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El Niño Demoníaco

  Doce Reinos El Niño Demoníaco Fuyumi Ono Título Original:  Masho no Ko Título en Inglés: The Demonic Child Publicado en Japón: 1991 Traduc...

viernes, 3 de febrero de 2023

Dios del Mar en el Mar del Este, Extenso en el del Oeste - Capítulo 24

 

CAPÍTULO 24

 

 

 

Itan golpeó el montón de papeles sobre el escritorio.

—¡Por Dios! —exclamó—. Ciertamente no hay que subestimar el atractivo de un nuevo emperador. Incluso no puedo evitar estar impresionado. ¡En tres días tenemos un millar de voluntarios para defender Kankyuu y trescientos más dispuestos a marchar a Ganboku!

—No me digas —dijo Shukou, acomodando sus papeles.

—Además de eso, la cooperación y el apoyo viene de los distritos y prefecturas fuera de la provincia de Sei. Los aldeanos de la mayoría de los recintos distantes están acudiendo en masa a los edificios del ayuntamiento y partiendo hacia Kankyuu. Está volviendo locos a los ministros.

—Esos rumores fueron efectivos para esta tarea.

—¿Hasta dónde pueden extenderse los rumores en tres días? Es decir, ¡ya llegaron a las provincias!

—¿Están viniendo desde allí también?

—Eso es lo que dice la gente. ¿Van a llegar hasta aquí, incluso antes de que las tropas salgan al frente?

Shukou levantó los papeles de una manera reverente.

—Estoy agradecido e impresionado. Las expectativas hacia nuestro nuevo emperador no han disminuido en lo más mínimo.

—Lo bueno es que ninguno de ellos ha conocido al hombre personalmente. Una vez que esto llegue a sus oídos, tal vez incluso le dará vuelta a una nueva página.

—Yo no cantaría victoria —dijo Shukou con una sonrisa triste—. Dos provincias han ofrecido sus ejércitos. ¿Podemos confiar en ellos? Nosotros no queremos invitarlos a Kankyuu solo para terminar siendo atacados desde adentro.

—Solo aceptaremos soldados comunes y corrientes y material de apoyo —interrumpió Seishou—. Cualquier soldado cedido a nosotros lo pondremos fuera del palacio. ¿Cómo les está yendo en la provincia de Kou?

—Exceptuando al señor provincial, los ministros Rikkan ya han abandonado el palacio.

—El antiguo señor del sello privado se ha instalado como el próximo señor provincial y ha dejado Kankyuu.

Este era un hombre que había estado tan ocupado en hurtar tesoros públicos que no tenía ningún interés en trazar conspiraciones políticas o liderar insurrecciones.

—Su Alteza ha aconsejado despedir a toda la Guardia Provincial de Kou y confiscar sus suministros. Y, adicionalmente, los soldados deben ser reclutados activamente durante la expedición para reforzar la Guardia Imperial.

—Pero… —interrumpió Itan—. Los soldados que marchan a Ganboku realmente van a tener que luchas. Cualquier soldado ocioso de Kou que recojamos a lo largo del camino ¿pueden estar formados y moldeados en una fuerza de combate disciplinada durante la noche? ¿Y si algunos de entre ellos vuelve sus armas hacia el Ejército Imperial?

—Estamos apostando a sus expectativas frente al nuevo emperador.

—Todo esto ha sido una apuesta desde el primer momento.

—Lo ha sido. —Todos asintieron juntos.

Alguien llamó desde fuera de la sala.

—Um, ¿puedo interrumpir un momento? —Mousen tímidamente asomó la cabeza por los biombos.

Seishou asintió y le hizo señas para que entrara en la habitación. Luciendo algo desconcertado, Mousen entró con una reverencia.

—¿Cuál es la emergencia? —dijo Seishou, de una manera que sugería que, si no la había, debía irse inmediatamente.

—Bueno, no es exactamente una emergencia…

—¿Entonces qué sucede?

Mousen miraba hacia abajo y miraba a Seishou, repitiendo esa acción varias veces. Parecía totalmente fuera de sí.

—No estoy tratando de forzar la mano de nadie, pero me gustaría participar en las reuniones del Consejo Privado…

—¿Qué? —dijo Itan, levantando una ceja—. Bueno, no tengo nada que objetar. Hablando de eso, una vez fuiste ayudante ejecutivo de Seishou. —Miró a Seishou—. ¿Qué te parece? ¿Llamarás a un viejo subordinado para que vuelva al servicio militar? No puedes culparlo por querer colgar tus faldones en lugar de ser el guardaespaldas de ese vago.

Seishou asintió con la cabeza.

—Esa era mi intención. Si Mousen está de acuerdo en ser mi ayudante ejecutivo de nuevo…

—Lo siento, pero me temo que eso no es posible —Mousen tomó la reacción de Seishou con los ojos vueltos hacia arriba, como si tratara de medir su estado de ánimo.

—¿Imposible? ¿Por qué?

—Um, q-quiero decir… odio tener que decir esto, pero… —Mousen tomó un pedazo de papel de su bolsillo y se lo tendió con una profunda reverencia—. Una orden imperial. ¡Lo siento! ¡He sido nombrado Daishiba!

Itan, Seishou y Shukou lo miraron boquiabiertos. Como el titular del Ministerio de Verano y el jefe del Ejército Imperial del Estado Mayo, el Daishiba era un miembro del Rikkan. Él estaba por encima de un general, la posición a la que Seishou acababa de ser nombrado, convirtiendo a Mousen en el superior de Seishou.

—¿Qué acabas de decir?

—¡Lo siento! P-pero esta promoción supuestamente solo está en vigor mientras duren las hostilidades. Por favor, ¡no lo tomen como algo personal!

Shukou frunció el ceño.

—Poniendo a Mousen en ese cargo no va a cambiar nada. ¿Dónde está el emperador?

—Um, él está afuera —dijo Mousen.

—¿Afuera?

—Sí. Dejó un mensaje para el Daiboku… quiero decir, para el general.

—¿Qué?

—Dijo que para asegurarse de no perder la cabeza un hombre puede hacer un mal mucho peor en este mundo que el que puede hacer un general de la Guardia Imperial.

Itan se cubrió la cara con las manos.

—Ese idiota.

—Increíble.

Shukou estaba demasiado sorprendido por las palabras. Itan golpeó la mesa con el puño.

—¿En qué universo tiene un emperador que unirse al ejército de los rebeldes?

—L-lo siento.

Seishou preguntó en voz alta:

—¿No te da la sensación de que tal vez hay un trabajo interno en todo esto?

—¿Cómo?

—El emperador me dio instrucciones para rodear Ganboku, pero no tomarlo. Rodear la ciudad por sí sola difícilmente le pondría fin al conflicto.

—¡Oh! acerca de eso… —Mousen sacó otro documento aparte de la Orden Imperial anterior—. Esto es para el general.

Seishou lo tomó, lo abrió y lo leyó en el acto. Se lo entregó a Itan, que lo revisó y suspiró.

—¿En qué diablos está pensando ese hombre?

—¿Y ahora qué? —dijo Shukou, mirando por encima de su hombro.

Seishou dijo, dándole a Shukou el documento para que lo leyera:

—Dice que reclutemos obreros durante la marcha y construyamos diques en las proximidades de Ganboku.

—Así que ahora va a hacer un espectáculo al ceder a la voluntad de la gente del lugar, ¿eh? —Itan se dejó caer en la silla más cercana—. ¡Es como un inquilino que no paga la renta y luego decide pagarla cuando el edificio se está incendiando!

—Debe estar tramando algo. Ningún emperador en su sano juicio se pondría en marcha hacia Ganboku si no.

—Me estoy quedando sin maneras de expresar mi asombro. ¿Qué pasa si sucede lo impensable? ¿Qué pasa si él es derribado en la niebla de la guerra? Él debe entender que eso también forma parte de la ecuación.

—Estoy seguro de que es muy consciente —dijo Seishou con una sonrisa irónica—. Al tomar como rehén al Taiho, nunca iba a trabajar con él. Sin embargo, él podría mantener su preciosa vida y agazaparse en el Palacio Gen’ei y dejar que el Taiho sufra daños, pero así, todo habrá terminado para él. Para el emperador, esta ha sido una lucha de vida o muerte desde el principio.

 

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