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El Niño Demoníaco

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jueves, 2 de febrero de 2023

Dios del Mar en el Mar del Este, Extenso en el del Oeste - Capítulo 8

 

CAPÍTULO 8

 

 

 

Un muy cansado Rokuta asistió a la próxima reunión del Consejo Privado. Se sentó en silencio detrás de Shouryuu, reprimiendo un bostezo, mientras escuchaba el informe oficial del Rikkan al emperador. Cuando la reunión finalmente terminó, alguien lo llamó cuando estaba saliendo hacia el palacio exterior.

Rokuta se volvió para encontrar a un oficial de la corte de rodillas.

—Disculpe, mi señor, han solicitado una audiencia con usted.

—¿Conmigo? ¿De un ministro?

—No. La solicitud llegó desde la oficina provincial de gobierno, alguien pidió una audiencia usando su nombre. Él dijo que esa persona trabaja en el palacio, curiosamente, nadie se ajusta a la descripción de esa persona, excepto usted. Pensamos que deberíamos avisarle.

Rokuta parpadeó sorprendido y dio un paso hacia adelante.

—¿Quién pidió exactamente la reunión?

—Él dijo que usted lo reconocería como Kouya.

Increíble, se dijo Rokuta a sí mismo.

Él jamás pensó que lo vería de nuevo. Para ser honestos, él nunca pensó que el chico sobreviviera tanto.

—¿Dijo que estaba en la oficina provincial del gobierno?

—Le pedimos que esperara en la puerta del faisán.

—Me encargaré de esto de inmediato. Trátalo con el debido respeto, ¿de acuerdo?

—Sí.

Observó como el oficial se retiró y luego Rokuta se apresuró a salir por el otro lado, Shouryuu lo detuvo y ladeó la cabeza preguntando con desconcierto.

—¿Qué pasa? ¿Conoces a alguien del mundo de abajo?

—A diferencia de ti, Shouryuu, yo si tengo un amigo.

—¿Un amigo?

—Así es. Voy a estar fuera por un tiempo.

—¿Y las reuniones de esta tarde?

Rokuta tosió y cambió de postura.

—Sí, tengo el presentimiento de que me estoy enfermando. Lo mejor será que me tome la tarde para descansar. Voy a tomarme el día.

Shouryuu lo miró con una sonrisa.

—Eso suena a algo serio. Lo mejor será llamar a Koi.

Koi era el médico a cargo del kirin.

—Agradezco tu preocupación, pero no es tan grave. Dile que me retiraré a mis habitaciones para descansar.

—Ekishin —dijo Seishou al oficial de la corte de pie junto a él—. Ve con él.

—Está bien, Seishou. No hay necesidad de preocupar a todos. Solo se trata de un amigo.

Rokuta se apresuró. Con una mirada de Seishou instó a Ekishin a seguirlo. Ekishin hizo una reverencia y se fue en su persecución.

La puerta del faisán se encuentra en la base del monte Kankyuu. El palacio y la corte imperial que se encuentran en la cumbre se los conoce como “La Corte de la Golondrina”. Los funcionarios del Tribunal Superior tienen sus hogares y oficinas en el patio interior, los burócratas de menor rango son alojados en el atrio exterior, en la mitad de la montaña. Más abajo se encuentra la puerta de entrada al monte Kankyuu.

Ahí es donde se encuentran las oficinas del gobierno provincial. Las personas eran libres de ir y venir entre la puerta alta del acantilado, que es la puerta de entrada al Palacio Imperial, y la Puerta del Faisán e la parte posterior de las oficinas provinciales, también llamada Puerta de Oriente.

Rokuta corrió hasta la puerta del faisán. La Montaña Ryuun se refiere literalmente a una montaña que pasa más allá de las nubes. Pero el camino real estaba encantado, por lo que esa distancia se recorría en solo una fracción de segundo. Sin embargo, Rokuta tenía que ir primero al palacio a cambiar su traje de ceremonia, por lo que le tomó más tiempo del que le hubiese gustado.

Llegó sin aliento al edificio dentro de la Puerta del Faisán reservado solo para los invitados de honor. Como le habían informado, alguien estaba esperando allí.

Su invitado estaba sentado derecho en una silla, mirando al patio. Se habían conocido hace dieciocho años. El muchacho que Rokuta conoció en aquel entonces ahora debería estar en la flor de la vida. Pero la figura delante de él era todavía muy joven, quince o dieciséis años, todavía lucía una cabellera azulada.

Rokuta se detuvo en la puerta de entrada. Después de un momento de vacilación, dijo:

—¿Kouya?

El joven sonrió mientras se acercaba a él.

—Rokuta —se arrodilló diciendo—, tenía la esperanza de volver a encontrarnos, Taiho. Ha pasado un largo tiempo. —Se inclinó.


Así que él ya sabía quién era y qué posición ocupaba.

—Han pasado dieciocho años, ¿no? En ese momento yo no sabía quién era usted, Taiho. Perdone mi impertinencia.

Él se comportaba como un caballero y hablaba en el lenguaje humano, ya no en gorjeos de pájaro.

—Pero tu… —Rokuta luchaba por establecer una conexión entre el niño que había encontrado en la provincia de Gen y el joven que se encontraba frente a él.

Levantó la cabeza y volvió a sonreír.

—Sí que es malo. Me hubiera ayudado saber desde el principio que es el Taiho. Me enteré muy tarde de que el hombre con cabello dorado era el Taiho. Estaba completamente sorprendido.

—¡Ah! Bueno, lo siento.

La gente en los reinos lucía todo tipo de colores de cabello, pero no el dorado. Eso es un signo particular del kirin.

—¡Y pensar que fue el Taiho quien me dio mi nombre! Aunque en ese momento, probablemente no habría entendido el significado de tal honor.

—Entonces, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?

—Un hombre de buen corazón me acogió y me enseñó el lenguaje humano. Yo le sirvo en calidad de funcionario público provincial.

—Así que estás en el Registro Inmortal. De ahí tu edad.

Kouya sonrió.

—Eso es correcto. Lo acompañé a Kankyuu. Una vez aquí, me dieron muchas ganas de verlo. Pensé que, si pedía una audiencia con el Taiho no iba a conseguirla a través de la puerta principal. Así que decidí preguntar usando su nombre. Espero no haber cruzado la línea.

—¡De ningún modo!

—Me preocupaba que se hubiera olvidado de mí.

Rokuta negó con la cabeza. La reunión fue una sorpresa inesperada y agradable.

—No me había olvidado. Realmente es bueno volver a verte después de tanto tiempo.

—Es bueno saberlo —dijo Kouya con una sonrisa.

—Adelante. Levántate. Verte así arrodillado me hace sentir mal.

—Muchas gracias. —Hizo una reverencia y luego se levantó. Se inclinó adelante diciendo—: ¿Puedo continuar llamándolo Rokuta?

—Por supuesto. Eso estaría bien.

Kouya se acercó a Rokuta y lo miró amablemente, aunque un poco dolido.

—Yo había querido visitarlo desde entonces, pero Kankyuu estaba muy lejos.

—Supongo que sí. Lo siento por eso.

—No podía andar por lugares llenos de gente estando con él. Pero sin ir a un pueblo o ciudad para preguntar el camino, no pude averiguar dónde estaba Kankyuu.

—¿Él? ¡Ah! Te refieres a Grande.

Kouya asintió.

—Entonces, ¿qué es lo que ha estado haciendo Grande estos días?

—¡Oh! Lo está haciendo bien —dijo Kouya, con una sonrisa pícara formándose en sus labios, como una mirada compartida con un compañero de conspiración—. Grande y yo trabajamos juntos como guardaespaldas. Al igual que él por allá.

Lanzó una mirada a Ekishin, caminando cerca tratando de no ser notado.

—Sí, me parece que estoy atascado con él por el momento.

—Tiene sentido, usted es alguien de alto rango e importante y todo eso.

—¡Oh! Detente.

Kouya se rio entre dientes. Se agachó para quedarse a su altura.

—Así que, ¿está bien si salimos de aquí?

—Les dije que me tomaría el resto del día libre.

—Bien. Grande está deseando verlo también.

—¿Está cerca?

—En las afueras de Kankyuu. No se preocupe. Sigue mis órdenes —Kouya añadió furtivamente—: Grande es muy obediente en ese sentido.

—¿Lo es? Eso es impresionante —Rokuta ladeó la cabeza, pensando en el pasado.

“No vayas por ahí comiendo personas”, le había dicho.

Estaba sinceramente sorprendido. Un youma que había criado a un humano, que a su vez obedecía todo lo que el humano decía. Jamás lo hubiera creído.

—¿Deberíamos ir? Espero que esté más familiarizado con Kankyuu que yo. Todo lo que sé es el camino que tomé para venir aquí.

Rokuta asintió.

—Déjamelo a mí. Conozco esta ciudad como la palma de mi mano. Te voy a mostrar el camino.

 

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