¿qué tan buena es la reputación de un emperador que no puede ayudar a sus súbditos? Tengo la intención de pedirle al emperador que nombre a un regente en quien pueda confiar la totalidad de su autoridad.

—No estás pidiendo, sino demandando. Atsuyu, aunque no puedo encontrar ningún fallo sustancial a lo que has dicho, la toma de rehenes invariablemente deja en tela de juicio los méritos de tu propuesta.

—¡Basura absoluta! —exclamó bruscamente Ribi.

Rokuta le echó una mirada sorprendida por encima del hombro. Ribi estaba parada a los pies de la cama, con una expresión tensa en su rostro.

—¿De qué están hablando realmente ustedes dos?

—Um, Ribi, mira…

—¡No! —dijo con una sacudida violenta de cabeza—. No vaya a tratar de aplacarme con palabras tranquilizadoras. ¿Puede incluso comprender la grave pecaminosidad de lo que ha estado diciendo?

Rokuta la miró confundido. Atsuyu mostró una sonrisa sombría. Ribi se acercó y se interpuso entre Atsuyu y Rokuta.

—Si le entrega la autoridad imperial a un tercero fuera en menor grado permisible, entonces, ¿por qué incluso existiría el kirin? ¿Por qué el kirin elegiría al emperador en primer lugar? El kirin encarna la voluntad del pueblo y el cielo cuando coloca al emperador en el trono. ¿En serio está proponiendo colocar a un hombre a la posición de facto del emperador sin la decisión del kirin y la bendición de la voluntad divina?

—Ribi.

—¿No entienden? Eso es a todo lo que se reduce esto. Sí… Si Atsuyu se colocara en tal posición, ¿qué ocurre si pierde el rumbo y corre rampante como el emperador Kyou? El reinado de un emperador legítimo, inevitablemente, llegará a su fin. Pero ¿qué le sucedería a un inmortal que maneja los poderes de un emperador? ¡El emperador Kyou solo fue capaz de causarle estragos a En durante tres años!

Rokuta se hundió en el silencio. Un emperador era inmortal, pero eso no significaba que pudiera gobernar para siempre. Si perdía el rumbo y actuaba en contra de los mejores intereses de sus súbditos, el kirin que lo colocó en el trono sufriría las consecuencias.

Y aunque el kirin que había elegido al emperador también era inmortal, no había cura para esta enfermedad. El shitsudou, la enfermedad que mataba al kirin cuando el emperador se perdía el rumbo, también mataba al emperador. Y así un déspota no podía gobernar para siempre.

—El Señor Dios Creador formó este mundo y organizó todo en él. ¿Por qué el emperador es elegido por el kirin y no cualquiera puede ser rey? Ningún hombre puede convertirse en emperador sin el reconocimiento expreso de la Voluntad Divina. Hacer lo contrario amenaza la fundación del mundo.

Atsuyu sonrió.

—¿Acaso lo has olvidado? Un kirin eligió al emperador Kyou.

—Es decir…

—Los emperadores de vez en cuando se convierten en tiranos. Pierden el rumbo y decae su poder y por lo tanto su despotismo es llevado a su fin.

»Pero eso plantea la pregunta de por qué el kirin debería haber escogido alguna vez a un hombre así.

—¿Estás despreciando acaso la Voluntad Divina?

—Solo digo lo que es real y lo que es verdad. Se dice que el kirin tiene a toda la población para elegir, y por lo tanto pone a la mejor persona en el trono. Entonces, ¿por qué conformarse con un hombre como el emperador Kyou? Si esto fuera la expresión milagrosa de la Voluntad Divina, entonces seguramente el kirin solamente seleccionaría a aquellos que no se desvíen del camino. Todo esto habla de la Voluntad Divina y de la elección del kirin, ¿dónde está la prueba en su eficacia?

—¡Atsuyu!

—¿Todo comienza con el Señor Dios Creador, no es cierto? Dicen que los dioses castigan a los malvados con truenos y relámpagos. Así que, en lugar de enfermar al kirin, ¿por qué no hace caer al caprichoso emperador con un relámpago?

—¡No puedo creer que estoy aquí escuchándote decir esas cosas tan escandalosas!

—Si es cierto que el kirin elige a la mejor persona para el trabajo, entonces, muéstrame la prueba. Si existe el Señor Dios Creador, entonces, tal vez podría hacernos una visita. No digo esto con ligereza: él y los suyos no existen. Y si lo hicieran, no importan. Si eso me convierte en un hereje, entonces, puede un rayo del cielo fulminarme aquí y ahora.

Ribi no sabía cómo responder a tales argumentos. En su mente, dudar de la grandeza del Señor Dios Creador no era diferente de cuestionar la realidad misma.

Atsuyu se limitó a sonreír.

—Aquí está una criatura que eligió a su propio amo y decide no seguir a ningún otro. Una criatura que posee grandes poderes mágicos, gentil, dispuesto y con gran intelecto. No me sorprendería saber que nuestros antepasados, apreciando los talentos extraordinarios de esta criatura, por gratitud, convirtieran su decisión como una ley de la naturaleza.

Ribi se levantó de un salto por la ira.

—¡Maldito seas, Atsuyu!

Rokuta le dio unas palmaditas en la espalda.

—Tal vez podrías mostrar tu respeto por el kirin calmándote un poco cuando estés cerca de uno de ellos.

Ribi contuvo la respiración y bajó la cabeza.

—Lo siento.

—No hay problema —Rokuta le dijo a Atsuyu—: ¿Así que estás reclamando que es un error que el kirin coloque a un emperador en el trono?

Los ojos de Atsuyu brillaron como el acero pulido.

—¿Puede el Taiho decir con convicción que el actual emperador es el mejor hombre para el trabajo?

Rokuta le devolvió la mirada. Por supuesto que tenía toda la razón del mundo para responder afirmativamente a esta pregunta. Y, sin embargo, dijo la verdad.

—No —sonrió—. Pero no acepto la premisa de tu pregunta, Atsuyu. Siempre he pensado que estaríamos mejor sin un emperador en absoluto.

—Algo extraño de admitir para un kirin.

—En efecto. Y lo digo desde el corazón.

—¡Taiho! —Ribi prácticamente se lamentó.

Rokuta se volvió hacia ella.

—Ribi, cuando vi por primera vez a Shouryuu, definitivamente me dije a mí mismo: “Ahí está un emperador”.

—En ese caso…

El hombre que va a destruir a En.

Ribi se le quedó mirando.

—Shouryuu destrozará a En desde la raíz. Esto no es algo sobre lo que Shouryuu tenga que decir. Es lo que hacen los emperadores. —Rokuta encaró directamente a Atsuyu—. Si deseas simplemente proponer despojar al emperador de su autoridad, podría haber tolerado el esfuerzo. Pero tú quieres dar la vuelta y otorgarle todo el poder a un solo ministro. Eso crearía una posición divina más alta que la del emperador. A lo que yo te diría que lo pensaras de nuevo.

Los ojos de Atsuyu se estrecharon.

—Realmente dice cosas extrañas, Taiho.

—Toda la autoridad recae en el emperador, la autoridad es inútil a menos que sea ejercida por el que la sostiene.

En los veinte años transcurridos desde la coronación, el reino estaba por fin comenzando a repararse. Pero durante su largo invierno de descontento, ¿solo el mal había dormido bien? Tal vez el emperador simplemente carecía de la libertad y los recursos para oprimir a la gente con el contenido de su corazón.

—¿No debería ser cada hombre su propio rey? Darles poder a aquellos por encima de ti, inevitablemente hará que lo usen en tu contra. Eso es lo que yo creo.

Atsuyu dijo con una leve inclinación de cabeza.

—Ay, dice cosas que no puedo comprender.

—Bueno, en la medida de lo posible, Atsuyu, yo tampoco.

 

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